lunes, 7 de septiembre de 2026

El valle de Benasque: La población.

Benasque es un municipio de la provincia de Huesca situado junto al río Ésera en la comarca de Ribagorza, a 1.138 m de altitud, con una población de 2.359 (2025) habitantes. Es el centro neurálgico del valle, que sobresale por sus valores paisajísticos (parque natural de Posets-Maladeta y pico Aneto). En su término están los pueblos de Cerler (pistas de esquí) y Anciles.

Quizá los baños de agua sulfurosa son romanos, pero la referencia documental más antigua data de 1006 a 1018. Desde el siglo XI perteneció al condado de Ribagorza y al Reino de Aragón. Tradicionalmente estuvo muy aislada, puesto que el congosto de Ventamillo se construyó en torno a 1916. Existe un proyecto de construcción de un túnel hacia Luchón. Las actividades tradicionales (ganadería, agricultura y silvicultura) casi han desaparecido, siendo el turismo la actividad central debido a la estación de esquí de Cerler.

El valle de Benasque es lugar de encuentro del aragonés, del catalán y del gascón, y se hablaba una lengua de transición llamado patués.

El patrimonio de la localidad está formado por la iglesia de Santa María la Mayor, por casas señoriales fortificadas (palacio de los condes de Ribagorza, casa Juste, casa Faure) y por el puente.


La iglesia de Santa María la Mayor está documentada desde el siglo XI, es en origen de estilo románico, con planta de cruz latina. La nave se cubre con bóveda de cañón apuntada y sostenida por arcos fajones. Se modificó profundamente ya en los siglos XII y XIII (elementos góticos), en el XVI, XVII y XVIII. Sufrió un incendio en 1925 y fue arrasada durante la Guerra Civil. En su interior se venera la imagen de San Marcial, Patrón de la Villa. La torre está adosada a la iglesia.

 





El palacio de los condes de Ribagorza, situado en plena calle Mayor, se construyó en piedra hacia 1560 en estilo renacentista de origen italiano, con elegantes ventanales, por el conde de Ribagorza y duque de Villahermosa, Don Martín de Aragón y su esposa Doña Luisa de Borja, a quienes pertenecen los bustos de la fachada. En el siglo XVII fue Aduana, y actualmente es centro cultural.










La casa Juste o de Justa es una de las casas fortificadas de carácter palaciego que construyeron las familias infanzonas del valle durante los siglos XV al XVII. Es una torre adosada a un cuerpo rectangular, que servían de refugio y defensa y vivienda respectivamente.

La torre es de planta casi cuadrada, en mampostería con sillares en las esquinas, remate almenado, dos cuerpos separados por arista moldurada. El primer cuerpo, de mucho mayor volumen, presenta ventanas adinteladas y molduradas y aspilleras, enmarcadas en sillar con gran derrame interior. En el segundo cuerpo se abren vanos dobles de medio punto enmarcados en sillar. El alero tiene un trazado similar a la arista, aunque de mayor empaque, apoyado sobre ménsulas decoradas.

La vivienda tiene una planta de 18 x 6 m y tres pisos (planta baja y dos pisos) en torno a un patio. Tejado de pizarra sobre ménsulas de madera molduradas. En el primer piso se sitúa la puerta, en arco de medio punto, adovelada, con escudos y la fecha de 1567. En el segundo piso se abren ventanas con vanos moldurados. En el tercero hay un matacán encima de la puerta.


La casa Faure es otro de los palacios fortificados de la población, situado en la plaza del Ayuntamiento. El edificio es del siglo XVII, construido sobre el solar de este linaje de origen francés, que ya habitaba en el 1550. La casa torreada sigue el patrón general, con un patio central rodeado de edificios auxiliares. Su fachada se orienta al este, está dividida en tres pisos, destacando su torre en el extremo sur y su portada, bajo arco carpanel apoyado en dos pilastras pequeñas con capiteles geométricos. Tiene entablamento liso bajo frontón triangular rematado por bolas y con un escudo (Azcón y Ferraz) en el tímpano. En el arco está inscrito “F.1723.F”. La torre tiene planta cuadrada, cuatro pisos y tejado de pizarra a cuatro aguas.




