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viernes, 24 de abril de 2020


Pueblos medievales.

La huella del Medievo está presente en multitud de pueblos que salpican la geografía europea, dominando todos los rincones y dotándolos de una belleza especial. Esta pervivencia de lo medieval hace que nos traslade a otra época en la que parecen anclados. Su visita siempre es apasionante por lo atractivo de su estética en la que el protagonismo lo representan los lienzos defensivos, las callejas angostas, las casas de piedra, las bonitas iglesias y los imponentes castillos señoriales que guardan muchas historias y mucha Historia.

Diario Público nos presenta una ruta por algunos de los más famosos.


1.SAN GIMIGNANO. Italia.


Estamos en la famosa región de la Toscana, de extensas y verdes praderas y ondulantes colinas, donde la impronta medieval se percibe en cada rincón. Este pueblo se halla abrazado por las antiguas murallas del siglo XIII, que conservan intramuros una buena colección de casas de piedra, pequeñas plazas como della Cisterna e iglesias como Duomo di San Gimignano y la capilla de Santa Fina. A primera vista, lo más característico son sus elevadas torres, que le han valido el simplista apelativo de “Nueva York de la Toscana”.


2.ROCAMADOUR. Francia.



Esta espectacular localidad medieval destaca por su ubicación, puesto que sus construcciones están suspendidas sobre las rocas de un elevado cañón de 120 metros de altura atravesado por el río Alzou, lo que determina la disposición de este prodigio arquitectónico en tres niveles. En el primero la propia localidad, en el segundo la Ciudad Santuario de Nuestra Señora de Rocamadour, y en el tercero por el castillo, privilegiado mirador sobre el río, el pueblo y el parque natural regional de Causses du Querc, que lo rodea.

El pueblo se reduce a una empinada calle, jalonada de casas de piedra, pequeñas plazas, restaurantes y tiendas. Posee siete templos religiosos, siendo el más venerado la cripta de San Amador, parada del Camino de Santiago Francés. Un atractivo extra es la gruta de las Maravillas, con pinturas rupestres de más de 20.000 años de antigüedad.


3. GUIMARAES. Portugal.



Se encuentra no lejos de Oporto y muy cerca de Braga. La historia cuenta que aquí surgió Portugal en el siglo XIII y de la época conserva un encanto medieval innegable. Tiene un bonito castillo medieval y un maravilloso casco histórico recorrido por callejuelas empedradas, con coloridas casas medievales, coquetas plazuelas, iglesias e imponentes palacios señoriales, como el de los Duques de Braganza, que le han valido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad.


4.SALISBURY. Inglaterra (Reino Unido).



Ubicada en la confluencia de cinco ríos, esta localidad es uno de los máximos exponentes del Medievo inglés, lo que se nota al pasear por sus callejuelas empedradas y sus pequeñas plazas, o contemplando la catedral del gótico inglés más incipiente. Su fachada está coronada con la aguja más alta de Inglaterra y luce el reloj mecánico más vetusto de Europa. El interior atesora una de las cuatro copias de la carta magna –establecía las normas y leyes que debían seguir los ciudadanos y garantizaba los privilegios feudales de los barones-, aprobada por Juan sin Tierra.

A ocho kilómetros se encuentra el mítico Stonehenge, un hito de ingeniería prehistórica y uno de los grandes misterios: es evidente su relación con la astronomía pero se desconoce su significado.


5.HALLSTATT. Austria.



La belleza inspiradora de este pequeño pueblo austriaco sirvió para que Disney se fijara en él para idear el idílico reino de Frozen. Tiene una situación privilegiada al lado del lago Hallstätter y rodeado por las imponentes montañas de los Alpes austriacos. Su entramado urbano esconde un excepcional legado arquitectónico medieval, dominado por viviendas con balcones de madera, altas iglesias y la plaza Markplatz. Este encanto medieval llevó a que la Unesco lo reconociera como Patrimonio de la Humanidad.

martes, 21 de abril de 2020


Parques.




