Plasencia
Es una ciudad y municipio de la provincia de Cáceres que cuenta con una población de 40.132 habitantes (INE 2025) y se sitúa a la entrada del valle del Jerte, a 352 m de altitud y a orillas del río Jerte (embalse de Plasencia), tributario del Alagón. En el terreno predominan los sedimentos precámbricos constituidos por pizarra y granito, y los cuaternarios en las plataformas aluviales del río Jerte. El paisaje predominante es el de dehesas de encinas o de alcornoques, pastos y vegetación de ribera.El territorio estuvo habitado en la prehistoria (restos de cerámica en la cueva de Boquique) y en época musulmana (Torre del Ambroz, siglo VIII), pero la actual ciudad se fundó en 1186 por Alfonso VIII. La diócesis se fundó en 1189 por el papa Clemente III. Al estar en zona fronteriza pasó tiempos difíciles y fue tomada por los almohades en 1196 (derrota en la batalla de Alarcos, 1195), aunque recuperada ese mismo año. A finales del siglo XIII le fue otorgado el Fuero, que favoreció la convivencia entre las distintas religiones. En una de las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio, “Toro de Plasencia”, hay una de las primeras referencias sobre una corrida de toros. En el siglo XIV tuvo derecho a voto en las Cortes de Castilla, que perdió al pasar en 1442 (Juan II) a manos de la familia Zúñiga (conde de Plasencia). En 1446, el obispo cardenal Juan de Carvajal creó unos estudios de Humanidades, los primeros en Extremadura.
En la segunda mitad
del siglo XV, el conde de Plasencia participó en el conflicto por la sucesión
de Enrique IV de Castilla, cuya hija, Juana la Beltraneja, casó con Alfonso V
de Portugal en esta ciudad, en 1475. Los nobles se alzaron en armas contra los
Zúñiga en 1488, apoyados por los Reyes Católicos, y la ciudad recuperó su
estatuto de realengo. Por su clima saludable, aquí residió Fernando el Católico
en 1515. Entre 1520 y 1522, durante la Guerra de las Comunidades, participó en
el bando comunero. En 1539, el obispo Gutierre de Vargas Carvajal financió una
expedición al estrecho de Magallanes.
La ciudad sufrió la guerra de la Independencia con graves daños. En 1822, cuando Extremadura fue dividida en dos provincias, Plasencia disputó a Cáceres la capitalidad, lo que reafirmó constituyéndose en Cantón durante la Primera República. La Restauración fue una época importante, con reformas económicas y sociales y la llegada del ferrocarril. La ciudad quedó inmortalizada en 1917, cuando Joaquín Sorolla pintó El mercado (serie Visión de España, Hispanic Society de Nueva York). La sublevación militar de 1936 triunfó en la ciudad inmediatamente. La segunda mitad del siglo XX fue un periodo de gran desarrollo.
La Plaza Mayor es el centro de la ciudad, en ella se celebra el mercado franco desde la Edad Media y se ubica la casa consistorial.
La Casa
Consistorial está en la antigua sede del Concejo. El edificio original se
construyó entre 1517 y 1523 y se modificó en los siglos XVII y XVIII. En lo
alto está el Abuelo Mayorga, autómata considerado un símbolo de la
ciudad.
La muralla protege el casco antiguo, permitiendo el paso a través de sus puertas (Trujillo, Coria, Berrozanas, Sol, Talavera, Clavero, postigo del Salvador).
Plasencia es la sede de la diócesis de su nombre, por lo que tiene catedral, la vieja (siglos XIII-XIV, estilo románico, arquitecto Juan Francés, sala capitular) y la nueva, que pretendía sustituirla. Se proyectó a finales del siglo XV y en ella trabajaron arquitectos como Juan de Álava, Francisco de Colina, Covarrubias, Diego de Siloé y Rodrigo Gil de Hontañón. Destacan el coro de Rodrigo Alemán y el retablo mayor de Gregorio Fernández. Las obras se pararon en 1760 y no se reanudaron.
Hay otras iglesias,
las parroquiales, ermitas y conventos.