La Casa de la Vila es un grandioso edificio pétreo, con tejado de pizarra, partido en el centro por un pináculo triangular. La entrada tiene dos arcos de medio punto, con el escudo de Juan de Aragón, conde de Ribagorza, entre ambos. Cumple las características de este tipo de edificios, elegante y gran fachada con poco fondo. En el año 1550 ya se celebraban las reuniones del concejo en la Casa Común. Fue incendiada en 1712, durante la Guerra de Sucesión, ardiendo gran parte del archivo. Posteriormente fue reconstruido y reformado.

 







El puente sobre el río Ésera data de época medieval, siglos XIII y XIV. Está construido en piedra, con arcos de medio punto y estructura sólida.




 

Hay otros pueblos interesantes, entre ellos:

Anciles. Pertenece al municipio de Benasque y cuenta con 167 habitantes (2023). Está situado a 2 km al sur de Benasque, a 1.110 m de altitud. Es un extraordinario conjunto urbano, bien conservado, resumen de arquitectura popular, con casas solariegas de los siglos XVI y XVII. Los ganaderos de Benasque lo convirtieron en un barrio al edificar sus mansiones: Casas Barrau, Sebastián, Sort y Suprián, con robusta torre. Gruesos muros de piedra, arcos y patios interiores, junto a enormes aleros tallados, bellas puertas dinteladas, trabajos de forja. Característica: tejados en escalera.

Iglesia de origen románico dedicada a San Pedro Apóstol. La torre fue reformada en el siglo XVII y la decoración barroca del interior es del siglo XVIII. Tiene una nave rectangular dividida en tres tramos, cabecera semicircular románica y tres capillas a cada lado, se cubre con bóveda de medio cañón con dos arcos fajones de medio punto que apean en ménsulas. Tiene dos fechas esculpidas, 1657 en la ventana del muro sur de la torre y 1767 en la clave de la puerta a los pies.

Chopo centenario en la plaza de San Gregorio.

Cercana casa de Conques, con ermita lombarda de San Esteban, s. XII.





Cerler. Mirador a mitad de camino. En el pueblo, casco antiguo, casas alrededor de la iglesia. Urbanización de la estación de esquí. Hubo una antigua explotación minera de pirita.

Considerado como el pueblo más alto del Pirineo Aragonés, sus 1.540 m.

El origen de Cerler está documentado en el siglo IX, pero poco se había hablado de él antes de la década de 1970, cuando no era más que un conjunto de casas apiñadas de difícil acceso. Su antiguo núcleo histórico, perfectamente conservado, sobrevive al desarrollo que ha habido a su alrededor motivado por el gran auge que han tenido en la zona las actividades de invierno que se desarrollan en la estación de esquí de Cerler.

Iglesia de San Lorenzo. Posiblemente de origen románico, documentada en el siglo XI. Reformada en el siglo XVII. Es de nave rectangular con cabecera semicircular orientada el E. La puerta se abre al S en arco de medio punto moldurado con dos toscos baquetones.

El casco antiguo de Cerler se levanta alrededor de la parroquia de San Lorenzo y está hecho a base de forja, piedra, madera y pizarra. Cuenta con numerosas casas nobles del siglo XVI y con algunas construcciones de épocas anteriores. 

Probablemente el edificio más antiguo de Cerler es Casa Cornel, antigua residencia de Pedro Cornell, Obispo de Tarazona en el siglo XV, y vinculada a la familia con este nombre desde el siglo XII. La casa conserva la casa-patio como ejemplo casi paradigmático de planta baja protegida por un pórtico abierto al patio descubierto del interior. 

Destacan también Casa Betrán, Santa María, Pepe, Casalero, Antondos, Barbero, Marta y Caballé, que componen el itinerario obligado que repasa la austeridad formal de la arquitectura popular de la zona. La del Obispo es la principal, atraviesa el pueblo desde la entrada hasta la plaza Mayor y recibe como afluentes otras vías menores de factura impecable: La Fuente, Fuendemuro, Camino Benasque... 


