viernes, 27 de febrero de 2026

Huesca (II)

La campana de Huesca o La leyenda del rey monje es un óleo sobre lienzo pintado por José Casado del Alisal en 1880, en su estudio de la Academia Española de Bellas Artes de Roma, de la que fue su primer director hasta octubre de 1881. La inspiración pudo buscarla en el drama El rey monje, estrenado en 1837 por Antonio García Gutiérrez, o en la novela histórica La campana de Huesca, publicada en 1851 por Antonio Cánovas del Castillo. El cuadro recrea el momento final de la leyenda, cuando el rey Ramiro II de Aragón mostró a los nobles de su reino las cabezas cortadas de los nobles que le habían desafiado, dispuestas en forma de campana. Pertenece a la colección del Museo del Prado, aunque se expone, en calidad de depósito, en el Salón del Justicia del Ayuntamiento de Huesca desde 1950.

Estas rebeliones y luchas por el poder son un elemento común en todas las épocas, por lo que el cuadro podría transformarse -con ayuda de la IA- según el periodo histórico que queramos, empezando por la prehistoria. Así podemos hacer un estilo simplificado, levantino, muy lineal; versión petroglifo (escena grabada en roca, líneas simplificadas de trazo uniforme, figuras esquematizadas, ausencia de volumen, composición en un solo plano, textura pétrea homogénea, símbolos reducidos a lo esencial); variante rupestre esquemática (reinterpretación en una pared de cueva del Paleolítico superior: siluetas simples, trazos de carbón, ocres rojizos, lenguaje visual reducido a símbolos esenciales); versión más pictórica (ocres, carbón, trazos toscos, reducción de formas, simplificación de volúmenes, priorización de manchas cromáticas terrosas); versión más elaborada (arquitectura reducida a cabaña de postes y techumbre vegetal, personajes vestidos con pieles y fibras primitivas).






Acercándonos en el tiempo, podemos transformar el cuadro en las épocas ibérica (eliminación de la zona izquierda y muro recto de bloques, aunque en un oppidum ibérico la mampostería sería más irregular; armas -falcatas, cascos- y vestimentas propias del mundo ibérico; cascos tipo Jávea, pectorales y corazas de discos y protecciones laminares, típicas de guerreros de élite turdetanos y contestanos, túnicas cortas y mantos de lana teñidos en tonos ocre y rojizos, sandalias y calzado de cuero de tipo mediterráneo antiguo, arquitectura sin arco) y romana.

 





La época medieval está representada por el cuadro original. Después podemos hacer un alto en el siglo XVI, con las ropas negras y austeras propias del estilo español del Renacimiento, con cuellos de lechuguilla y capas rígidas, sombreros y boinas típicas de magistrados, regidores y nobles, eliminación de cotas de malla y elementos altomedievales, ambientación renacentista con iluminación más suave y difusa estilo manierista tardío, composición jerárquica ordenada de modo similar a escenas judiciales o inquisitoriales. Sobre esta base pueden hacerse distintas versiones, una más italiana, al estilo de Tintoretto o Veronés y otra con ornamentación plateresca en los muros (paneles decorativos repletos de roleos, follajes, grutescos, etc; pilastras y columnas de labra fina). De ésta última puede hacerse una versión aún más recargada, al estilo de Covarrubias. 




Del manierismo fue surgiendo el barroco, con pintores como Caravaggio (claroscuro extremo con contrastes muy marcados entre luces intensas y sombras profundas, iluminación teatral que destaca a los personajes principales y deja a otros en penumbra, paleta cálida y terrosa típica del naturalismo, ambiente más dramático y denso). Una variante sería más cercana a su etapa napolitana, más cruda y contrastada. Otro pintor barroco imprescindible es Rembrandt.

 



Avanzando al siglo XVIII se introduce la indumentaria dieciochesca (casacas largas, chalecos, calzones, medias, zapatos con hebilla, pelucas empolvadas o cabellos recogidos, sombreros tricornios y gorras de la época, poses de un contexto judicial o político, paleta ligeramente más clara con cierto aire de pintura histórica, personajes con estilo civil ilustrado, arquitectura integrada cromáticamente en el ambiente de la época, como si la escena tuviera lugar en un edificio antiguo aún en uso).





Sobre esa imagen podemos acentuar su versión francesa, estilo Luis XV o Luis XVI, con una paleta más clara y luminosa que evoca la pintura histórica francesa previa a la Revolución.



 


Una variante más aristocrática, muy recargada, sería al estilo Versalles, con más pelucas empolvadas (voluminosas, blancas, rizadas), trajes ricamente decorados (casacas bordadas con hilos dorados, chalecos lujosos, encajes y volantes), sombreros tricornios elegantes (galones y ribetes dorados), actitudes más solemnes y cortesanas típicas de la élite del Antiguo Régimen, paleta cálida y luminosa, delicada, más cerca del Rococó cortesano. 





Una variante pre-revolucionaria haría visibles los contrastes entre aristócratas y burgueses.




