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lunes, 13 de octubre de 2014

Ruta de la Plata
7ª ETAPA: BENAVENTE-ASTORGA (70,5 km)
            Es la última etapa. A las 16 horas tenemos que tomar en Astorga el autobús que nos devuelva a Madrid y antes tenemos que hacer el recorrido de esta séptima etapa, facturar las bicis y comer. Tenemos tiempo de sobra pero no queremos arriesgarnos a algún imprevisto.
            Salimos por la antigua N-VI. La Ruta va a nuestra izquierda pasando por pueblos como Villabrázaro y Maire de Castroponce, siguiendo el curso del río Órbigo. Nosotros avanzamos rápidamente debido al buen trazado y al suave piso de la carretera por la que pedaleamos. Queremos ganar tiempo, por eso no nos desviamos a Villabrázaro y seguimos adelante hasta el desvío a Alija del Infantado, justo en el límite entre las provincias de Zamora y León.
            Nos desviamos a la izquierda y paramos a hacer una foto en el puente de la Vizana, sobre el Órbigo, en medio de una amplia zona de regadío. Se nota la abundancia de agua. Llegamos a Alija que está en fiestas. El pueblo está todavía dormido. Paramos en el castillo que está lleno de atracciones de feria, cerradas a esta hora de la mañana.
            Continuamos por una cómoda carretera comarcal, con poco tráfico como todas las que llevamos recorridas, por la que avanzamos deprisa.  Poco después llegamos al desvío a La Nora, por donde va la Ruta, pero decidimos continuar por la carretera que vamos para seguir ganando tiempo.
            Así llegamos a Quintana donde paramos a desayunar otra vez en un bar de amplísimo local donde hablamos con el dueño que nos cuenta detalles de la zona. Seguimos adelante y nos fijamos en que en todas las parcelas, muchas pequeñas, hay norias para elevar el agua, unas tiradas por animales y otras con motor.
            