Eriste. Localidad de 151 habitantes (2023) situada a 1.118 m de altitud, perteneciente al municipio de Sahún. Sus casas conservan la belleza de la arquitectura de montaña, anchos muros de piedra, tejados de pizarra, carpintería de madera. En su término aflora un manantial de aguas ferruginosas y en el pueblo se encuentra el Centro de Interpretación de los Monumentos Naturales los Glaciares del Pirineo Aragonés. La economía local se basa en el turismo.

La iglesia parroquial de San Félix es un templo románico, construido en el siglo XII, aunque remodelado posteriormente. Tiene planta rectangular con una nave, capillas laterales y cabecera recta orientada al este, con torre adosada.

En las cercanías se encuentra Casa Conques, construcción del siglo XIX sobre los restos de un edificio anterior, adosado a una torre del siglo XVI, residencia de la rama de los Bardaxí, que ostentaba el señorío de Conques. Al lado está la ermita de San Esteban de Conques, templo de finales del siglo XI en estilo románico lombardo, con modificaciones en época bajomedieval y en el siglo XIX cuando se abrió la portada actual.

El lago de Eriste o Linsoles se creó en los años 60 del pasado siglo para generar electricidad y hoy está convertido en un paraje de calma, paseo (vuelta al embalse), remo, etc. Mantiene la vegetación de ribera típica de estos espacios, que sirve de refugio a multitud de aves.



martes, 1 de septiembre de 2026

Colección Gelman. México




La exposición "Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander" se exhibe (primavera, 2026) en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, después de casi 20 años de no estar expuesta en el país, pero la noticia de su traslado a España en otoño ha levantado suspicacias que han obligado a la presidenta mexicana a salir al paso de las críticas, comunicando que se trata de un préstamo a largo plazo para poder exhibir las obras en el extranjero, y que volverán en 2028, porque, aun estando en manos particulares, es patrimonio nacional. El acuerdo con la Fundación Banco Santander se limita a tareas de gestión, seguros y exhibición internacional. El préstamo es por cinco años, pero con regresos temporales cada dos. 




Jacques Gelman nació en San Petersburgo en 1909, creció en Berlín y llegó a México en 1938 con el oficio de productor de cine. Amasó una fortuna produciendo algunas de las películas más populares de la época e impulsando la carrera de Cantinflas. Su esposa, Natasha -emigrada checa-, comenzó a recoger obras de arte modernas y contemporáneas de un amplio espectro de estilos, principalmente arte moderno mexicano: autorretratos de Frida Kahlo, óleos y acuarelas de Diego Rivera, las formas monumentales de José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, las geometrías de Rufino Tamayo, los paisajes oníricos de Leonora Carrington y María Izquierdo, etc.


 

Diego Rivera, Retrato de Natasha Gelman, 1943, óleo sobre tela, 115 x 153 cm.

A la muerte de Jacques, 1986, la colección mexicana de los Gelman ascendía a unas trescientas obras.  La parte europea de la colección —ochenta y una obras de Picasso, Matisse, Kandinsky y otros— fue donada por Natasha al Metropolitan Museum of Art de Nueva York en 1998, año de su muerte. Para la parte mexicana de la colección, Natasha tenía otro plan: las obras debían mantenerse unidas y exhibirse en una institución privada en México. El plan no se ha cumplido. No se mantuvo unida la colección ni está en México permanentemente. 

Frida Kahlo, Retrato de Natasha Gelman, 1943, óleo sobre tela, 30 x 23 cm

Tras la muerte de Natasha, 1998, la colección pasó a manos de un albacea y fue exhibida por todo el mundo hasta que en 2008 una serie de querellas sobre la propiedad hicieron que se dejara de exhibir en México. Al parecer, antes de morir estaba enferma de Alzheimer y pudo firmar documentos que le arrebataron su patrimonio. En el año 2024 se suscitó controversia cuando el gobierno mexicano bloqueó una subasta de Sotheby´s de varias piezas de la colección para pagar intereses de un préstamo. Entonces trascendió que la colección había sido adquirida por la familia Zambrano en 2023. De las trescientas obras del conjunto, se ha podido dar cuenta sólo de ciento sesenta. En enero de 2026, Banco Santander sustituyó a Sotheby´s como prestamista, por lo que, si no se pagara el préstamo, quizá pudiera acceder a la propiedad. 

