Torres medievales y cadalso (I).
Un elemento típico medieval de las defensas en torres y
murallas fue el cadalso, que era una defensa de madera en voladizo adosada a media altura, o en lo alto, a una
muralla o a una torre. La galería colgaba apoyándose en ménsulas o vigas de madera
o piedras que
sobresalían, incrustadas en el muro. Normalmente estaban cubiertos y no solían
ser permanentes, sino instalarse durante un asedio.
Frecuente en los castillos medievales, su disposición en vuelo ampliaba
el campo de tiro de sus defensores, especialmente al poder disparar hacia abajo
por troneras abiertas en la base. Al ser de madera podían arder fácilmente y fueron
poco a poco sustituidos por matacanes, que
eran permanentes, prestaban el mismo servicio y contaban con la seguridad de
estar fabricados en piedra, aunque tenían menos vuelo. En la mayoría de
los casos desaparecieron por el deterioro de la madera, pero es posible
imaginar su posición.
Carcasona (Francia)
Castillo de Argüeso (Cantabria). El cadalso protege la puerta.
La torre solar del almirante Pero Niño, conde de Buelna,
ilustre marino montañés que en 1405 armó en Santander una flota de naos y
galeras con la que extendió el poder naval castellano por las costas atlánticas
europeas. Se sitúa en el término municipal de San Felices de Buelna (Cantabria) y fue
construida por su hermano, Alfonso Niño Laso de la Vega, merino mayor de
Valladolid, a finales del siglo XIV en estilo gótico.

Es una torre de planta rectangular y tres alturas (4,50 m
la baja, 4,30 m la segunda o noble, y 2,70 la última), construida en
mampostería, con sillería en esquinales y vanos. Los muros tienen un grosor de
90 cm, salvo en la última planta. Sus medidas son 14 m de largo, 9 m de ancho y
11,50 m de alto. La fachada principal es la oriental, con puerta de arco
apuntado y grandes dovelas. El resto de los vanos son también apuntados,
excepto dos que aparecen en el tercer piso de las fachadas oriental y meridional,
que son de medio punto y que serían las puertas para pasar a los cadalsos.

La torre y palacio de Aldealseñor, en la localidad
de ese nombre, en la provincia de Soria, consiste en una torre defensiva
bajomedieval, con origen en el siglo X, junto a la que se construye a
finales del siglo XVI y comienzos del XVII el palacio,
conformado por una construcción de tres alas y un patio cerrado por cerca de
mampostería con una fachada de sillería rematada con almenas piramidales y con
dos escudos que flanquean la puerta de acceso.
La torre tiene una base de 9 x 7 m y una
altura de 26 m. La fábrica es de mampostería, con sillería de arenisca en esquinas
y ventanas. Conserva las ménsulas de lo que pudo ser un cadalso,
así como los mechinales de la misma estructura un poco más abajo.
Posteriormente, al construirse el palacio, la torre se recreció, disponiéndose
vanos bajo arcos lobulados y escarzanos.
El palacio es edificio residencial, con dos plantas en el
ala central, realizado en sillarejo con sillares en esquinas y vanos. Destacan las
dos puertas bajo arco carpanel y el escudo de la familia
Salcedo sobre el acceso principal. De su cubierta destaca la linterna de ladrillo sobre
la escalera de honor. El ala este también presenta dos plantas, la inferior con
una puerta de arco carpanel y en el superior una galería porticada de arcos rebajados
sobre columnas toscanas. El ala oeste conserva en el
piso inferior puertas con arcos carpanel y dos pequeñas ventanas con tejadillos
semicirculares.
Torreón de los Garcés de Marcilla. Torrealta. (Rincón de
Ademuz, Valencia). Siglo XIII. Mechinales y maderos daban sostén al cadalso.
Torre de los Velasco con los restos del cadalso desaparecido.
Espinosa de los Monteros (Burgos). Siglo XIV.
Castillo de las torres de Mens o fortaleza de los Moscoso.
Malpica de Bergantiños (La Coruña). Siglo XIII.
Torre de los Velasco (Espinosa de los Monteros). Recreación
del cadalso por Miguel Zález.
Torre de Abizanda (Huesca), s XI.
Tiene una altura de 24 m y una planta rectangular de
13,64 x 8,16 m, con un gran espesor de muros que dejan una superficie habitable
de algo más de 40 m2 en las plantas inferiores, que aumenta, dado el
adelgazamiento de los muros, hasta los 60 m2 en la última. Dispone de cinco
plantas con pisos de madera apoyados en vigas. Presenta dos fases de
construcción, la inferior de finales del siglo X (destruida en 1006 por los
musulmanes) y el resto del siglo XI, realizada por maestros lombardos. La
puerta de acceso, de un metro de anchura en el muro sur, está a 6,50 m de
altura. Está construida en sillares en la parte baja y en sillarejo en el
resto.
La planta baja está cegada hasta los tres metros por
motivos defensivos y dispone de varias aspilleras. En la planta segunda está el
acceso, al que se llegaría por una escalera de mano. La tercera planta era de
habitación, consta de dos ventanas, retrete y aspilleras. La cuarta planta
también era habitable y tiene ventana y aspillera. La quinta planta era
defensiva, con puerta en el centro de cada muro para acceder al cadalso.
San Vicente de Labuerda (Huesca)
Las casas son
ejemplo de arquitectura popular pirenaica, destacando Casa Buil, ejemplo de las
Casas torreadas del Alto Aragón, del siglo XVI, con torreón adosado, que
pertenecía al infanzón del lugar. Es una magnífica residencia que destacaba por
su volumen sobre el conjunto, indicando poder y riqueza. La fortaleza del
torreón atestigua la inseguridad de la época debido a los conflictos
nobiliarios, a los fronterizos con Francia y a la existencia de bandoleros.
El origen de la
familia Buil en la localidad se remonta al siglo XIII y debió tener una
torre-vivienda, sustituida por la actual en el siglo XVI.
Es de planta
cuadrangular y tiene cinco pisos, el inferior cubierto con bóveda. La segunda
planta se utilizaba como vivienda y cuenta con una ventana ajimezada con arcos
de medio punto. Otras aberturas son las aspilleras de ranura y gota central que
se reparten por los distintos pisos. Una capilla a la Virgen del Rosario,
dedicada al culto de la familia propietaria, se abrió al resto de la población,
al estar la iglesia de San Vicente algo apartada.



La Torraza de Lárrede (Sabiñánigo,
Huesca) o torre del Moro es una torre vigía de los siglos
XV-XVI, construida sobre la base de una construcción del siglo X debido al auge
del bandolerismo y la inseguridad, y a los conflictos de tipo político. Formaba
parte del sistema defensivo del Campo de Jaca y pudo formar parte de un
castillo. Tiene planta rectangular de 6,5 x 4,5 m, con un muro de 1,5 m de
grosor, construido en sillarejo y pizarra. El interior se compone de cuatro
plantas, con aspilleras, y acceso en el lado sur a la altura del segundo piso.
El remate es almenado.