        Por Villanueva de Jamúz y Santa Elena pronto llegamos a La Bañeza. Cruzamos por el medio de la población, que nos sorprende por su dinamismo. Da muestras de mucha más actividad que Benavente o, como veremos después, Astorga. Parece un pueblo bonito y animado, con mucho comercio, que causa una buena impresión.
            Salimos de nuevo por la antigua N-VI pero vamos alternando con el camino. Tomamos algún desvío y hacemos un tramo de camino que de nuevo nos saca a la carretera. Así vamos terminando nuestra ruta. Hoy el día ha amanecido nublado y el miedo a la lluvia nos ha hecho ir más deprisa. Estamos cumpliendo muy bien el horario previsto.
            Cerca ya de Astorga cruzamos el último puente romano, algo recontruido, con el que abandonamos la Ruta original. Salimos de nuevo a la carretera de acceso a Astorga, y nos cruzamos con una pareja que parece extranjera y que va enfundada en unos impermeables amarillos muy llamativos. Se dejan ver bien. Son los segundos y últimos ciclistas que nos encontramos en todo el viaje.
            Llegamos a Astorga y vamos directamente a la estación de autobuses. Nos lavamos en los aseos y nos cambiamos de ropa. Rehacemos el equipaje y lo facturamos junto con las bicis. Hablamos con dos chicos jóvenes que también facturan las bicis, en sentido contrario al nuestro, hasta Santiago de Compostela. Pensaban hacer el trayecto en bicicleta, pero no se han entrenado porque acaban de examinarse de la Selectividad y no pueden más. Heredan las cremas de Eugenio para que calmen sus dolores musculares.
    Vamos al pueblo a hacer un recorrido turístico, como siempre hacemos. Tenemos tiempo de sobra. Mientras visitamos la catedral, las murallas, el palacio episcopal, el ayuntamiento, etc., pensamos en dónde comer. Cuando entrábamos en esta localidad hemos visto unos letreros que anunciaban un famoso restaurante y ahora lo encontramos muy cerca del ayuntamiento. Decidimos comer allí y darnos un homenaje. La especialidad es el cocido maragato, que tiene la particularidad que se come al revés que en Madrid. Se empieza por la carne, se sigue por los garbanzos y verduras y se termina por la sopa. Parece que se debe a que en algunas guerras llegaban los enemigos y los sorprendían comiendo; como se habían tomado la sopa, el enemigo se comía la carne. Decidieron invertir el orden para que no les sucediera otra vez lo mismo.
            Volvemos a la estación de autobuses, compramos unas típicas mantecadas y esperamos al autobús. Cuando metemos las bicis vemos que hay otra en el maletero. En la parada de descanso vemos al dueño, que viene de hacer el Camino de Santiago. Nos interesamos porque también nosotros queremos recorrerlo algún año.
            Llegamos a la Estación Sur en Madrid, vamos en la bici hasta Atocha y en tren hasta Alcalá. Fin del viaje.
Todo ha salido muy bien, hemos viajado a lomos de la suerte. Con estos días vagando por el mundo hemos acumulado material para futuras nostalgias. Este final es como una vuelta al principio. Debemos comenzar a preparar la ruta del próximo año.
Ruta de la Plata
6ª ETAPA: ZAMORA-BENAVENTE (78 km.)
            Salimos hacia Roales del Pan. El camino va a la izquierda de la carretera hasta Montamarta donde vemos un brazo del embalse de Ricobayo, en el río Esla. Después cruza a la derecha, pasamos por un fondo seco del embalse y perdemos el camino. Nos hemos desviado a la derecha hasta San Cebrián y nadie sabe cómo ha sido.
            Después de preguntar y reorientarnos volvemos a la Ruta en Fontanillas de Castro, frente a las oscuras piedras del castro romano de Castroforte. Seguimos por Riego del Camino y Granja de Moreruela. A la izquierda nos quedan las ruinas del monasterio de la Moreruela pero no vamos porque no queremos alargar la etapa.
            Al igual que en la etapa anterior, añoramos el paisaje de días anteriores. Del verde hemos pasado al marrón, del frescor a la sequedad, del paisaje arbolado a los grandes espacios de campos de cultivo.
            Seguimos por Santovenia y continuamos por el mismo camino hasta Barcial del Barco donde nos fotografiamos con su original torre octogonal como fondo. Aquí se nota la presencia de más agua, hay regadíos abundantes gracias a un canal que saca el agua del Esla y pasamos por un embalse alimentador y regulador del canal.
            Poco después deberíamos haber girado a la izquierda, ya en dirección a Benavente, para cruzar el Esla por un puente de hierro, pero no vemos el desvío y seguimos hasta más allá de Castropepe. Entonces vemos Benavente a nuestra izquierda y, por no dar la vuelta y desandar un trozo del camino, cruzamos el río por el puente de la autovía al que accedemos por un pequeño puente peatonal.
            Este último tramo no nos gusta nada pero no tenemos otra opción. Un poco después abandonamos la autovía y nos metemos en la carretera de acceso a la población. No tenemos hotel reservado así que vamos mirando para localizar alguno. Junto a una gasolinera vemos algunos pero estamos todavía lejos del centro. Seguimos avanzando hasta el mismo pueblo, hasta que vemos un hostal en la entrada del pueblo.
            Metemos las bicicletas al fondo del bar, nos aseamos y comemos allí mismo. En el comedor sólo hay otras dos personas. Da la sensación de que el hotel está vacío. Como siempre, después la siesta y, más tarde, el paseo.
            Benavente presenta un aspecto controvertido. Por un lado parece que debe haber más actividad al ser cruce de caminos, lo que se traduce en una gran abundancia de establecimientos hoteleros. Por otro lado se ve poca gente. Lo primero que hacemos es planificar la vuelta de mañana a Madrid. Vamos a la estación de autobuses para ver los horarios y saber el ritmo de la etapa de mañana. No hay ningún problema, por lo que hacemos una visita turística por la localidad. Mientras tanto se cumple la hora del crepúsculo.
