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jueves, 1 de noviembre de 2018


Camino lebaniego.Tercera etapa: Cades-San Vicente de la Barquera (28,5 km)




Cades, donde termina la segunda etapa y comienza la tercera, pertenece al municipio de Herrerías, cuyas tierras, bañadas por el río Nansa, tuvieron numerosas ferrerías, entre las que destacó especialmente la de Cades, que cuenta, además con construcciones típicas montañesas en sus barrios y con la Torre de Cabanzón, de carácter defensivo.



Las ferrerías eran construcciones dedicadas a la obtención del hierro. La de Cades, en concreto, ubicada en la margen izquierda del río Nansa, formaba parte de un conjunto de inmuebles del s. XVIII que conformaban una instalación prefabril para obtener el hierro por el procedimiento directo. En la actualidad es un centro de interpretación que permite apreciar la monumentalidad y representatividad tecnológica y constructiva de una ferrería.



La Torre de Cabanzón es una torre-cubo, con cerca defensiva, que data probablemente del s. XV. La torre tiene planta cuadrangular, de unos diez metros de lado, y es de tres alturas. La cerca exterior tiene planta cuadrangular, está almenada y tiene un pasillo estrecho de ronda, levantando unos tres metros. La puerta de entrada es en arco de medio punto y tiene aspilleras.


En el municipio Val de San Vicente se encuentra la Cueva El Soplao, con formaciones de inusual diversidad, belleza y abundancia, que posibilita una apasionante inmersión en el mundo subterráneo, junto con la prehistórica cueva del Salín, en Muñorrodero, en el cruce entre el Camino del Norte y el Lebaniego.


Estrada enseña la torre-fortaleza de los Estrada, con recinto amurallado con foso, torre defensiva y
capilla del s. XII, todo de gran valor artístico. La torre tiene planta cuadrada y tres alturas, un arco de entrada de medio punto y varios vanos ligeramente apuntados, además de saeteras. El acceso es una rampa con peldaños labrados directamente en la roca. En el extremo opuesto a la torre, adosada a la muralla, está la capilla.






El final llega en San Vicente de la Barquera, cuya Puebla Vieja está circundada por muralla almenada y varias puertas. El edificio más emblemático es la iglesia-fortaleza de Santa María de los Ángeles, iglesia gótica de grandes proporciones, tres naves –la central ligeramente más alta- y crucero a la altura de la nave central. Tras el desmantelamiento de la cabecera, lo que queda ahora son tres ábsides cuadrangulares. Su datación corresponde al periodo comprendido entre principios del s. XIII hasta mediados del s. XIV.



Además del Castillo (Museo y Centro Cultural), otros edificios interesantes son la casa del Inquisidor Corro, actual sede del Ayuntamiento, de traza renacentista, el antiguo Hospital de la Concepción, de cuyas ruinas todavía puede apreciarse la belleza de su fachada, o el convento de San Luis, de franciscanos, s. XV, cuyas románticas ruinas quedan fuera de la Puebla Vieja.



 (Guía Repsol)




lunes, 29 de octubre de 2018

Camino Lebaniego.

2ª etapa: Cabañes-Cades (31,30 km).


Desde Cabañes se pasa por Allende en la vuelta hacia la carretera y se llega a Lebeña, que tiene su espléndida iglesia de Santa María, en el límite entre Cillorigo de Liébana –al que pertenece- y Lamasón.

Según el Cartulario del Monasterio de Santo Toribio, fue fundada por los condes de Liébana, Alfonso y Justa, en torno al año 924, para depositar los restos de Santo Toribio que, al parecer, no estaba de acuerdo con el traslado y cegó a los que lo intentaron, hasta que desistieron. Desde el s. XI hasta el XVI dependió del abad de Santo Toribio y recibió donaciones de los vecinos, que terminaron por no reconocer el señorío del prior, se negaron a pagar los diezmos al monasterio y se desligaron de él convirtiéndose en parroquia.

La iglesia de Santa María de Lebeña es el principal monumento prerrománico de Cantabria y uno de los más importantes de estilo mozárabe o “de repoblación”, que anticipa algunas soluciones del románico como los pilares de núcleo cuadrado con columnas adosadas. Con posterioridad se añadieron el pórtico y sacristía barrocos y una torre exenta, s. XX. El estilo mozárabe tiene tres influencias: asturiana, visigoda y musulmana.

Presenta unidad estilística por lo que debió construirse en poco tiempo, con sillería en los ángulos  y cercos de los vanos y mampostería en el resto. Al exterior presenta una forma casi cuadrangular, de dimensiones modestas (19 x 12 m) y orientación canónica, con la cabecera hacia el este. El juego de volúmenes se aprecia por la gran altura de la nave central en contraste con las laterales.






Consta de tres naves -más ancha la central-, separadas por cuatro pilares exentos, dispuestas en planta basilical a semejanza de los templos prerrománicos asturianos, cabecera tripartita con tres capillas paralelas de planta rectangular comunicadas entre sí por arcos de medio punto, como el arco de triunfo y los que dan acceso a las capillas laterales. El cuerpo de las naves viene a ser casi un cuadrado con nueve espacios abovedados, unido a la cabecera tripartita. Aquí aparece por primera vez el pilar compuesto cruciforme. Los capiteles son derivados del corintio, con hojas de acanto, símbolo de eternidad, apareciendo rosetas, símbolo de Cristo. El espacio interior es de gran belleza por su compartimentación horizontal y vertical.

Las influencias aparecen claras. La visigoda se muestra en la compartimentación de los espacios y en la planta –una cruz griega inscrita en un cuadrado-. La asturiana, en la cabecera y en la contracabecera con dos cámaras laterales, y en el complejo sistema de abovedamiento, de medio cañón pero en direcciones diferentes para contrarrestarse. La andalusí, en los modillones de rollos que soportan los aleros, que proceden de Córdoba, con la variación de llevar remates circulares con sencillos motivos geométricos de estilo visigótico, así como en pilares, arcos, alfiz, técnica decorativa, etc.




Un elemento curioso es el frontal del altar, adosado al basamento de piedra del retablo mayor, que en su día debió estar entre las dos primeras columnas de la nave central. Presenta siete círculos distribuidos simétricamente a partir de un motivo central cuyo significado parece cristológico: los ángulos inferiores hacen referencia a la vida terrenal, la zona intermedia indicaría el carácter espiritual del cielo a través de la resurrección (estrella de ocho puntas) y la zona superior, la salvación de Cristo (flores de cuatro pétalos sobre cruz, rombos, etc). La simbología también parece ser celta, por lo que podría haber pertenecido a otro santuario.



Otro elemento curioso lo forman los dos árboles al lado de la iglesia. Parece ser que al terminarse la iglesia Don Alfonso la consagró al tejo, árbol sagrado celta que por su toxicidad representa la protección, y que Doña Justa, su mujer, noble del sur de la Península, plantó un árbol de su tierra junto al tejo, un olivo, relacionado con el Cristianismo y la Cultura Mediterránea representando la riqueza. Esta muestra del sincretismo de la sociedad, este encuentro de civilizaciones, esta historia de amor, duró más de mil años, hasta que en el 2007 el tejo fue alcanzado por un rayo.

En el pueblo de Lebeña, incrustada en la fachada de la vieja escuela, hay una lápida romana procedente de la desaparecida ermita de San Román que contiene una inscripción sepulcral con letras capitales del s. III, uno de los pocos ejemplos de la presencia romana.

El siguiente pueblo es Cicera (municipio de Lamasón), desde cuyo mirador de Santa Catalina se puede divisar una de las mejores panorámicas del Desfiladero de la Hermida, que queda al oeste, rodeado de inmensas montañas blancas, calizas, que contrastan con el verdor del paisaje. Es el desfiladero más largo de España con 21 km y la ruta, que sigue la espectacular garganta excavada por el río Deva, se abrió en 1863, permitiendo la comunicación de la comarca de Liébana con la costa.



Tras Bustos se llega a Lafuente, donde se encuentra la iglesia de Santa Juliana, pequeña iglesia rural de una nave con ábside semicircular, románico tardío de finales s. XII o principios s. XIII, con influencias protogóticas (arcos apuntados, columnas dobles del ábside, talla de los capiteles del arco triunfal).


La riqueza natural y paisajística continúa en Sobrelapeña (iglesia de Santa María y ermita de San Bartolomé), pero todavía queda el paso por La Venta antes de terminar la etapa en Cades.

miércoles, 24 de octubre de 2018


Camino Lebaniego.
1ª etapa: Santo Toribio (Municipio de Camaleño)-Cabañes.




