viernes, 9 de octubre de 2026

Cáparra

Fue una ciudad romana que formó parte del Convento Emeritense, provincia de Lusitania con capital en Augusta Emerita. Actualmente se sitúa entre los términos de Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia, provincia de Cáceres, en el valle del río Ambroz, afluente del Alagón y se llega circulando entre magníficas dehesas. Era más pequeña que otras ciudades romanas, las murallas tenían un perímetro de 1.525 m y abarcaban unas 15-16 hectáreas de superficie. Su planteamiento era ortogonal, con la Vía de la Plata, que la atraviesa de norte a sur, como eje principal. 

El nombre no es de origen latino, sino prerromano, probablemente vetón. Ptolomeo la menciona como Kapasa, formando parte del territorio de los vettones, pero otros historiadores lo hacen dentro del lusitano, por lo que puede concluirse que estaba en el límite entre ambos. También se cita como Capera o Capara, quizá relacionada con asentamientos indígenas anteriores. Por Plinio sabemos de su existencia ya a inicios del siglo I, cuando la ciudad estaba aún sometida a tributo por Roma tras la conquista. Era ciudad estipendiaria (pago de canon y contribución al ejército, derecho propio, moneda y tierras).

En sus primeros momentos fue una de las mansiones de la vía Mérida-Astorga, hoy conocida como Vía de la Plata, y en tiempos del emperador Vespasiano, año 74 (Edicto de Latinidad para las provincias hispanas), se convertirá en municipio romano de pleno derecho (municipium flavium caparensis) adscrito a la tribu Quirina, gran paso que exigió la aplicación de importantes esfuerzos ciudadanos en la reorganización urbana y su progresiva monumentalización que ha quedado atestiguado en importantes obras, entre ellas su arco tetrápylo, su seña de identidad.

 

Cáparra explotó desde siempre su posición estratégica dentro de la Lusitania, siendo punto de paso obligado en la Vía de la Plata que atravesaba la ciudad. Este camino ancestral usado desde tiempos prehistóricos era una vía natural que ponía en comunicación el norte y el sur del occidente peninsular y que los romanos potenciaron grandemente. En los convulsos siglos III-IV sufrirá una importante despoblación y la pérdida de sus valores ciudadanos.

Su abandono, iniciado en el s. V fue un proceso lento y prolongado en el tiempo. Durante la Alta Edad Media la ciudad comenzó a despoblarse, acentuándose el abandono a partir de la invasión musulmana y no existen datos de que fuera repoblada por los cristianos. Sólo hay datos a partir del siglo XII, cuando hubo una población residual debido a su posición estratégica y se habla de las “Ventas de Cáparra”, que daban servicio a los caminantes. En las Relaciones Topográficas de Felipe II, década de 1570, se comenta la duplicidad de arcos, aunque el otro pudo ser la puerta de la villa. En 1791 (Interrogatorio formado de orden del Consejo), Cáparra ya no existe, al haberse trasladado los vecinos de las “Ventas” a los pueblos vecinos.

El yacimiento puede visitarse siguiendo un itinerario de doce puntos:

1.Tumba romana de época tardía.

Bajo el espacio que actualmente ocupa el edificio del Centro de Interpretación se ha excavado parcialmente una de las tres necrópolis que se conocen de la ciudad. En las fases más antiguas los enterramientos se practicaban incinerando al difunto y depositando luego sus restos en pequeñas fosas que podían estar cubiertas por tejas o piedras. Posteriormente, este ritual se fue sustituyendo por la inhumación del cadáver a partir del s. II, generalizándose en el s. III. En muchos de los enterramientos realizados en época tardía se reutilizaron elementos propios de las construcciones anteriores. En esta sepultura se emplearon piedras de granito tanto para la caja como para la cubierta, depositándose el cuerpo sobre un suelo de losas de barro cocido.

2.Anfiteatro.

Se construyó fuera del recinto urbano a finales del siglo I coincidiendo con la monumentalización de la ciudad. El graderío, completamente de madera, iba colocado sobre el terraplén de tierra que vemos actualmente que, para ser más consistente, se reforzó interior y exteriormente con un doble muro de piedra. El muro interior hacía las veces de pódium separando el graderío de la arena donde tenían lugar los espectáculos. Esta arquitectura un tanto efímera y poco robusta caracterizó a los anfiteatros de ciudades de tamaño medio, construidos por las legiones en sus lugares de acantonamiento. El graderío original se ha perdido.

Sufrió remodelaciones entre finales del siglo III y el siglo IV, lo que se relaciona con el periodo de decadencia de la ciudad en esas fechas.

