Las Guerras Carlistas en el
Maestrazgo. Cuenca
La ciudad se convirtió en la
capital de la nueva provincia cuando comenzaba la Primera Guerra Carlista, en
la que hubo varias tentativas de ataque.

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Cuenca hacia 1853, en Recuerdos y bellezas de España, por F.J.Parcerisa |
Durante la Tercera Guerra
Carlista fue saqueada dos veces. En 1873 Isidoro del Castillo intentó tomarla,
sin éxito. José Santés sorprendió a la guarnición y se hizo con el control de
la ciudad el 16 de octubre de 1873, obteniendo un importante botín y
abandonándola ante el contingente enviado por el gobierno. El 12 de julio de
1874, Don Alfonso se presentó en las proximidades de Cuenca tras un fallido
intento de tomar Teruel, siendo ayudado por Cucala, que llegó después. El día
14 comenzó el bombardeo y el 15 los defensores sólo controlaban el centro. El
brigadier republicano De la Iglesia huyó y a la mañana siguiente la ciudad
capituló. Los días posteriores hubo saqueo general (saco de Cuenca). Este
segundo ataque fue muy cruento y ardió gran parte de la ciudad. Alfonso de
Borbón, hermano del Pretendiente Carlos VII, ejerció una dura represión.




De la ciudad de Cuenca interesa especialmente su parte
antigua. Su origen se sitúa en el actual castillo, donde estuvo la alcazaba
andalusí, en el punto más estrecho entre las hoces del Júcar y el Huécar,
dejando una península donde se desarrolló el núcleo urbano. La mezquita debió
situarse bajo la actual catedral y en el Júcar había molinos. La ciudad
cristiana se adaptó a este trazado y, alrededor del s. XIV, empezó a
consolidarse la parte baja. No había un trazado concreto, pero el primer eje
atravesaba desde el puente de la Trinidad hasta el barrio del Castillo,
cruzando la Plaza Mayor (forma triangular, catedral, casa consistorial,
convento de las Petras). En el solar del antiguo alcázar está la plaza de
Mangana, con la torre del mismo nombre, ubicación de la judería.
El edificio religioso más importante es la
catedral,
en el lugar de la mezquita aljama. Ejemplo temprano del gótico en España. Se
consagró, sin terminarse, en 1208 por el arzobispo Ximénez de Rada. Tiene
elementos de transición del románico al gótico y otros posteriores. Planta de
cruz latina, tres naves y transepto. Recuerda al Císter en sus bóvedas y a la
escuela anglo-normanda en la linterna cuadrada. Tiene capillas del s. XVI y el
Transparente, obra barroca de Ventura Rodríguez. La actual fachada neogótica es
de principios del s. XX, por derrumbe de la anterior.
La Plaza Mayor se cierra en su parte baja por el Ayuntamiento,
del s. XVIII, cuyos portales porticados permiten la comunicación con la calle
Alfonso VIII.
El icono de la ciudad son las casas colgadas,
viviendas edificadas sobre la hoz del Huécar desde el s. XV. Fue Ayuntamiento y
en la actualidad albergan el Museo de Arte Abstracto y un mesón. También miran a la hoz del Huécar las casas
llamadas rascacielos, que teniendo 3-4 alturas a la calle Alfonso VIII,
pueden tener más de diez en la parte posterior.
La torre de Mangana (nombre usado desde finales
del s. XVI para designar el reloj de la ciudad) está en el solar del antiguo
alcázar andalusí, barrio mudéjar y después judería. La alcazaba andalusí se
ubicaba en el castillo, del que se conserva un torreón y lienzos de
muralla, con el arco de Bezudo, de medio punto, reformado en el s. XVI.
Edificios importantes son el Archivo Histórico
Provincial, cerca del castillo, en un edificio del s. XVI que fue sede de
la Inquisición. En la misma calle, cerca de la Catedral, está el antiguo Colegio
de San José, s. XVII, hotel en la actualidad.
Al estar la ciudad vieja rodeada de ríos, tenía forzosamente
que haber
puentes. El de
San Pablo se sitúa en la hoz del Huécar.
Era de piedra, construido en el s. XVI, pero se desplomó y, a principios del s.
XX, se construyó el actual, de hierro y madera. Desde él se tiene la mejor
vista sobre las Casas Colgadas. En el río Júcar está el
puente de San Antón,
de origen medieval, con reformas posteriores.
San Pablo Convento de la Merced, Seminario de San Julián