Desde San Vicente de la Barquera, donde se une al Camino del Norte, consta de tres etapas, la última corta, desde Cabañes a Santo Toribio, de 12,10 km. Nosotros lo hacemos al contrario, empezando aquí.

En la huida de los musulmanes los cristianos llevaron al norte reliquias. Así llegó el Lignum Crucis –el trozo más grande de la cruz de Cristo- a Santo Toribio, protegido desde entonces por la cofradía más antigua de España, fundada en 1181, la Cofradía de la Santísima Cruz. La posesión de las reliquias posibilitó su rápida expansión y la construcción de la iglesia de Santa María de Lebeña para depositarlas, dada la precariedad del edificio monástico.  Las primitivas construcciones serían muy sencillas, de estilo prerrománico o románico asturiano dentro de la tradición visigoda. Se desconoce la regla por la que se regía.

El abad Beato de Liébana, que vivió en el monasterio en el s. VIII, fue figura clave de la Iglesia por su defensa de la ortodoxia frente a la herejía adopcionista de Elipando de Toledo y por impulsar el culto a Santiago Apóstol, antes de que se descubriera su tumba. Su “Comentario al Apocalipsis de San Juan” es fundamental en la historia del arte y la cultura, y fue uno de los libros más copiados en la Edad Media, influyendo en la escultura románica por sus miniaturas. No se conserva el libro, pero sí muchas de sus copias.

La tradición dice que el monje Toribio de Palencia fundó el monasterio, bajo la advocación de San Martín de Turieno. En 1125 pertenecía al patrimonio real con la nueva advocación de Santo Toribio de Liébana. En 1256 se construyó la actual iglesia,  en estilo gótico monástico de influencia cisterciense, con claridad de líneas y espacios y sobriedad decorativa, planta rectangular y torre prismática a los pies de la nave central.


La peregrinación a Santo Toribio de Liébana se inició tras la bula del Papa Julio II, del 23 de septiembre de 1512, que otorgaba al monasterio el privilegio de la celebración del Año Santo Jubilar Lebaniego “in perpetuum” todos los años en que el 16 de abril, festividad de Santo Toribio, cayese en domingo. Desde 1960 una comunidad de frailes franciscanos rige este santuario, recordando la tradición que señala a San Francisco como visitante de Santo Toribio en su peregrinación a Santiago de Compostela.

A 2,9 km de Santo Toribio se encuentra Potes, el centro de Liébana y de un paisaje espectacular, en la confluencia de los ríos Quiviesa y Deva, al pie de los Picos de Europa, con el caserío del casco histórico repartido entre las dos orillas unidas por los puentes de San Cayetano y de la Cárcel. Fue repoblado en época de Alfonso I de Asturias, se cita ya en el s. IX y en el X se nombra a la iglesia de San Vicente, dependiente del Monasterio de Santo Toribio. Un conde gobernaba el territorio, que recibió privilegios reales en los ss. XIII-XIV. En el s. XV los Mendoza hicieron de la población la capital de la Liébana.



El edificio más impresionante, la Torre del Infantado data del s. XV, es de planta cuadrada con sótano, cuatro pisos y azotea, rematando una cornisa apoyada en modillones y con cuatro cubos circulares almenados en los esquinales. Entrada por arco ojival y varias ventanas ajimezadas. Sirvió como cárcel y Ayuntamiento y actualmente acoge la exposición permanente “Beato de Liébana y sus beatos. Aquí comienza todo”.



El otro edificio importante es la iglesia gótica de San Vicente, s. XIV, híbrido entre el gótico tardío de la estructura y la vanguardia del interior. La primera referencia es del s. X. En la actualidad es Oficina de atención al Peregrino y sede del Centro de Estudios Lebaniegos don Desiderio Gómez Señas. Pero Potes es mucho más que estos dos edificios, con ser importantes. El conjunto histórico, la parte antigua, con sus callejones y caserones, tienen gran encanto y hacen situarse en otros momentos, en tiempos pasados.

Desde aquí el Camino sigue la carretera hasta Tama, donde la abandona hacia el oeste, y, pasando por Pendes, se dirige a Cabañes, municipio de Cillorigo de Liébana.