Está configurado sobre una planta ovalada que presenta cuatro puertas ubicadas de forma enfrentada en sus lados Noreste, Suroeste, Este y Oeste. La entrada Noreste fue la de acceso, y está dividida en dos zonas, una de mayores dimensiones, probablemente relacionada con la entrada de carruajes, y otra menor, relacionada con la entrada de personas. La entrada Suroeste funcionaría como salida, coincidiendo con la zona de espaldas a la ciudad. Las otras dos entradas parecen responder a accesos auxiliares. Pese a la técnica constructiva “opus incertum” menos cuidada que en otros edificios similares, sus dimensiones nos hacen pensar en la importancia de este edificio para la ciudad.

3.Puerta Sureste.

Acercándonos al recinto urbano, podemos contemplar la monumentalidad de esta puerta, la robustez de los bastiones defensivos que flanqueaban y la estructura de la muralla que circunvalaba la ciudad. Se trata de la puerta mejor conocida de la ciudad por haber sido excavada totalmente. Su anchura, de más de 4 m, queda flanqueada por dos poderosos bastiones defensivos semicirculares adosados a la parte exterior de la muralla, de los que el izquierdo es el que mejor se conserva. El acceso se realiza a través de un pavimento de losas de granito que anteceden al umbral en el que se aprecian las hendiduras destinadas a acoger la puerta de cierre. Esta puerta de madera, reforzada con una verja de hierro, era de doble hoja y se cerraba de dentro a afuera.

La muralla se construyó con piedras de granito trabadas con barro.



4.Cardo Maximus.

Junto con el decumanus maximus constituyeron las dos principales calles de la ciudad y fueron las referencias fundamentales para el trazado de su urbanismo. Tiene una alineación N-S y su recorrido se iniciaba nada más traspasar la puerta SE. Tras respetar el espacio del Foro, continuaría hasta otra importante puerta de la ciudad, la NW. En su planificación y proyección, la pendiente natural del terreno obligó a realizar escalones. Fue una vía de entre 4 y 3,20 m de anchura y construida a base de diferentes capas: una inferior realizada con guijarros, otra de piedra pequeña y ladrillo triturado y la superior o de tránsito compuesta por piedras de granito de tamaño mediano-pequeño.

Su área porticada, de 2 m de ancho y emplazada en su extremo occidental, aparece indicada por una serie de sillares de granito que sirvieron como soporte de su cubierta y también para marcar su límite con respecto a la calle. Bajo la misma discurrían, al igual que en otras calles, las canalizaciones de desagües provenientes de las casas con dirección al Cardo maximus.

5.Domus.

Ocupa toda una manzana (ínsula) de 1.100 m2. Su fachada y acceso principal se encuentra en la zona porticada del decumano minor que discurre por su lado norte, junto a las termas públicas. En el extremo oriental de esa línea de fachada, se pueden ver dos espacios aislados con respecto a la vivienda, pero con comunicación hacia la calle y su pórtico. Son las tabernae o locales comerciales. Un gran umbral de granito indica su entrada. Tras traspasarlo, se llega por un pequeño pasillo a un paso porticado o peristilo alrededor del cual se distribuyen las habitaciones de representación y otras pertenecientes a los ambientes más privados (cubicula).

En el extremo occidental existe otro patio o peristilo que sirve de deambulatorio hacia otras estancias relacionadas ya con el servicio de la vivienda: cocina, almacenes y demás dependencias afines. El fondo de la casa está ocupado por su hortus o jardín. Los muros de la fachada son de muy buena construcción y están realizados con mampostería y sillares de granito. En su interior su fabricación es menos sólida y son muy visibles las reparaciones y modificaciones en sus muros y algunas de sus estancias. Los suelos de todas sus habitaciones fueron de arcilla.

6.Termas.

Se encuentran junto al Arco y el Foro, en el cruce del cardo y del decumanus maximus, en el extremo noroeste. Su primera fase de construcción corresponde a época Flavia, que es cuando la ciudad obtiene el rango de municipium. Podemos ver, entre otros elementos, el ingenioso sistema subterráneo de conducción del aire caliente que proporcionaba calor a algunas estancias, la palestra, donde se practicaba ejercicio y las tiendas o tabernae, adosadas al edificio y abiertas al decumanus. Se ha cubierto un sector mediante estructura de madera para proteger los restos.

Se trata de un edificio de planta cuadrada con una orientación norte-sur. Los baños propiamente dichos están situados en el centro de la construcción. Por el lado sur está la Palestra, y por el lado norte hay varias tabernae, que pueden atribuirse a almacenes de leña u oficinas administrativas. Las dimensiones son: 33 m de longitud y 36 m de anchura. Se accedía por el lado oeste.

