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martes, 21 de abril de 2026

La Línea P (y II).

Como continuación del artículo “La Línea P (I)”, después del valle del río Aragón se llega al valle de Tena, al alto Gállego.

En el mapa se han contabilizado unos 80 búnkeres (ametralladora doble, ametralladora antiaérea), otros 14 no verificados, 18 refugios más dos no verificados, un observatorio.

El valle de Tena ha sido el mejor estudiado. Se cuenta con las obras “Línea P. Los bunkers del Pirineo” (La Fábrica, Iñaki Bergera) y “Cuando Franco fortificó los Pirineos. La línea P en Aragón. Alto Gállego” (J.M. Clúa, 2021). Según el primero, el Plan P proyectó 96 núcleos de resistencia en Navarra, 53 en Cataluña y sólo 20 en Aragón, en 178 km de frontera. Uno de los aragoneses fue el Valle de Tena, el lugar que la Unión Nacional Española utilizó en sus ataques frustrados de octubre de 1944.

Las construcciones se distribuían estratégicamente en función de la orografía para garantizar que quedaba cubierto el campo de tiro. De todos los sectores, núcleos de resistencia, puntos de apoyo, etc., del proyecto -en el que se emplearon miles de toneladas de hierro y cemento-, Iñaki Bergera ha realizado un proyecto fotográfico del número 23, comarca del Alto Gállego, persiguiendo un análisis de los valores visuales y la descripción de la naturaleza tipológica de los asentamientos fortificados, analizando su implantación paisajística, su construcción y su condición espacial. El total de obras es de 185. 

La Organización Defensiva de los Pirineos quedó estructurada geográficamente -por la Instrucción C-15, 23 de agosto de 1944- a partir de las antiguas regiones militares: IV Cataluña, V Aragón, VI Navarra y País Vasco. Aragón se dividía en cinco Subsectores desde el valle de Ansó hasta Benasque, siendo el Sector 23 el correspondiente al valle del Gállego, el más importante junto con el valle del Aragón por su inmediata conexión con Francia. Los sectores se organizaban mediante Núcleos de Resistencia (NR). En este Sector se planificaron inicialmente cinco NR (NR 110 El Furco, NR 109 Sallent, NR 108 Las Grampas, NR 107 Panticosa, NR 106 Hoz de Jaca), añadiéndose después otro (NR 120 Biescas). Cada uno de los Núcleos de Resistencia se divide a su vez en Puntos de Apoyo (PA) y Elementos de Resistencia (ER), compuestos por los asentamientos defensivos propiamente dichos (compañías de fusiles y sección de ametralladoras, cañones, morteros y ametralladoras antiaéreas), ubicadas para batir los respectivos campos de tiro. 




Todo el sistema se completaba con depósitos de municiones y víveres y los abrigos para personal, así como los observatorios y puestos de mando. A partir de 1945 se construyeron en este Sector un total de 213 asentamientos, muchos de los cuales se han destruido o permanecen sumergidos bajo los embalses de Lanuza y Búbal. las 185 obras existentes están situadas a una altitud que varía entre 880 metros (Biescas) y 1875 metros (Formigal).

 


Superponible de la Comisión de Defensa del Pirineo Central, División de Montaña nº 151, de los centros de resistencia nº 110, 109, 108, 107 y 106, del Subsector 23, en Huesca. S/f. España. Ministerio de Defensa. AGMAV, M.1970,12


La tipología de estas construcciones es la casamata o búnker, de un tamaño adecuado al uso, al armamento, fabricados en serie. Las más numerosos son para armas automáticas, pero también hay para artillería, a cielo abierto (ametralladora antiaérea y mortero), refugios, observatorios y puestos de mando.

NR 108 Las Grampas, Obra 40, Ametralladora antiaérea 20 mm. Coord. 42.74725, -0.31135. Alt.1.437 m. 24/2/2025. © Iñaki Bergera

 



Croquis B-8 de la Jefatura de Ingenieros del V Cuerpo de Ejército de planta, alzada y secciones de asentamiento para ametralladora antiaérea de 20 mm. 4 abril 1946. España. Ministerio de Defensa. AGMAV, M.1972,11



 


Se ubicaron estratégicamente en el paisaje con voluntad de camuflaje, en la montaña o el bosque. Su pequeño tamaño evidencia la monumentalidad del contexto, simulando una acupuntura territorial.

 

NR 110 El Furco, Obra 45, Fusil ametrallador. Coord. 42.77908, -0.37915. Alt. 1.558 m. 7/3/2025. © Iñaki Bergera



En el contexto arquitectónico, entendemos la ventana de un edificio como un ojo que mira. En el búnker-ojo, esto es más evidente. Como la lente en el cuerpo de una cámara, termina convirtiendo a ese espacio enterrado, una cámara oscura en sí misma, en una máquina para mirar. 

NR 106 Hoz de Jaca, Obra 41, Fusil ametrallador. Coord. 42.67163, -0.32199. Alt. 1.031 m. 15/2/2024. © Iñaki Bergera



Estaba previsto que los asentamientos tuvieran puertas, pero no tienen. El acceso a estos ámbitos soterrados es una antesala, un zaguán longitudinal. La entrada se presenta al exterior como hueco o como grieta, por la que penetrar en un ejercicio consciente y voluntario.

