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martes, 2 de diciembre de 2025

Leica


La icónica marca alemana de cámaras Leica conmemora su centenario con una exposición fotográfica sin precedentes en un espacio emblemático como el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa de Madrid.




Un siglo a través de la lente.

En 1925 una pequeña cámara cambió el mundo. Era más que una máquina, era una llave a la calle, al poder contar historias en manos de quienes se atrevieron a mirar. La fotografía salió del estudio y entró en la vida. Un siglo después, esta exposición es el testimonio del profundo vínculo entre un fotógrafo y su Leica, que documentó el siglo XX y ayudó a definir cómo lo vemos. En cada encuadre hay un latido; en cada clic del obturador, una decisión de ser testigo.

 

Instantes

Oskar Barnack, August Bauer en Bad Ems, Alemania

Jürgen Schadeberg, Haciendo el pino sobre Michel Hamburg, 1948

Calle

 

Michael Erimo, Puente de Bercy, París, Francia, 2023

Jane Evelyn Atwood, Calle Lombards en París, 1979, Leica Oskar Barnack Award 1997

 Experimental

 

Thomas Hoepker, Señora mayor en la nieve, 1958

Erich Angenendt, Luisenhof, Hannover

 Gente

 

Ciril Jazbec, La revolución tecnológica de África, 2016

Gianni  Berengo Gardin, Alegría desesperada, Italia, 1995, Leica Oskar Barnack Award 1995

Mujeres

 

Etinosa Yvonne, Todo está en mi cabeza, 2024

Eva Woolridge, Tamaño de un pomelo, 2019, Leica Women Foto Project Award 2019

Social

 

Agustí Centelles, Guardias de asalto en la calle Diputació, Barcelona, 1936, Cámara Leica M3
 
Sebastiao Salgado, Hambruna etíope, 1985, Leica Oskar Barnack Award 1985, 1992

 




El legado Leica: un siglo de innovación en el diseño de cámaras.

Leica, fundada en Wetzlar, Alemania, revolucionó la fotografía con el lanzamiento de la Leica I en 1925, introduciendo al mundo el formato de película de 35 mm, que redefinió el fotoperiodismo. Sucesivas innovaciones tuvieron lugar en 1932 (telémetro acoplado), 1957 (montura de rosca), réflex (1964), 1971 (medición de luz), etc. Los modelos actuales continúan el legado de Leica en precisión, diseño y excelencia fotográfica.


Clima

Anush Babajanyan, Guerra y éxodo de Nagorno-Karabaj, 2024

Vanja Bucan, Secuencias de verdad y engaño, 2018

Paisaje

 

Martin Kollar, Excursión, 2014, Leica Oskar Barnack Awa4rd 2014 


Nichole Sobecki, Donde estaba nuestra tierra, 2021

 

Palabras finales: con gratitud y luz.

El terminar de recorrer las salas de la exposición se hace con profunda gratitud e inspiración. Celebrar la Leica I es celebrar un siglo de visión y conexión. Las fotografías han recordado lo extraordinario en lo cotidiano, la luz en el rostro de un desconocido, la quietud tras el conflicto, la risa, la soledad, la verdad. Se agradece a Leica por crear no solo una cámara, sino un receptáculo de memoria que aún inspira al mundo. De la exposición nos llevamos una forma renovada de ver, una mirada más suave, un instinto más agudo para volver a mirar. Porque mientras haya luz, la historia continuará.

viernes, 14 de marzo de 2025

 Max Ernst

SURREALISMO, ARTE Y CINE.

Esta exposición en el Círculo de Bellas Artes ofrece un acercamiento a Max Ernst (1891-1976) a través de medios como el cine. Fue pintor, escultor, dibujante, artista gráfico, poeta y teórico del arte y disfrutó sin límites de la experimentación. Estilísticamente se le asocia al dadaísmo y al surrealismo. También fue actor de películas y documentales, y miembro de jurados cinematográficos. El arte se convirtió para él en la puesta en escena de la ficción, utilizando decorados teatrales y escenografías.

UNA MIRADA LIBERADA.