El sistema de abastecimiento de agua del edificio aún no se ha podido detallar con exactitud, si bien se sabe que una canalización exterior de tubos cerámicos traía agua por la acera del decumanus hasta la fuente situada en la palestra. No se han encontrado manantiales en la ciudad y se supone que el suministro de agua procedía de un embalse llamado de Casa Blanca situado al sur de la misma.

                    

7. Arco cuadrifronte.

Situado en el centro geométrico de la ciudad, bordeado por el Foro y las termas, es el elemento representativo de Cáparra por excelencia. Se trata de un tipo único en la península al sostener sus cuatro arcos sobre otros tantos pilares. Fue construido en el siglo I culminando el proceso de monumentalización. Sorprende su robustez y equilibrio de sus proporciones. Es muy probable que en él confluyeran las dos calles principales: el cardo y el decumano. 

Se encuentra documentado, gracias a las inscripciones conservadas en él, en las que se alude a Marcus Fidius Macer, ciudadano relevante que mandó erigir el arco cumpliendo de este modo el testamento de sus padres. En cuanto a la fecha de su erección, se le sitúa en la época Flavia, a finales del siglo I.

Tiene unas medidas en su planta de 8,60 m por 7,35 m, estimándose una altura de 13,30 m en su estado originario. El monumento se eleva sobre cuatro pilares que soportan cuatro arcos de medio punto adornados con una arquivolta o moldura que envuelve el trasdós. Cada pilar se asienta sobre un basamento rematado por una cornisa bastante resaltada. Los frontales norte y sur disponen de dos pedestales adosados sobre los que se colocarían esculturas representativas de las parejas citadas en las inscripciones.





 
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8.Foro.

Pasando bajo el arco entramos en este espacio abierto, centro político y religioso de la ciudad, con restos de los edificios principales: Basílica, Curia y dos de los tres templos existentes en origen.

 Miliario de Nerón

El miliario fue encontrado en las excavaciones de Blázquez (1963) en el cual se lee CX, exactamente las millas que hay en el itinerario desde Emérita Augusta a Cáparra. Se encontró fragmentado en tres trozos. Se ha datado en el año 58 en que Nerón desempeñó la potestas tribunitia por quinta vez.

 
                                                                                                  Imagen generada por IA




9.Insulae.

Eran bloques de casas que ocupaban una manzana delimitada por calles. Sus bajos solían acoger tabernae o locales comerciales aptos para albergar un almacén, taller de artesanía o una tienda.


                                                           Domus, termas, arco, insulae.

10. Decumanus maximus y tabernae.

La Vía de la Plata atravesaba de lado a lado la ciudad, coincidiendo en su trazado con el del propio decumanus, que junto con el cardus era la calle principal, con una calzada de casi cinco metros de anchura, pavimentada con losas poligonales de granito y dotada de un sistema de recogida de aguas. A él daban fachada los principales edificios y las viviendas más lujosas. Era, además, el centro de la vida comercial de Cáparra y en las plantas bajas de los edificios se disponían un buen número de establecimientos comerciales, tabernae, pequeñas tiendas que abastecían a los vecinos de todo tipo de productos y que ocupaban pórticos de unos dos metros de anchura separados de la calzada mediante un pequeño murete sobre el que apoyaban columnas. En las entradas a las viviendas el murete se interrumpía para permitir el acceso.


 



11.La calzada y su evolución.

Estas ruinas, hoy sólo apreciables en sus niveles de cimentación y poco más, pertenecen a las llamadas Ventas de Cáparra. Establecimientos de los que se tienen noticias desde el siglo XVI y que ofrecieron sus servicios hasta finales del siglo XVIII, momento en que desaparecieron. La Vía de la Plata, hoy día, es usada como itinerario cultural por todos los peregrinos.




12.Puerta suroeste.

La Vía de la Plata entra en la ciudad por su puerta situada al suroeste, transformándose en una de sus principales calles, decumanus maximus.

 






Fuera ya del recinto del yacimiento, resulta igualmente interesante la visita al cercano puente romano construido sobre el río Ambroz.

 

lunes, 5 de octubre de 2026

Cézanne y nosotros.