Frida Kahlo. Autorretrato con vestido rojo y dorado, 1941. Óleo sobre tela, 39 x 27,5 cm.


En México es un asunto importante por la obra de Frida Kahlo. Se considera que hay 150 óleos en el mundo, de los que sólo cuatro forman parte del patrimonio público. Contando los de titularidad privada son siete los que hay en el país, y la colección Gelman tiene 18 obras, un conjunto que cubre su trayectoria artística y que incluye diez pinturas, siete dibujos y un grabado, destacando autorretratos icónicos como Diego en mi pensamiento, Autorretrato con collar y Autorretrato con monos. Treinta de las obras tienen declaratoria de monumento artístico.


Frida Kahlo, Autorretrato con Trenza, 1941, óleo sobre tela, 51 x 38,5 cm


Frida Kahlo, Autorretrato con Collar, 1933, óleo sobre lámina, 35 x 19 cm


Frida Kahlo, Diego en mi pensamiento, 1943, óleo sobre tela, 75,9 x 61 cm


Frida Kahlo, Autorretrato con monos, 1943, óleo sobre tela, 81,5 x 63 cm

La Colección Gelman es un compendio de obras de grandes artistas y fotografías de artistas renombrados (Guillermo Kahlo, Graciela Iturbide, Manuel Álvarez Bravo), lo que la convierte en una representación única del crisol cultural mexicano.

Frida Kahlo, Retrato de Diego Rivera, 1937, óleo sobre masonite, 46 x 32 cm


La exposición reúne 68 piezas clave para comprender la historia visual del México del siglo XX, incluyendo los diez óleos de Frida Kahlo, la icónica Vendedora de alcatraces (1943, síntesis entre vanguardia y tradición), de Diego Rivera y obras de otros artistas ya citados, a los que hay que añadir a Lola Álvarez Bravo, Ángel Zárraga, Leonora Carrington, Carlos Mérida, etc. Entre las piezas destacadas están los retratos encargados por los Gelman a algunos de estos artistas y, ocupando el lugar fundamental, los autorretratos de Frida Kahlo, así como un autorretrato realizado en acuarela de José Clemente Orozco, y su obra Salón México (1940), un gouache que pertenece a una línea de trabajo en la que representó una visión sombría de la vida nocturna de Ciudad de México.

Paisaje con cactus_1931, Diego Rivera


Girasoles, Diego Rivera



Autorretrato con monos de Frida Kahlo. México 1943, y Vendedora de alcatraces de Diego Rivera, México 1943.

"El abrazo de amor del Universo, la Tierra (México), yo, Diego y el señor Xólotl", de Frida Kahlo, forma parte de la colección de Jacques y Natasha Gelman.


Frida Kahlo, La novia que se espanta de ver la vida abierta, 1943, óleo sobre tala, 63 x 81,5 cm

Frida Kahlo, El abrazo de amor del universo, la Tierra (México), Diego, Yo y el Sr. Xolotl, 1949. Óleo sobre masonite; 70 x 60,5 cm.





 

viernes, 28 de agosto de 2026

Edipo




Edipo fue un rey mítico de Tebas, hijo de Layo y Yocasta o Epicasta que, sin saberlo, mató a su propio padre y desposó a su madre. Según la versión de los trágicos, cuando Edipo obtuvo el reino se casó con su madre sin reconocerla y engendró cuatro hijos con ella. Edipo parece el único héroe griego que comete sus actos sin intención deliberada de desobedecer a los dioses. Heracles actúa por ira, Prometeo desafía conscientemente. Edipo, el héroe más trágico, actúa, y sus acciones cumplen lo que intentaba evitar.



Oráculo de Apolo en Delfos.