Tras tomar parte en la I Guerra Mundial, cofundó en 1919 el grupo dadaísta de Colonia. Desarrolló una forma única de collage fotográfico y xilográfico con revistas populares. El líder del grupo surrealista francés, André Breton, comparó el arte de vanguardia con los recientes avances de la ciencia y la tecnología. A Ernst lo definió como un hombre de infinitas posibilidades. Los mismos principios utilizados en el collage se aplican a la pintura en “Edipo Rey “(1922), donde fusiona la experimentación anterior con otros estilos, lo que le serviría como inspiración para la película de Luis Buñuel “Un perro andaluz”, de 1929.


MAX ERNST Y SUS AMIGOS.

La amistad ocupó un lugar primordial en su vida. “Au rendez-vous des amis” (la reunión de amigos) es una especie de “retrato-manifiesto” de todos los protagonistas del grupo surrealista fundado dos años más tarde. Incluye referencias a la ciencia y a los fenómenos astrales como eclipses.



                                                        Max Ernst, Roter Grätenwald, 1927.

                                       Max Ernst, Fleurs stylisées (Flores estilizadas), 1929




HISTORIA NATURAL.

En París, en la segunda mitad de la década de 1920, se embarcó en nuevas relaciones y sus variados intereses le llevaron a inventar métodos poco convencionales como las técnicas indirectas: escritura automática, collages, frottages y todos los procesos que alimentan el automatismo. También la naturaleza como fuente de infinitas posibilidades.




LA MUJER DE LAS 100 CABEZAS.

Desde el punto de vista surrealista, una obra no puede construirse ni un individuo transformarse sin el amor. Ernst mantuvo diversas relaciones con mujeres intelectuales y muy cultas y los cuerpos femeninos representados por él se caracterizan por una marcada sensualidad. Su imaginario queda reflejado en la extensa novela collage de 1929 “La femme 100 têtes”, que daría origen en 1967 a un mediometraje de Eric Duvivier, adaptación libre de los collages.

LA EDAD DE ORO

Ernst era un hombre de aspecto apuesto y apareció en muchas fotos desde que escapó a Francia a principios de los años veinte. En la segunda película surrealista de Luis Buñuel, La Edad de Oro, 1930, realizada en colaboración con Salvador Dalí, aparece en la parte inicial y su collage de La femme 100 têtes puede haber inspirado algunas escenas. Durante el periodo de proyección, el grupo surrealista montó una exposición en el vestíbulo del cine con obras de Hans Arp, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró, Man Ray e Yves Tanguy. Miembros de la asociación Ligue des Patriotes, de derechas, lanzaron tinta contra la pantalla y acuchillaron los cuadros expuestos.

Max Ernst, Le fantôme de la repopulation (El fantasma de la repoblación), 1929


UNA SEMANA DE BONDAD.

En la década de 1930 realizó obras que combinaban paisajes naturales, figuras humanas y diversas referencias culturales, en las que ofrecía una interpretación clarividente de la era de la dictadura que desembocaría en la II Guerra Mundial. En 1933 creó la novela-collage “Une semaine de bonté”, con imágenes agrupadas cronológica y temáticamente en cinco cuadernillos, cada uno vinculado a uno de los cuatro elementos y a uno o varios días de la semana. Utilizó recortes de libros y revistas, pero no textos, como en la literatura alquímica. La primera exposición pública de los collages originales tuvo lugar en Madrid en 1936, salvándose de los bombardeos.

Max Ernst, L´eau 9 (Agua 9)

                                                            Max Ernst, Sin título, 1935

                     Max Ernst, Jardin peuplé de chimères (Jardín poblado de quimeras), 1936


TRANSATLÁNTICO.

Al estallar la II Guerra Mundial, Ernst fue recluido varias veces en Francia como “extranjero hostil”. A principios de 1941 se vio obligado a permanecer en Marsella junto con otros artistas. La serie Transatlántico está basada en la historia del Comité de Rescate de Emergencia de Marsella, que ayudó a escapar de Francia a numerosas personalidades literarias y artísticas perseguidas por los nazis: André Bretón, su esposa e hija, Marc Chagall, etc. Los surrealistas estaban escondidos en las afueras de Marsella a la espera de abandonar el país y temiendo por sus vidas. En 1941realizó una exposición para la venta a favor de la mecenas artística Peggy Guggenheim.