            Finalmente, cena, otro paseo y al hotel. Como el dueño no duerme en el hotel, acordamos una hora para que lo abra y nos dé el desayuno. Después, a dormir.
Ruta de la Plata
5ª ETAPA: SALAMANCA-ZAMORA (72,5 km)
            La mañana se abría ante nosotros algo pesada. Salimos por carretera en dirección a Aldeaseca de Armuña y Castellanos de Villiquera. Con el frescor matinal avanzamos deprisa. Seguimos por un camino hasta Calzada de Vanduicieldonde perdemos las flechas. Salimos por un camino que no es, preguntamos a un agricultor, retrocedemos de nuevo hasta el pueblo y cambiamos de dirección. Nos habíamos orientado mal. El camino ahora es bueno, llano, va paralelo a la carretera entre trigales, pero no tiene arbolado por lo que vamos sufriendo los rigores del sol que ya se levanta y calienta más que antes.
    Cerca de Huelmos de Cañedo cruza la Ruta la carretera pasando a la derecha y quedando comprimida entre ésta y el ferrocarril, aunque sombreada por plateadas encinas que nos alivian del sol. El camino es bastante bueno y cubrimos los kilómetros con rapidez. Echamos de menos el paisaje que hemos pasado en los días anteriores.
            En un momento dado, la Ruta vuelve a cruzar la carretera para pasar a su izquierda. Pasamos cerca de Izcala y llegamos a El Cubo de Tierra de Vino donde vemos que el pueblo hace honor a su nombre; en unas pequeñas lomas se abren las bodegas de los vecinos del pueblo.
            Desde El Cubo salimos a la izquierda de la carretera que diverge de nosotros pero recuperamos el ferrocarril que va en paralelo un trozo para separarse, también, poco después. La senda sigue a la izquierda, pasa por Villanueva de Campeán y ya no pasamos por ningún otro pueblo hasta llegar a Zamora a donde entramos por el puente nuevo.
            Esta etapa ha sido más sosa, de paisaje menos interesante que las otras, pero nos queda Zamora. Vamos al hotel, dejamos las bicis en el garaje, nos aseamos y salimos a comer. Después, siesta. Más tarde, paseo. Zamora está muy bien. Se celebra en su catedral la exposición “Las edades del hombre” y está todo muy limpio y arreglado.
            Cruzamos la parte vieja y vemos la Catedral y las murallas a la luz crepuscular. Salimos sobre el Duero mientras el crepúsculo desciende sobre el río y volvemos hacia la parte nueva, para ver por dónde tenemos que salir mañana. Sentados desde una terraza contemplamos la diferencia de vida en las dos partes de la ciudad; mientras en la nueva la vida bulle por todas partes, en la vieja se nota mucha menos actividad y se ve todo algo postizo debido a la exposición. Pensamos que no estará así cuando no haya ninguna actividad especial.
            Tras la cena, nos hundimos en la parte vieja en la hora nocturna. El silencio surge de todos los flancos de la noche. Un paseo y a dormir.
Ruta de la Plata
4ª ETAPA: BÉJAR-SALAMANCA (80 km)
            La mañana nace azul. A la salida vemos los restos de antiguas fábricas textiles, arqueología industrial. Se fueron cerrando entre los años setenta y noventa lo que ocasionó la decadencia del pueblo.Todavía queda, como resto del antiguo esplendor, la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial, dependiente de la Universidad de Salamanca, pero cuenta con poco alumnado. La añoranza de tiempos mejores se mezcla con la vista de las murallas que rodeaban el pueblo que dejamos.
            Queremos volver de nuevo a la Ruta y preguntamos por el camino hacia Calzada de Béjar, pero acortamos por Navalmoral de Béjar y Peromingo para llegar a ella en Valverde de Valdelacasa. Por las carreteras comarcales por las que circulamos se va muy bien, puesto que tienen muy poco tráfico, son muy tranquilas, su trazado es muy suave, el piso es aceptable y están arboladas en ambos lados y nos quitan el sol en muchos tramos.
            Con esa tranquilidad de marcha, podemos concentrarnos en la belleza del paisaje aprovechando el frescor de la mañana. Por la misma carretera comarcal seguimos a Valdelacasa y Fuenterroble de Salvatierra. Son pueblos pequeños anclados en el tiempo.
Por el camino encontramos los primeros ciclistas del viaje, tres de Burgos que están haciendo la Ruta en sentido descendente, aunque no la siguen exactamente sino que van siempre por la carretera que les queda más cerca. Han dormido la noche anterior en Fuenterroble, en un refugio, porque llevaban una carta de recomendación para el cura del pueblo.
            Aquí abandonamos la carretera comarcal que traíamos y nos adentramos en una senda, una cuerda natural, una amplia dehesa con un gran paso entre las alambradas que delimitan las fincas. El paisaje es absolutamente maravilloso, idílico y bucólico. Al fondo se ve el Sistema Central como telón de fondo de este paradisiaco escenario. En este magnificencia que rodea nuestros pasos se siente una sensación de soledad. En este paisaje del pretérito, eterno, en este mundo dormido, de mudos seres vegetales, el ruido de las bicicletas resuena con fuerza en medio del vasto silencio. Paramos un poco para admirar este privilegiado entorno arrullados por el ténue murmullo del viento en los árboles y vemos una pequeña cabaña hecha con ramas de encina y roble. Buen lugar para quedarse uno solo con su soledad.
