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martes, 2 de octubre de 2018


Real Monasterio de Santa María de Sijena.

En el lugar en el que existía un pequeño convento de frailes de la Orden Militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, fundado a mediados del s. XII, se erigió el monasterio de Santa María de Sijena patrocinado en 1188 por la reina doña Sancha, esposa de Alfonso II de Aragón. Tras sus muros acogió a reinas, princesas e hijas de familias nobles, sirvió de depósito de parte del tesoro real y como archivo monástico durante los ss. XIII-XV, y fue panteón real de Pedro II, lo que acrecentó su importancia. En el s. XVIII se alteró la iglesia y se demolió el ábside norte para construir el panteón de las religiosas. Quedó afectado por la Guerra de la Independencia y por la Desamortización en el s. XIX. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1923. El incendio de 1936 supuso su ruina y la pérdida de gran parte de su patrimonio, trasladándose las pinturas del s. XIII de la sala capitular al Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Una comunidad de monjas cistercienses se instaló en el monasterio en 1975, pero lo abandonó al no ser habitable. Después lo ocupó la Orden de San Juan de Jerusalén y el Gobierno de Aragón realizó obras de restauración y acondicionamiento. En 1983 y 1994 la Orden vendió a la Generalitat de Cataluña una serie de bienes contando con el permiso eclesiástico pero no con el de las autoridades patrimoniales –las ventas anteriores a 1923 son legales-, por lo que la venta fue denunciada por el Gobierno de Aragón debido a que no se le había dado opción de ejercer su derecho de tanteo. El litigio entre los Gobiernos de Aragón y Cataluña se saldó con la devolución de 94 piezas procedentes del MNAC y del Museo de Lérida en 2016-17.

Todo este litigio supuso un aldabonazo de atención al monasterio y hubo movilización ciudadana para presionar en favor del retorno de las piezas, lo que finalmente se consiguió, pero la presencia de las piezas suscitó unas expectativas que no se han visto confirmadas. Se puede hacer la reserva por Internet, pero el horario de visitas es reducido y, al parecer, las monjas son reacias a ampliarlo. Además, únicamente se exponen un tercio de las obras devueltas. Como las obras pueden ampliarse durante varios años, esta situación puede alargarse demasiado en el tiempo.

Al muy europeo horario de las 12:15 de un domingo da comienzo la visita. Se accede por la parte más alejada y, tras cruzar un jardín, se llega a la portada de la iglesia, muy abocinada con sus catorce arquivoltas de medio punto. Toda la iglesia es de sillares de arenisca, bastante deteriorados en los ábsides. Tiene una nave con crucero y cabecera triple, pero no nos detenemos, lo vemos al paso. La visita es únicamente para las obras devueltas. Salimos al ruinoso claustro y entramos en una dependencia, antiguo dormitorio, que actúa de museo.

Un cartel recuerda que, según la tradición, había una laguna con un islote en su centro en el que, tras repetidas apariciones de la Virgen de Sigena, la reina Doña Sancha –esposa de Alfonso II de Aragón- fundó un monasterio poniéndolo bajo los auspicios de la Orden de San Juan de Jerusalén. Las obras empezaron en 1183 y la iglesia se consagró en 1188, aunque las obras prosiguieron.

La sala, cuyo techo se sostiene en arcos ligeramente apuntados, muestra las huellas de una elevación y todavía conserva mínimas partes de la pintura original. En ella se exponen una serie de obras sin ninguna relación entre sí, un grupo muy heterogéneo cuyo único nexo de unión es el haber pertenecido al monasterio.

Las piezas más importantes son tres sarcófagos de prioras -alto rango y distinción-, que hacían de su enterramiento una obra de arte para asegurarse la perpetuidad de sus restos y la memoria de su legado. Son de Dª Francisquita de Eril y Castro (1494, atrib. Miguel Ximénez, pintada al óleo, cubierta a cuatro aguas), Dª Beatriz Cornel (1451-1459, atrib. Blasco de Grañén, actitud orante con las manos juntas, mientras las otras en actitud yacente con las manos cruzadas; blasones de la casa Cornel) y Dª Isabel de Aragón (1434, atrib. Blasco de Grañén, biznieta de Alfonso IV de Aragón e hija de D. Pedro II, Conde de Urgel. Un rosario cuelga de su cuello. Una segunda figura de pequeño tamaño a los pies: una monja de la misma orden, sentada y leyendo con un monóculo).



