lunes, 23 de febrero de 2026

Peropalo2

La magnífica fiesta del carnaval de Villanueva de la Vera, Cáceres, está dedicada a un personaje singular, el Peropalo. En la página web se explica que no es conocido el origen de este personaje, indicándose posibilidades como un guerrillero de la época de la Reconquista, un malhechor procedente de los montes de Asturias, hombre potentado bien dotado para seducir a las mujeres, un judío que vivía en la Sierra de Gredos huido de la justicia o cobrador de impuestos. Estos personajes podrían corresponder a distintas épocas, y, con ayuda de la IA, podemos recrear distintas idealizaciones.






La etnografía y la antropología han buscado orígenes más antiguos a este tipo de fiestas. José Luis Rodríguez Plasencia (De ritos y mitos agrarios) explica que “deben considerarse como una derivación del proceso agrícola que surgió con el sedentarismo hacia el 8500 a.C. en Oriente Próximo … de las ceremonias y los rituales relacionados con la agricultura y la ganadería semejantes a aquellos que los hombres paleolíticos llevaron a cabo en las cuevas-santuarios … rituales primitivos de carácter mágico destinados a lograr la multiplicación de los ganados y a obtener cosechas abundantes, y a corresponder de forma agradecida a los dioses por los beneficios recibidos; rituales que la misma Iglesia católica adoptó en algunas de sus ceremonias, tales como la bendición de los campos o de los animales en determinados momentos del calendario”.




En estos ritos aparecen de forma recurrente los frutos de la agricultura, los ganados, el fuego, etc. El autor citado indica algunas de estas fiestas que se celebraban en lugares extremeños. En Torre de Don Miguel, sierra de Gata cacereña, se lanzaban esteras o capazos encendidos -fiesta del capazo- la noche del sábado siguiente al Domingo de Pascua de Resurrección, a un roble clavado junto a la iglesia, y mientras ardía, las mujeres danzaban alrededor.



 





Las solsticiales noches de San Juan eran propicias para las hogueras, que tenían un fin mágico, ayudar al sol en su recorrido para beneficio y protección de cosechas y rebaños. En Almoharín, Cáceres, se ofrecía la fiesta de la maza, en la que se quemaba un eje de la rueda de un carro, la maza.



 





La cercanía de la primavera hacía aparecer al oso -baile del oso y de la osa en zonas pirenaicas durante el carnaval-. En Las Hurdes cacereñas, valle del Alagón, en Montehermoso salía una vaca pendona -un mozo cubierto con una manta y embutido en un armazón de madera con cuernos y cencerro- y un oso.



 





En localidades extremeñas, en pueblos próximos al Tajo, colocaban un muñeco – “el muerto”-, confeccionado con las últimas gavillas, en la parte alta del último carro de la recolección para que las espigas no quedaran vanas.




 




En Guijo de Coria, se colocaba en el último carro de la recolección una gran rama de encina a modo de bandera. Al llegar a la era, otros retaban al portador - “luchar la bandera”- y el que ganaba se la quedaba. Sus espigas no quedarían vanas.

 





En Baños de Montemayor se daba la costumbre de portar ramos al terminar en primavera el laboreo de las viñas - fiesta del ramo -, llevándolo como estandarte y otros seguían con la azada al hombro y cantando.




 






En Casar de Cáceres se portaban ramos adornados con cintas y roscas u otros dulces - ceremonia del ramo de ánimas -, mezcla de tradición religiosa de ánimas -culto a los muertos- con la alegría de la recogida de la cosecha.



 







En Jarilla, Segura de Toro, Casas del Monte y otros pueblos del partido de Hervás, llevaban a bendecir las vástigas de olivo más grandes y las hincaban en tierra en los linares, para que el lino creciera en ese tamaño.




 





En la antigua Europa, los sacrificios humanos fueron sustituidos por los de animales como personificación del espíritu del grano. Era una herencia celta. Más tarde fueron sustituidos por la quema de muñecos o peleles como en Olivenza, Alconchel, Almendralejo, todas en Badajoz.




En la fiesta del Peropalo perdura poco de todo esto, habiendo derivado hacia los robos y delitos sexuales como conformadores de la personalidad del protagonista.



 

En el imaginario popular, el Peropalo sería la encarnación del mal, un enemigo al que había que perseguir y eliminar.