Las obras de construcción de la Nueva Catedral se iniciaron por la cabecera en los primeros años del siglo XVI, siguiendo el modelo gótico tardío de planta salón, con tres naves, propuesto por Enrique Egas y sistematizado por Juan de Álava. Son admirables la complejidad del abovedamiento de la capilla mayor obra de Álava y la ingeniosa continuidad de Rodrigo Gil en la zona del transepto, cuyos nervios se continúan sin interrupción hasta cerca de la base de los grandes pilares. Son de gran interés las portadas platerescas, no sólo por sus soluciones arquitectónicas sino también por el significado de sus programas iconográficos.
Dentro del arte mueble, resalta con claridad el retablo
mayor (Alonso de Balbás), paradigma de los retablos españoles del siglo XVII, y
los retablos de la Virgen del Tránsito o de la Asunción (Joaquín y José de
Churriguera), y el de las Reliquias. Es de apreciar la sillería del coro
(Rodrigo Alemán, 1505) y la reja que lo cierra (1606).
Iglesia de San Nicolás.
Iglesia románica del siglo XIII con cabecera de tres
naves que se simplifica en una sola a partir de la Capilla Mayor. Interesante
testero ochavado del siglo XV, mientras que la cubrición del resto de la nave
principal era de madera hasta las reformas de los años sesenta. Muy
interesantes las capillas de enterramientos de Fernando de Loaisa de mediados
del siglo XVI (lado de la Epístola) con bóveda de crucería estrellada y retablo
sobre tabla de la Asunción de la Virgen, de 1561, de los artistas flamencos
Juan de Flores y Jorge de la Rúa. Y la capilla del obispo de Coria, Pedro de
Carvajal Girón (lado del Evangelio), cubierta con cúpula elíptica de principios
del siglo XVII y estatua orante del prelado realizada por el escultor portugués
Andrés Franciesco, natural de Estremoz.
El Fuero de la ciudad fijaba la portada Norte como lugar
para resolver los pleitos y juicios entre judíos, árabes y cristianos.
Convento de San Vicente Ferrer.
Fue fundado por los condes de Plasencia Álvaro de Zúñiga
y Leonor de Pimentel a mediados del siglo XV sobre el solar de la Sinagoga
Vieja y de parte de la aljama judía. La iglesia sigue el modelo de las
edificaciones dominicas especialmente adaptadas para la predicación: planta de
cruz latina con capillas laterales en la nave única, que sirvieron de capillas
mausoleo de las principales familias nobiliarias de la ciudad. El abovedamiento
se realiza a través de nervios rectos y curvos con diferentes soluciones para
cada tramo. El retablo mayor es un buen ejemplo de composición manierista de
finales del siglo XVI. En la sacristía se mantiene un magnífico altar de
azulejos de Talavera atribuido al artista flamenco Juan de Flores.
En el Convento (actual Parador de Turismo) destaca el
Claustro (restos de artesonado mudéjar, esgrafiados y pinturas murales), el
Cuerpo de Escalera (“Escalera de aire”), la sala capitular (bóveda de
crucería estrellada de ocho puntas) y el refectorio (artesonado y azulejos
talaveranos en los respaldos del banco corrido).
La presencia de
familias nobles en el pasado ha hecho que se conservan una importante cantidad
de palacios y casas señoriales: Marqués de Mirabel, Monroy o casa de las Dos
Torres, Carvajal-Girón, casa del Deán, etc.
Casa de los Toledo Cadena.
Fue construida a finales del siglo XV por el clérigo Lope
de la Cadena, ocupada con posterioridad por el matrimonio Rodrigo y Francisca
de Chaves, amigos personales de San Pedro de Alcántara. A mediados del siglo
XVI pertenecía al canónigo Andrés de la Cadena.
Es una de las casas, junto con la del Arcediano de
Trujillo, que mantienen mayor personalidad de lo que fue la arquitectura
hidalga bajomedieval y del primer renacimiento. Posee un interesante patio y un
curioso juego de escalera. Destaca exteriormente una galería corrida de arcos
carpaneles, a manera de solana, que tiene la tipología de esta clase de
vivienda solariega.