La historia de Edipo comienza antes de su nacimiento. Layo, rey de Tebas, se disponía a casarse con Yocasta, pero antes consultó al oráculo de Delfos. La sacerdotisa de Apolo, la Pitia, respondió con una profecía aterradora: «El hijo que tengas con Yocasta será tu asesino y dormirá en tu cama». En la antigua Grecia, el parricidio era considerado el crimen más abominable posible. Aterrorizado, cuando nació el niño, decidió tomar una medida extrema: el infanticidio. El niño fue llevado al monte Citerón y abandonado con los pies perforados. Un pastor que pasaba por allí recogió al niño y lo entregó a una pareja que no tenía hijos, Polibio y Peribea, reyes de Corinto, que lo criaron como propio sin saber quién era y lo llamaron Edipo, que significa “de pies hinchados”. Un rumor le intrigó y le preguntó a su madre, pero su respuesta no le satisfizo y consultó al oráculo de Delfos. La Pitia le dijo la misma profecía que a su padre y le recomendó que huyera. Viajó hacia el norte y en un cruce de caminos estrecho, hubo una lucha porque ninguno cedía el paso y Edipo mató a Layo, su verdadero padre, sin saberlo.

Edipo y la esfinge de Gustave Moreu. 1864

Con Layo muerto, el trono pasó a Creonte, hermano de Yocasta. Pero Tebas enfrentaba una crisis aún más inmediata, la Esfinge, criatura híbrida aterradora. Tenía cabeza de mujer bella, voz de hombre, cuerpo de león robusto, cola de serpiente venenosa, alas de águila y garras afiladas como dagas. Se había posado en el monte Ficio, colina cerca de Tebas, y preguntaba a todo viajero que se acercase. Si no respondía correctamente era devorado. Creonte anunció que el que acabase con la Esfinge sería nombrado rey y se casaría con Yocasta. Edipo se enfrentó al reto. El acertijo que la esfinge planteó a Edipo fue: «¿Cuál es el ser vivo que cuando es pequeño anda a cuatro patas, cuando es adulto anda a dos y cuando es mayor anda a tres?». Edipo respondió correctamente que es el hombre, puesto que cuando es un bebé gatea, camina con sus dos piernas cuando es adulto y cuando es anciano se apoya sobre un bastón. Había también otro acertijo: «Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera». Edipo contestó: «El día y la noche». Edipo acertó con las respuestas y la Esfinge se suicidó lanzándose desde la cima. Edipo casó con Yocasta y tuvo cuatro hijos: Etéocles, Polinice, Antígona e Ismene. Reinó sobre Tebas y fue respetado.

                   Edipo y la esfinge, de Jean-Auguste.-Dominique Ingres, Museo del Louvre.

Edipo y la esfinge. 470 a.C. aprox. Cerámica pintada con figuras rojas, alt. 7,2 cm; diám. 26,3 cm.



Una plaga devastadora barrió Tebas. Edipo, envió mensajeros a Delfos. El oráculo respondió: «La culpa por la muerte de Layo sin castigo profana la tierra. Solo si se expulsa al asesino de Layo de Tebas cesará la plaga.» Edipo comenzó una investigación. Finalmente, llamó al adivino Tiresias, el sabio ciego que podía ver el futuro y el pasado. Le reveló que él era el asesino. Hizo averiguaciones para comprobarlo. Yocasta se ahorcó, se clavó una espada o se envenenó. Edipo se cegó a sí mismo y fue expulsado de Tebas por sus propios hijos, Etéocles y Polinice, que se enfrentarán más tarde entre ellos por el trono tebano (leyenda mítica Los siete contra Tebas), resultando ambos muertos en el intento. Su hija Antígona, lo acompañó. Viajaron juntos como mendigos hacia Atenas, donde la leyenda dice que fueron acogidos por el rey Teseo. 

Edipo y su hija Antígona.

La referencia más antigua del mito de Edipo se encuentra en la Odisea, donde se dice que Epicasta tomó en matrimonio a su hijo sin saberlo y, presa de la culpabilidad al descubrirlo terminó ahorcándose; en esta versión no se menciona a ningún descendiente. En el capítulo Evocación de los muertos, Epicasta, su madre, marcha a la morada de Hades a purgar el incesto, mientras Edipo sigue reinando en Tebas.

Sófocles trató el tema de Edipo y sus descendientes en tres obras: Edipo Rey, Edipo en Colono y Antígona. Estas obras se estrenaron en años distintos: Antígona en el 442 a. C., Edipo Rey hacia 430-425 y Edipo en Colono, su última obra, en el 406. No forman, pues, una trilogía.

