lunes, 13 de julio de 2026

San Juan de Baños

Ubicación.

La iglesia de San Juan Bautista es un monumento visigodo situado en la localidad de Baños de Cerrato (antigua Balneos), comarca del Cerrato, muy cerca de Palencia. Esta localidad pertenece al municipio de Venta de Baños, lugar que fue de villas y esparcfimiento romano.

Historia. 

Es una iglesia visigoda mandada construir por el rey Recesvinto cuya ceremonia solemne de consagración se cree que fue el 3 de enero de 661 de nuestra era (699). Se halla en un paraje llano de la vega del río Pisuerga cerca de su confluencia con el río Carrión, en la actual provincia de Palencia. Tradicionalmente esta fue una zona de cereales bien conocida por los romanos que construyeron allí villas importantes (restos en el lugar llamado Dos Nogales), y más tarde los visigodos también aprovecharon las tierras.

La tradición —sin respaldo histórico ni arqueológico— cuenta de esta manera por qué el rey visigodo mandó construir este templo: Regresaba el rey godo Recesvinto, de haber derrotado al caudillo de los vascones, llamado Fruela, y en este pueblecillo se detuvo a descansar, pues se sentía enfermo de una afección renal. Durante este reposo bebió el agua de un manantial existente en el mismo lugar donde anteriormente existieron unas termas romanas y el recuperar rápidamente su salud lo atribuyó a un hecho milagroso. Como gratitud decidió erigir en aquel lugar el templo que hoy vemos dedicado a San Juan Bautista.

El templo fue erigido como fundación real bajo la tutela de la sede episcopal de Palencia. Tiene una buena información de su origen, escrita en piedra y perpetuada sobre el arco triunfal del edificio, réplicas de la original que se encuentra hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Dicho texto se conserva también en un códice del siglo x, copiado de un manuscrito toledano del siglo VII.

En este templo se cumple el axioma, tan común a muchos edificios cristianos medievales, de erigirse en un lugar de culto o de especial significación para antiguas religiones politeístas con el fin de ser cristianizado. Pocas décadas después de su consagración y debido a la conquista musulmana, el templo quedaría en desuso, aunque, quizás por el respeto a la figura de San Juan Bautista que profesaba el islam, no fue destruido. Tras la reconquista cristiana del valle del Duero, a partir del siglo IX y tras ser reparada, la iglesia perteneció a la reina Doña Urraca primero y al monasterio de San Isidro de Dueñas después, pasando a funcionar como parroquia hasta el siglo XVII en que se edificó en la localidad una iglesia más moderna que relegó a San Juan de Baños a la categoría de ermita.


Esta iglesia, situada en una zona muy rica en hallazgos romanos y visigodos, es el perfecto eslabón entre la arquitectura visigoda anterior y las iglesias cruciformes posteriores. Por su forma de construcción se podría incluir entre las primeras, su planta original tiene relación con las iglesias del siglo VI y principios del VII en las que se observa una modificación con las cabeceras, con aparición de distintos tipos de pseudocruceros añadidos a las plantas basilicales, como en Cabeza de Griego, Recópolis o Santa Lucía del Trampal. Está considerada como la iglesia en pie más antigua de España. 

Descripción

Conserva buena parte de su estructura visigótica, aunque con modificaciones que, a finales del gótico, alteraron su planimetría original sobre todo en la cabecera. Es de planta basilical con tres naves, la central más alta y ancha, separadas por arcos de ligera herradura apeados sobre ocho columnas romanas de mármol, cuatro a cada lado, coronadas por capiteles de cestas troncopiramidales. El más próximo a la cabecera hacia el lado norte, es tardorromano de tradición corintia, quizá reaprovechado del templo de Esculapio. El resto, de menor perfección técnica, sigue el modelo hispanorromano. Los dos capiteles más próximos a los pies del templo parecen de factura visigoda, con formas vegetales más sencillas.




Hay tres ábsides de testero recto (sólo el del centro es auténtico, cubierto con bóveda de cañón; los otros son tardogóticos).  La planta original se ensanchaba a la altura del cuarto y último arco en una especie de crucero o transepto que se abría sobre una triple cabecera formada por tres capillas rectangulares y no continuas, como en Santa Lucía del Trampal (Cáceres). Después de la reforma, desaparecieron los ábsides laterales y la planta quedó convertida en un simple rectángulo con la cabecera desfigurada. Cubierta en la actualidad mediante una techumbre de madera a dos aguas añadida en época moderna.