 

Una versión más española incluiría claras influencias de Goya, especialmente de sus obras negras y de sus escenas históricas más sombrías: tenebrismo profundo (grandes masas de sombra al estilo de Los fusilamientos o El coloso); paleta ocre, negra y terrosa, típica de sus óleos tardíos; rostros marcados, fuertes, dramáticos; estética del siglo XVIII español (ropa más pobre y realista, casacas oscuras, chaquetas gastadas, sombreros sencillos); violencia explícita, cabezas y sangre, tratada con crudeza directa; iluminación muy dirigida y violenta. 






Otra versión más cercana a las Pinturas Negras tendría una pincelada suelta y un ambiente casi fantasmagórico.






lunes, 23 de febrero de 2026

Peropalo2

La magnífica fiesta del carnaval de Villanueva de la Vera, Cáceres, está dedicada a un personaje singular, el Peropalo. En la página web se explica que no es conocido el origen de este personaje, indicándose posibilidades como un guerrillero de la época de la Reconquista, un malhechor procedente de los montes de Asturias, hombre potentado bien dotado para seducir a las mujeres, un judío que vivía en la Sierra de Gredos huido de la justicia o cobrador de impuestos. Estos personajes podrían corresponder a distintas épocas, y, con ayuda de la IA, podemos recrear distintas idealizaciones.






La etnografía y la antropología han buscado orígenes más antiguos a este tipo de fiestas. José Luis Rodríguez Plasencia (De ritos y mitos agrarios) explica que “deben considerarse como una derivación del proceso agrícola que surgió con el sedentarismo hacia el 8500 a.C. en Oriente Próximo … de las ceremonias y los rituales relacionados con la agricultura y la ganadería semejantes a aquellos que los hombres paleolíticos llevaron a cabo en las cuevas-santuarios … rituales primitivos de carácter mágico destinados a lograr la multiplicación de los ganados y a obtener cosechas abundantes, y a corresponder de forma agradecida a los dioses por los beneficios recibidos; rituales que la misma Iglesia católica adoptó en algunas de sus ceremonias, tales como la bendición de los campos o de los animales en determinados momentos del calendario”.




En estos ritos aparecen de forma recurrente los frutos de la agricultura, los ganados, el fuego, etc. El autor citado indica algunas de estas fiestas que se celebraban en lugares extremeños. En Torre de Don Miguel, sierra de Gata cacereña, se lanzaban esteras o capazos encendidos -fiesta del capazo- la noche del sábado siguiente al Domingo de Pascua de Resurrección, a un roble clavado junto a la iglesia, y mientras ardía, las mujeres danzaban alrededor.



 





Las solsticiales noches de San Juan eran propicias para las hogueras, que tenían un fin mágico, ayudar al sol en su recorrido para beneficio y protección de cosechas y rebaños. En Almoharín, Cáceres, se ofrecía la fiesta de la maza, en la que se quemaba un eje de la rueda de un carro, la maza.



 





La cercanía de la primavera hacía aparecer al oso -baile del oso y de la osa en zonas pirenaicas durante el carnaval-. En Las Hurdes cacereñas, valle del Alagón, en Montehermoso salía una vaca pendona -un mozo cubierto con una manta y embutido en un armazón de madera con cuernos y cencerro- y un oso.



 





En localidades extremeñas, en pueblos próximos al Tajo, colocaban un muñeco – “el muerto”-, confeccionado con las últimas gavillas, en la parte alta del último carro de la recolección para que las espigas no quedaran vanas.




 




En Guijo de Coria, se colocaba en el último carro de la recolección una gran rama de encina a modo de bandera. Al llegar a la era, otros retaban al portador - “luchar la bandera”- y el que ganaba se la quedaba. Sus espigas no quedarían vanas.

 





En Baños de Montemayor se daba la costumbre de portar ramos al terminar en primavera el laboreo de las viñas - fiesta del ramo -, llevándolo como estandarte y otros seguían con la azada al hombro y cantando.




 






En Casar de Cáceres se portaban ramos adornados con cintas y roscas u otros dulces - ceremonia del ramo de ánimas -, mezcla de tradición religiosa de ánimas -culto a los muertos- con la alegría de la recogida de la cosecha.



 







En Jarilla, Segura de Toro, Casas del Monte y otros pueblos del partido de Hervás, llevaban a bendecir las vástigas de olivo más grandes y las hincaban en tierra en los linares, para que el lino creciera en ese tamaño.




 





En la antigua Europa, los sacrificios humanos fueron sustituidos por los de animales como personificación del espíritu del grano. Era una herencia celta. Más tarde fueron sustituidos por la quema de muñecos o peleles como en Olivenza, Alconchel, Almendralejo, todas en Badajoz.




En la fiesta del Peropalo perdura poco de todo esto, habiendo derivado hacia los robos y delitos sexuales como conformadores de la personalidad del protagonista.



 

En el imaginario popular, el Peropalo sería la encarnación del mal, un enemigo al que había que perseguir y eliminar.






