lunes, 13 de octubre de 2014

Ruta de la Plata
3ª ETAPA: PLASENCIA-BÉJAR (67 km)
            Tras descansar toda la tarde ayer, hoy tenemos nuevos ánimos. Salimos temprano a la carretera y paramos en un bar a desayunar. Queremos recuperar la Ruta cuanto antes, por lo que nos desviamos a la izquierda para ir aCáparra. Admiramos el magnífico arco y vemos cómo trabajan los arqueólogos ayudados por muchos auxiliares que suponemos estudiantes. Desde aquí seguiremos por la verdadera Ruta acompañando al río Ambroz que forma un maravilloso valle. El río, el escuálido río, es como la sangre de estas tierras.
            Al poco, llegamos a una verja cerrada debajo de un puente de la carretera. No hay ningún otro medio de seguir. Tenemos que desmontar el equipaje para poder pasar las bicis al otro lado de la verja. En el interior de la finca hay ganado bravo aunque, afortunadamente, está algo lejos. No obstante, cuando saltamos la verja giran la cabeza; nos han visto y una bicicleta es roja. Parece que la dirección adecuada es, precisamente, por donde están los toros pero, obviamente, nos desviamos y vamos dando un gran rodeo. Después de cruzar arroyuelos, paredes de piedra, zonas embarradas y demás obstáculos, llegamos a un gran muro. De nuevo desmontamos el equipaje y pasamos al otro lado con gran dificultad. Tratando de orientarnos salimos a un camino pero no sabemos si vamos en la dirección correcta.
            Un poco más tarde localizamos de nuevo las flechas amarillas salvadoras. La vegetación va cambiando haciendo su aparición los castaños. A nuestra izquierda queda el embalse de Gabriel y Galán, en el río Alagón. La Ruta y la carretera confluyen en Aldeanueva del Camino. Desde aquí, al ir por la carretera, avanzamos más rápido y más cómodamente.
            Hasta Baños de Montemayor hay una ligera subida por un excelso paisaje. Como vamos mal de tiempo no nos desviamos a Hervás y también lo sentimos. No se puede ver todo. Al llegar a Baños paramos en la fuente y cogemos agua. Vemos que la carretera busca un trazado fácil para salvar el puerto de Béjar y decidimos subir por la calzada romana restaurada. La subida es directa, de frente a la pendiente, y se hace muy incómoda por el adoquinado del piso y por unos peldaños que hay de trecho en trecho y que impiden la continuidad.
            La calzada termina en la carretera pero el puerto no se ha terminado todavía. Seguimos por la carretera muy fácilmente pasando junto a algunas fuentes. En lo alto debemos desviarnos de nuevo porque la Ruta sigue a la izquierda y nosotros vamos a la derecha, a Béjar. Continuamos por la carretera vieja en constante ascenso.
Llegamos al hotel, dejamos las bicis debajo de la escalera, nos aseamos y salimos a comer. Después, siesta, y, más tarde, vamos en autobús a visitar el precioso pueblo de Candelario, inmerso en un paisaje grandioso. El pueblo está vacío, sólo hay escolares de excursión. Recorremos sus pavimentadas calles de casas vacías, con el agua canalizada y los portones de madera protegiendo las puertas de la nieve. Todavía se ven neveros en las alturas circundantes.Terminamos en el parque mientras el sol viaja hacia su ocaso. Ante un amago de tormenta decidimos volver a Béjar, pero resulta falsa alarma y todavía paseamos un poco más por el pueblo a la luz mortecina y cansada de la tarde.
Llegamos a Béjar cuando muere la tarde y durante un buen rato hacemos un recorrido turístico típico. El pueblo da la sensación de poco movimiento a pesar de que hay muchos comercios. Paramos en Casa Cubino a probar el exquisito jamón de la tierra, pero nos lo cortan tan fino que casi no lo saboreamos. Cae la noche. Para finalizar el día, cena, paseo y al hotel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario