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miércoles, 4 de enero de 2023

Museo del Carlismo. Estella (Navarra).

Para terminar la larga serie dedicada a las Guerras Carlistas en el Maestrazgo, se propone una visita al otro territorio en el que el carlismo tuvo más auge, Navarra, donde existe un Museo del Carlismo en la localidad de Estella, que fue su capital. Este final de la serie tiene una visión más amable, irónica y caricaturesca, posibilitado, como dice el autor de la exposición, por el alejamiento temporal de los hechos.


Este Museo desarrolla un programa titulado “Reflexiones desde el arte contemporáneo”, que, en 2022, inauguró, de mayo a septiembre, una nueva edición con motivo del Día Internacional de los museos. En este caso, de la mano del dibujante y humorista gráfico pamplonés César Oroz, presentó “Carliscaturas. El humor como trinchera”, que quedó instalada en diferentes puntos del museo, para que pudiera ser disfrutada por los visitantes, que quizá participasen de la reflexión hecha por el autor.

 



César Oroz explica las dificultades, aristas y ángulos muertos que plantea la revisión de la historia, especialmente si se trata de una guerra -tres en este caso- que tuvo un importante apoyo social y popular, con el agravante de ser una contienda fratricida y civil. Si ahora es posible su interpretación humorística y su simplificación caricaturesca es debido a la distancia temporal con aquellos acontecimientos y al paso de generaciones.


 


El autor se refiere al humor mordaz, a la exageración formal y al uso de los típicos tópicos que se generalizó en la prensa de la época (El Papagayo, El Buñuelo, La Avispa, La Bomba, El Loro, etc), en la que eran constantes las caricaturas de Don Carlos, los curas trabucaires o Isabel II. Esta prensa estuvo muy implicada y era muy partidista, decantándose totalmente por una u otra de las facciones.

 

Isabel II

 

  
 


Siguiendo su sentido del humor y su estilo gráfico, el artista quiere indagar sobre los tópicos y lugares comunes del imaginario y la identidad carlista a lo largo de los años, buceando en esos tópicos, realidades, lemas y circunstancias que originaron y desarrollaron aquel movimiento. Con el trasfondo de la guerra, tema siempre de feroz actualidad, se sumerge, y nos hace sumergirnos a los espectadores, en el humor negro que da la derrota, en el humor absurdo de una absurda contienda civil, con el humor irónico que puede propiciar la lejanía en el tiempo de aquellos hechos.

 



 

  

  



  


miércoles, 21 de diciembre de 2022

 Las Guerras Carlistas en el Maestrazgo. Cuenca

La ciudad se convirtió en la capital de la nueva provincia cuando comenzaba la Primera Guerra Carlista, en la que hubo varias tentativas de ataque.

 


Cuenca hacia 1853, en Recuerdos
y bellezas de España, por
F.J.Parcerisa
Durante la Tercera Guerra Carlista fue saqueada dos veces. En 1873 Isidoro del Castillo intentó tomarla, sin éxito. José Santés sorprendió a la guarnición y se hizo con el control de la ciudad el 16 de octubre de 1873, obteniendo un importante botín y abandonándola ante el contingente enviado por el gobierno. El 12 de julio de 1874, Don Alfonso se presentó en las proximidades de Cuenca tras un fallido intento de tomar Teruel, siendo ayudado por Cucala, que llegó después. El día 14 comenzó el bombardeo y el 15 los defensores sólo controlaban el centro. El brigadier republicano De la Iglesia huyó y a la mañana siguiente la ciudad capituló. Los días posteriores hubo saqueo general (saco de Cuenca). Este segundo ataque fue muy cruento y ardió gran parte de la ciudad. Alfonso de Borbón, hermano del Pretendiente Carlos VII, ejerció una dura represión.

 



De la ciudad de Cuenca interesa especialmente su parte antigua. Su origen se sitúa en el actual castillo, donde estuvo la alcazaba andalusí, en el punto más estrecho entre las hoces del Júcar y el Huécar, dejando una península donde se desarrolló el núcleo urbano. La mezquita debió situarse bajo la actual catedral y en el Júcar había molinos. La ciudad cristiana se adaptó a este trazado y, alrededor del s. XIV, empezó a consolidarse la parte baja. No había un trazado concreto, pero el primer eje atravesaba desde el puente de la Trinidad hasta el barrio del Castillo, cruzando la Plaza Mayor (forma triangular, catedral, casa consistorial, convento de las Petras). En el solar del antiguo alcázar está la plaza de Mangana, con la torre del mismo nombre, ubicación de la judería.