Dos piezas corresponden al retablo de la Piedad, 1517-1520. La parte superior es de madera tallada y dorada, atribuido al Maestro de Sigena, escudo de la orden de San Juan de Jerusalén enmarcado por dos estilizados grifos, a los lados motivos vegetales a base de roleos, hojas de acanto y rosetas. La predela o banco de retablo se colocaba en la parte inferior. Éste representa las escenas de la Anunciación, Natividad, Epifanía, Resurrección, Ascensión, Pentecostés y Asunción. Se atribuye al Maestro de Sigena, autor del Retablo Mayor.



Hojas de puerta, s. XIV. Quizá procedentes del Palacio Prioral, madera policromada, decoración en relieve a base de listones claveteados formando diseños geométricos, decoración al temple en los huecos con motivos seriados islámicos y cristianos, y escudos nobiliarios como el de los Luna. Tirador, llamador y mirador.









Infanta Dulce de Sijena, 1608-1622. Hija de la reina Doña Sancha que ingresó en la primera comunidad constituida en Sijena a la edad de 8 años, muriendo poco después y siendo enterrada en el Panteón Real. El retrato es fingido, del s. XVII, retrato cortesano del barroco, en la mano izquierda vara de azucenas –símbolo de castidad- y en la derecha el báculo abacial en forma de tau.







Mateo Ferrer, La Santa Cena, 1502, fresco traspasado a lienzo. Fragmento de un conjunto más amplio que decoraba los muros del refectorio, arrancado en los años 60. Cristo sostiene el pan y la copa de vino junto a San Pedro. Ambos aparecen nimbados ante una mesa con mantel, bandeja con el cordero pascual, panecillos y piezas de menaje.








Retablo de Santa Ana, atribuido a Gabriel Joly, 1529-1530. Cuatro fragmentos: Nacimiento de la Virgen, Esponsales de la Virgen, Commiseratio Patris y la Santa Generación.







En un mueble adecuado se guardan otras piezas como documentos (s. XII; bula del Papa Pio II, Tivoli, 1461. Conflicto entre Juan, rey de Navarra,  y una religiosa del monasterio) o escudos (doña Magdalena de Ferrández de Navasquez, 1754. Hoja de su expediente de limpieza de sangre, pergamino policromado).






Otras piezas menores son un arca o caja fuerte (madera recubierta de láminas de hierro, sin datación), un fragmento pétreo con el escudo de armas o blasón de los Cordel (s. XIV), el fragmento superior de una cruz de término (piedra tallada sin policromar, Cristo Crucificado en el anverso y la Virgen con el niño en el reverso) y tres pequeñas tablas al óleo (Santa Gertrudis con el niño, anónimo, principios s. XVII; Santa Teresa de Jesús, anónimo, s. XVIII; Santa Clara, anónimo, s. XVIII).

Finalmente hay tres armarios en los que se guardan casullas y otras indumentarias (s. XVIII), piezas pequeñas (esculturas, conjuntos, fragmentos) y piezas de cerámica (baldosines, etc.).

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Centro de Interpretación de la Guerra Civil en Aragón.

Hace un mal día para salir al campo. Es invierno, hace mucho frío y está lloviendo, así que nos conformamos con ir al pueblo de Robres para ver el Centro de Interpretación de la Guerra Civil. Va a ser un paseo interior por el edificio rehabilitado de las antiguas escuelas. La exposición presenta un formato atractivo, muy visual, con textos sobre fondo rojo intenso, fotografías, periódicos, carteles, documentos, mapas,  poemas (de John Cornford a Margot Heinemann) etc. También hay unas
vitrinas con material militar: cascos, granadas, bombas, fusiles, bayonetas, cartuchos, etc.