NR 109 Sallent, Obra 7, Fusil Ametrallador. Coord. 42.78294, -0.33452. Alt. 1.543 m. 7/3/2025. © Iñaki Bergera

 




Desde dentro del asentamiento, necesitamos referenciar la salida, la escapatoria. Se trata de la luz al final de un túnel, que nos devuelve al espacio abierto, a la libertad, aunque salir es también abandonar la protección y ponerse en peligro.

NR 110 El Furco, Obra 46-86, Ametralladora doble. Coord. 42.77860, -0.37975. Alt. 1.553 m. 7/3/2025. © Iñaki Bergera



 


El campo de tiro constituye la razón de ser de cada asentamiento y justifica su emplazamiento. Definir el campo de tiro es tomar conciencia del lugar, puesto que el ángulo de visión hace única a cada obra. El campo de tiro define el paisaje que se ha de activar escudriñando con la mirada.

NR 110 El Furco, Obra 41, Fusil Ametrallador. Coord. 42.77409, -0.38157. Alt. 1.572 m. 8/3/2024. © Iñaki Bergera

 




El hormigón asoma desnudo, deja rastro queriendo defender su permanencia, con las rampas y los accesos abiertos al cielo mostrándose como el contrapunto a la rotunda masa de hormigón semicamuflado que cobija un mundo interior, una estancia tenebrosa de mínimo espacio y altura.

NR 109 Sallent, Obra 19-48, Ametralladora Doble. Coord. 42.76905, -0.33128. 1.293 m. 28/3/2024. © Iñaki Bergera


 


Miradas enmarcadas. Mirar sin ser visto. Lo que desde el exterior era una presencia discreta y camuflada se convierte interiormente en una visión curiosa, indiscreta y amplia. Desde ellas nunca se disparó un arma, pero sí miradas que enmarcan paisajes.

NR 110 El Furco, Obra 70, Cañón contracarro. Coord. 42.78001, -0.37900. Alt. 1.535 m. 8/2/2024. © Iñaki Bergera


 

Otras construcciones eran abrigo para personal (tropas de reserva), víveres y agua, y municiones. Estaban situadas estratégicamente en las vertientes opuestas al campo de tiro, desenfiladas del frente.





En el resto de la provincia de Huesca hubo ya pocas construcciones de este tipo. En el valle del río Ara, un búnker en San Nicolás de Bujaruelo; otro en Parzán, en el alto Cinca; dos en el valle de Benasque.





 


Croquis de la 3ª Sección del Estado Mayor de la Capitanía General de la V Región Militar de emplazamiento de los centros de resistencia 101 a 120 de la Organización Defensiva de los Pirineos. 1966. España. Ministerio de Defensa AGMAV, C.3228,2,15

Estas recreaciones nos pueden dar una idea de su apariencia real.







 

martes, 20 de junio de 2023

El valle de Benasque


El valle de Benasque (Vall de Benás en patués) es un valle aragonés, en la comarca de la Ribagorza (Huesca), que ocupa el tramo superior de la cuenca del río Ésera hasta el Congosto de Ventamillo, estrecho cañón que atraviesa las Sierras Exteriores al sur. El territorio está estructurado en siete municipios (26 localidades) divididos entre Benasque-septentrional (Benasque, Cerler, Sahún, Eriste, etc.), Benasque-medio (Sesué, Villanova, Chía, Castejón de Sos, etc.) y Benasque-meridional (Bisaurri, Veri, etc.). 

En la zona septentrional se sitúan los grandes macizos montañosos de la Maladeta, Posets y Perdiguero, con las cumbres más altas del Pirineo, como Aneto-3.404 m y Posets, en las que quedan glaciares. Forman cuatro valles: el del río Ésera, el central, y los de Estós, Eriste y Vallibierna, con pequeños valles laterales. Las altas cumbres comparten el protagonismo con glaciares, lagos helados y cascadas, conformando un paisaje espectacular. Es zona protegida (Parque Natural Posets-Maladeta) y cuenta con refugios de alta montaña. Es el valle con mayor número de cumbres superiores a 3.000 m y lagos de alta montaña. Hay bosques de hayas, abetos, pinos negros, quejigos y pinos rojos. El animal más representativo es el sarrio.


Cascada de Ardonés                          Ibón de Cregüeña

La economía tradicional estaba ligada a la ganadería (bovina y ovina), explotación maderera, algo de agricultura, alguna mina e instalaciones termales. Actualmente, la fuente principal es el turismo, principalmente de nieve. La práctica del esquí alpino se realiza en Cerler y la de esquí nórdico y de travesía en Llanos del Hospital. También se practica el barranquismo, y el parapente en Castejón de Sos.

