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sábado, 16 de diciembre de 2023

Patrimonio de la Humanidad. 25 aniversario

Universidad de Alcalá.

La declaración de la Universidad y el recinto histórico de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad se produjo, por parte de la UNESCO, el 2 de diciembre de 1998. 

                      Estamos de celebración. Cumplimos 25 años como Patrimonio Mundial.

 

En 1293 fue cuando Sancho IV de Castilla fundó los Estudios Generales, antecesor de la Universidad.

 

                   En 1499 el Cardenal Cisneros fundó una moderna universidad en Alcalá de Henares. 

 

 

           En el Siglo de Oro alcanzó un lugar preeminente junto a la Universidad de Salamanca. 

Durante los siglos XVI y XVII fue una de las cunas del humanismo y en ella enseñaron y estudiaron ilustres personajes. 

                                 Nos convertimos en el primer campus universitario del mundo. 

                                         Pero el sueño del Cardenal Cisneros terminó en 1836.

 

                                                        Fue la noche de la Universidad.    

                                             Los edificios pasaron a manos de particulares …

 

            … pero la Sociedad de Condueños compró varios de los edificios para su conservación. 

                                                            Años después se restauraron... 

                                             … y se pudieron evitar situaciones indeseadas.

 

 

                                           Eso nunca sucedió y llegó un día muy esperado. 

                                         En 1977, la Universidad de Alcalá reabrió sus puertas.

 

Por eso celebramos nuestro 25 aniversario como Patrimonio Mundial


 





domingo, 28 de mayo de 2017

Eduardo Mendoza.




El Premio Cervantes 2017 ha recaído en el escritor barcelonés Eduardo Mendoza, que, en su discurso, dijo que había leído El Quijote cuatro veces a lo largo de su vida. El humor que detectó en su tercera lectura está presente en la obra de este autor que, a la entrada de la Universidad, dijo haber traído a la familia para que le criticasen y a los amigos para que le hicieran la ola.

El encanto del estilo sencillo y claro de Cervantes  admiró en su primera lectura a quien ya sabía que quería escribir, aunque “las vocaciones tempranas son árboles con muchas hojas, poco tronco y ninguna raíz”. La segunda le llevó a la identificación con el Caballero de la Triste Figura, en cuanto ser de “idealismo desencaminado” porque, según explicó, “un héroe épico se vuelve un pelma cuando ya ha hecho lo suyo. En cambio, un héroe trágico nunca deja de ser un héroe, porque es un héroe que se equivoca. Y en eso a don Quijote, como a mí, no nos ganaba nadie”.

Finalmente, en la cuarta lectura se preguntó por la locura de don Quijote, respondiendo afirmativamente, lo mismo que por la suya, aunque después de todo, después del premio, quiere seguir siendo el que siempre ha sido: “Eduardo Mendoza, de profesión, sus labores”.



La Universidad de Alcalá de Henares ha homenajeado al escritor con una exposición titulada “Eduardo Mendoza y la ciudad de los prodigios”, que puede visitarse en el Museo Luis González Robles (Edificio del Rectorado, primera planta) y que consta de una serie de textos entresacados de “La ciudad de los prodigios” y algunos de “La verdad sobre el caso Savolta” - dos de sus obras más importantes, con un amplio y detallado fondo histórico de la ciudad- acompañados por magníficas fotografías antiguas pertenecientes al Arxiu Fotogràfic de Barcelona.

Las dos Exposiciones Universales celebradas en la ciudad, 1888 y 1929, que demostraban su pujanza económica, enmarcan el periodo temporal tratado en esta muestra, que comienza con los planos de la ciudad en ambas fechas para poder observar las diferencias de su urbanismo. Tras la geografía general del emplazamiento de la ciudad, se pasa a su ampliación con el derribo de las murallas como sucedió en muchas otras ciudades. El trabajo proporcionado por las obras origina una fuerte emigración rural y la aparición de zonas de barracas, como el barrio de Pekín, que complementan las calles estrechas, con charcos y basura, de los barrios viejos.

Las grandes obras modificaron la fisonomía de la ciudad atendiendo al transporte -como en la Vía Laietana-, a su ampliación –urbanización de la montaña de Montjuich por impulso de Primo de Rivera, que apartó a los que se opusieron-, y a edificios emblemáticos –estadio de Montjuich, exaltación del deporte; Palau Nacional de Montjuich; Palau de la Música; Pueblo Español, etc.-. La culminación fue la inauguración de las dos Exposiciones.

El mundo del trabajo aparece en las obras de las Exposiciones Universales, en empresas importantes como La Maquinaria Terrestre y Marítima, y en situaciones conflictivas como la huelga del Mercado de San Antonio. Los parones en las obras y su terminación suponían el paro para muchos trabajadores.



