6ª ETAPA: ZAMORA-BENAVENTE (78 km.)
Salimos hacia Roales del Pan. El camino va a la izquierda de la carretera hasta Montamarta donde vemos un brazo del embalse de Ricobayo, en el río Esla. Después cruza a la derecha, pasamos por un fondo seco del embalse y perdemos el camino. Nos hemos desviado a la derecha hasta San Cebrián y nadie sabe cómo ha sido.
Después de preguntar y reorientarnos volvemos a la Ruta en Fontanillas de Castro, frente a las oscuras piedras del castro romano de Castroforte. Seguimos por Riego del Camino y Granja de Moreruela. A la izquierda nos quedan las ruinas del monasterio de la Moreruela pero no vamos porque no queremos alargar la etapa.
Al igual que en la etapa anterior, añoramos el paisaje de días anteriores. Del verde hemos pasado al marrón, del frescor a la sequedad, del paisaje arbolado a los grandes espacios de campos de cultivo.
Seguimos por Santovenia y continuamos por el mismo camino hasta Barcial del Barco donde nos fotografiamos con su original torre octogonal como fondo. Aquí se nota la presencia de más agua, hay regadíos abundantes gracias a un canal que saca el agua del Esla y pasamos por un embalse alimentador y regulador del canal.
Poco después deberíamos haber girado a la izquierda, ya en dirección a Benavente, para cruzar el Esla por un puente de hierro, pero no vemos el desvío y seguimos hasta más allá de Castropepe. Entonces vemos Benavente a nuestra izquierda y, por no dar la vuelta y desandar un trozo del camino, cruzamos el río por el puente de la autovía al que accedemos por un pequeño puente peatonal.
Este último tramo no nos gusta nada pero no tenemos otra opción. Un poco después abandonamos la autovía y nos metemos en la carretera de acceso a la población. No tenemos hotel reservado así que vamos mirando para localizar alguno. Junto a una gasolinera vemos algunos pero estamos todavía lejos del centro. Seguimos avanzando hasta el mismo pueblo, hasta que vemos un hostal en la entrada del pueblo.
Metemos las bicicletas al fondo del bar, nos aseamos y comemos allí mismo. En el comedor sólo hay otras dos personas. Da la sensación de que el hotel está vacío. Como siempre, después la siesta y, más tarde, el paseo.
Benavente presenta un aspecto controvertido. Por un lado parece que debe haber más actividad al ser cruce de caminos, lo que se traduce en una gran abundancia de establecimientos hoteleros. Por otro lado se ve poca gente. Lo primero que hacemos es planificar la vuelta de mañana a Madrid. Vamos a la estación de autobuses para ver los horarios y saber el ritmo de la etapa de mañana. No hay ningún problema, por lo que hacemos una visita turística por la localidad. Mientras tanto se cumple la hora del crepúsculo.
Finalmente, cena, otro paseo y al hotel. Como el dueño no duerme en el hotel, acordamos una hora para que lo abra y nos dé el desayuno. Después, a dormir.
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