Toda la explicación sigue un curso lineal, cronológico, incluso hay una línea del tiempo con los sucesos más sobresalientes de la guerra, pero empieza antes, con la II República (La fiesta de la democracia. La “fiesta popular”. La mujer ante las urnas. Reformismo. Escrito de Niceto Alcalá Zamora, Presidente de la República, sobre Galán  y García Hernández, “los hombres que dieron su vida por la revolución”, Joaquín Maurín y Andrés Nin hablan de la situación en Rusia). Hay un intento de presentar objetivamente los hechos: El conflicto y la reacción (insurrecciones campesinas, huelgas generales, intento de golpe de Estado) y El Diario de Huesca, habla de complot extremista.

Para romper la monotonía de los textos y las fotos, de vez en cuando hay carteles. En este caso de Aragón, pero también hay de partidos políticos u organizaciones sindicales como el POUM, la CNT,
culturales, etc. Lo mismo sucede con los periódicos: aparece El Diario de Huesca, el Heraldo de Aragón –de Zaragoza- (noticia del movimiento patriótico salvador de España, y, más tarde, de los sucesos en la posición San Simón), La Batalla –del POUM – (nadie tiene derecho a aplicar actos individuales que deshonren la Revolución), Amanecer –de Zaragoza- (la Virgen del Pilar se viste de falangista), La Vanguardia –de Barcelona- (en el frente de Huesca), Solidaridad Nacional –de Barcelona- (habla de la Ley de Responsabilidades Políticas).

Siguiendo el curso cronológico, la explicación entra en el periodo de guerra (El golpe de los militares. Bando de Miguel Cabanellas. El Estado de guerra. Respuesta ciudadana. Represión.
Manuscrito del alcalde de Belchite.  Milicianos. Carteles del Consejo de Defensa de Aragón. Columnas catalanas hacia Zaragoza. La formación de las milicias en Barcelona. Las milicias en el frente de Aragón. Internacionales. El Aragón Republicano), la revolución (violencia, colectivización por la CNT, El consejo de Aragón, listas de fusilados), la vida cotidiana (La sanidad en la guerra. Disciplina y propaganda. Las mujeres. La infancia, entre la educación y la protección. Retaguardias, los frentes de guerra (El cerco de Huesca. La conquista de Belchite. Instrucciones de defensa anti-tanque. La batalla de Teruel. La bolsa de Bielsa.  Papeles, símbolos, iconos de guerra.  Caída del frente de Aragón). Termina con la victoria franquista (El Aragón franquista. La Victoria: triunfalismo y exaltación católica. Vales de Auxilio Social. Exilio -Benjamín Jarnés, Luis Buñuel y un etcétera muy largo-. La violencia legalizada).  

Un capítulo muy importante es el titulado Imágenes del frente en el que aparecen protagonistas como Miguel Cabanellas (Capitán General de la V División Orgánica en Zaragoza), Ramón Acín (profesor de dibujo y pedagogo), María Domínguez (maestra, alcaldesa de Gallur), George Orwell (–ver
Conchita y José Luis, el de Huesca
artículo sobre la Ruta Orwell-, después fue destinado al frente de Huesca en el entorno de Monflorite y el castillo de Montearagón), el periodista Mijail Koltsov, el anarquista Durruti (que quiso ocupar Zaragoza), el anarcosindicalista Joaquín Ascaso (que fue Presidente del Consejo Regional de Defensa de Aragón), José Ignacio Mantecón (catedrático e investigador), el revolucionario Antonio Beltrán “El Esquinazau” (Bolsa de Bielsa), Juan Yagüe (derrumbó el frente de Aragón), Domingo rey d´Harcourt (rendición de Teruel), Amparo Poch y Gastón (Asistencia Social en el Ministerio de Sanidad), Palmira Plá (colonias escolares), Gonzalo Calamita (Rector de la Universidad de Zaragoza, depuración de docentes). Se incluye el apartado Patrimonio recuperado, en el que se habla de la Ruta Orwell, la ruta de las Tres Huegas –ver otro artículo-, el bunker de Lanaja y la posición de Santa Quiteria de Tardienta.

