La Gioconda (I/II)
Leonardo da Vinci pintó La Gioconda o Mona Lisa, su obra más famosa, en 1503-1519. Pasa por ser el retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, aunque el Museo del Louvre, donde está expuesta, sólo lo admite como hipótesis. Gioconda, en italiano, significaría “esposa alegre o jovial”, y Monna, “señora”. La pintura fue adquirida por el rey Francisco I de Francia a comienzos del siglo XVI y desde entonces permanece en Francia. Es un cuadro pintado al óleo sobre tabla de álamo, con unas dimensiones de 79 x 53 cm, y considerado uno de los más logrados ejemplos de sfumato, técnica característica de Leonardo.Leonardo entró a los 14 años al taller del pintor florentino Andrea Verrocchio, donde se formó junto a Sandro Botticelli y Perugino. Adquirió conocimientos como humanista renacentista (ciencias, matemáticas, geometría, perspectiva, arquitectura, ingeniería) y sirvió a personas influyentes como Lorenzo de Médici o el rey Francisco I de Francia. Su producción pictórica es escasa al dedicarse a otras ocupaciones como inventor y diseñador. Su técnica consistía en aplicar el óleo diluido en aceite esencial sobre el esbozo del cuadro, dando lugar al sfumato, que prescinde de los contornos precisos y envuelve todo en una especie de niebla que difumina los perfiles, dando una sensación tridimensional.
La dama está sentada en un sillón, en cuyos brazos apopa los suyos, en una galería, viéndose a los lados parte de unas columnas. Detrás aparece un paisaje, pero con discordancia entre lo que aparece a un lado y al otro de la Gioconda. El lado izquierdo parece estar más bajo, lo que impediría que el agua permaneciese quieta. Un elemento de civilización parece señalar la importancia de la ingeniería y la arquitectura, es un puente que quizá sea el de Bobbio.
Lado izquierdo
El personaje carece de cejas y pestañas (restauración agresiva, detalle habitual en las damas florentinas, cuadro sin terminar) y mira ligeramente a su izquierda, mostrando una sonrisa enigmática. Como era frecuente en los retratos de esposas, sobre la cabeza lleva un velo, signo de castidad. Transmite sensación de serenidad al apoyar el brazo izquierdo sobre el de la butaca y su mano derecha apoyada sobre la izquierda. La perspectiva atmosférica hace que la modelo quede inmersa en el paisaje que la rodea. El juego de sombras refuerza la sensación de desconcierto ante la sonrisa, que parece desaparecer o convertirse en un gesto de amargura. La posición de las manos se ha interpretado como la posibilidad del embarazo.
La conversión de
este cuadro en icono cultural ha propiciado numerosas reproducciones y su
utilización en publicidad, objetos cotidianos, etc. La copia de mejor
calidad se encuentra en el Museo del Prado y habría sido realizada en
paralelo al original.
La Mona Lisa de Isleworth.
Marcel Duchamp,
dadaísta, pintó en 1919 una parodia de Mona Lisa luciendo bigote y perilla, y
con la inscripción L.H.O.O.Q. (en francés, “ella tiene el culo caliente”).
Salvador Dalí pintó un “Autorretrato a la Mona Lisa”.
Fernando Botero también pintó una parodia, “La Mona
Lisa a los doce años”, en 1958.
Eugène Bataille, La Joconde fumant la pipe, Le Rire, 1887.
Romana, s. I Románica, s. XII
Renacimiento, Sandro Botticelli, 1445 –1510 Renacimiento, Alberto Durero, 1471-1528
Michelangelo Merisi da Caravaggio, 1571-1610 Doménikos Theotokópoulos, El Greco, 1541-1614
Pedro Pablo Rubens, 1577-1640 Naturaleza muerta flamenca, Clara Peeters, 1580/1589-después de 1636
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, 1599-1660 Rococó, François Boucher, 1703-1770
Antonio Canova, 1757- 1822 Luz dorada, Joseph Mallord William Turner 1775- 1851
Francisco de Goya, 1746-1828 Eugène Delacroix, 1798-1863
Édouard Manet, 1832-1883 Pierre-Auguste Renoir, impresionista, 1841-1919























