Seguimos. El camino es bueno y la vista inmejorable. En algún momento, en algún cruce, nos despistamos y no llegamos a la carretera de San Pedro Rozados sino que salimos a otra más al este, a Pedrosillo de los Aires. Compramos agua, muy barata, y hablamos con un hombre que nos cuenta que ayer habló con los tres ciclistas que vimos, que casi no queda ganado bravo porque se necesitan especialistas para criarlo, que hay quien hace la Ruta a caballo y que muchos llegan al pueblo despistados como nosotros, lo que indica que debe haber algún cruce sin señalizar bien.
            Desde aquí el paisaje se seca, desaparecen las ecológicas dehesas que hemos visto antes. El paisaje se estira. Los horizontes son tan ilimitados como la esperanza. Pasamos porMonterrubio y Morille, donde retomamos la Ruta, la senda polvorienta en medio de trigales. Otra vez el polvo de la pista se echa sobre nosotros.Hace mucho que no vemos las flechas amarillas, así que preguntamos a un tractorista y nos dice que vamos bien. Como nos acercamos a Salamanca decidimos subir una pequeña cuesta para llegar a una loma desde la que esperamos ver una amplia vista de la ciudad. Una vez arriba comprobamos que la vista no es como habíamos pensado porque queda lejos todavía.
            El camino nos deja en una carretera de acceso a Salamanca. Tras atravesar el Tormes por el puente romano y cruzar parte de la ciudad, llegamos al hostal, dejamos las biciesen un cuarto trastero, nos aseamos y salimos a comer. Estamos en los dominios de Eugenio y nos tratan bien. En un restaurante de un conocido suyo tomamos un menú vegetal: gazpacho, alubias a la vinagreta y crepe de puerro. Muy bien. Después, vuelta al hostal y siesta.
            A Eugenio, que está en su patria chica, aunque no tan chica, le bulle la sangre y acortamos la siesta. Salimos a recorrer estas maravilla de ciudad que está cada vez mejor. Entramos en un frenesí turístico agotador. Hay ambiente estudiantil por los extranjeros que asisten a los cursos de verano. Paseamos la zona monumental y terminamos en un bar al lado de la Casa de las Conchas, donde nos encontramos con unos amigos con los que pasamos el resto de la tarde. Para cenar, un surtido de ibéricos. Sensacional. Un poco más de charla y a dormir.
Ruta de la Plata
3ª ETAPA: PLASENCIA-BÉJAR (67 km)
            Tras descansar toda la tarde ayer, hoy tenemos nuevos ánimos. Salimos temprano a la carretera y paramos en un bar a desayunar. Queremos recuperar la Ruta cuanto antes, por lo que nos desviamos a la izquierda para ir aCáparra. Admiramos el magnífico arco y vemos cómo trabajan los arqueólogos ayudados por muchos auxiliares que suponemos estudiantes. Desde aquí seguiremos por la verdadera Ruta acompañando al río Ambroz que forma un maravilloso valle. El río, el escuálido río, es como la sangre de estas tierras.
            Al poco, llegamos a una verja cerrada debajo de un puente de la carretera. No hay ningún otro medio de seguir. Tenemos que desmontar el equipaje para poder pasar las bicis al otro lado de la verja. En el interior de la finca hay ganado bravo aunque, afortunadamente, está algo lejos. No obstante, cuando saltamos la verja giran la cabeza; nos han visto y una bicicleta es roja. Parece que la dirección adecuada es, precisamente, por donde están los toros pero, obviamente, nos desviamos y vamos dando un gran rodeo. Después de cruzar arroyuelos, paredes de piedra, zonas embarradas y demás obstáculos, llegamos a un gran muro. De nuevo desmontamos el equipaje y pasamos al otro lado con gran dificultad. Tratando de orientarnos salimos a un camino pero no sabemos si vamos en la dirección correcta.
            Un poco más tarde localizamos de nuevo las flechas amarillas salvadoras. La vegetación va cambiando haciendo su aparición los castaños. A nuestra izquierda queda el embalse de Gabriel y Galán, en el río Alagón. La Ruta y la carretera confluyen en Aldeanueva del Camino. Desde aquí, al ir por la carretera, avanzamos más rápido y más cómodamente.
            Hasta Baños de Montemayor hay una ligera subida por un excelso paisaje. Como vamos mal de tiempo no nos desviamos a Hervás y también lo sentimos. No se puede ver todo. Al llegar a Baños paramos en la fuente y cogemos agua. Vemos que la carretera busca un trazado fácil para salvar el puerto de Béjar y decidimos subir por la calzada romana restaurada. La subida es directa, de frente a la pendiente, y se hace muy incómoda por el adoquinado del piso y por unos peldaños que hay de trecho en trecho y que impiden la continuidad.
            La calzada termina en la carretera pero el puerto no se ha terminado todavía. Seguimos por la carretera muy fácilmente pasando junto a algunas fuentes. En lo alto debemos desviarnos de nuevo porque la Ruta sigue a la izquierda y nosotros vamos a la derecha, a Béjar. Continuamos por la carretera vieja en constante ascenso.
Llegamos al hotel, dejamos las bicis debajo de la escalera, nos aseamos y salimos a comer. Después, siesta, y, más tarde, vamos en autobús a visitar el precioso pueblo de Candelario, inmerso en un paisaje grandioso. El pueblo está vacío, sólo hay escolares de excursión. Recorremos sus pavimentadas calles de casas vacías, con el agua canalizada y los portones de madera protegiendo las puertas de la nieve. Todavía se ven neveros en las alturas circundantes.Terminamos en el parque mientras el sol viaja hacia su ocaso. Ante un amago de tormenta decidimos volver a Béjar, pero resulta falsa alarma y todavía paseamos un poco más por el pueblo a la luz mortecina y cansada de la tarde.
Llegamos a Béjar cuando muere la tarde y durante un buen rato hacemos un recorrido turístico típico. El pueblo da la sensación de poco movimiento a pesar de que hay muchos comercios. Paramos en Casa Cubino a probar el exquisito jamón de la tierra, pero nos lo cortan tan fino que casi no lo saboreamos. Cae la noche. Para finalizar el día, cena, paseo y al hotel.