Max Ernst, Lot´s Daughters (Las hijas de Lot), 1943.


SUEÑOS QUE EL DINERO PUEDE COMPRAR.

La película de este título es el punto de convergencia definitivo entre la carrera artística de Ernst y el cine. Terminada en 1947, producida por Peggy Guggenheim, consiste en episodios cortos, secuencias oníricas que incorporan obras de arte diseñadas por Max Ernst, Fernand Léger, Man Ray, Marcel Duchamp, Alexander Calder y el director Hans Richter. Entre los autores de la música estuvo Paul Bowles. Ernst fue director, guionista y actor del primer episodio, “Deseo”, en la que aparecen láminas de Une semaine de bonté. En las paredes de la habitación de esa secuencia aparece el cuadro L´habillement de l´épousée (Vistiendo a la novia).

LA TENTACIÓN DE SAN ANTONIO.

El santo está atrapado en la tenaza de unos monstruos de brutales garras y picos. La figura domina el primer plano y su brillante túnica roja -color simbólico de la lujuria y el deseo- destaca sobre el fondo de tonos verdes. El cuerpo retorcido se extiende ante un lago verde, y su rostro también está coloreado de verde, como si se asfixiara. Las fantasías y deseos eróticos entran en juego con un cuerpo femenino desnudo sobre la roca central del fondo y de una mujer crucificada desnuda bajo la cabaña derruida del borde derecho. En 1945 se convocó el concurso para elegir el cuadro que se incluiría en una producción de Hollywood, en el que participaron, entre otros, Leonora Carrington, Salvador Dalí, Paul Delvaux, Dorothea Tanning. Leonor Fini no quiso participar. El jurado, en el que se encontraba Marcel Duchamp, eligió esta obra.

Max Ernst, The temptation of St. Anthony, 1945.



MICROBIOS.

En 1948 adoptó la nacionalidad estadounidense y en 1953 regresó finalmente a Europa trayendo un nuevo sentido de asombro ante los saltos de escala y las formas de la naturaleza. Produjo imágenes sobre la naturaleza creadas con la técnica de la decalcomanía. Definió sus Microbios como “bacterias para alimentar el cerebro” y creó paisajes en miniatura.

John Kasnetsis, Dorothea Tanning y Max Ernst con escultura en cemento “Capricornio”, Sedona, Arizona, 1948.


                                                          Max Ernst, Volcán II, 1946-47.

AJEDREZ.

El juego con imágenes y formas encontradas que le había ocupado desde el periodo dadaísta es equivalente al ajedrez, determinados ambos por la intuición y la reflexión. A lo largo de su carrera, diseñó varios juegos de piezas de ajedrez, utilizando simples cuerpos matemáticos que se construyen sobre la forma circular. 

                                                       Max Ernst, La belle au bois, 1957

                                                Max Ernst, Sun and bird in space, 1952

        Bob Towers, Max Ernst y Dorothea Tanning jugando al ajedrez, Sedona, Arizona, 1951.




PREMIO CINEMATOGRÁFICO PARA OBERHAUSEN.

A petición del cineasta alemán Peter Schamoni, creó un premio, la escultura Homme. 

Max Ernst, Homme, 1960







MAXIMILIANA.

La inmensidad del cosmos armoniza con las visiones libres de las imágenes de Ernst, equivalente a la escritura automática, método central de toda la práctica surrealista. Ernst identificó una serie de analogías entre él y el científico que publicó este libro, Ernst Wilhelm Tempel, y creó una serie de grabados, combinados con palabras, poesía y criptogramas. Ofrece una visión innovadora de la conciliación surrealista de los opuestos, al conectar palabra e imagen. 

Max Ernst, Le survivant, 1968





LA BALADA DEL SOLDADO.

