Hammershøi. El ojo que escucha
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta la primera retrospectiva en España dedicada al artista danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916). Más de cien años después de la muerte del pintor, que alcanzó un éxito considerable en vida por sus interiores fríos y silenciosos, sus obras todavía atraen al espectador moderno. La ambigüedad de sus planteamientos mantiene abiertas múltiples vías de interpretación, con conexiones con otros artistas y con los maestros del pasado.El subtítulo de la muestra, “el ojo que escucha”, remite a la relación metafórica entre su pintura, el silencio y la aparente calma que transmite, y el interés del artista por la música. La exposición aborda otros temas como el papel de su mujer Ida Ilsted en su proceso creativo, la progresiva depuración de los interiores domésticos y sus paralelismos con el tratamiento de las arquitecturas y paisajes, y su autorrepresentación como pintor en los últimos años de su vida.
Este artista figurativo de mirada y trabajo lentos convivió con las corrientes simbolistas, el expresionismo y los inicios del cubismo. A pesar de que sus contemporáneos lo presentan como un artista taciturno e introvertido, su obra encontró grandes defensores y despertó el interés de figuras como el pintor expresionista Emil Nolde o el poeta Rainer María Rilke.
En su reducida paleta tiene especial protagonismo el blanco, un color que -como apuntaba Kandinsky- transmite un silencio lleno de posibilidades y funciona de manera similar a una pausa musical: crea expectación y es condición necesaria para escuchar. Los espacios vacíos, las figuras ensimismadas y la aparente ausencia de acción contribuyen a potenciar ese silencio transmitido por el color y las veladuras grises que unifican sus pinturas. A través de su obra se accede a un universo pequeño, el de su entorno más cercano, que el artista plasma con cuidada armonía.
Obertura
Wilhelm Hammershoi compaginó su educación en la Academia
de Bellas Artes de Copenhague con clases en las modernas Escuelas de Estudios
Libres desde 1883. En estos años pintó sus primeros paisajes y figuras,
absortas o de espaldas, en entornos austeros, en una reducida paleta de
blancos, grises, marrones y negros que caracteriza el resto de su trayectoria.
Retrato de Ida Ilsted, futura mujer del artista. 1890,
óleo sobre lienzo, 106,5 x 86 cm
Hammershoi retrata a Ida, hermana del pintor Peter
Ilsted, el año en el que se prometieron. Fiel a su paleta y elementos
reducidos, la composición otorga todo el protagonismo a la figura de gesto
contenido, que ubica en un fondo neutro, con sombras suaves. La obra acompañó a
la pareja durante su luna de miel en París, donde, gracias al crítico Théodore
Duret, se mostró en la galería del gran marchante del momento, Paul
Durand-Ruel.
Retratos y figuras
Hammershoi cumplió en gran medida con su preferencia de conocer a sus modelos, por lo que sus retratos permiten reconstruir su entorno más cercano. La sala de estar de su casa era el lugar de las reuniones sociales y de algunos de sus retratos de grupo, con aparente desconexión entre las figuras. Gracias al silencio que parece reinar en el ambiente, se crea una atmósfera necesaria para la escucha y la reflexión.
Tres mujeres jóvenes, 1895, óleo sobre lienzo, 128 x 167 cm
Tres figuras sentadas aparecen absortas, formando una suerte de friso. Ida está flanqueada por sus cuñadas: Ingeborg, esposa de Peter Ilsted, y Anna, la hermana de Hammershoi, cuyos labios están entreabiertos y parece leer un libro en voz alta. Su perfil evoca el de las figuras de James McNeill Whistler, que eran muy conocidas en el último cuarto del siglo XIX.
Figura femenina, 1894, óleo sobre lienzo, 100 x 81 cm
Thora Bendix, 1896, óleo sobre lienzo, 42,3 x 31 cm
Retrato doble del artista y su mujer, 1892, óleo sobre lienzo, 35,5 x 65 cm
El artista y su mujer. 1898, óleo sobre lienzo, 71,5 x 86 cmDesde su matrimonio con Hammershoi en 1891, Ida Ilsted le acompañó en sus viajes y largas estancias en el extranjero y se convirtió en una presencia habitual en sus pinturas. Ida aparece como una figura a veces anónima y lejana en los interiores, o cercana y vulnerable en los retratos. Cuando se pinta junto a ella, Hammershoi elige fórmulas distintas: de frente con un fondo neutro, con un hieratismo similar al de las esculturas y retratos egipcios, griegos o romanos que pudo ver en el Louvre; hasta Retrato doble. El artista y su mujer, donde Hammershoi nos da la espalda, acodado al otro lado de la mesa. El resultado es una escena íntima con dos figuras cercanas pero desconectadas, en un contexto ambiguo y enigmático.
Retrato de la mujer del artista, 1907, óleo sobre lienzo, 79,3 x 64,5 cm
Interior. Muchacha poniendo la mesa.1895, óleo sobre lienzo, 97 x 70 cm
Interiores. Conversaciones silenciosas.
Hammershoi hizo de los interiores de sus viviendas uno de
sus motivos más populares. Entre ellas destaca la del número 30 de Strandgade,
en un edificio del siglo XVIII del barrio de Christianshavn, en Copenhague.
Durante los 10 años que vivió allí pintó sus estancias en más de 60 ocasiones.
A menudo incluía una figura de espaldas, un recurso habitual en las escenas
domésticas de la pintura holandesa del siglo XVII. En estos interiores, sin
apenas muebles o decoración, las figuras se vuelven introvertidas y distantes.