Flanqueando al ábside central, del que pende una réplica de la corona de Recesvinto hallada en el Tesoro de Guarrazar, las dos capillas laterales góticas presentan bóveda de crucería, habiéndose habilitado una como baptisterio, con una gran pila bautismal de tipo cuba, propia de los ritos por inmersión.

La capilla central, que es lo único de la cabecera que se conserva en su estado original, está cubierta por bóveda de cañón con generatriz de herradura como continuación del arco toral que la comunica con la nave. Esta bóveda, así como la ventana que existe en el muro de cabecera, también en forma de herradura, recuerdan a las de la iglesia de Santa María de Melque, de construcción posterior.

Construida a base de grandes sillares perfectamente labrados y aparejados a hueso (sin argamasa), la iglesia presenta en la actualidad, tras un pórtico o nártex abovedado a los pies, una planta ligeramente trapezoidal que va ensanchándose a medida que se aproxima a la zona presbiteral.

La portada de acceso al templo, situada en el cuerpo avanzado a modo de pórtico o nártex a los pies, es de pura arquitectura visigoda con arco de herradura sobrepasado en 1/3 (el mozárabe se sobrepasa en 2/3, el califal en 1/2). El extradós de las dovelas no sigue paralelo al intradós y su espesor es irregular. En la clave está tallada la cruz patada de Malta labrada con cuadrifolias simétricas que evocan el trabajo de orfebrería tan clásico de los visigodos. Abrazando el trasdós del arco se despliega, a modo de guardapolvo, una cenefa labrada a bisel formando cuatripétalas que, unidas por sus extremos, conforman discos tangentes; una formula decorativa que se repite tanto en las jambas de la propia portada, como dibujando frisos que recorren horizontalmente los muros exteriores. El dibujo es similar al de la corona de Recesvinto del tesoro de Guarrazar. La espadaña, de un único hueco de campanas y piñón triangular, fue añadida en 1865.





En el interior se pueden ver los arcos visigodos sobre columnas de mármol reutilizadas, de color gris, beige y rosa, con los capiteles ocre amarillo pastel que contrastan junto a los sillares de los muros que son de piedra caliza dura de color beige pálido. De todos los capiteles sólo uno es auténtico corintio romano, el resto son imitaciones que se hicieron en época visigoda. En la clave del arco triunfal se contempla otra vez la cruz patada y, encima, una lápida de mármol con la dedicatoria escrita en hexámetros.




La iluminación interior de naves y cabecera se consigue mediante distintos vanos distribuidos por todo el conjunto. Además de varias aspilleras, merecen ser destacados tres ventanales de idéntica morfología en herradura que el vano de ingreso, con celosías de tracería.





Al igual que en los paramentos exteriores, todo el perímetro interior del templo aparece recorrido por distintos tipos de frisos decorativos geométricos y vegetales; algunos originales y otros reaprovechados de obras tardorromanas.


Como la portada principal, el arco triunfal que da a paso a la capilla mayor despliega un arco de ligera herradura abrazado por una moldura exterior decorada a base de zarcillos vegetales, siendo destacada la clave del arco mediante un relieve de una cruz de brazos rematados en formas avolutadas que también vendría a recordar a los tesoros votivos visigodos. Descansan las dovelas sobre una imposta animada con rosetas que, formando una cenefa horizontal, se prolonga por todo el perímetro interior del muro cabecero. 

Por encima del arco triunfal encontramos, incrustada en el muro y enmarcada por cuatro ménsulas de decoración discoidea en espiral, una réplica de la lápida fundacional por la que el rey Recesvinto dedicaba la fundación de la iglesia a San Juan Bautista. En la inscripción, realizada a base de caracteres incisos de trazo algo irregular, puede leerse los siguientes versos: "Precursor del señor, mártir Juan Bautista posee esta casa, construida como don eterno, la cual, yo mismo, Recesvinto rey, devoto y amador de tu nombre, te dediqué, por derecho propio, en el año tercero, después del décimo como compañero ínclito del reino. En la Era seiscientos noventa y nueve"

La fecha de 699 reflejada en la lápida vendría a corresponderse con el 661 de nuestra era. La lápida original se encuentra en la actualidad en el Museo Arqueológico de Madrid, pudiéndose admirar aquí una segunda réplica.

La decoración vegetal tiene forma caligráfica, quizá se copiase de un manuscrito, como el sacramentario merovingio del siglo VIII, seguramente un modelo español. En él encontramos el mismo tipo de cruz. La que encontramos en Quintanilla de las Viñas es más desarrollada y claramente litúrgica. También observamos en ambos templos la venera y la palma en las enjutas del arco de la puerta. 