Cézanne y nosotros
es el título de la exposición con la que el Grand Palais de París rinde tributo a su influjo en el arte del siglo XX (Picasso: “Cézanne es el padre de todos nosotros”), con 69 lienzos del artista Aix-en-Provence y un centenar de obras (Gauguin, Signac, Picasso, Matisse, Mondrian, Giacometti, Morandi, Léger, Wesselmann, Warhol o Hockney) directamente inspiradas por él. Paul Cézanne (1839-1906) fue el más humillado de los artistas que experimentaron con el impresionismo y que decidieron crear su propio Salón de los rechazados como vía de escape al arte oficial. Frustrado por la incomprensión de los críticos, arrastrando el estigma del artista fracasado, de pintor maldito, fue defendido por otros artistas hasta llegar a convertirse en el “padre de la pintura moderna”, precursor del cubismo, del fauvismo y del arte abstracto. Sus manzanas, sus retratos, sus bañistas y sus paisajes marcaron el tránsito hacia el siglo XX. 

Autorretrato, 1879-80

Nacido en 1839 en Aix-en-Provence, pronto sintió su inclinación por las bellas artes, aunque su padre, banquero, le instó a estudiar derecho. En 1861 fue a París, pero no ingresó en la Escuela Nacional, sino que se formó en la Académie Suisse y copiando obras en el Louvre. Sus obras fueron rechazadas en el Salón de Pintura. En 1872 pintaba al aire libre con Camille Pisarro, incorporaba más color y liberaba su pincelada. Participó en la exposición de los impresionistas, de 1874, con la obra “La casa del ahorcado, Auvers-sur-Oise”, aunque no se implicó realmente en las actividades del grupo. Paul Gauguin y Paul Signac compraron algunos de sus cuadros, encontrando un radicalismo formal que reforzó su búsqueda de un arte puro, comprometido con la abstracción. En 1882 comenzó su gran serie sobre la montaña Sainte-Victoria y regresó a vivir a Aix-en-Provence.


En la década de 1890 su obra circuló más y, sobre ella, se escribió el primer artículo en 1891, consiguiendo su primera exposición en 1895, en casa de Ambroise Vollard, lo que provocó el interés de museos y coleccionistas, y que artistas como Degas, Monet y Pisarro adquiriesen sus obras. En el Salón de los Independientes de 1901, la obra “Homenaje a Cézanne”, de Maurice Denis, lo consagró como maestro, a lo que siguieron exposiciones en toda Europa y que ocupase en 1905 una posición central en los debates sobre pintura contemporánea. Siguió pintando hasta su fallecimiento en 1906, y en el Salón de Otoño de 1907 tuvo lugar una retrospectiva póstuma.

La montaña Sainte-Victoire, 1905

Cézanne, que firmaba sin acento, escribió en 1904 que se debe "tratar la naturaleza a través del cilindro, la esfera, el cono, todo ello en perspectiva", fórmula adoptada especialmente por los cubistas, de los que es considerado precursor, influenciando a Pablo Picasso y Georges Braque. Los artistas se han interesado por distintos aspectos de su obra: construcción del espacio, papel del color, motivo, percepción, estructura, etc., inspirando nuevas interpretaciones.


Su mito le presenta como una figura del genio incomprendido que consagró su vida a su arte, y motivos como la manzana o la montaña Sainte-Victoire quedaron asociados a él. En su taller disponía las frutas, especialmente las manzanas, para pintar sus naturalezas muertas. En sus paisajes representaba las grandes líneas de fuerza, plasmando los volúmenes y la luz mediante pequeñas pinceladas paralelas; con este método, Cézanne rechazaba la representación mimética de la realidad, lo que influiría tanto en los cubistas como en los artistas abstractos. Su esposa, Hortense Fiquet, posó en algunos de sus retratos, a los que abordaba como si fueran naturalezas muertas, representando la realidad a través de los volúmenes, más que mostrando las emociones o la personalidad de su modelo.

 


La muestra recuerda al marchante Pére Tanguy, que mostraba clandestinamente las obras de Cézanne cuando ya no buscaba exponer, y a Ambroise Vollard, artífice de las primeras monográficas al final de la vida del artista. A diferencia de las retrospectivas clásicas, Cezanne y nosotros presenta una mirada innovadora  sobre el pintor, poniendo de relieve la forma en que su enfoque del color, del volumen y de la composición revolucionó la historia del arte, influyendo a generaciones de pintores, unos maestros del arte moderno (Georges Braque, Pierre Bonnard, Umberto Boccioni, Max Beckmann, Émile Bernard), otros grandes figuras de la abstracción y el arte contemporáneo (Etel Adnan, Georg Baselitz, Charles Camoin, etc.). Interpretaciones nacidas de su pintu8ra van desde el cubismo a la abstracción lírica y óptica, ofreciando al público una experiencia intelectual y estética. 