Reposo, 1905, óleo sobre lienzo, 49,5 x 46,5 cm
Mujer con frutero, hacia 1900-1910, óleo sobre lienzo, 48 x 51 cm
Los interiores de Hammershoi fueron a veces más
apreciados cuando no incluían figuras y el propio artista destacó la belleza de
estos espacios vacíos. Las líneas arquitectónicas y los escasos objetos que
aparecen en ellos cobran entonces un protagonismo adicional, acentuado por la
luz. En este tipo de escenas la mirada atenta detecta leves desplazamientos del
encuadre, cambios en la apertura de las puertas, o en el número y ubicación de
cuadros que cuelgan en las paredes, sutiles variaciones de ritmo y armonía.
Interior. El cuarto de música, Strandgade 30, 1907, óleo
sobre lienzo.
Hammershoi reúne aquí los instrumentos relacionados con
su entorno más cercano: el piano, que tocaba su mujer Ida, su hermana Anna; el
violín, vinculado a Karen Bramsen; y el chelo, el instrumento elegido por Henry
Bramsen y el propio pintor. La escena recoge la quietud y el silencio que
precede o sigue a la música, la expectación del diálogo entre estos
instrumentos.
Sol en la sala de estar III, 1903, óleo sobre lienzo, 54 x 66 cm
Salón, estudio de la luz del sol. 1911, óleo sobre lienzo, 55,7 x 62,9 cm
Interiores. Conversaciones silenciosas (III)
Las ventanas cobran un protagonismo absoluto en los interiores de esta sala. Hammershoi se recrea en su estructura y hace que pierdan parte de su función: no se puede ver lo que hay en el exterior, pero sí entra la luz por ellas, que se proyecta sobre las paredes y el suelo. O en ocasiones nos hace ver la propia ventana a contraluz, acentuando su entramado. También las muestra desde fuera, en planos cerrados sobre las fachadas de edificios históricos.
Interior con vistas a una galería, 1903, óleo sobre lienzo, 72 x 58,5 cm.
Plaza de Amalienborg, Copenhague. 1896, óleo sobre lienzo, 136,5 x 136,5 cm
Paisajes rítmicos.
Se convirtió así en la primera obra que entró a formar parte de una colección pública, la Galería Nacional de Dinamarca. La estricta geometría de los elementos y la sucesión ordenada de ventanas, columnas o vallas marca ritmos que se trastocan con diagonales, como la que marca la gran estatua ecuestre de Federico V en el centro de la plaza.
Paisajes rítmicos II
Fuera del ámbito doméstico Hammershoi pinta espacios urbanos y rurales suspendidos en el tiempo que trata de un modo similar a los interiores. Si bien la ausencia de personas en los paisajes es notoria, una mirada atenta revela el rastro humano en el humo que sale de una chimenea, las cortinas entreabiertas tras las ventanas, o los caminos y construcciones que se confunden con el horizonte. Con la sucesión ordenada de elementos arquitectónicos o árboles en distintos planos, el artista crea ritmos paralelos, como en una partitura. En sus numerosos viajes y estancias en Londres, al igual que hacía en Copenhague, pintó lo que veía desde su casa, con ausencia de cualquier actividad o presencia humana.
Tres barcos, canal de Christianshavn, 1905, óleo sobre lienzo, 49,5 x 72,5 cm
Sondermarken en invierno, 1895-1896, óleo sobre lienzo,
83,2 x 64,8 cm
British Museum. Invierno. 1906, óleo sobre lienzo, 50,5 x 44,8 cm
Calle en Londres, 1906, óleo sobre lienzo, 57 x 64 cm
Hammershoi pinta dos vistas casi complementarias del British Museum, una de la grandiosa entrada principal, que sin embargo cuesta reconocer, y otra, con perspectiva poco solemne, de la esquina del museo y la calle que recorre su lateral.
El Cour d´Honneur (Versalles). 1912, óleo sobre lienzo, 84 x 104 cm.
Desnudo femenino de pie, 1909-1910, óleo sobre lienzo, 205 x 153 cmAños finales
En 1908, retoma el estudio de la figura humana en grandes formatos. Pinta desnudos a tamaño natural, que sitúa en sus fríos marcos arquitectónicos, o en composiciones íntimas, donde explora una representación más dinámica del cuerpo. Y después de casi 15 años sin autorretratarse, en 1911 aborda su condición de pintor con una serie de composiciones que se convierten en testamentos artísticos.
Figura anónima y monumental, con la cabeza agachada y el rostro borroso, vista a través de la puerta que conecta con una estancia anterior. Los colores fríos de tonalidades grises dominan la pintura, que aplica con pinceladas cortas, creando una superficie vibrante.
Retrato doble del artista y su mujer vistos en un espejo.
1911, óleo sobre lienzo, 55 x 76 cm.
Autorretrato. La casa de campo de Spurveskjul en Sorgenfri, al norte de Copenhague. 1911, óleo sobre lienzo, 126 x 149,5 cm
Hammershoi pinta este autorretrato en la casa de las afueras de Copenhague que alquila en el verano de 1911. La mitad izquierda del lienzo muestra al propio artista, con el pincel en la mano. Su presencia y su gesto son poco habituales en su obra: mira al frente, quizás a un espejo, que también es el lugar del espectador. La mitad derecha la ocupan una puerta y una ventana, dos elementos característicos de su pintura.



































