No podía faltar el aspecto político, en el que se muestran graves conflictos como la Semana Trágica y las barricadas, mítines, atentados, la muerte de María Cristina –que había inaugurado la Exposición de 1888- poco antes de inaugurarse la de 1929, y un banquete homenaje a Francesc Cambó, celebrado en el Parque Güell.

A pesar de todos los problemas y de las situaciones penosas, también hay textos e imágenes más amables como el paseo por el bulevar La Rambla, la generalización de la electricidad, el tranvía –que posibilita, además, ir más fácilmente a la playa-, el tranvía descubierto, etc. La existencia de clases sociales de nivel económico alto –aristocracia, burguesía- se plasma en la visión de las uniformadas niñeras de paseo y de entretenimientos como el cine –Borrás-, el Palau de la Música, el Hipódromo, etc.


En unos momentos en los que algunos pretenden una diferenciación explícita de Cataluña y lo catalán, bueno es leer –es bueno siempre- las desmitificadoras palabras que Eduardo Mendoza dice, hablando de la historia de la ciudad, en la primera página de “La ciudad de los prodigios”: “… A los fenicios siguieron los griegos y los layetanos. Los primeros dejaron de su paso residuos artesanales; a los segundos debemos dos rasgos distintivos de la raza, según los etnólogos: la tendencia de los catalanes a ladear la cabeza hacia la izquierda cuando hacen como que escuchan y la propensión de los hombres a criar pelos largos en los orificios nasales … .”


lunes, 30 de enero de 2017

Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso.




Con motivo de la restauración de esta fachada, la Universidad de Alcalá de Henares ha organizado unas visitas guiadas y gratuitas a las obras, que permiten apreciar más de cerca tanto las actuaciones como los elementos escultóricos que la configuran. Como el aforo es limitado ha habido que inscribirse previamente. A la hora fijada nos presentamos en la tienda, donde firmamos la aceptación de las condiciones para la realización de la visita “Abierto por obras” y se nos provee de un casco.

Se presenta Alexandra, nuestra guía, que nos explica brevemente, desde la plaza, la historia de la fundación de la Universidad, la personalidad de Cisneros y la distribución de esta fachada retablo en tres pisos y cinco calles verticales, siendo la central la más rica en decoración y la que concentra la mayor atención de toda la armoniosa composición, debida al adecuado criterio de proporciones del conjunto de esculturas. 

Parece ser que el hecho de que no estuviera disponible ningún arquitecto de más renombre, como Alonso de Covarrubias, obligó al rector a recurrir a Rodrigo Gil de Hontañón, que había trazado la torre de la Magistral y que realizó aquí una obra singular, en piedra caliza de Tamajón (Guadalajara) y estilo plateresco, que sustituyó a la sencilla obra en ladrillo original. Está cargada con un programa iconográfico dotado de simbología, con múltiples lecturas en torno al pensamiento del mundo renacentista. Puede suponerse que la intención sería la de plantear la razón de ser de la propia Universidad, siendo la fachada un pórtico, un lugar simbólico de esta institución con un Colegio Mayor, cuarenta Colegios Menores, cárcel para estudiantes, etc., una verdadera ciudad universitaria trazada por el complutense Pedro Gumiel siguiendo la remodelación urbanística planeada por Cisneros.

Presenta tres programas, de forma armonizada: la Filosofía de Platón, la Teología de San Agustín y las ciencias universitarias. Platón, en La República, dice que la ciudad ideal sigue el esquema del alma humana, es decir, el gobierno de los sabios en la cúspide de la sociedad, la aristocracia guerrera que mantiene el orden por debajo y el pueblo en la base. Como se refiere a una Universidad, aquí el pueblo está representado por los cuatro ventanales con los padres de la Iglesia. Según San Agustín, la jerarquía eclesiástica es el gobierno ideal de la ciudad de Dios, y los reyes gobiernan mientras se someten a los postulados de la Iglesia. Por eso en la fachada vemos el escudo de Carlos V en la cabeza y junto a él escudos de Cisneros, regente. Debajo la aristocracia eclesiástica, San Pedro y San Pablo y el arzobispo de Toledo (San Ildefonso, escudos de Cisneros). En la base, el pueblo. El cordón franciscano, que enmarca el cuerpo principal, simboliza la caridad que es la que armoniza todos los grupos sociales y sus nudos representan los votos de pobreza, obediencia y castidad.