El trasdós del arco de entrada a la capilla mayor no se decora con tetrafolias y cabujones, sino con palmas. Encima queda la lápida fundacional fijada por clavos, y no unos cualquiera: presentan aves, hélices, veneras… Forman un tema derivado del nicho de Mérida: el crismón de aquel se sustituye por la hélice (como disco solar). Esta iconografía tiene fácil relación, de nuevo, con la de Quintanilla: su programa indica que, al ser Cristo la única lumbrera, los hombres se llevan el sol y la luna. La cruz irlandesa de Moore, fechada en el s. VIII, contiene también una hélice como símbolo de Cristo y en relación con el Sol, y, en una celosía ramirense, de un rosetón solar surgen tallos picados por aves afrontadas.

Ya en el siglo VI se identificaba la Iglesia con la Jerusalén celestial, y la cruz, con el árbol de la vida. Hay que recordar que san Juan de Baños es treinta años posterior, probablemente, al IV Concilio de Toledo, que imponía la lectura del Apocalipsis en la liturgia. Encontramos aquí un programa muy esquemático del Apocalipsis; en Quintanilla lo vimos enriquecido.


En el exterior se puede observar en alto, a la derecha del arco, piezas esculpidas que son los restos decorativos procedentes de otro edificio o del cancel de piedra que separaba la zona del altar. En el ábside hay una ventana de celosía en piedra, trabajo tradicional visigodo. Todas las celosías actuales del edificio son una restauración. 




Mención aparte merecen los diez arcos de herradura que se conservan en el monumento. Son los más antiguos de este tipo que se conocen en España si exceptuamos el de la puerta de Santa Eulalia de Bóveda, pero por su perfección es seguro que tuvieron multitud de antecedentes.


 

Fuente de San Juan

Se encuentra a la derecha de la Basílica de San Juan, en una suave terraza hacia el río Pisuerga.

También es conocida como Fuente de Recesvinto, por haber devuelto sus aguas la salud a este monarca. Sin embargo, este manantial era conocido desde tiempos remotos primero por los celtas y después por los romanos según testifican los documentos escritos y la arqueología y parece ser que siempre tuvo fama de hacer brotar un agua saludable. En tiempos romanos hubo por esta zona un templo dedicado al dios Esculapio (Asclepios en la mitología griega) y muy cerca de la actual iglesia los arqueólogos localizaron el ara de las ninfas con una dedicatoria votiva a las diosas benéficas del manantial que dice:

NVMINI SACRVUM VOTO SOL-TO («Al numen del manantial, voto cumplido»).

Actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. En época cristiana se santificó el lugar, dedicándolo a San Juan Bautista. Mantiene todavía un caudal copioso.

 A pocos metros de la iglesia y, sin duda, principal artífice de que el lugar sobre el que se asienta el templo fuera un lugar de especial relevancia telúrica y sagrada desde tiempos inmemoriales, se conserva la fuente-manantial de San Juan, conocida también como Fuente de Recesvinto en honor al monarca que, tras beber de ella, vio como sanaba de su afección renal, mandando erigir por ello en el lugar una iglesia también dedicada a San Juan.

En torno a la fuente y debido a las propiedades de sus aguas, ya conocidas entonces, se crearía en época romana un establecimiento de tipo balneario, del cual, consta la existencia de un templo dedicado al dios Esculapio, algunas de cuyas piezas fueron reaprovechadas en la erección de la iglesia. También apareció un fragmento de altar dedicado a las ninfas, diosas protectoras de la fuente, hoy custodiado en el Museo Arqueológico de Madrid.

La fuente está construida con dos arcos de herradura que acceden a una especie de depósito que es donde brota el manantial. Se trata de una de las escasas obras hidráulicas y civiles de la arquitectura prerrománica. Conserva restos originales de la cisterna que se utilizaba para baños de inmersión. Todo ello está protegido por rejas modernas. Contemporáneamente a la construcción de la iglesia una vez comprobadas por parte del propio monarca sus propiedades curativas, se procedería a canalizar el manantial, siendo en consecuencia, pese a conservarse también restos de infraestructuras romanas alrededor, una de las escasas obras públicas hidráulicas existentes en la Península Ibérica junto a la fuente ovetense de La Foncalada.