En Edipo Rey, 429 a.n.e., el pueblo de Tebas pide a Edipo, el gobernante tras haber salvado a la ciudad de las garras de la Esfinge, que ponga fin a la epidemia que azota a la población. Edipo trata de averiguar la causa enviando a su cuñado Creonte a Delfos a consultar al oráculo. La sentencia dice que hay que desterrar al asesino de Layo. Edipo sigue en su propósito a pesar de que personajes como Tiresias, Yocasta y un criado tratan de hacerle desistir. El pueblo, representado por el coro, tiene un papel importante. Edipo, cuando se entera de la verdad, se quita los ojos con sus propias manos y se autoexilia acompañado por Antígona. El destierro era una pena máxima, considerada como una muerte. La brillantez de la obra es que no había suspense sobre si Edipo era culpable o no, el público antiguo ya conocía el desenlace. El suspense residía en cómo Edipo lo descubriría, lo que transformaba el drama en una reflexión sobre la inevitabilidad, la verdad y la autocomprensión.

La obra se estructura en un solo acto, respetando el principio de unidad de tiempo y unidad de acción que Aristóteles refirió en su poética. Aunque contiene ocho episodios, todos se suceden en una sola línea temporal.

Edipo ciego encomendando sus hijos a los dioses. Bénigne Gagneraux, 1784


En Edipo en Colono, el protagonista, convertido en ese mendigo que vaga sin rumbo, ciego, y de la mano de Antígona, acabará muriendo en un bosque cercano a Atenas. Se presenta también en esta obra el trágico conflicto entre los dos hijos de Edipo (Etéocles y Polinices).



                                        Edipo en Colono. Obra de Fulchran-Jean Harriet, 1798

Marcel Baschet (1862 - 1941): Edipo maldice a Polinices, en presencia de Antígona e Ismene.

El mito de Edipo se adaptó con posterioridad en obras como Los siete contra Tebas, de Esquilo, que, aunque no se centra en Edipo, presenta las consecuencias de la maldición que pesaba sobre la familia real de Tebas.

La historia de los siete contra Tebas podría entenderse como la continuación del drama personal de Edipo,  rey de esta ciudad. Edipo marchó desterrado, y sus hijos, Etéocles y Polinices, decidieron hacerse cargo del trono tebano alternándose cada año uno en el poder. Pero cuando pasó el primer año Etéocles se negó a abdicar en su hermano y lo desterró de la ciudad. Polinices se dedicó a buscar aliados para su causa. Acudió a Colono para pedir a su padre, Edipo, que le apoyara, pero éste sentenció que sus dos hijos se matarían entre sí. Polinices buscó apoyos en Argos, se organizó una expedición con los siete de Nemea, atacaron Tebas y salieron derrotados. Para evitar más derramamiento de sangre, los dos hermanos pelearon y ambos se dieron muerte. Creonte se proclamó rey y prohibió enterrar a Polinices, castigando a Antígona que no obedeció. La continuación tiene diversas alternativas según las distintas obras. La marcha de los siete contra Tebas fue definida y considerada como la primera de las grandes guerras en Grecia.


Imagen generada por IA

Otra obra que explora las consecuencias de la tragedia de Edipo, centrándose en sus hijos Etéocles y Polinices, es Las Fenicias, de Eurípides, 410 a.n.e. Tiene un claro precedente en la obra de Esquilo, Los siete contra Tebas, y su nombre de “fenicias” se debe al coro de mujeres procedentes de esa región.

Edipo cegado caminando con su hija Antígona

Edipo de Séneca, s. I: El dramaturgo romano adaptó el mito de Edipo, añadiendo elementos estoicos y morales a la historia. La obra no estaba destinada a ser representada en un teatro, sino a ser recitada en reuniones privadas. Hay claras diferencias entre el Edipo de Séneca y el de Sófocles.

Sófocles: aparece orgulloso e imperioso; Yocasta se cuelga y posteriormente Edipo encuentra su cadáver; Edipo se arranca los ojos con el broche de oro del vestido de Yocasta; la culpabilidad de Edipo por matar a Layo surge conforme avanza la trama; Edipo deja a sus hijos al cuidado de Creonte; concluye con Creonte informando a Edipo de que su reinado ha terminado.