La sentencia que lo condena en el pueblo es muy curiosa:


CONSIDERANDO: Que es Pero Palo
un mal bicho, cobarde e indino,
usurero, violador y mu malo
que se comió to el rabo del cochino.

VISTA: Su bravata con fatiga
desde siempre y en el albor
todos gritan con clamor, y
dado que la ley lo castiga.

FALLAMOS: Que se pongan

en la entrepierna del bribón

un puñao de meñas y ortigas

hasta que muera del picor.


Podrían proponerse otras variaciones sobre estos versos teniendo en cuenta versiones veratas, más dialectales y con léxico popular, manteniendo el tono burlesco ritual y un ritmo pensado para el recitado. El verso octosílabo, con rima consonante, puede tener alguna versión de registro más culto, con un léxico más elevado e incluso un tono jurídico-literario, con versión jurídica del Siglo de Oro y sintaxis de una ejecutoria del siglo XVII.

Sobre la primera estrofa:

El primer verso quedaría fijo: CONSIDERANDO: Que es Pero Palo.

El segundo verso podría mantener la rima original (un mal bicho, torpe e indino,/ un sujeto ruin y dañino, / un tunante mu ladino, / un mal bicho, flojo e indino, / un zanguango mu ladino, / un bellaco de mal sino, / un perdío mu cansino, / un mal bicho, ruin e indino, / un esaborío cansino, / un malaje mu ladino, / un tunante mu dañino, / un bellaco mu ladino, / un zascandil del contino, / un perdío mu cochino, / un sujeto vil e indigno, / sujeto vil e indigno, / delincuente fementido, / malhechor de ruin destino,) o puede cambiarse ( un grandísimo cochambroso, / un perdío mu cochambroso, / un réprobo contumaz, / reo infame y contumaz,).

El tercer verso tiene menos variantes al tener que rimar con Pero Palo: fullero, pendón y mu malo / embustero, flojo y mu malo / trapacero, ruin y mu malo / holgazán, marrano y mu malo / usurero, golfo y mu malo / embustero, ruin y mu malo / fullero, marrán y mu malo / trapacero, sucio y mu malo / zanguango, flojo y mu malo / golfante, torpe y mu malo / esaborío, ruin y mu malo / marrullero, flojo y mu malo / perverso, artero y muy malo / malaje, bronco y mu malo / fraudulento, torpe y malo / falaz, impío y muy malo / engañoso, torvo y malo / perverso, aleve y muy malo / alevoso, infiel y malo / engañoso, torvo y malo.

El cuarto verso debe estar en relación con la rima del segundo: (que se bebió to el vino fino. / que se comió to’l cochino. / que sisó to’l vino fino. / que engañó hasta al vecino. / que s’escapó del camino. / que se zampó to’l cochino. / que s’anduvo de camino. / que sisó pan y tocino. / que s’esconde del vecino. / que no respeta camino. / de proceder corrompido. / que agravió al noble vecino. / que agravió al buen vecino.), (que dejó al pueblo rabioso), (falto de honor y de paz).

Segunda  estrofa:

El primer verso, a diferencia de la primera estrofa, puede tener variaciones: VISTA: Su traza enemiga / Su lengua enemiga / Su fama enemiga / Su maña enemiga / Su mala fatiga / Su negra fatiga / Su ruin artimaña / Su mala calaña / Su infame porfía / Su torva osadía / Su inicua porfía / Su culpa tardía / Su culpa notoria / Su causa probada / Su fama y memoria / La pública voz / Su culpa probada / La causa presente.

Segundo verso: desde siempre y con rencor, / que no calla ni al temblor, / que levanta gran clamor, / que provoca gran rumor, / dende siempre da pavor, / desde antiguo y con furor, / dende siempre y con rencor, / que no calla ni al tambor, / dende antaño y con rencor, / que no afloja ni al calor, / que pregona el acusador, / que publica el acusador, / por voz y público clamor, / que lo acusa con rigor, / y el común acusador, / por voz y público clamor, / y el notorio acusador.

Tercer verso: todos gritan con clamor, y / todos claman con furor, y / toos braman con clamor, y / toos claman con rencor, y.

El cuarto verso podría quedar también fijo, si se quiere enfatizar esa situación: dado que la ley lo castiga.

Tercera estrofa:

Esta estrofa resume la condena y puede quedar fija, aunque podría variar algo el último verso: pa que reviente’l picor. / hasta que brame’l dolor. / pa que escueza’l picor. / hasta que arda’l picor. / hasta que ceda al picor. / hasta que venza el picor. / hasta que venza el picor. / hasta que rinda el picor.

También podría añadirse otra estrofa mandataria, de este tenor:

MANDAMOS se cumpla y ejecute / sin réplica ni dilación, / so pena de desacato /y de incurrir en rigor.

Y MANDAMOS a la justicia / lo haga luego sin temor, /guardando forma de derecho / como es uso y es razón.

ASÍ LO PRONUNCIAMOS, /mandamos y firmamos nos, /para que tenga cumplido  efecto / con justicia y con rigor.