Casa de las dos torres.
El aspecto actual se debe a las obras de renovación de la
primera mitad del siglo XX en un estilo neohistórico/modernista.
Originariamente se trataba de dos edificios unidos en uno sólo a través de su
estructura horizontal, levantando en sus extremos dos elevadas torres
cuadradas. El edificio de la derecha, cuya torre fue demolida en 1913, sería el
más antiguo y perteneció a la familia Monroy, desde el siglo XIII al siglo XV,
cuando la ciudad fue cedida por el rey Juan II a los Zúñiga y la casa vendida a
los Carvajales. A partir de estos momentos será solar de los Carvajales,
verdaderos detentadores del poder municipal, que la acondicionarán a los nuevos
valores de estética de la oligarquía urbana, realizando mejoras como la solana
renacentista del lado meridional con capiteles historiados de singular
iconografía. Entre sus paredes vivieron o se hospedaron personajes como María
de Monroy (“la Brava”), el rey Fernando el Católico, San Pedro de
Alcántara y el que fuera cardenal Bernardino de Carvajal.
Según el Estatuto de Autonomía de Extremadura (2011), si hubiese un defensor del pueblo tomaría el nombre de Personero del Común y tendría su sede en Plasencia, para lo que el Ayuntamiento ha ofrecido la casa del Deán, casa-palacio medieval que data del siglo XVII. Es de sillería y su portada está adintelada con columnas toscanas. Destaca un gran balcón en ángulo neoclásico-corintio, coronado por el monumental escudo de Antonio Paniagua de Loaisa.
Al lado se encuentra la casa del Doctor Trujillo,
de tres plantas y torre (ventanas trilobuladas y conopiales). Destacan las
ventanas y la rejería. La puerta principal es de arco carpanel con grandes
dovelas. En la tercera planta destaca la galería corrida. El nombre proviene de
Alfonso Fernández de Medina, arcediano de Trujillo, que vivó aquí en el siglo
XV.
El palacio del marqués de Mirabel fue la Casa de los Zúñiga, construido en el siglo XV como edificio fortificado por el recién nombrado por los Reyes Católicos como Duque de Plasencia, Don Álvaro de Zúñiga. Es el edificio de carácter civil más importante de la ciudad, abierto a la plaza de San Nicolás. Tiene fachada renacentista, con florido pensil en su parte izquierda (unión a la iglesia y convento de Santo Domingo, Parador Nacional), paso para carruajes en su centro y zona de habitaciones en la derecha. El patio es renacentista, de dos pisos con arcos de medio punto. En la parte posterior hay un balcón plateresco muy destacado. Contiene piezas arqueológicas y una colección de obras de arte cuya joya es el busto de Carlos V.
Casa de los Carvajal / Girón.
Se levanta sobre las “casas grandes” del mayorazgo de la familia Carvajal. La construcción inacabada que hoy conocemos parte de los tiempos de Diego González de Carvajal y Constanza de Girón Loaisa (s. XVI), así como de su hijo Pedro de Carvajal, obispo de Coria (a. 1604 a 1621), enterrado en la iglesia de San Nicolás en su propia capilla mausoleo y con estatua orante.
En el edificio sobresale el equilibrio y la armonía
arquitectónica de su fachada, por la que se accede a un amplísimo zaguán y
desde este a un patio porticado inconcluso. La regularización de la plaza
frente a la casa es consecuencia de la compra y demolición de unos solares a
costa de la familia Ansano Carvajal (siglo XVIII).
Se conservan también construcciones relacionadas con el agua: acueducto (s. XVI, sustituyendo a otro del s. XII, 55 arcos), puentes (San Lázaro -s. XVI, gótico-, Nuevo -Rodrigo Alemán, s. XVI-, Trujillo -Vía de la Plata-), fuentes.



























































