Alcalá de Henares (IX).
Catalina de Mendoza María de Mendoza “la Blanca”
Como consecuencia de las reformas del Concilio de Trento nació, en 1588, en Nápoles, el instituto de Clérigos Regulares Menores -después, orden religiosa-, fundado por San Agustín de Adorno y Francisco y Fabricio Caracciolo. Dentro de su línea de expansión, el padre Diego de Villafranca estableció la necesidad de una sede en Alcalá de Henares, en el marco de la Universidad, al igual que otras órdenes. El colegio se fundó en 1613 y, más tarde, el propio Francisco de Caracciolo llegó a Alcalá para conseguir una casa. En 1622 se construyó el colegio, consagrándolo a San José, en una manzana aislada, organizado alrededor de dos claustros separados por escalera imperial cubierta por cúpula barroca elíptica. A principios del siglo XIX sufrió una serie de avatares que terminaron con su uso como centro de enseñanza. Desde entonces ha tenido diversos usos, -cárcel, cuartel- y ahora alberga las enseñanzas de filología.
El monasterio de san Bernardo fue fundado por el cardenal don Bernardo Sandoval y Rojas transformando el barrio de la Almanxara -artesanos de origen morisco- y ocupando parte del palacio Arzobispal. La iglesia se comenzó en 1616, obra de Juan Gómez de Mora, ayudado por el alarife complutense Sebastián de la Plaza, bendiciéndose en 1626. Es un edificio manierista, con fachada de telón realizada en ladrillo rojizo que contrasta con las piedras de las portadas, escudos, etc. La originalidad se advierte en el interior, de planta y cúpula elípticas, con cuatro capillas también elípticas, que alternan con tres rectangulares, una de ellas la mayor, que cuenta con un retablo-baldaquino exento, en madera pintada y policromada, y con pinturas sobre tabla del italiano Angelo Nardi, pintor de la Corte, también autor de las pinturas de las capillas, todas realizadas entre 1616 y 1620. El monasterio cuenta también con un claustro barroco en ladrillo y una buena escalera conventual.



















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