 


Benasque 
(en patués Benás)​ es el centro y la principal población del valle. Se localiza a 1138 m sobre el nivel del mar, junto al río Ésera, entre el embalse de Paso Nuevo aguas arriba y el embalse de Linsoles aguas abajo. En su término municipal se hallan los pueblos de Cerler (pistas de esquí) y Anciles. Tiene clima de alta montaña, con veranos templados e inviernos fríos y frecuentes nevadas.

 

Aunque se dice que los primeros baños fueron obra romana, la referencia documental más antigua es del s. XI, cuando perteneció al Condado de Ribagorza. Cerca hubo un castillo, demolido en el s. XIX. Ha sufrido algún terremoto y grandes avenidas del río Ésera, y se incendió durante la guerra civil. El benasqués o patués es un encuentro de aragonés, catalán y gascón. Las comunicaciones con España se mejoraron con la construcción del congosto de Ventamillo (1916). En 1939 los republicanos huyeron a Francia cruzando el puerto.  En el s. XXI ha recuperado población llegando a los 2.239 habs (2021). 

El casco urbano forma un entramado ambiente de montaña, con algunos rincones más significativos y edificios importantes como la iglesia de Santa María la Mayor (origen románico s. XI, modificaciones s. XVII), el Palacio de los Condes de Ribagorza (renacentista con elegantes ventanales, sede de la aduana en el s. XVII), casa Juste (impresionante torreón), puente medieval, etc.

 

 

Río arriba, hacia el norte, el valle, no muy estrecho, llega hasta los Llanos del Hospital, a 1.758 m de altitud y a 13 km de Benasque. El conjunto de edificios conforma el Hospital de Benasque, que acoge en la actualidad un hotel y la estación de esquí de fondo. 

La ocupación antigua de la zona queda plasmada en los círculos de piedras encontrados, monumento funerario compuesto por grandes piedras de granito en cuyo centro se localiza una cista que contiene las cenizas de alguna persona, quizá de la Edad del Bronce.

 

 

En la cabecera de los valles pirenaicos se construyeron hospitales para auxiliar a los caminantes, peregrinos -Camino de Santiago-, comerciantes, etc. que cruzaban los Pirineos. Realmente eran posadas donde se ofrecía alojamiento, comida, descanso y cura para las heridas. En la otra vertiente existía el hospital de Bagnères de Luchon. Los caballeros de la Orden de San Juan, hospitalarios, construyeron aquí el primer hospital en torno al año 1172 y sólo se conservan unas escasas ruinas junto a la capilla de San Salvador, también del s. XII. En el s. XVI se construyó otro hospital a unos 500 m al este, destruido por un alud en 1826, construyéndose otro -la “Barraca del puerto- en las cercanías. El cuarto se construyó en otro lugar, también cercano, y fue destruido por otro alud, y en 1874 se construyó el quinto en la ubicación actual, que fue abandonado al final de la guerra civil. En 1990 se inició su restauración y desde 2002 funciona como hotel. 

 

                                                                                                            El hospital de 1874

 


Desde aquí puede realizarse una excursión corta, adaptada a muchas personas, pero magnífica -aquí se considera imprescindible- por el paisaje: al Forau de Aigualluts. Se puede dejar el coche en el aparcamiento público de Los Llanos del Hospital -fuera de temporada se puede seguir con el vehículo - y, al igual que sucede en Ordesa, debemos ir en el autobús hasta La Besurta (bar, merendero, 1.900 m de altitud). Aquí comienza el paseo, de poco más de dos kilómetros y 142 m de desnivel, recorrido de baja dificultad que puede hacerse en unos 45 minutos.

 

El sendero, claramente señalizado, cruza un pequeño puente de madera sobre el arroyo que baja de los ibones de Villamuerta, y continúa por la pista coincidiendo con el que va al refugio de La Renclusa.

 


 


Después nos desviaremos a la izquierda en dirección al mirador sobre el Forau de Aiguallut, cavidad subterránea con el techo derrumbado, en un tramo en el que se salva la mayor parte del desnivel, unos 110 m. El glaciar del Aneto desagua por aquí y, tras recorrer unos cuatro kilómetros bajo tierra, las aguas reaparecen -fenómeno kárstico- en el vecino valle de Arán (Güells de Joeu, río Garona).

 


 

En pocos minutos, remontando el río y bordeando el forau por la izquierda, se llega a la cascada de Aiguallut, que precede a una amplia explanada de inundación de más de 20 hectáreas de superficie, ocupada por los meandros que forman las aguas del glaciar del Aneto, que se divisa al fondo, antes de precipitarse por la cascada.

                Cascada de Aiguallut, con la Tuca de Aiguallut a la izq. y el Aneto a la dcha.

 

                                                Cascada de Aiguallut con el Aneto al fondo 

 

                                  Torrente de Aiguallut                            Plan de Aiguallut 

 

 Plan de Aiguallut a los pies de la Tuca de Aiguallut / Aiguallut con el pìco y glaciar del Aneto al fondo

El regreso puede hacerse por la misma ruta, completando unos 4,5 kilómetros en total, que se recorren fácilmente en dos horas por una ruta sin pérdida y fácil, en la que hemos pasado de los 1900 a los 2035 m.