La sentencia que lo condena en el pueblo es muy curiosa:


CONSIDERANDO: Que es Pero Palo
un mal bicho, cobarde e indino,
usurero, violador y mu malo
que se comió to el rabo del cochino.

VISTA: Su bravata con fatiga
desde siempre y en el albor
todos gritan con clamor, y
dado que la ley lo castiga.

FALLAMOS: Que se pongan

en la entrepierna del bribón

un puñao de meñas y ortigas

hasta que muera del picor.


Podrían proponerse otras variaciones sobre estos versos teniendo en cuenta versiones veratas, más dialectales y con léxico popular, manteniendo el tono burlesco ritual y un ritmo pensado para el recitado. El verso octosílabo, con rima consonante, puede tener alguna versión de registro más culto, con un léxico más elevado e incluso un tono jurídico-literario, con versión jurídica del Siglo de Oro y sintaxis de una ejecutoria del siglo XVII.

Sobre la primera estrofa:

El primer verso quedaría fijo: CONSIDERANDO: Que es Pero Palo.

El segundo verso podría mantener la rima original (un mal bicho, torpe e indino,/ un sujeto ruin y dañino, / un tunante mu ladino, / un mal bicho, flojo e indino, / un zanguango mu ladino, / un bellaco de mal sino, / un perdío mu cansino, / un mal bicho, ruin e indino, / un esaborío cansino, / un malaje mu ladino, / un tunante mu dañino, / un bellaco mu ladino, / un zascandil del contino, / un perdío mu cochino, / un sujeto vil e indigno, / sujeto vil e indigno, / delincuente fementido, / malhechor de ruin destino,) o puede cambiarse ( un grandísimo cochambroso, / un perdío mu cochambroso, / un réprobo contumaz, / reo infame y contumaz,).

El tercer verso tiene menos variantes al tener que rimar con Pero Palo: fullero, pendón y mu malo / embustero, flojo y mu malo / trapacero, ruin y mu malo / holgazán, marrano y mu malo / usurero, golfo y mu malo / embustero, ruin y mu malo / fullero, marrán y mu malo / trapacero, sucio y mu malo / zanguango, flojo y mu malo / golfante, torpe y mu malo / esaborío, ruin y mu malo / marrullero, flojo y mu malo / perverso, artero y muy malo / malaje, bronco y mu malo / fraudulento, torpe y malo / falaz, impío y muy malo / engañoso, torvo y malo / perverso, aleve y muy malo / alevoso, infiel y malo / engañoso, torvo y malo.

El cuarto verso debe estar en relación con la rima del segundo: (que se bebió to el vino fino. / que se comió to’l cochino. / que sisó to’l vino fino. / que engañó hasta al vecino. / que s’escapó del camino. / que se zampó to’l cochino. / que s’anduvo de camino. / que sisó pan y tocino. / que s’esconde del vecino. / que no respeta camino. / de proceder corrompido. / que agravió al noble vecino. / que agravió al buen vecino.), (que dejó al pueblo rabioso), (falto de honor y de paz).

Segunda  estrofa:

El primer verso, a diferencia de la primera estrofa, puede tener variaciones: VISTA: Su traza enemiga / Su lengua enemiga / Su fama enemiga / Su maña enemiga / Su mala fatiga / Su negra fatiga / Su ruin artimaña / Su mala calaña / Su infame porfía / Su torva osadía / Su inicua porfía / Su culpa tardía / Su culpa notoria / Su causa probada / Su fama y memoria / La pública voz / Su culpa probada / La causa presente.

Segundo verso: desde siempre y con rencor, / que no calla ni al temblor, / que levanta gran clamor, / que provoca gran rumor, / dende siempre da pavor, / desde antiguo y con furor, / dende siempre y con rencor, / que no calla ni al tambor, / dende antaño y con rencor, / que no afloja ni al calor, / que pregona el acusador, / que publica el acusador, / por voz y público clamor, / que lo acusa con rigor, / y el común acusador, / por voz y público clamor, / y el notorio acusador.

Tercer verso: todos gritan con clamor, y / todos claman con furor, y / toos braman con clamor, y / toos claman con rencor, y.

El cuarto verso podría quedar también fijo, si se quiere enfatizar esa situación: dado que la ley lo castiga.