 

 

miércoles, 8 de julio de 2026

Palencia

La antigüedad de Palencia viene acreditada por los hallazgos prerromanos y los autores clásicos. En época romana se conocía como Palantia y su población era originalmente vaccea. Bajo los visigodos volverá a ser un núcleo urbano de cierta importancia. La ciudad y su sede episcopal se restauraron en el siglo XI en torno a la iglesia de San Antolín. Se construyó entonces el alcázar y el mercado, y surgieron nuevas pueblas como la de San Miguel, el barrio de Medina y el Barrio Nuevo. Sancho III el Mayor construyó su primera muralla, pero el casco urbano pronto la desbordó por el barrio de La Puebla. Durante la Edad Media el poder en Palencia se distribuyó entre el obispo, señor de la ciudad, y el concejo. A principios del siglo XIII el obispo Tello Téllez de Meneses creó la primera universidad española, el Estudio General de Palencia. A pesar del apoyo regio desapareció en ese mismo siglo. La expansión de la ciudad continuó en la baja Edad Media ampliándose su muralla y casco urbano. Fue durante los siglos siguientes una de las más importantes ciudades del reino viendo impulsada su economía en el siglo XVIII con la construcción del Canal de Castilla.



Su patrimonio histórico-artístico es ingente. Su Catedral, la “Bella Desconocida”, fue levantada sobre un templo visigodo. La iglesia románica, del siglo XI, fue ampliada en 1321 al estilo gótico. El conjunto, terminado en el siglo XVI, es de enorme riqueza, estando presentes las firmas de Gil de Hontañón, Siloé y Vigarny, entre otros.






Otros templos destacados son San Miguel, con su bella torre del siglo XIII y su ábside románico. Las edificaciones religiosas se completan con otras iglesias, monasterios y conventos. 

Templo de estilo tardorrománico y protogótico, su elemento más sobresaliente es la torre calada situada en la fachada principal, cuya altura alcanza los 70 metros y su apariencia almenada que invita a imaginar un uso defensivo o militar.

Levantada sobre los restos de una construcción anterior, a principios del siglo XI, cuenta la leyenda que en este lugar contrajeron matrimonio Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, y su esposa Dña. Jimena.

Este emplazamiento es el escenario cada 1 de enero de la celebración del “Bautizo del Niño”, una tradición típica palentina que se celebra desde el siglo XVI y está declarada Fiestade Interés Turístico Nacional. Es tradicional también la bendición de los animales en la festividad de San Antón el 17 de enero.

Sede de la cofradía de Ntro. Padre Jesús de Medinaceli, imagen anónima del siglo XVII.



De su construcción civil destacan sus puentes, la Plaza Mayor, la Casa del Cordón, el Palacio Barroco, el Palacio Provincial y numerosos edificios de la Calle Mayor.

El río Carrión marca un eje importante de la ciudad, por lo que sus puentes son uno de los monumentos decisivos. El puente de Hierro es de principios del siglo XX.




El puente Mayor es una construcción en piedra del siglo XVI, aunque reformado y ampliado a finales del siglo XVIII. Desde este puente se ve Puentecillas, otro puente, de origen romano o medieval -el más antiguo de la ciudad-, reformado en el siglo XVI. Es de uso peatonal y en una de sus entradas se encuentra el famoso Bolo de la Paciencia, una piedra de forma cilíndrica, de gran tradición popular porque era el mentidero de las lavanderas. 

Al lado del puente Mayor está la dársena de Palencia en el Canal de Castilla.

El Canal de Castilla es una de las más importantes obras de ingeniería de España. Concebido por el Marqués de la Ensenada, este proyecto pretendía crear una red de comunicación fluvial que sirviera para distribuir los cereales castellanos por el reino. El ambicioso plan preveía cuatro grandes canales que unieran Reinosa (Cantabria) con El Espinar (Segovia). De ellos se completaron plenamente el Ramal Sur y el de Campos; el Ramal Norte se quedó en Alar del Rey, mientras que el Canal de Segovia nunca se ejecutó. Las obras se iniciaron en 1753 y continuaron intermitentemente a cargo del erario público hasta 1804. En 1831 se concede la explotación del Canal a una empresa privada con el compromiso de finalizar las obras, que concluyen en 1849. En total se construyeron 207 km en forma de Y invertida a través de las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid. Después de 70 años de gestión privada, ya en decadencia a causa del desarrollo del ferrocarril, vuelve al Estado recayendo la responsabilidad desde entonces en la Confederación Hidrográfica del Duero. En 1959 el Canal se cierra a la navegación convirtiéndose en una gran conducción de riego y en fuerza motriz para harineras y pequeñas centrales hidroeléctricas. En la actualidad también se utiliza su cauce para el abastecimiento de numerosos núcleos de población ribereños, incluidas las capitales provinciales de Palencia y Valladolid. En 1991 el Canal de Castilla es declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.