En 1972 realizó el primer ejemplar de su portfolio con treinta y seis litografías titulado La Ballade du soldat. Aunque escribió el texto como reacción a la Guerra de Independencia de Argelia (1954-62), el mensaje es más general contra cualquier instrucción militar, contra el paternalismo y la violencia.


viernes, 7 de marzo de 2025

Naturaleza en la antigua Grecia.

Exposición en el Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

EN EL ORIGEN.

En los mitos de la antigua Grecia el universo precede al nacimiento de los dioses. En la Teogonía de Hesíodo, mediados del siglo VII a.C., será la acción de Caos, Gaia y Eros (el Vacío, la Tierra y el Amor) la que dé lugar al origen del mundo y cree las genealogías de dioses hasta que Zeus asiente su reino, en un proceso que conduce al orden. La Naturaleza es un espacio imprevisible, en constante movimiento. Poseidón reina sobre los mares y agita la Tierra. 



Nacimiento de Afrodita. Relieve del Trono Ludovisi.

Hija de Urano, nace de las aguas mediterráneas. Diosa del amor y la belleza, simboliza el deseo, la sensualidad y la fertilidad. 







Ártemis cazadora.

Hija de Zeus y Leto y hermana gemela de Apolo, es la diosa protectora de la caza y de los animales salvajes. La figura transmite sensación de vitalidad.







NATURALEZA SALVAJE

Lecane con Ártemis conduciendo una biga. 

Pintor de Darío. Apulia, Italia, 350-340 a.C. En el territorio de la divinidad, la diosa, que se alumbra con una antorcha, conduce una biga tirada por un ciervo y por una pantera mientras la naturaleza brota a su paso.



NATURALEZA CONQUISTADA.

Animales y plantas. El animal está presente en la vida cotidiana y religiosa y es parte del sistema de pensamiento. Es icono de las ciudades como la abeja de Éfeso o la lechuza de Atenas. Las carreras de caballos eran unas de las competiciones más apreciadas en los juegos panhelénicos. Rebaños de ovejas, cabras y bóvidos eran esenciales para la economía.





Ritón en forma de cabeza de bóvido. 

Pintor de Tarquinia, Ática, Grecia. 475-450 a.C. Los ritones, de origen oriental, eran utilizados para beber o verter un líquido en actos ceremoniales.




De la conquista de los confines a la civilización.

Ya a fines del siglo VIII a.C, el poeta Hesíodo, en Los Trabajos y los Días, establece las edades míticas de la sucesión de las generaciones humanas. En la Edad de Oro reina una perfecta armonía y no se conoce la vejez ni la muerte. La tierra produce todo lo necesario de forma autónomo, sin la fatiga de los humanos. Es una especie de paraíso anhelado y todo es sagrado, las montañas, rocas o grutas, fuentes y corrientes de agua. La naturaleza salvaje precisa ser domesticada en un pacto con los dioses. 




Ánfora con despedida de guerrero y perro.

Ática, Grecia, 550-510 a.C.







DONES DE LOS DIOSES.

“Poseidón llegó el primero al Ática y, golpeando con su tridente en medio de la acrópolis, hizo brotar un mar (…). Después llegó Atenea y plantó un olivo. Al surgir entre ambos dioses una disputa por el dominio del país, Zeus los separó (…) el país fue otorgado a Atenea (…) pues ella había sido la primera en plantar el olivo”.

Apolodoro, Biblioteca, III, 14, 1. (Siglo I)




Hidria con Deméter y Triptólemo.

Pintor de la Villa Giulia, Ática, Grecia. Hacia 450 a.C.

El vaso narra el origen de la agricultura, atribuida al héroe Triptólemo y a Deméter, diosa de la agricultura.





Más allá de la tríada mediterránea.

La economía griega es agrícola. La célebre tríada mediterránea, cereal, olivo y vid son regalos de Deméter, Atenea y Dioniso que enseñan su cultivo a los mortales.

Pan, aceite y vino modelaron el paisaje físico y el espacio simbólico al ser símbolo de cultura. El cereal procura el sustento diario. El aceite será fuente de luz y calor, necesario en los cuidados del cuerpo y en la fabricación de ungüentos. El consumo de vino regulado en el banquete define un espacio de socialización donde se crea pensamiento. Pero también los frutos de la encina y la palmera, higos, frutos secos, manzanas, etc., forman parte de la dieta. 