Tercera estrofa:

Esta estrofa resume la condena y puede quedar fija, aunque podría variar algo el último verso: pa que reviente’l picor. / hasta que brame’l dolor. / pa que escueza’l picor. / hasta que arda’l picor. / hasta que ceda al picor. / hasta que venza el picor. / hasta que venza el picor. / hasta que rinda el picor.

También podría añadirse otra estrofa mandataria, de este tenor:

MANDAMOS se cumpla y ejecute / sin réplica ni dilación, / so pena de desacato /y de incurrir en rigor.

Y MANDAMOS a la justicia / lo haga luego sin temor, /guardando forma de derecho / como es uso y es razón.

ASÍ LO PRONUNCIAMOS, /mandamos y firmamos nos, /para que tenga cumplido  efecto / con justicia y con rigor. 










jueves, 19 de febrero de 2026

Peropalo

Villanueva de la Vera es una población de 2108 habitantes (INE 2025) situada, a 498 m de altitud, en la vertiente sur de la sierra de Gredos, por lo que su relieve es abrupto y de fuertes pendientes. Su geomorfología se caracteriza por grandes bloques de granito y los suelos son fundamentalmente arenosos, originados por la erosión del granito. La vegetación se establece en zonas bien diferenciadas como los espacios de ribera (alisos, sauces, fresnos), el robledal, y zonas donde aparecen el enebro, tejo, acebo y matorral de brezos, retamas, jara, etc. En suelos más desarrollados se dan los prados. La red fluvial la constituyen arroyos y gargantas (Gualtaminos, “garganta que no se seca” en árabe, -Cascada del Diablo-, Minchones) que desembocan en el río Tiétar.




El territorio estuvo poblado desde la Edad del Hierro (necrópolis, lugares de hábitat), pero fue en la época medieval cuando se repobló (Plasencia, siglo XII) con abulenses en el siglo XV, fusionándose cuatro pequeños núcleos anteriores. Perteneció a Valverde y compró su independencia al Marqués de Mota en el siglo XVII.  Tiene una arquitectura popular bien conservada, con un casco antiguo de calles muy estrechas surcadas por las regueras. La tipología de las casas corresponde a la arquitectura de entramado de madera, con tres plantas y voladizos para proteger de la lluvia y solanas o balcones de madera. En las portadas suele haber dinteles con textos, fechas y símbolos.

 




El centro de la población es la plaza Mayor o de Aniceto Marinas, amplia, poligonal irregular, porticada en su mayor parte, con columnas de cantería y madera. El edificio del poder, aunque mal situado, es el Ayuntamiento, con balconada y espadaña con campana. En el lado este aparece la antigua posada y en el centro destaca la fuente de seis caños y pilón circular, obra del siglo XIX. Al contrario que en otras poblaciones, en esta plaza no está la iglesia de Ntra Sra de la Concepción, que se ubica en la plaza de Santa Ana. Es de finales del siglo XVI y XVII, construida con mampostería de granito y sillares en esquinas y contrafuertes. La portada principal es de arco carpanel y hornacina encima. Tiene tres naves desiguales y sigue la tradición gótica con algunas formas renacentistas. Otras construcciones religiosas con las ermitas del Cristo y de San Antón. 


El motivo de la visita a Villanueva es asistir al carnaval, al Peropalo, símbolo de la alegría vital y de la identidad de un pueblo, festejo de gran belleza cromática y musical. El origen es desconocido y, aunque se aducen versiones más concretas como un guerrillero de la época de la Reconquista, un malhechor que vivía en la sierra huido de la justicia, un pícaro y bandido que seducía a las mujeres, un cobrador de impuestos, parece que sería un ritual agrario de fertilidad como los que había en la Europa prerromana. José Luis Rodríguez Plasencia (De ritos y mitos agrarios) indica que deben considerarse como derivación del proceso agrícola y ganadero que surgió con el sedentarismo hacia el 8500 a.C. en Oriente Próximo, con ceremonias semejantes a las que las gentes paleolíticas llevaban a cabo en cuevas-santuarios. Se trataría de lograr la multiplicación de los ganados, de obtener cosechas abundantes y de agradecer a los dioses los beneficios recibidos. La Iglesia católica adoptó algunas ceremonias como la bendición de campos y animales en determinados días, el Domingo de Ramos, etc.

