El valle de Benasque: La población.
Benasque es un municipio de la provincia de Huesca situado junto al río Ésera en la comarca de Ribagorza, a 1.138 m de altitud, con una población de 2.359 (2025) habitantes. Es el centro neurálgico del valle, que sobresale por sus valores paisajísticos (parque natural de Posets-Maladeta y pico Aneto). En su término están los pueblos de Cerler (pistas de esquí) y Anciles.Quizá los baños de agua sulfurosa son romanos, pero la referencia documental más antigua data de 1006 a 1018. Desde el siglo XI perteneció al condado de Ribagorza y al Reino de Aragón. Tradicionalmente estuvo muy aislada, puesto que el congosto de Ventamillo se construyó en torno a 1916. Existe un proyecto de construcción de un túnel hacia Luchón. Las actividades tradicionales (ganadería, agricultura y silvicultura) casi han desaparecido, siendo el turismo la actividad central debido a la estación de esquí de Cerler.
El valle de Benasque es lugar de encuentro del aragonés, del catalán y del gascón, y se hablaba una lengua de transición llamado patués.
El patrimonio de la localidad está formado por la iglesia de Santa María la Mayor, por casas señoriales fortificadas (palacio de los condes de Ribagorza, casa Juste, casa Faure) y por el puente.
La iglesia de Santa María la Mayor está documentada desde el siglo XI, es en origen de estilo románico, con planta de cruz latina. La nave se cubre con bóveda de cañón apuntada y sostenida por arcos fajones. Se modificó profundamente ya en los siglos XII y XIII (elementos góticos), en el XVI, XVII y XVIII. Sufrió un incendio en 1925 y fue arrasada durante la Guerra Civil. En su interior se venera la imagen de San Marcial, Patrón de la Villa. La torre está adosada a la iglesia.
El palacio de
los condes de Ribagorza, situado en plena calle Mayor, se construyó en
piedra hacia 1560 en estilo renacentista de origen italiano, con elegantes
ventanales, por el conde de Ribagorza y duque de Villahermosa, Don Martín de
Aragón y su esposa Doña Luisa de Borja, a quienes pertenecen los bustos de la
fachada. En el siglo XVII fue Aduana, y actualmente es centro cultural.
La casa Juste o de Justa es una de las casas fortificadas de carácter palaciego que construyeron las familias infanzonas del valle durante los siglos XV al XVII. Es una torre adosada a un cuerpo rectangular, que servían de refugio y defensa y vivienda respectivamente.
La torre es de planta casi cuadrada, en mampostería con
sillares en las esquinas, remate almenado, dos cuerpos separados por arista
moldurada. El primer cuerpo, de mucho mayor volumen, presenta ventanas
adinteladas y molduradas y aspilleras, enmarcadas en sillar con gran derrame
interior. En el segundo cuerpo se abren vanos dobles de medio punto enmarcados
en sillar. El alero tiene un trazado similar a la arista, aunque de mayor
empaque, apoyado sobre ménsulas decoradas.
La vivienda tiene una planta de 18 x 6 m y tres pisos
(planta baja y dos pisos) en torno a un patio. Tejado de pizarra sobre ménsulas
de madera molduradas. En el primer piso se sitúa la puerta, en arco de medio
punto, adovelada, con escudos y la fecha de 1567. En el segundo piso se abren
ventanas con vanos moldurados. En el tercero hay un matacán encima de la
puerta.
La casa Faure es otro de los palacios fortificados
de la población, situado en la plaza del Ayuntamiento. El edificio es del siglo
XVII, construido sobre el solar de este linaje de origen francés, que ya
habitaba en el 1550. La casa torreada sigue el patrón general, con un patio
central rodeado de edificios auxiliares. Su fachada se orienta al este, está
dividida en tres pisos, destacando su torre en el extremo sur y su portada,
bajo arco carpanel apoyado en dos pilastras pequeñas con capiteles geométricos.
Tiene entablamento liso bajo frontón triangular rematado por bolas y con un
escudo (Azcón y Ferraz) en el tímpano. En el arco está inscrito “F.1723.F”. La
torre tiene planta cuadrada, cuatro pisos y tejado de pizarra a cuatro aguas.
La Casa de la Vila es un grandioso edificio
pétreo, con tejado de pizarra, partido en el centro por un pináculo triangular.
La entrada tiene dos arcos de medio punto, con el escudo de Juan de Aragón,
conde de Ribagorza, entre ambos. Cumple las características de este tipo de
edificios, elegante y gran fachada con poco fondo. En el año 1550 ya se
celebraban las reuniones del concejo en la Casa Común. Fue incendiada en 1712,
durante la Guerra de Sucesión, ardiendo gran parte del archivo. Posteriormente
fue reconstruido y reformado.
El puente sobre el río Ésera data de época
medieval, siglos XIII y XIV. Está construido en piedra, con arcos de medio
punto y estructura sólida.