La fachada representa la jerarquía, en la que sólo Dios está por encima del emperador y en la que el tiempo está por encima del estudio, de los hombres de iglesia y de los reyes, pero junto al Creador; pero mientras en la Baja Edad Media no se podía diferenciar entre la Fe y el Saber, aquí vemos que a través de la puerta de estudio se llega a Dios.

Concluido este preámbulo general, comenzamos a subir en fila por
la gran arquitectura del andamio, abriendo camino Alexandra y cerrándolo David. Por un tramo de escaleras que no presenta ninguna dificultad ascendemos hasta el primer piso. Una fuerte tela dificulta la visión general y el gran andamiaje tapa parte de las figuras, por lo que sólo pueden apreciarse detalles. Hay que llegar a una zona con un gran plástico transparente para poder ver mejor las figuras, aunque el agua pulverizada para limpiar la fachada produce una especie de niebla. Vislumbramos, más que vemos, la entrada que todo estudiante cruzaba como ingreso en el saber, con una hermosa clave obra de uno de los grandes escultores de la fachada, Claudio de Arciniega, vecino de Alcalá. A ambos lados están las cuatro ventanas en cuyos frontones aparecen San Ambrosio, San Gregorio, San Jerónimo y San Agustín, los padres de la Iglesia.

Cuando Alexandra termina su explicación, subimos al segundo piso. Sobre la puerta de entrada hay una ventana suntuosamente decorada con San Ildefonso en el medallón, santo al que está consagrado el Colegio Mayor y emblema de los arzobispos de Toledo, flanqueado por dos bellos blasones de Cisneros, escudo que tomó la universidad como propio. La custodian dos alabarderos, soldados de Carlos V esculpidos por Hans de Sevilla. Esta ventana, la más importante, guarda el símbolo del saber: la biblioteca. Los libros eran sumamente valiosos. Enmarcando el conjunto dos pares de columnas exentas con capiteles renacentistas, sujetadas por las esculturas mayores de la fachada, dos atlantes –representaciones herácleas-, obra de Claudio de Arciniega. Las ventanas laterales presentan dos medallones con las figuras de San Pedro y San Pablo que sujetan las llaves y la espada, sus símbolos iconográficos. La excelente obra de rejería es debida a los maestros toledanos Juan de Villalpando y Ruiz Díaz del Corral.

Otro tramo de escaleras, tras la explicación, hasta el tercer piso, para ver el águila bicéfala timbrada con la corona imperial en el impresionante blasón de Carlos V, con el interior cuarteado donde aparecen sus reinos, rodeado por la orden del Toisón de Oro del que cuelga el Bellocino de Oro. A los lados sendas columnas de Hércules con la leyenda Plus Ultra y, sobre ellas, dos cruces borgoñesas tildadas con las coronas imperial y real. Bordeando, dos pares de pilares exentos angulados apoyados sobre plintos. Entre ellos dos figuras mitológicas, sujetas a interpretación: la de la izquierda sostiene en su mano la cabeza de una mujer, mito de Perseo y Medusa; a la derecha puede ser Andrómeda, aunque su atuendo guerrero puede referirse a Minerva (Atenea) o a la Victoria-Paz. Éste es uno de los últimos edificios con figuras mitológicas ya que el Concilio de Trento 1545-1563 las prohibió. Finalmente, diez ventanales superiores que sugieren las tablas de la ley, con las gárgolas esculpidas por Juan de Miera encima.

Tras el último tramo de escaleras, llegamos al frontón triangular con la figura de Dios Padre, obra, junto con el escudo, del salmantino Juan Guerra. Rematando el frontón, cuatro figuras humanas unidas por guirnaldas de frutas. Las de la izquierda son varones, uno joven y otro viejo, las de la derecha mujeres, de igual edad que los hombres. Es la representación del paso del tiempo. En el vértice, la custodia con el símbolo de Cristo, el crismón con las iniciales griegas del nombre. El remate consiste en una balaustrada de doce antorchas que sugieren las lenguas de fuego de Pentecostés, símbolos del Espíritu Santo.

Hemos subido por el lado izquierdo y bajamos por el derecho, viendo a algunos operarios cómo realizan su labor. Observando la fachada de cerca se aprecia bien el deterioro de la piedra y, como Alexandra ha dicho que acabarán el trabajo a finales de febrero, da la impresión de que la rehabilitación no va a poder ser completa. Una pena, pensando además en lo costoso que debe ser simplemente la instalación del andamio.


Para profundizar en el conocimiento de Alcalá en general y de esta fachada en particular, es interesante consultar la guía “Alcalá de Henares. Guía histórico artística” de los autores Juan Carlos Palacios Gonzalo, Julián Pérez Galán y Enrique Mario Pérez Martínez, de la que están tomados los anteriores comentarios.