Las ceremonias en unos casos eran saltos que indicaban la altura que debía alcanzar el grano, hogueras para ayudar al sol en su recorrido, bailes anticipo de la primavera, etc. Después fueron los dioses Isis y Osiris, Démeter, etc., los que representaron la agricultura. En Extremadura había ceremonias como colocar un muñeco –“el muerto”- confeccionado con las últimas gavillas, o una rama de encina (Guijo de Coria, Baños de Montemayor, Casar de Cáceres), o de olivo (partido de Hervás).


En la fiesta se mezclan elementos realistas con otros de carácter simbólico, aunque a partir del Renacimiento se le dio una carga antijudía y ha habido algunas modificaciones. El Peropalo es un muñeco con figura humana de tamaño natural, vestido de negro, el cuerpo relleno de paja, con el típico pañuelo blanco de pico sobre los hombros, la cabeza de madera (la turra), que se conserva, y un palo que lo atraviesa por el interior y une la cabeza con la aguja. El carnaval, que simula un juicio a un malhechor, tiene una organización muy exacta. Comienza el domingo anterior al de carnaval, el “domingo de la cabeza”, con la aparición de la turra. 



El domingo de carnaval es llevado a la plaza, donde se hace “la Judiá”, que consiste en inclinar al Peropalo hacia el suelo mientras los grupos de personas se entrecruzan varias veces al tiempo que gritan con el tambor marcando el ritmo. Después se coloca el muñeco en “la Aguja”, especie de escalera colocada al final de la plaza, frente al Ayuntamiento. Este ceremonial se repite varias veces y, al final, se Peropalo se guarda en casa del peropalero mayor.

 



El lunes de carnaval se repite el ritual, orientando el muñeco en distinta dirección. El martes es el gran día. Por la mañana tiene lugar el juicio, con un grupo que acusa y otro que defiende, por sus excesos sexuales. La sentencia, condenatoria, se da a conocer por un jinete a lomos de un burro que representa al condenado y recorre las calles recibiendo las burlas de la gente, mientras los escopeteros hacen sonar sus armas. La sentencia se coloca en la espalda del Peropalo. Al Capitán se le entrega una bandera, que lleva a su casa donde invita a dulces y bebida.







Por la tarde aparecen “los calabaceros”, con las caras tiznadas y ropas estrafalarias, llevando palos con ristras de calabazas. En la plaza forman pasillo por el que pasan los ofrendatarios (“Ofertorio”) a los que golpean con las calabazas.






Una procesión laica, “el Paseo”, formada por tamborileros, el Capitán con la bandera (blanca, con puntos rojos y una media luna con cara en el centro), los alabarderos, la Capitana (lleva un palo del que cuelga unos chorizos que representa los genitales que le han cortado al Peropalo) y las gentes ataviadas con sus mejores galas, llega a la plaza. Se hace la ofrenda del chorizo y comienza la “jura de la bandera”, en la que hombres y mujeres muestran su habilidad con virtuosos movimientos de la bandera al ritmo frenético de los tambores. 





Más tarde se trae en procesión el cuerpo de Peropalo, ya sin cabeza, y se cumple la sentencia, siendo manteado, fusilado, destrozado y quemado. El redoble de los tambores con una larga jota pone el broche final al festejo. Las cenizas del Peropalo, esparcidas por la plaza, tendrán el poder de revitalizar la naturaleza. Es el final, la catarsis del pueblo. Pero, la turra queda guardada y el carnaval revivirá el año próximo. 


Ha sido un día magnífico, con una fiesta popular espléndida. Todo el pueblo participa de la fiesta creando un ambiente único; tanto es así que los restaurantes están cerrados y hay que ir al pueblo más cercano a comer. La fiesta, estas fiestas, están organizadas, como es normal, por y para los autóctonos, no para los forasteros, a los que es imposible participar e identificarse con ella, teniendo que conformarse con ser meros espectadores. La tarde ha ido cayendo y las sombras van cubriendo el pueblo, pero, en lo alto, como un antiguo dios pagano, fantasmagórica entre las nubes, la cumbre de Gredos, después de un día nublado, nos sonríe iluminada por el último rayo del sol.