Hay otros pueblos interesantes, entre ellos:
Anciles. Pertenece al municipio de Benasque y cuenta con 167 habitantes (2023). Está situado a 2 km al sur de Benasque, a 1.110 m de altitud. Es un extraordinario conjunto urbano, bien conservado, resumen de arquitectura popular, con casas solariegas de los siglos XVI y XVII. Los ganaderos de Benasque lo convirtieron en un barrio al edificar sus mansiones: Casas Barrau, Sebastián, Sort y Suprián, con robusta torre. Gruesos muros de piedra, arcos y patios interiores, junto a enormes aleros tallados, bellas puertas dinteladas, trabajos de forja. Característica: tejados en escalera.
Iglesia de origen
románico dedicada a San Pedro Apóstol. La torre fue reformada en el siglo XVII
y la decoración barroca del interior es del siglo XVIII. Tiene una nave
rectangular dividida en tres tramos, cabecera semicircular románica y tres
capillas a cada lado, se cubre con bóveda de medio cañón con dos arcos fajones
de medio punto que apean en ménsulas. Tiene dos fechas esculpidas, 1657 en la
ventana del muro sur de la torre y 1767 en la clave de la puerta a los pies.
Chopo centenario en la plaza de San Gregorio.
Cercana casa de
Conques, con ermita lombarda de San Esteban, s. XII.
Cerler. Mirador a mitad de camino. En el pueblo, casco antiguo, casas alrededor de la iglesia. Urbanización de la estación de esquí. Hubo una antigua explotación minera de pirita.
Considerado como el
pueblo más alto del Pirineo Aragonés, sus 1.540 m.
El origen de Cerler
está documentado en el siglo IX, pero poco se había hablado de él antes de la
década de 1970, cuando no era más que un conjunto de casas apiñadas de difícil
acceso. Su antiguo núcleo histórico, perfectamente conservado, sobrevive al
desarrollo que ha habido a su alrededor motivado por el gran auge que han
tenido en la zona las actividades de invierno que se desarrollan en la estación
de esquí de Cerler.
Iglesia de San Lorenzo. Posiblemente de origen románico,
documentada en el siglo XI. Reformada en el siglo XVII. Es de nave rectangular
con cabecera semicircular orientada el E. La puerta se abre al S en arco de medio
punto moldurado con dos toscos baquetones.
El casco antiguo de
Cerler se levanta alrededor de la parroquia de San Lorenzo y está hecho a base
de forja, piedra, madera y pizarra. Cuenta con numerosas casas nobles del siglo
XVI y con algunas construcciones de épocas anteriores.
Probablemente el
edificio más antiguo de Cerler es Casa Cornel, antigua residencia de Pedro
Cornell, Obispo de Tarazona en el siglo XV, y vinculada a la familia con este
nombre desde el siglo XII. La casa conserva la casa-patio como ejemplo casi
paradigmático de planta baja protegida por un pórtico abierto al patio
descubierto del interior.
Destacan también
Casa Betrán, Santa María, Pepe, Casalero, Antondos, Barbero, Marta y Caballé,
que componen el itinerario obligado que repasa la austeridad formal de la
arquitectura popular de la zona. La del Obispo es la principal, atraviesa el
pueblo desde la entrada hasta la plaza Mayor y recibe como afluentes otras vías
menores de factura impecable: La Fuente, Fuendemuro, Camino Benasque...
Eriste. Localidad de 151 habitantes (2023)
situada a 1.118 m de altitud, perteneciente al municipio de Sahún. Sus casas
conservan la belleza de la arquitectura de montaña, anchos muros de piedra,
tejados de pizarra, carpintería de madera. En su término aflora un manantial de
aguas ferruginosas y en el pueblo se encuentra el Centro de Interpretación de
los Monumentos Naturales los Glaciares del Pirineo Aragonés. La economía local
se basa en el turismo.
La iglesia parroquial de San Félix es un templo románico,
construido en el siglo XII, aunque remodelado posteriormente. Tiene planta
rectangular con una nave, capillas laterales y cabecera recta orientada al
este, con torre adosada.
En las cercanías se encuentra Casa Conques, construcción
del siglo XIX sobre los restos de un edificio anterior, adosado a una torre del
siglo XVI, residencia de la rama de los Bardaxí, que ostentaba el señorío de
Conques. Al lado está la ermita de San Esteban de Conques, templo de finales
del siglo XI en estilo románico lombardo, con modificaciones en época
bajomedieval y en el siglo XIX cuando se abrió la portada actual.
El lago de Eriste o Linsoles se creó en los años 60 del
pasado siglo para generar electricidad y hoy está convertido en un paraje de
calma, paseo (vuelta al embalse), remo, etc. Mantiene la vegetación de ribera típica
de estos espacios, que sirve de refugio a multitud de aves.

















































