 


El edificio religioso más importante es la catedral, en el lugar de la mezquita aljama. Ejemplo temprano del gótico en España. Se consagró, sin terminarse, en 1208 por el arzobispo Ximénez de Rada. Tiene elementos de transición del románico al gótico y otros posteriores. Planta de cruz latina, tres naves y transepto. Recuerda al Císter en sus bóvedas y a la escuela anglo-normanda en la linterna cuadrada. Tiene capillas del s. XVI y el Transparente, obra barroca de Ventura Rodríguez. La actual fachada neogótica es de principios del s. XX, por derrumbe de la anterior.

 



La Plaza Mayor se cierra en su parte baja por el Ayuntamiento, del s. XVIII, cuyos portales porticados permiten la comunicación con la calle Alfonso VIII.

 



El icono de la ciudad son las casas colgadas, viviendas edificadas sobre la hoz del Huécar desde el s. XV. Fue Ayuntamiento y en la actualidad albergan el Museo de Arte Abstracto y un mesón.  También miran a la hoz del Huécar las casas llamadas rascacielos, que teniendo 3-4 alturas a la calle Alfonso VIII, pueden tener más de diez en la parte posterior.

 





La torre de Mangana (nombre usado desde finales del s. XVI para designar el reloj de la ciudad) está en el solar del antiguo alcázar andalusí, barrio mudéjar y después judería. La alcazaba andalusí se ubicaba en el castillo, del que se conserva un torreón y lienzos de muralla, con el arco de Bezudo, de medio punto, reformado en el s. XVI.

 




Edificios importantes son el Archivo Histórico Provincial, cerca del castillo, en un edificio del s. XVI que fue sede de la Inquisición. En la misma calle, cerca de la Catedral, está el antiguo Colegio de San José, s. XVII, hotel en la actualidad.

 





Al estar la ciudad vieja rodeada de ríos, tenía forzosamente que haber puentes. El de San Pablo se sitúa en la hoz del Huécar. Era de piedra, construido en el s. XVI, pero se desplomó y, a principios del s. XX, se construyó el actual, de hierro y madera. Desde él se tiene la mejor vista sobre las Casas Colgadas. En el río Júcar está el puente de San Antón, de origen medieval, con reformas posteriores.





 
San Pablo                    Convento de la Merced, Seminario de San Julián




miércoles, 7 de diciembre de 2022

Las Guerras Carlistas en el Maestrazgo. Teruel.

Durante la Primera Guerra Carlista no se llegó a amenazar Teruel, que siempre estuvo en el bando liberal. De aquí salieron expediciones para atacar a los carlistas en la Tierra Baja y acudir en socorro de la sitiada Alcañiz en 1838. En 1839 se preparó una nueva campaña. Antes del invierno de 1839 el duque de la Victoria había establecido su cuartel general en Mas de las Matas, extendiendo su ejército en una línea que iba desde Alcañiz a Montalbán. Mientras tanto, O´Donnell, con base en Teruel, dispuso al Ejército del Centro desde Camarillas hasta la Plana de Castellón. A la espalda de estas líneas, aislada, quedaba la fortaleza carlista de Segura. El 30 de mayo de 1840 llegó el fin de la guerra en el Maestrazgo con la capitulación de Morella.

                                                              Teruel 1835 y 1838

Teruel se levantó contra Espartero el 11 de junio de 1843, teniendo que resistir el bombardeo llevado a cabo por el brigadier Enna durante el sitio del verano de 1843.

En 1858 se construyó la icónica fuente del Torico



Tras buenos resultados electorales carlistas, el 16-11-1870 las Cortes aceptaron a Amadeo de Saboya y, en marzo, Ramón Cabrera había dimitido como jefe de su organización. En 1872 los diputados carlistas abandonaron el Parlamento y siete días después comenzaba una nueva guerra civil, la Tercera Guerra Carlista. El joven Don Alfonso -tenía 25 años-, hermano del Pretendiente, quería conquistar Teruel por su estratégica situación y apremió al comandante general de las tropas carlistas de Aragón, Manuel Marco (“Marco de Bello”, por el nombre del pueblo turolense en que nació), para que iniciase la ofensiva, que se produjo el 3 de julio de 1874. Los liberales repelieron el ataque. El 15 de julio los carlistas conquistaron Cuenca y, envalentonados, aparecieron de nuevo ante Teruel el 4 de agosto, aunque se retiraron al día siguiente. Había sucedido igual que en Zaragoza en 1838 (ataque de Cabañero, la Cincomarzada).