Brazo de la Dársena de Palencia.

Junto a las esclusas 31 y 32 nace el ramalillo que arranca en el Canal y muere en la dársena de Palencia construida a finales del siglo XIX. Aparte de la reparación y construcción de barcazas, o del transporte de mercancías a la capital palentina, este pequeño ramal fue aprovechado durante el siglo XIX para el transporte de viajeros hasta Valladolid, llegando a existir dos barcos-diligencia diarios entre las capitales.

 


Dársena del Canal de Castilla.

El Canal de Castilla constituye una de las obras de ingeniería civil más importante de las realizadas entre mediados del siglo XVIII y el primer tercio del XIX, pero pronto quedó obsoleto, especialmente tras la llegada del ferrocarril. Actualmente tiene otros usos como regadío y abastecimiento de agua, además de ser un potente atractivo turístico.

Es aproximadamente en 1803 cuando comienzan las obras en la Dársena, ensanchamiento al final del Canal para el amarre de embarcaciones y que permitía la carga y descarga de barcazas. Los dos edificios que la flanquean, inicialmente almacenes de grano datan de la primera mitad del siglo XX.

El recorrido discurre en el entorno paisajístico de las huertas de la ciudad, siguiendo los antiguos caminos de sirga desde los que las mulas tiraban de las barcazas que surcaban el Canal. Un paseo que durante el verano y parte del otoño se hace a la sombra de una variada gama de árboles de repoblación (olmos, álamos, chopos, acacias, sauces, aligustres, …) y que, en los días claros del invierno, nos permite contemplar hermosas vistas de la ciudad.









Palencia también fue y es centro de otros caminos, como el del Tren Secundario de Castilla o el Camino Lebaniego Castellano.

Camino Natural Vía Verde del Tren Secundario de Castilla

Por la llanura de Tierra de Campos

El Camino Natural Vía Verde del Tren Secundario de Castilla cuenta con casi 30 km de longitud, y ha sido proyectado sobre el antiguo trazado ferroviario del emblemático ferrocarril llamado popularmente como “Tren Burra” por su lentitud. Fue construido para transportar la enorme producción cerealista de la comarca hacia los puertos del Cantábrico. El Camino Natural parte de la ciudad de Palencia y atraviesa los términos municipales de Grijota, Villamartín de Campos, Mazariegos, Baquerín de Campos para finalizar en Castromocho. El recorrido permite disfrutar de la Tierra de Campos y sus extensos campos cerealistas, así como de los humedales recuperados de la Laguna de la Nava y la Laguna de Boada y la flora y fauna asociada. El trazado recuperado permite la conexión de dos de los ramales del Canal de Castilla, el Ramal de Campos y el Ramal Sur a la altura de la capital palentina. Esta doble conexión con el Canal de Castilla permite recorridos circulares desde la capital o del conjunto del Canal de Castilla.

El recorrido comienza en la dársena del Canal de Castilla en la capital palentina, en el Ramal Sur, y discurre por el camino de sirga durante aproximadamente cinco kilómetros, hasta enlazar con la antigua plataforma de la vía del tren en la esclusa 30 del Canal de Castilla.

Aunque el Camino Natural no entra en la parte antigua de la ciudad, el visitante puede acercarse a visitar Palencia desde el inicio en la dársena del Canal de Castilla, cruzando el Puente Mayor. 

El Camino Lebaniego Castellano

"De Palencia a Liébana". Un Camino del siglo XXI con más de 500 años de historia.

El transitar los "caminos" obedece al placer de recorrerlos, de conocer paisajes y gentes, y, quizá, a intentar dar un nuevo sentido a nuestras vidas. Uno de estos caminos, antiguo de más de cinco siglos y casi inédito, es el Camino Lebaniego Castellano, ligado a la capital palentina desde donde parte hacia el monasterio de Santo Toribio de Liébana, cerca de Potes, en el corazón de Cantabria, con la brújula apuntando al norte. El itinerario de este tránsito entre los campos meseteños y las brañas cántabras transcurre en las tierras de Palencia por variados paisajes, ya por las sirgas del Canal de Castilla, ya por el camino Románico del Norte y finalmente por las verdes trochas de las Montañas Palentinas, hasta el límite entre ambas Comunidades. En la variedad de paisajes, en este espacio cultural o camino de culto, cada caminante puede sentirse peregrino (cruceño) y viceversa.

"La vida y la historia del ser humano consisten en ser peregrino de la propia existencia", Gilbert Keith Chesterton.