En esta primavera confinada, Diario Público nos muestra varios parques, a cual más bello, en un plausible intento de animar nuestro retiro. Un placer para los sentidos.

1.YUYUAN. Sanghai (China).



Estos espléndidos jardines, Monumento Nacional, datan de aproximadamente 500 años –fueron construidos durante la dinastía Ming- y fueron diseñados a semejanza de los jardines imperiales. Olvidados durante 200 años, fueron recuperados en la segunda mitad del siglo XVIII.

2.VERSALLES. París (Francia)



Los jardines del Palacio de Versalles, mundialmente conocidos, son del estilo llamado francés. Cuenta 800 hectáreas delimitadas por un perímetro forestado, esculturas y fuentes por toda la superficie y un sistema hidráulico original que sigue funcionando en parte.

3. KEUNKENHOF. Lisse (Países Bajos).



El jardín Keukenhof, situado entre Lisse e Hillegom, tiene 36 hectáreas y un encanto especial debido a la combinación de flores con su espléndido colorido. Tiene además antiguos molinos de viento, lagos, fuentes, invernaderos, etc., que lo convierten en un lugar idílico.

4.CENTRAL PARK. Nueva York (Estados Unidos).



Se encuentra en Manhattan. Fue diseñado por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, y, en una superficie de cuatro kilómetros de largo por 0,8 de ancho, posee varios lagos artificiales, pistas de patinaje sobre hielo y zonas verdes de uso deportivo.

5.PARQUE DEL PALACIO IMPERIAL. Kioto (Japón).



Diseñados para el paseo por Kobori Enshu, se encuentran en el centro de la ciudad. Es un conjunto de varios parques y palacios muy próximos, como el Palacio Sento, construido en el siglo XVII para el descanso de los emperadores, con un gran estanque central, senderos, un puente en arco y una explanada de gravilla. La villa Imperial Katsura es otro ejemplo de jardín típico japonés, con una mezcla de paisajes reales y místicos. Y también, el jardín de la Villa Imperial Shugakuin, perfectamente integrado en la naturaleza.

6.BUTCHART. Brentwood (Canadá).



Estos fantásticos jardines, un regalo al buen gusto, se encuentran en la Columbia Británica, cerca de Victoria en Vancouver, y fueron diseñados por Jennie Butchart. Los que visitan la Isla de Vancouver se deleitan con la explosión de colores de esta paradisíaca obra.

7.PARQUE GÜELL. Barcelona (España).



Obra de Antonio Gaudí por encargo del empresario Eusebi Güell, es único gracias a la arquitectura modernista, tan personal del autor. Al estar situado en la parte alta de Barcelona permite contemplar maravillosas vistas de la ciudad. Tiene 17 hectáreas y reúne obras arquitectónicas, esculturas y zonas verdes.

8.REGENT´S PARK. Londres (Inglaterra).



Ubicado en la zona centro de Londres, es uno de los parques reales. Fue diseñado por el arquitecto británico John Nash y posee el Zoo, amplias zonas verdes, jardines y una zona de servicios para los amantes del tiempo libre, campos de deportes y un lago.

9.SUANG NONG NOCH. Pattaya (Tailandia).



Es uno de los parques más famosos de Asia porque parece que nos traslade al escenario fantástico de un cuento. Fue creado por la Señora Nongnooch después de un viaje por el mundo, transformando lo que fue un campo frutal en sus orígenes.

10.GARDEN OF COSMIS SPECULATION. Dumfries (Escocia).



Creado por el arquitecto Charles Jencks, está inspirado en motivos matemáticos y científicos, calculados y diseñados bajo teorías matemáticas y con precisión milimétrica. Es privado.

miércoles, 8 de abril de 2020


Año de Beethoven.


El diario público nos acerca a la conmemoración de los 250 años del nacimiento del genio de la música que preparan Alemania y Austria, Bonn y Viena, con la intención de aliviar nuestro confinamiento. Beethoven, además de dejarnos algunas de las piezas más relevantes de la música de todos los tiempos, reflexionó sobre el acto musical y él, que tanto supo sobre el silencio, dedicó su vida al arte de mejorarlo.