                      Teruel atacada el 4 de agosto de 1874 durante la Tercera Guerra Carlista

A finales del s. XIX la pequeña burguesía gozó de una cierta prosperidad, de la que son reflejo las obras modernistas de principios del s. XX. En 1901 llegó el ferrocarril.

 

 

En el patrimonio de la ciudad destaca el arte mudéjar, con los valores más destacados en la Catedral de Santa María de Mediavilla, San Pedro, San Martín y El Salvador.

En la Catedral, los elementos más valiosos son la torre, la techumbre y el cimborrio. La torre mudéjar comenzó a erigirse a mitad del s. XIII, abriéndose un paso para los viandantes con forma de bóveda de cañón apuntado. Es de planta cuadrada y tiene tres cuerpos muy decorados con azulejos y cerámica vidriada. La linterna octogonal del remate es del s. XVII. En la época de la construcción de la torre se recrecieron las naves en altura y se edificaron nuevos ábsides mudéjares, obras que terminaron en 1335. Un hecho no habitual es que la techumbre, con armadura de par y nudillo, tiene función estructural, mientras que la mayoría de los techos mudéjares son artesonados, elementos decorativos. Mide 32 metros de longitud y es de finales del siglo XIII. En sus casetones hay dibujos históricos, religiosos, costumbristas, etc. En el siglo XVIII se cubrió con un falso techo neoclásico, lo que protegió la pintura mudéjar. El cimborrio se realizó en el siglo XVI e iluminó el nuevo retablo mayor, también de esas fechas. A principios del siglo XX se construyó la enorme portada meridional, historicista, con un pórtico cerrado por una reja de forma del siglo XV.

 




La iglesia de San Pedro, del siglo XIV, destaca por la torre y la iglesia. Ésta consta de una nave alta de cinco tramos con capillas laterales entre los contrafuertes, ábside poligonal de siete lados y coro alto a los pies. La cubierta es por bóvedas de crucería reforzadas por arcos fajones apuntados. Existen seis torrecillas de planta octogonal sobre la cubierta. La torre es el elemento mudéjar más antiguo de la ciudad, de planta rectangular, último tercio del siglo XIII, adosada a los pies de la iglesia originaria. El claustro es uno de los escasos ejemplos mudéjares, de la segunda mitad del siglo XIV, gótico-mudéjar, en ladrillo, con bóveda de crucería. Tuvo aljibe en el patio. Reformas neogóticas a principios del siglo XX. Ya en 1555 se descubrieron las momias de Los Amantes. Modernamente se descubrió una necrópolis medieval del siglo XIII, identificada con el cementerio de la primitiva iglesia. Un hallazgo importante es una extensa galería cerrada que formaba parte del acueducto Los Arcos.

 




Las torres de San Martín y El Salvador son similares. Las dos son del siglo XIV y son torres-puerta, con paso por debajo. Imitan la estructura del minarete almohade, con dos torres cuadradas concéntricas entre las que se sitúan las escaleras. La torre interior presenta tres pisos superpuestos cubiertos con bóveda de crucería. El campanario tiene arcos de medio punto y apuntados. La de San Martín se reformó en el siglo XVI (refuerzo de sillería en su base) y en posteriores y se ornamenta con cerámica vidriada. En la de El Salvador dominan los arcos mixtilíneos entrecruzados y frisos de lazos de cuadro octogonal y la cerámica vidriada en colores verdes y blancos, siendo la decoración más rica de las torres mudéjares turolenses.


 



Otros elementos destacados en el patrimonio turolense con la Iglesia de San Francisco (gótico), el Museo Provincial (renacimiento, estilo aragonés), murallas, aljibes, acueducto (el mayor de España en el Renacimiento, Los Arcos, siglo XVI, viaducto en el cuerpo inferior), la plaza y fuente del Torico, centro neurálgico de la población, la Casa de Tejidos El Torico (modernismo, neomudéjar, como la Escalinata), etc.