Séneca: obra más oscura, teñida de intencionalidad más filosófica; tono más violento; Edipo aparece como un personaje atormentado y aterrador, dominado por el sentimiento de culpa y por la sospecha de que podría estar implicado en la plaga de Tebas; aparece algún otro personaje como Manto; Edipo se arranca los ojos con la espada con la que luego se suicidará Yocasta; Edipo quizá mata (ambigüedad) o ayuda a morir a Yocasta; Layo nombra a su asesino; no se menciona a los hijos de Edipo; concluye con Edipo abandonando Tebas.

El mito de Edipo, el hombre que no pudo escapar del destino. Edipo encarna el conflicto entre libre albedrío y destino. A favor del determinismo se aporta que, si el oráculo puede predecir el futuro con exactitud, es que el futuro ya está determinado. Por el contrario, a favor del libre albedrío se indica que Edipo eligió consultar al oráculo, eligió huir de Corinto, eligió matar en el cruce, eligió investigar la muerte de Layo; todas fueron decisiones no forzadas, y el hecho de que sus decisiones cumplieran la profecía no significa que no fueran libres. La genialidad del mito es que no resuelve el dilema, tanto el destino como el libre albedrío operan simultáneamente en tensión irresoluble. Cada acción que toma Edipo para evitar la profecía lo acerca más a ella, lo que refleja una verdad psicológica, según Freud, que no podemos escapar de nuestros miedos simplemente huyendo de ellos, sino enfrentándolos.

Su legado va más allá de la mitología: Freud lo usó para nombrar su famoso «Complejo de Edipo» en psicología y los dramaturgos griegos lo utilizaron para explorar temas de culpa, responsabilidad moral y el poder del destino en obras maestras como Edipo Rey de Sófocles.

Complejo de Edipo

Este mito inspiró a Sigmund Freud su teoría del complejo de Edipo, el complejo infantil de sentimientos amorosos con el progenitor del sexo opuesto y hostiles con el del mismo sexo.

En Edipo Filósofo (1988), Jean-Joseph Goux sostiene que Edipo representa el poder de la razón, capaz de desvelar los acertijos con el ejercicio de la inteligencia sin tener que apelar a los dioses ni a ningún saber ancestral, siendo quien inicia el camino del pensar filosófico "que llega a la cima con Descartes".

Los Bronces de Riace. Se cree que la figura en primer plano representa a Tideo.

El Festival de Teatro Clásico de Mérida, presenta El viaje de Edipo, de Emilio del Valle, basada en los textos de Esquilo y Sófocles. La historia la cuenta Ismene, la única superviviente, hija del matrimonio incestuoso de Edipo y Yocasta o Epicasta, y hermana de Etéocles, Polinices y Antígona. Los dos hermanos murieron ante la séptima puerta de Tebas, matándose entre sí. Creonte ordenó que Antígona fuera enterrada viva en la misma tumba de Polinices, al que había enterrado incumpliendo la orden del rey. No sirvieron de nada los ruegos de Hemón, hijo de Creonte y amante de Antígona. Ismene declaró que había ayudado a su hermana, aunque no era cierto, y merecía la misma suerte.

Ante las dos condenas, los dioses, a través del adivino Tiresias, hicieron saber a Creonte su desaprobación y el rey cambió de actitud y enterró él mismo el cadáver de Polinices. Pero ya era tarde para Antígona, se había ahorcado para evitar ser enterrada viva. Hemón también se suicidó a los pies de su amada, y lo mismo hizo Eurídice, la esposa de Creonte y madre de Hemón, al enterarse de la muerte de su hijo.

Ismene intentó rehacer su vida con su amante Teoclimeno o Periclímeno, pero Tideo la mató instigado por Atenea, según el poeta Mimnermo, puesto que ningún otro escritor clásico menciona la historia, pero la escena está representada en un ánfora corintia de figuras negras del siglo VI, conservada en el Louvre. 

Ismene no es retratada como una heroína, sino como una mujer atrapada en un mundo dominado por hombres y leyes injustas. Su pasividad se puede ver como un símbolo de la vulnerabilidad femenina en una sociedad patriarcal. También se puede verla como representando la impotencia del individuo frente a fuerzas superiores, la inevitabilidad del destino, la tragedia y la pérdida, las complejidades de la moralidad, el destino y la condición humana.