Ruta de la Plata
2ª ETAPA: CÁCERES-PLASENCIA (83,5 km)
            El cansancio de ayer nos hace pensar en suavizar de algún modo la etapa de hoy. No hay tren. El autobús no pasa hoy, que es domingo. Decidimos ir por la carretera en lugar de seguir estrictamente la Ruta. Llegamos a Casar de Cáceres por una comarcal, cogemos agua en la fuente y salimos a la Nacional por donde seguimos hasta el Embalse de Alcántara, puesto que hemos visto por donde va el camino y deducimos que algunos tramos serían muy duros.
            Nos daba un poco de miedo el ir por la carretera pero, como es domingo, no hay mucho tráfico. Pasan bastantes camiones cargados con cerdos, que se supone que van a Guijuelo y otros lugares para ser sacrificados mañana con esa denominación de origen. También pasan muchos coches con matrícula de Pontevedra y entonces recordamos que ayer, en Sevilla, se jugó la final de la Copa entre el Celta de Vigo y el Zaragoza, y hoy los aficionados se vuelven a casa.
            En cualquier caso no hay demasiado tráfico y para cruzar el embalse deberíamos haber salido al puente de la carretera de todas formas. Paramos a hacer una fotografía. El sol ha ido ascendiendo por la curva del cielo para verse mejor, desde mayor altura, reflejado en las quietas, espejeantes, aguas del embalse que parece un estanque. Seguimos, pasando por otro puente romano, hasta Cañaveral. Antes nos hemos metido por el camino, que resulta ser muy duro y nos reafirma en la idea de ir por la carretera aunque nos perderemos Galisteo. Compramos agua y nos la cobran muy cara. Paramos junto a la iglesia y extendemos nuestra colada porque como ayer llegamos tarde no le ha dado tiempo a secarse.
            Hace calor por lo que en Grimaldo debemos parar de nuevo a comprar agua. Hablamos con unos alicaídos aficionados vigueses y nos confirman que habían perdido el partido. La carretera y la Ruta todavía van un poco más juntas pero progresivamente se van separando. Galisteo nos queda, ya algo separado, a nuestra izquierda.
            En la lejanía parece entreverse Plasencia. Su perfil se diluye devorado por la calima. Nos parece un horizonte alcanzable porque nuestra fantasía aventurera está sufriendo las punzadas del hambre. Llegamos a Plasencia. Por la carretera hemos avanzado más deprisa. Buscamos el hotel Alfonso VIII, muy bueno, dejamos las bicis en un cuarto trastero,nos aseamos y salimos a comer cerca de la plaza. Volvemos al hotel a echar una siesta y después paseamos por el pueblo.
La visita debería ser mucho más amplia y profunda a la vez, pero no es el momento adecuado. Hace mucho calor y está desierto. ¿Dónde está la gente? Lo descubrimos más tarde. La gente está al lado del río, en la parte baja, donde al frescor del agua se le añade el del césped y los árboles del parque.
            Pasamos el resto de la tarde en las orillas del Jerte y aquí mismo, en el bar-restaurante, cenamos. Después, como siempre, un paseo por la ciudad nocturna y al hotel.
Ruta de la Plata 




1ª ETAPA: MÉRIDA-CÁCERES (83,5 km)
No es la del alba, es antes cuando salimos. Vamos en tren hasta Madrid, en bicicleta hasta el autobús y en autobús hasta Mérida, a donde llegamos a las 13 horas del sábado 30 de junio de 2001 tras innumerables paradas.
No tenemos tiempo de visitar Mérida y bien que lo sentimos. Lo lógico hubiera sido venir ayer con tiempo para hacer un recorrido turístico y emprender la marcha hoy temprano, pero no ha podido ser. Así que nos cambiamos de ropa, preparamos las bicis, preguntamos la dirección y salimos inmediatamente. Son las 13 h 30 ´ y el sol está en lo alto. El sol lo llena todo.
Cruzamos el ancho Guadiana y abandonamos la ciudad. Pronto vemos el acueducto de los Milagros mientras avanzamos por la carretera del embalse de Proserpina. Tenemos que seguir las flechas amarillas que son las que marcan la ruta en sentido ascendente, siendo blancas las del sentido descendente. Al poco tiempo aparece la primera, bien visible sobre el asfalto, fácilmente localizable, y nos las prometemos muy felices.
Cuando llegamos a Proserpina hace mucho calor. Hay un sol cegador, un sol de hierro al rojo. Tras admirar la presa llegamos a una zona de playa donde hay muchos bañistas y donde nos llega el inconfundible aroma de unas sardinas asadas desde un chiringuito cercano. Ese es el momento más decisivo del viaje puesto que estamos a punto de caer en la tentación, dejar la bici, darnos un baño y comer en el chiringuito. Si lo hubiéramos hecho supongo que no hubiéramos terminado el viaje.
En lugar del placer elegimos el sufrimiento. Paramos un momento para hacer una fotografía y proseguimos. Aunque nos habían indicado el camino, nos perdemos. Creíamos que seguir las flechas iba a resultar fácil. Salimos a una carretera, la N-640, la que llevaremos en paralelo durante todo el viaje, y en el mapa de carreteras de un automovilista nos damos cuenta de dónde estamos y nos orientamos. Nos desviamos a Carrascalejo para retomar la Ruta. Mientras cogemos agua en una fuente hablamos con una pareja que nos indican por dónde teníamos que haber llegado.
Continuamos por un paisaje de dehesa, de encinas, pensando dónde comeremos. Habíamos calculado hacerlo en Alcuéscar, a mitad de camino, pero no avanzamos mucho, el camino se hace lento. Pasamos Aljucén y llegamos a la carretera. Al cruzarla vemos, junto a una gasolinera, un restaurante llamado “Los Feos”. El nombre no nos impresiona y paramos a comer: gazpacho, lomo con patatas fritas, melón y café. Muy bien, aunque, al ser aves de paso, nos dan cañazo. Pero hay un inconveniente: ¿quién va a pedalear después?
Seguimos despacio, con la bola incandescente del sol sobre nuestra cabeza, por senderos escasamente hollados. Un extenuante calor consume las energías y hasta la voluntad de pensar a estas horas de la tarde. El camino es en ligera subida pero con mucha arena que hace que las ruedas resbalen. En Alcuéscar una niña nos ofrece agua desde lejos. Paramos en una fuente-abrevadero de agua muy fresca, la mejor del pueblo según un hombre con el que nos cruzamos. Al meternos en el pueblo perdemos las flechas amarillas. Preguntamos a un joven y no sabe nada. Nos extraña que no lo sepa y que no vea a la gente que pasa siguiéndolas. Un motorista nos saca de dudas.
Desde aquí el camino es algo más fácil. En Casas de D.Antonio vemos el puente romano. Entramos al pueblo a comprar agua y llamamos al hotel de Cáceres para confirmar el alojamiento y advertir que llegaremos tarde. Antes de Aldea del Caño vemos otro puente romano. Están descuidados y abandonados. Después un pequeño aeródromo nos cierra el paso. Como no sabemos por dónde seguirá la senda, cruzamos por el centro y preguntamos en el hangar.
Seguimos hasta Valdesalor, donde de nuevo compramos agua. Nos queda el puerto de las Camellas. Desde donde estamos vemos el camino zigzagueante que trepa por la montaña y nos parece duro. Como vamos estando cansados decidimos subir por la carretera que es más suave. A la bajada ya está Cáceres.
Unos guardias civiles nos indican dónde está el hotel Alfonso IX. Guardamos las bicis en un patio interior y, tras el aseo, salimos a dar una vuelta. Cenamos unas tapas (migas extremeñas, calamares, etc) en la plaza y hacemos otro recorrido por el Cáceres nocturno. La luz discreta de las farolas no muestran en algunos puntos más que enormes masas de silenciosas sombras. Regresamos al hotel a dormir.