Teatro de oportunidades y peligros.

La antigua Grecia es un territorio volcado al mar, fuente de alimentación, de intercambios comerciales y de transmisión de conocimiento, cultura y riqueza.

El Mediterráneo ha sido siempre espacio de migraciones en busca de mejores tierras. Las colonias que se fundan en la costa mediterránea seguirán manteniendo fuertes vínculos con las diferentes metrópolis. Muchas de estas empresas acabaron en naufragios. 


Platos de pescado con animales marinos.

Campania, Italia. 350-300 a.C.

La decoración testimoniaba la importancia del mar y sus recursos en todo el ámbito mediterráneo. Se usaban en contextos funerarios, no en el uso cotidiano. 


El mundo marino.

El pescado formaba parte de la alimentación cotidiana. La pesca con caña era usual en las zonas de costa. El pescado de mar era más caro que el de agua dulce y algunas especies, como las angulas del lago Copaïs, en Beocia, eran productos de lujo. 


“(…) un gran golpe de mar lo batió desde arriba, azotando con furia, y la balsa la puso a girar. Se hundió Ulises lejos de la balsa, y el timón se le fue de las manos. El mástil central se quebró al empujar el terrible huracán de mil vientos revueltos y lejos la vela y la verga cayeron al mar. Estuvo sumergido largo tiempo Ulises (…) Mucho después salió y escupió la salmuera amarga de su boca que copiosa y con fuerza le afluía.”

Homero, Odisea V, 314 ss. (Siglo VIII a.C.)


NATURALEZA ALTERADA.

Los dioses y diosas asumen formas diferentes para conseguir sus fines, como Zeus transformado en toro para raptar a Europa. Pero la metamorfosis también puede ser castigo, como en el caso de Niobe, convertida en piedra al vanagloriarse de haber concebido más hijos que la diosa Leto, o de Acteón en ciervo tras haber visto a la diosa Ártemis desnuda en su baño y al que devoraron sus propios perros. Su soberbia les hace ser castigados por los dioses. Otros serán transformados en árbol, como la joven Dafne en laurel, para escapar del deseo de Apolo, o en flor, como Jacinto, para llorar su pérdida. El imaginario griego también concibe seres que yuxtaponen la naturaleza humana y la animal, como las Sirenas, mujeres pájaro o los Centauros. Otros se construyen mediante diversas formas animales, como Pegaso, el caballo alado, Cerbero, el perro de tres cabezas que custodia las puertas del Hades, o la terrible Quimera. Son criaturas dotadas de múltiples significados.



Relieves de la tumba de las harpías.

Proceden de un monumento funerario de Xanthos, Licia, actual Turquía, fechado hacia el 480-470 a.C. Dos seres híbridos con cabeza y torso femeninos y cuerpo de ave emprenden el vuelo llevando entre sus brazos a dos jóvenes. Son Sirenas, antes interpretadas como Harpías.






Fauno con cabrito.

El cabrito vivo que lleva sobre sus hombros será víctima de un sacrificio en honor de Dioniso. 





NATURALEZA MECÁNICA.

En el panteón griego, Hefesto, el dios de la forja, domina la técnica de transformar la materia nacida de las entrañas de la Tierra. Hijo de Zeus y de Hera, quedó cojo al ser lanzado cuando era niño desde lo alto del Olimpo. Su incapacidad le condujo a crear los más curiosos ingenios mecánicos capaces de facilitarle el día a día. De su ingenio nació Talos, el primer robot de la Historia.

JARDINES.

Microcosmos, el jardín es por excelencia naturaleza conquistada. Construido con pérgolas, emparrados, setos y parterres y salpicado de fuentes, es trasladado a pinturas y mosaicos, naturaleza detenida. Lejos de nuestro concepto de amenizar los espacios públicos, en Grecia se limitaban al interior de las casas de los ricos propietarios, en el exterior de las ciudades.



Escifo con paloma.