El final va a ser agradable. Hay una exposición temporal dedicada a Las misiones pedagógicas de la época de la República, con imágenes y textos sobre la Institución Libre de Enseñanza, Manuel Bartolomé Cossío y los Servicios de Bibliotecas, Museo del Pueblo, Cine, Teatro y Coro del pueblo, Música. 

Ruta de Las Tres Huegas.

Durante la Guerra Civil, la situación del frente, estable desde el inicio, cambió el 12-10-1936 cuando las tropas rebeldes adscritas a la 5ª División Orgánica con sede en Zaragoza avanzaron desde sus posiciones en Perdiguera, tomaron Leciñena y lograron alcanzar el puerto de Alcubierre, adueñándose de las posiciones P-1 a P-5, a la izquierda y derecha de la carretera Leciñena-Alcubierre, quedando el resto de crestas en poder republicano. Una semana más tarde, el 19 de octubre, los franquistas conquistaron también la ermita de Santa Quiteria, en Tardienta y así quedó
fijado el frente, con posiciones inverosímilmente próximas, lo que propició periodos de abundantes combates, pero también largas treguas a las que Orwel llamó “la guerra en punto muerto”. Así se mantuvo el frente hasta finales de marzo de 1938, momento de penetración de las fuerzas franquistas en dirección a Sariñena y Lérida.

Durante quince meses un elevado contingente del ejército franquista ocupó esta zona, ubicando los pertrechos necesarios  para guarecerse y atender a las necesidades básicas de la alimentación y descanso. El conjunto constituye un vivac o campamento, esto es, la acumulación de los medios de estacionamiento que utilizan las tropas de un ejército en campaña.

El aparcamiento está en un extremo. A la derecha de la carretera vemos el área de vivac, con un sendero que recorre un puesto de mando al extremo, varios abrigos de descanso –uno más grande,
para un pelotón-, con literas, armeros (150 cartuchos por mosquetón), respiraderos, etc.,  y unos aljibes. A la izquierda estaba el área de cocinas y un pozo más grande, enlucido de cemento. Además, el hecho de hallarse  en un ámbito protegido por las lomas circundantes, muy apropiado para la ocultación en laderas, sirvió para horadar cuevas con fines de protección del mando, puesto de socorro o depósitos de municiones. Un monolito recuerda los hechos y, al lado, sale un ramal de comunicación que lleva a un gran sistema de trincheras que asciende hacia la posición San Simón.

Unos carteles informan sobre el abastecimiento de víveres y la alimentación, que normalmente se
hacía con las “raciones de previsión”, enlatadas, pero a veces podían llegar productos frescos y rancho caliente puesto que la posición estaba cerca y bien comunicada con Leciñena y Zaragoza. La orden del 18-2-1937 establecía la ración habitual para personal europeo, consistente en desayuno y dos comidas, además de 630 grs de pan al día. Desayuno: una tableta de café y azúcar o dos pastillas de chocolate. Comidas: legumbres secas 200 grs (100 grs podían sustituirse por patatas); tomate fresco 200 grs (o 50 grs en conserva); 30 g de tocino; carne fresca 250 g (o 150 g de bacalao); 60 g de aceite; 85 g de sal y 250 ml de vino. Las raciones para el personal moro, sensiblemente
disminuidas, consistían en legumbres secas, cebolla, carne, aceite, sal, vinagre, pimentón, azúcar y 12 g de té.

Para terminar la visita ascendemos hasta la posición San Simón, donde hay un monolito erigido en memoria de los soldados de la 25ª y 63ª Falange de la Bandera Móvil de Aragón, y la sección del Regimiento de Infantería Gerona nº 18, que murieron el 9 de abril de 1937 en defensa de las posiciones  2ª izquierda –monte de Puig Ladrón, 699 m- y 5ª derecha, cuando un batallón republicano de la división Maciá-Companys atacó por sorpresa y las tomó, matando a casi un centenar de combatientes. El contraataque de la Segunda Bandera Móvil de Falange y el Tercio Sanjurjo recuperó la posición. En torno a esa fecha se celebra una concentración anual. Está en la zona conocida como Las Tres Huegas (huega, en aragonés, es mojón, límite), dado que aquí confluyen Robres, Alcubierre y Leciñena.