La exposición se compone de 16 secciones. En las ocho primeras se presenta junto a la generación de Gauguin y, posteriormente, a la de Picasso. En la Primera planta aparecen sus lienzos junto a pintores que lo descubrieron hasta la década de 1930. En la Planta superior, la selección se amplía para incluir arte abstracto, pop art y artistas contemporáneos. 







En la primera sala aparece El bañista, 1885, y La postal del bañista de Cézanne en Keithstrasse, de Wolfgang Tillmans, 2021.





Los jugadores de cartas, Paul Cézanne, circa 1890-95, París, Museo de Orsay.


Los jugadores de cartas, una de cuyas versiones tiene el récord de obra vendida más cara.



'El jugador de cartas' de Paul Cézanne, 1890-1892. 


'El jardin de Lauves' de Paul Cézanne, c. 1906. 

Se aprecia que hay un puente entre su obra y los movimientos de vanguardia, del cubismo al expresionismo alemán, futurismo, fauvismo o cubismo. Se le considera precursor del “paisajismo abstracto”: El Jardín de Les Lauves, Montaña de Sainte-Victoire, reinterpretada por Zao Wou-Ki, francochino, 2005.

Las manzanas con las que asombró a París merecen una sala entera.

Autorretratos, foto a blanco y negro en sus últimos años ante Las grandes bañistas. Se lamentó de su fracaso al representar la figura humana, aunque sus distorsiones crearon escuela: bañistas de Matisse.

Paul Gauguin compró seis cuadros hacia 1880. En la sección "Los primeros seguidores" está representado por La Belle Angèle, 1889.





El marchante Ambroise Vollard, en 1895, organizó la primera exposición individual, a la que siguieron otras hasta 1906. En 1899 había pintado el “Retrato de Ambroise Vollard”.




Pierre Bonnard, Ambroise Vollard, hacia 1904, óleo sobre lienzo, 30 x 40,2 cm, Museo de Orsay, París.

La sección Homenajes a Cézanne presenta “Homenaje a Cézanne”, de Maurice Denis, 1900, con casi 2,5 m de ancho.

En la sección bodegones aparecen manzanas, cebollas y una jarra de gres, de Cézanne, y otras de Picasso, Braque y Giorgio Morandi.

Los paisajes están representados por “Château Noir”, 1905, que perteneció a Picasso, junto a vistas de L´Estaque pintadas en 1908 por Braque y Raoul Dufy.

Paul Cézanne, Las grandes bañistas, 1894-1905, óleo sobre lienzo, 127,2 x 196,1 cm. The National Gallery, Londres.

Bañistas: Grandes bañistas y Las bañistas de André Derain 1907, casi 2 m de ancho cada uno. Tema de referencia, considerado en una edad de oro idealizada. Aparecen once mujeres desnudas en varias posturas, cuerpos simplificados, rostros como máscaras sin rasgos, que componen un contraste entre un tema inocuo y la naturaleza radical de la pintura: figuras monumentales, cuerpos estilizados, azules eléctricos.





La Segunda planta del Grand Palais presenta pintura abstracta de posguerra. La Sección "Un renacimiento de la abstracción inspirado en Cézanne"es referente de los pintores abstractos.

La Sección "Una influencia plural" muestra al artista estadounidense Joan Mitchel con "Painting", 1956-57, casi 2 m por cada lado. 




Piet Mondrian, Manzano en flor, 1912, óleo sobre lienzo, 78,5 x 107,5 cm, Junstmuseum Den Haag, La Haya

'Manzanas y galletas' de Paul Cézanne, 1880. 



En la “Sección Manzanas y más manzanas” se recuerda que el pintor quería asombrar a París con una manzana. Aparece el Bodegón nº 29 del pintor pop de EEUU Tom Wesselmann, 1963, más de 3,5 m de ancho.





Paul Cézanne, La Montagne Sainte-Victoire au gran pin, hacia 1887, óleo sobre tela, 66,8 x 92,3 cm.


Concluye la exposición con ¡Qué tema tan bello!, vistas del Mont Sainte-Victoire que pintó más de 80 veces. Sección Paisajes: armonía paralela a la naturaleza. El árbol, primero con estilo expresionista, con colores muy alejados de la naturaleza; después, influencia de Cézanne y los cubistas. Las ramas del gran pino en primer plano siguen la línea de Saint-Victoire y la enmarcan, lo que acerca la montaña al espectador. Los toques verdes y amarillos del valle guían la mirada hacia sus laderas violetas, azules y rosas; a la derecha, un viaducto ferroviario ancla el paisaje en su tiempo. 

'Monte Sainte-Victoire' (montaña roja) de Marsden Hartley, c. 1927.