Estilo de Gnathia, Italia meridional, 330-300 a.C. Bajo un emparrado exuberante, con una guirnalda de hojas de hiedra, se encuentra una paloma, símbolo de Afrodita, diosa relacionada con la fecundidad de la naturaleza.




EROS.

Las primeras cosmogonías dan a Eros una profunda capacidad de generación, hasta el punto de hacer del dios el motor de ese mundo antropocéntrico. Eros preside, bajo sus diferentes rostros, toda acción de los mortales y de los inmortales. Estrechamente vinculado con la diosa Afrodita, es personificación del deseo y del sentimiento amoroso. Alado y armado con el arco y las flechas, conquista con sus armas el corazón de dioses y diosas, de mujeres y hombres.




Lecánide con mujer y Eros.

Apulia, Italia, 340-320 a.C. Eros hermafrodita acompaña a una joven en los momentos previos al matrimonio. 








Leda y el cisne.

Zeus, el padre de los dioses, se convierte en cisne para tener amores con Leda, mujer mortal y reina de Esparta. De esta unión van a nacer Pólux y Helena, conocida más tarde como Helena de Troya.





EL COSMOS EN UNA MANO.

En la mentalidad griega, una polis no puede existir sin una moneda propia, que sirve para medir las cosas y los trabajos, pero también reflejan el universo que nos rodea y la propia identidad de la sociedad, su estructura, sus creencias y sus dioses. 

EL MÁS ALLÁ. 

Es creencia que la muerte separa cuerpo y espíritu. El alma inicia así el camino sin retorno hacia el Hades, el tenebroso reino de los muertos. Privados de su envoltura mortal, las sombras deben atravesar el río Styx, donde el barquero Caronte les ayudará a cruzar las aguas.





Ascós funerario. Canosa, Italia. 300 a.C.

La imagen de la difunta surge del elegante vaso funerario que sirve de vehículo al alma de la difunta. 








Pélice con Eros. Pintor de la Sirena Citarista, Apulia, Italia, 340 a.C.

La escena nos introduce en el jardín de los dioses del Olimpo, donde Eros está sobre el cáliz de una flor que nace entre hojas. Las alas desplegadas del dios abarcan todo el espacio vegetal, semejante a un tapiz. 






Heracles en los confines del mundo. Pintor Nikias, Ática, Grecia, 410-400 a.C.

Cratera con excepcional representación. En el centro, Atlas sostiene la bóveda celeste. Junto a él, su esposa Hésperis, madre de sus hijas, las Hespérides. En el extremo derecho, Hermes, el mensajero de los dioses, con el caduceo. A ambos lados del Titán, los mágicos manzanos que confieren la inmortalidad a aquel que coma sus frutos. La serpiente Ladón, dragón de cien cabezas, los custodia. La diosa Atenea se precipita desde la izquierda con su lanza extendida para proteger a Heracles. 


PÓCIMAS Y BREBAJES.

Las mujeres dominan el ámbito de lo íntimo. A ellas se les concede el conocimiento de los pharmaka, hierbas y brebajes que curan y hechizan.

Heroínas como Circe o Medea atesoran conocimientos que fascinan y aterran, son conocedoras de los saberes de la Tierra, de la cocina mágica. La hija de Helios y de la oceánide Perseis transformará a los hombres de Ulises en cerdos tras haberles hecho ingerir una pócima, el kykeon. Medea, su sobrina, entregará a Jasón el ungüento elaborado con una planta mágica, el promethéion, que le hacía invulnerable al aliento de fuego que exhalaban los toros mágicos que debía vencer. Los conocimientos de las propiedades terapéuticas de las plantas también tendrán su aplicación en la práctica médica, como la peonía (propiedades antiinflamatorias y analgésicas), la amapola y la adormidera (capacidades sedantes), la mandrágora (narcótico antiinflamatorio y cicatrizante).


Recipientes de cerámica de barniz negro. Italia meridional, siglos IV-III a.C.

Destinados a vajilla de mesa o al aseo y cuidado personal, estas piezas remiten al ámbito doméstico, el de la mujer.