Cézanne y nosotros.
Cézanne y nosotros es el título de la exposición con la que el Grand Palais de París rinde tributo a su influjo en el arte del siglo XX (Picasso: “Cézanne es el padre de todos nosotros”), con 69 lienzos del artista Aix-en-Provence y un centenar de obras (Gauguin, Signac, Picasso, Matisse, Mondrian, Giacometti, Morandi, Léger, Wesselmann, Warhol o Hockney) directamente inspiradas por él. Paul Cézanne (1839-1906) fue el más humillado de los artistas que experimentaron con el impresionismo y que decidieron crear su propio Salón de los rechazados como vía de escape al arte oficial. Frustrado por la incomprensión de los críticos, arrastrando el estigma del artista fracasado, de pintor maldito, fue defendido por otros artistas hasta llegar a convertirse en el “padre de la pintura moderna”, precursor del cubismo, del fauvismo y del arte abstracto. Sus manzanas, sus retratos, sus bañistas y sus paisajes marcaron el tránsito hacia el siglo XX.
Autorretrato, 1879-80
Nacido en 1839 en Aix-en-Provence, pronto sintió su
inclinación por las bellas artes, aunque su padre, banquero, le instó a
estudiar derecho. En 1861 fue a París, pero no ingresó en la Escuela Nacional,
sino que se formó en la Académie Suisse y copiando obras en el Louvre. Sus
obras fueron rechazadas en el Salón de Pintura. En 1872 pintaba al aire libre
con Camille Pisarro, incorporaba más color y liberaba su pincelada. Participó
en la exposición de los impresionistas, de 1874, con la obra “La casa del
ahorcado, Auvers-sur-Oise”, aunque no se implicó realmente en las
actividades del grupo. Paul Gauguin y Paul Signac compraron algunos de sus
cuadros, encontrando un radicalismo formal que reforzó su búsqueda de un arte
puro, comprometido con la abstracción. En 1882 comenzó su gran serie sobre la
montaña Sainte-Victoria y regresó a vivir a Aix-en-Provence.
En la década de 1890 su obra circuló más y, sobre ella,
se escribió el primer artículo en 1891, consiguiendo su primera exposición en
1895, en casa de Ambroise Vollard, lo que provocó el interés de museos y
coleccionistas, y que artistas como Degas, Monet y Pisarro adquiriesen sus
obras. En el Salón de los Independientes de 1901, la obra “Homenaje a
Cézanne”, de Maurice Denis, lo consagró como maestro, a lo que siguieron
exposiciones en toda Europa y que ocupase en 1905 una posición central en los
debates sobre pintura contemporánea. Siguió pintando hasta su fallecimiento en
1906, y en el Salón de Otoño de 1907 tuvo lugar una retrospectiva póstuma.
La montaña Sainte-Victoire, 1905
Cézanne, que firmaba sin acento, escribió en 1904 que se debe "tratar la naturaleza a través del cilindro, la esfera, el cono, todo ello en perspectiva", fórmula adoptada especialmente por los cubistas, de los que es considerado precursor, influenciando a Pablo Picasso y Georges Braque. Los artistas se han interesado por distintos aspectos de su obra: construcción del espacio, papel del color, motivo, percepción, estructura, etc., inspirando nuevas interpretaciones.
Su mito le presenta como una figura del genio incomprendido que consagró su vida a su arte, y motivos como la manzana o la montaña Sainte-Victoire quedaron asociados a él. En su taller disponía las frutas, especialmente las manzanas, para pintar sus naturalezas muertas. En sus paisajes representaba las grandes líneas de fuerza, plasmando los volúmenes y la luz mediante pequeñas pinceladas paralelas; con este método, Cézanne rechazaba la representación mimética de la realidad, lo que influiría tanto en los cubistas como en los artistas abstractos. Su esposa, Hortense Fiquet, posó en algunos de sus retratos, a los que abordaba como si fueran naturalezas muertas, representando la realidad a través de los volúmenes, más que mostrando las emociones o la personalidad de su modelo.
La muestra recuerda al marchante Pére Tanguy, que mostraba clandestinamente las obras de Cézanne cuando ya no buscaba exponer, y a Ambroise Vollard, artífice de las primeras monográficas al final de la vida del artista. A diferencia de las retrospectivas clásicas, Cezanne y nosotros presenta una mirada innovadora sobre el pintor, poniendo de relieve la forma en que su enfoque del color, del volumen y de la composición revolucionó la historia del arte, influyendo a generaciones de pintores, unos maestros del arte moderno (Georges Braque, Pierre Bonnard, Umberto Boccioni, Max Beckmann, Émile Bernard), otros grandes figuras de la abstracción y el arte contemporáneo (Etel Adnan, Georg Baselitz, Charles Camoin, etc.). Interpretaciones nacidas de su pintu8ra van desde el cubismo a la abstracción lírica y óptica, ofreciando al público una experiencia intelectual y estética.
En la primera sala aparece El bañista, 1885, y La postal del bañista de Cézanne en Keithstrasse, de Wolfgang Tillmans, 2021.
Los jugadores de cartas, Paul Cézanne, circa 1890-95, París, Museo de Orsay.
Los jugadores de cartas, una de cuyas versiones tiene el récord de obra vendida más cara.
'El
jugador de cartas' de Paul Cézanne, 1890-1892.
'El jardin de Lauves' de Paul Cézanne, c. 1906.
Se aprecia que hay un puente entre su obra y los movimientos de vanguardia, del cubismo al expresionismo alemán, futurismo, fauvismo o cubismo. Se le considera precursor del “paisajismo abstracto”: El Jardín de Les Lauves, Montaña de Sainte-Victoire, reinterpretada por Zao Wou-Ki, francochino, 2005.
Las manzanas con las que asombró a París merecen una sala
entera.
Autorretratos, foto a blanco y negro en sus últimos años
ante Las grandes bañistas. Se lamentó de su fracaso al representar la figura
humana, aunque sus distorsiones crearon escuela: bañistas de Matisse.
Paul Gauguin compró seis cuadros hacia 1880. En la sección "Los primeros seguidores" está representado por La Belle Angèle, 1889.
Pierre Bonnard, Ambroise Vollard, hacia 1904, óleo sobre lienzo, 30 x 40,2 cm, Museo de Orsay, París.
La sección Homenajes a Cézanne presenta “Homenaje a Cézanne”, de Maurice Denis, 1900, con casi 2,5 m de ancho.
En la sección bodegones aparecen manzanas, cebollas y una
jarra de gres, de Cézanne, y otras de Picasso, Braque y Giorgio Morandi.
Los paisajes están representados por “Château Noir”,
1905, que perteneció a Picasso, junto a vistas de L´Estaque pintadas en 1908
por Braque y Raoul Dufy.
Paul Cézanne, Las grandes bañistas, 1894-1905, óleo sobre lienzo, 127,2 x 196,1 cm. The National Gallery, Londres.
Bañistas: Grandes bañistas y Las bañistas de André Derain 1907, casi 2 m de ancho cada uno. Tema de referencia, considerado en una edad de oro idealizada. Aparecen once mujeres desnudas en varias posturas, cuerpos simplificados, rostros como máscaras sin rasgos, que componen un contraste entre un tema inocuo y la naturaleza radical de la pintura: figuras monumentales, cuerpos estilizados, azules eléctricos.
'Manzanas y
galletas' de Paul Cézanne, 1880.
Paul Cézanne, La Montagne Sainte-Victoire au gran pin, hacia 1887, óleo sobre tela, 66,8 x 92,3 cm.
































