Ruta de la Plata


SIGNIFICADO:     raíz árabe, “balath”, camino empedrado.
Siglo II a.C., configuración definitiva con Augusto, se terminò en el siglo I.
Sentido S-N:     flechas amarillas.
Sentido N-S:     flechas blancas
  


Aspectos físicos y perfil de las etapas


ETAPA

KMS

LOCALIDAD

ALTITUD

DATOS


0
37
45




76

MÉRIDA
ALCUÉSCAR
CASAS DE D. ANTONIO
ALDEA DEL CAÑO
VALDESALOR
PUERTO

CÁCERES

220
460
400
395

500

395

Río Guadiana

Río Aljucén
Río Ayuela (Salor)

Río Salor

Puerto de las Camellas



30
60
82

102

CASAR
ALCÁNTARA
GRIMALDO
GALISTEO

PLASENCIA

370
230
500


360

Río Almonte / Tamuja.
Río Tajo

Río Jerte

Río Jerte


27

55
60

70

CÁPARRA
ALDEANUEVA DEL CAMINO
BAÑOS DE MONTEMAYOR
PUERTO

BÉJAR


530
710
900

790

Río Ambroz
Río Ambroz
Río Ambroz


Río Cuerpo de Hombre



82

CALZADA DE BÉJAR
SALAMANCA

800-965
795

Río Cuerpo de Hombre
Río Tormes


15
66

CALZADA DE VARDUCIEL
ZAMORA

810-840
720-360


Río Duero


28
38

60

FONTANILLAS DE CASTRO
GRANJA DE MORERUELA

BENAVENTE

710
710

720

Río Esla


Río Órbigo


22
43
50

67

ALIJA DEL INFANTADO
LA BAÑEZA
PALACIOS DE VALDUERNA

ASTORGA

740
770
840

895

Río Órbigo
Río Órbigo

           
       


ASPECTOS CULTURALES

ETAPA


LOCALIDAD

ARTE


MÉRIDA


ALCUÉSCAR
CASAS DE D. ANTONIO

ALDEA DEL CAÑO
VALDESALOR

CÁCERES

Teatro romano, anfiteatro, circo, templo de Diana, Museo, puente, acueducto de los Milagros, alcazaba, embalse deProserpina.
Basílica de Stª Mª o Lucía (s. VI, visigoda)
Puente romano, miliario, rollo, Ntra.Sra. de la Asunción (s.XV)
Puente romano
Puente romano

Muralla y Torre de Bujaco (s.XII), Arco de la Estrella (XVIII),Concatedral de StªMª; Casas de los Toledo Moctezuma(XVI), de Carvajal (XV), del Sol, de los Sande; Palacios de Godoy (SVI), de Mayoralgo (XIV), de los Ulloa, de Ovando, Episcopal, de los Golfines de Abajo (SVI), de los Duques de Valencia; iglesias de S.Mateo, de S.Pablo, de Santiago, deS.Juan. Torre de la Plata.