Beethoven en Bonn.

Beethoven (Bonn, 1770-Viena, 1827) dio su primer concierto con siete años y a los diez tocaba el órgano en las misas de su parroquia. Su padre, muy orgulloso –había sido músico y tenor- enfocó la formación de su hijo hacia la composición y la interpretación musical.



Bonngasse 20, la primera residencia del joven Ludwig, es la primera parada del Circuito Beethoven que patrocina la ciudad de Bonn, donde el ayuntamiento ha colocado paneles informativos en varios enclaves para que el viajero pueda seguir las huellas del artista en esta ciudad.

Así podemos recorrer la parroquia de San Remigio, donde tocaba para los feligreses, o la capilla de la Residencia, donde consiguió su primer trabajo remunerado. Su familia vivía bajo condiciones modestas, lo que forjó su carácter, ayudándole a soportar sus penurias económicas en algunos momentos.



El punto focal del culto a Beethoven en Bonn es Münsterplatz, donde en 1845, con motivo del 75º aniversario del nacimiento del compositor, se ubicó una gran escultura sobre pedestal que sigue siendo una de sus imágenes icónicas. Franz Liszt fue el patrocinador principal de la obra y a la ceremonia de colocación asistieron el rey de Prusia Federico Guillermo IV o la Reina Victoria de Inglaterra.



El arte contemporáneo también se ha fijado en su figura. La escultura Beethon, delante de la sala de conciertos Beethovenhalle, ejecutada por Klaus Kammerich inspirándose en el retrato más famoso del músico realizado por Karl Josep Stieler en 1819, es otro de los símbolos más populares de Bonn.


BEETHOVEN EN VIENA.

Viena, una de las ciudades más musicales, también participa en esta ruta. La leyenda cuenta que Beethoven, en su primera visita a la ciudad, tropezó con un Mozart en las últimas que dijo algo así como: “este chico dará que hablar”. Justamente, un año después de morir Wolfgang, se estableció definitivamente, convirtiendo a Viena en su centro de operaciones durante 35 años.



Hay que recorrer el Gran Museo Beethoven en Heiligenstadt, muy engrandecido y mejorado, donde pueden verse desde antiguos audífonos hasta el denominado Testamento de Heiligenstadt, una carta –nunca enviada- a sus familiares en la que muestra su desolación cuando asume que su sordera es irreversible: tenía 32 años. Aquí compuso algunas de sus obras maestras como Sonatas para piano Opus 31, el oratorio Cristo en el monte de los olivos y la famosa Heroica.

El siguiente paso es la casa Johann Baptist Freiherr de Pasqualati en la Mölkerbastei, uno de sus principales mecenas en cuya casa vivió intermitentemente durante varios años. Aquí compuso su única ópera, llamada por él Leonora y rebautizada como Fidelio en contra de su voluntad. También Viena colocó, 35 años después que Bonn, una estatua suya en una plaza, Beethovenplatz: estatua de bronce, sentado en pose de reconcentramiento creativo, con un Prometeo atado y un ángel a sus pies.
 
Academia Austriaca de las Ciencias


Antes de abandonar Viena hay que rendir homenaje al genio en su tumba del Zentralfriedhof, disfrutar del legendario friso de Beethoven que ejecutó Gustav Klimt en el edificio de la Secesión vienesa y acudir a la Academia Austriaca de las Ciencias para rememorar la 7ª Sinfonía y su obra sinfónica La victoria de Wellington, que él mismo dirigió, porque la música fue su voz, su forma esencial de comunicación. En alguna ocasión dijo que algunas cosas sólo “podían decirse con el piano”, y los románticos, sus herederos, señalaron que las notas iniciales de la 5ª Sinfonía eran el destino llamando a la puerta.

Tumba de Beethoven en Viena, junto a la de Franz Schubert