Es invierno. El sol no calienta demasiado, pero no se está mal. El frío que sentimos es producido por el recuerdo de lo que aquí sucedió. 

La Ruta de Orwell.

La sublevación militar del 18-7-1936 sólo permitió ocupar, en Los Monegros, la localidad de Perdiguera, quedando el frente entre el entorno de esa población y Tardienta. La sierra de Alcubierre adquirió una importancia estratégica y sus picos y crestas se fortificaron, en el límite geográfico de las dos provincias, Huesca y Zaragoza. En dos de las posiciones establecidas, los montes Irazo y Pucero, se asentó el POUM desde el inicio del conflicto hasta febrero de 1937, en que fueron
relevados por las fuerzas socialistas y comunistas de la Columna Carlos Marx, cuyo cuartel general estaba en Tardienta.

El escritor británico George Orwell, alistado en las milicias del POUM, fue destinado a la Sierra de Alcubierre en los primeros días de enero de 1937. Durante tres semanas combatió en Monte Pucero y posteriormente en esta posición de Monte Irazo, hasta el 16 de febrero. Dejó constancia de su paso por tierras monegrinas en la obra testimonial Homenaje a Cataluña, de lectura imprescindible.

Desde el aparcamiento seguimos el itinerario de la fortificación –que podría adscribirse a las
denominadas de pelotón- , a la que se llega por detrás. A la derecha queda algún resto de casamatas. La zona más atrasada es el ámbito de descanso, la zona de vivac. A izquierda y derecha hay abrigos pasivos ligeros, una protección cubierta para tropas y material. Más adelante, hacia el talud del monte, están los pozos de tiradores, todos individuales excepto uno doble situado junto al observatorio, elemento fundamental de la posición para vigilancia y defensa. Todos estos elementos de la fortificación están unidos por los ramales de comunicación necesarios, trincheras protegidas por sacos terreros y consolidadas por medio de tablas, maderos y piedras. La fortificación principal ocupa un frente de más de cien metros y más adelante estaban las posiciones de avanzada y una defensa perimetral constituida por alambradas, eficaz obstáculo
artificial contra personal, y quizá campos de minas, además de la defensa natural del barranco. Más a la izquierda queda, aunque sin excavar, una larga trinchera paralela al frente, al Sur de la posición.

Unos carteles informativos nos ilustran sobre las normas de fortificación (buena observación propia, enmascaramiento a la observación enemiga, facilidad de empleo de las armas, facilidad de saneamiento e higienización), que nunca pueden cumplirse en su totalidad, sobre los ramales de comunicación (trazado ondulado o en zigzag adaptado a la orografía del terreno, profundidad de 0,70-1,70 m, revestimiento, drenaje con grava, tablas o piedras), sobre la utilización de sacos terreros (colocados a soga –horizontal- o a tizón –vertical-, o combinándolos), sobre la disposición de las alambradas y los pasillos para las patrullas o
sobre cómo debían ser los pozos de tirador (disponibilidad para disparar en cualquier dirección, redondos y de fondo plano a poder ser).

Desde esta posición se dominaba la carretera en su acceso al puerto teniendo a la vista, al fondo, la posición San Simón, ocupada por los franquistas en octubre de 1936 (ver el artículo sobre la Sierra de Alcubierre), y las posiciones P-1 a P-5. Desde los pozos de tirador se tiene una completa visión de la zona y su característica aridez al no llegar los vientos húmedos. El llano es abrasante en verano y muy frío en invierno, cuando la niebla oculta el sol; estaría poblado por las resistentes sabinas. La Sierra de Alcubierre es algo más fresca en verano y no tan fría en invierno; aquí se verían pinos, carrascas y quejigos, aunque el paisaje sería entonces más austero pues algunos bosques actuales son de repoblación.

Finalmente, esta posición fue rebasada en marzo-1938 cuando el ejército franquista rompió el Frente de Aragón en su avance hacia Cataluña y Levante.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Cartuja de las Fuentes y Los Monegros.

Antes de llegar pasamos por Poleñino, donde murió en 1134 Alfonso I el Batallador, en la Ruta mudéjar –junto con Perdiguera, Leciñena, Alcubierre y Torralba de Aragón-, para ver la iglesia
parroquial de la Asunción de la Virgen, del siglo XVI, de robusta torre de ladrillo con ejemplos de la típica galería de arquillos aragonesa.

Poco después de Lanaja, donde murió el bandido “Cucaracha” en el siglo XIX, llegamos, por tierras de gran sequía, a la cartuja “de las Fuentes”. En el siglo XIII ya existía aquí un templo mariano sobre un montículo horadado por vetas de agua que suponen un oasis en estas tierras. Fue fundada en 1507 por los condes de Sástago y se edificó siguiendo las disposiciones de la contemplativa Orden de San Bruno. Los muros y techos
están profusamente decorados por fray Manuel Bayeu, cuñado de Goya. En su estado actual es un monasterio del siglo XVIII.

Después de muchas vicisitudes, actualmente están abiertas al público las partes consolidadas, que son también las más interesantes artísticamente, la iglesia, el Claustrillo de las Capillas y la Sala Capitular. El claustro grande, el refectorio y otras dependencias de servicio tienen el acceso vedado debido a su pésimo estado de conservación. Las visitas están restringidas a los domingos. Desde la entrada hay un patio grande hasta la iglesia, de cruz latina, con tres naves, las laterales más pequeñas, bóveda en el crucero y decoración total, con
escenas religiosas, escudos, etc., mal conservada por la humedad. En el claustro unas pinturas muy naif, capillas, pinturas sobre los abades y sacristía.

Ya de vuelta pasamos por Alcolea de Cinca, que está bajo las Ripas, una formación geológica de arenisca, una montaña “que parece cortada a cuchillo” como dijo Ramón J. Sender que vivió aquí parte de su infancia. Tiene en lo alto una gran cruz en un lado, con un mirador, y unas antenas en el otro. En el pueblo, un cartel anuncia la Ruta senderiana con textos de Orden Público-1931, El lugar de un hombre-1939 y Réquiem por un campesino español-1960.

La siguiente parada es Villanueva de Sigena. En la Plaza de la iglesia vemos la estatua de Miguel
Servet, teólogo y científico que aquí nació, y, enfrente, su casa natal, sede del Instituto de Estudios Sijenenses. Todo está cerrado. Vamos al monasterio de Nuestra Señora de Sigena, levantado a finales del siglo XII junto a una ruta jacobea, en el que se suceden el estilo románico tardío y el cisterciense. La leyenda cuenta cómo un toro se separaba todos los días de la manada para ir a escarbar un hoyo donde el pastor acabaría encontrando la imagen. Fue uno de los tesoros artísticos aragoneses antes de ser incendiado en 1936 por los milicianos de las columnas anarquistas catalanas. Cuando llegó el líder Durruti y comprobó el desastroso estado en el que había quedado el Monasterio, parece
José Luis -el de Huesca-, Javier, Conchita y Nati
ser que dijo a los del Comité Revolucionario: "Cerrad este recinto y poned una guardia porque una fotografía de esto, nos hará más mal que todos los cañones de los fascistas juntos". No podemos verlo porque está en obras.

Finalizamos la salida en la laguna de Sariñena, un vergel en Los Monegros, uno de los humedales más importantes de la Península Ibérica y zona de invernada de aves de las más importantes de Europa. Está situada entre los ríos Flumen y Alcanadre, tiene una extensión de 206 hectáreas, un perímetro de 8 km, y una profundidad que oscila entre los 0,50 y los 2,35 m. Desde el Centro de Interpretación pueden verse con prismáticos las numerosas aves. También hay dos miradores camuflados entre la vegetación típica y rutas marcadas tanto para el senderismo como para BTT.