CASAR
ALCÁNTARA

GRIMALDO
GALISTEO

PLASENCIA

Cuatro puentes de distintas épocas.
Torre de los Floripes (sumergida). Puente romano deAlconétar.
Castillo.
Murallas, Iglesia Ntra.Sra. de la Asunción (ábside mudéjar)

Plaza Mayor, Catedrales Vieja (XIII) y Nueva (XV), Cárcel Antigua (XVII), Ayuntamiento (XVI, Abuelo Mayorga), Museo Catedralicio, Puerta del Sol, Palacios de Marqués Mirabel (XVI), de las Dos Torres (XIII), del Dr. Trujillo (Palacio de Justicia, XV), del Deán (SVII); Iglesias de S. Martín (XIII),S.Vicente (XVI), S.Nicolás (XIII), S.Ildefonso (XVI); murallas (XII), acueducto (XVI); conventos de Carmelitas (XVI), de Claras (gótico flamígero); puentes de S.Lázaro (XV), de Trujillo.


CÁPARRA
ALDEANUEVA DEL CAMINO



BAÑOS DE MONTEMAYOR
PUERTO DE BÉJAR

BÉJAR

Arco romano cuadriforme, restos de ciudad, puente, miliario
Arquitectura popular serrana, balcones en la plaza, iglesiasNtra.Sra del Olmo (XV) y S.Servando (XVI). Desvío a Hervás.
Iglesia de Stª Catalina (XV), calzada romana
Miliarios, tramo de calzada rehabilitada

Murallas mudéjares (XVI), castillo (XVI), iglesias deS.Salvador (XVI), S.Gil (Museo Municipal) y Stª Mª (XIII, mudéjar), Palacio de los Duques (Museo).


CALZADA DE BÉJAR
SALAMANCA

Arquitectura serrana.
Puente romano, Plaza Mayor, Catedrales Vieja (XII) y Nueva (XVI), Universidad, Casa de las Conchas, Conventos deS.Esteban y Dueñas,Iglesia S.Martín, Clerecía, Escuelas Menores, etc.


CALZADA DE VARDUCIEL
ZAMORA

Miliarios.
Castillo, murallas, puertas, catedral (XII), iglesias deS.CiprianoS.Ildefonso, Magdalena, S.Juan de la Puerta Nueva, S.AndrésStª Mª de Horta; conventos de Trinitarios y Franciscanas; Ahyuntamiento (XV), Alhóndiga (XVI), Casa de los Momos, Palacios de Aliste (Parador) y Puño de Rostro.


FONTANILLAS DE CASTRO
GRANJA DE MORERUELA

BENAVENTE

Castillo de Castroforte, castro romano.
Desvío a las ruinas del monasterio de Moreruela.

Iglesias de S.Juan del Mercado (XII) y Stª Mª del Azogue; castillo y torre del Caracol (XVI). Ayuntamiento, Hospital de la Pasión (XVI).


ALIJA DEL INFANTADO
LA BAÑEZA
PALACIOS DE VALDUERNA

ASTORGA

Antes, puente de la Vizana. Después, castillo de Villanueva
Iglesias del Salvador (XII) y STª María (XVI)
Después, en Cuevas, puente romano ruinoso

Puente romano, Catedral de Stª María (XV), Palacio Episcopal (Museo de los Caminos, XIX), Ayuntamiento, murallas.

            Este año estamos absolutamente decididos a imitar a nuestros amigos Paco, 
Juan Antonio, etc., y hacer un recorrido en bicicleta. Otros años también lo decíamos pero abandonábamos los entrenamientos al llegar el calor y finalmente desistíamos. Lo tenemos todo preparado, el recorrido jalonado, el alojamiento reservado y el ánimo dispuesto.
            Se dice que el buen viajero debe ir sin compañía. Nosotros no debemos serlo porque preferimos ir en grupo, que es, además, más seguro. Entre nosotros existe el vínculo de la afición al viaje y a la bicicleta y de la amistad, por lo que el éxito está garantizado. Ligeros de preocupaciones, vamos a emprender la marcha.
RECOMENDACIONES
-         Vigilar el kilometraje en los desvíos puesto que siempre resulta más distancia que la programada.
-         Salir temprano para evitar el calor, especialmente en Extremadura.
-         Llevar abundante agua y comprar en los pueblos porque hay muy pocas fuentes.
-         Llevar repuestos para la bicicleta porque no hay tiendas salvo en las poblaciones grandes.
-         Hacer coincidir los finales de etapa con las poblaciones grandes.
-         No perderse los tramos de la Ruta reseñados en cada etapa.