martes, 16 de diciembre de 2025

Palacio de los Mendoza (Infantado). Guadalajara (II)

Perdidos los artesonados mudéjares, se conservan algunas de las pinturas de las salas bajas, de fines del siglo XVI, 1578-1580, obra de Rómulo Cincinato: Crono (imagen del dios y símbolos del Zodiaco), Sala de las Batallas (historia militar de los Mendozas), Atalanta (cinco escenas de la leyenda junto a Hipómenes, chimenea de mármol de Carrara). Son frescos manieristas que presentan una singular mezcolanza de escenas (mitología e historia mendocina) y personajes, expresión del sentido áureo de La Fama por los Mendoza, afirmación de la gloria antigua. En ese ambiente de erudición y humanismo el mismo duque compuso la obra “Memorial de cosas notables”, impresa en el propio palacio por los alcalaínos Robles y Cormellas.






La primera sala es la de Atalanta e Hipómenes, fábula que narra Ovidio en el libro VIII de las Metamorfosis, en la que aparecen los dioses con un sentido simbólico de lucha contra el Tiempo.




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Atalanta es una heroína relacionada con la cultura beocia y vinculada al ciclo arcaico de la mitología griega, consagrada a Artemisa y reconocida por sus habilidades para la caza. Su padre, que sólo quería hijos varones, la abandonó al nacer en el monte Partenio, donde una osa enviada por Artemisa la amamantó hasta que unos cazadores la criaron. Decidió emular a Artemisa y mantenerse virgen, viviendo en el bosque y llegando a ser una cazadora renombrada. Mató a dos centauros que intentaron violarla, participó en la cacería del jabalí de Calidón (Meleagro le regaló la piel) y venció en la lucha a Peleo, padre de Aquiles. Apolonio de Rodas dice en las Argonáuticas que quiso embarcar, pero Jasón la rechazó para que no hubiese riñas en la tripulación.


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Atalanta e Hippomenes, obra de Guido Reni. Siglo XVII 

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Un oráculo predijo que si se casaba se convertiría en animal. Anunció que su esposo sería quien la venciera en carrera y que ella mataría al perdedor, lo que sucedió varias veces. Hipómenes (Melanión) la venció con la treta de las manzanas de oro (regalo de Afrodita, del jardín de las Herspérides) que dejaba caer cuando ella iba a alcanzarle. La pareja vivió feliz un tiempo, pero, por amarse en un santuario de Cibeles, fueron convertidos en leones (creencia de que los leones no se apareaban sino con leopardos), de forma que perdieron su condición de humanos y quedaron condenados a una vida separada, tirando del carro de Cibeles.

Fuente de Cibeles: los dos leones (Atalanta e Hipómenes) que tiran del carro de la diosa de la Madre Tierra, Cibeles.

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En el siglo XVI se recuperó el mito con una nueva interpretación moralizante, quizá como elogio del matrimonio y del amor virtuoso.

Encuentro de Hipómenes y Atalanta 

Revelación de la historia de Atalanta. El vencido pretendiente ha sido muerto; Atalanta explica a Hipómenes la profecía y oráculo de la sibila délfica (que aparece delante de un templo antiguo) sobre su virginidad, y la prueba que deben superar sus pretendientes para poder casarse con ella. Alrededor de este cuadro se representan minúsculas escenas cinegéticas, con la caza del ciervo, el jabalí, la garza y palomas con halcones. La presencia de una caza del jabalí podría hacer referencia a la historia de Atalanta (de Arcadia) y Meleagro, cazadores del jabalí de Calidón.

Hipómenes reta a Atalanta a participar en la carrera

 

Carrera de Hipómenes y Atalanta, en el momento en que aquél lanza la tercera manzana de oro de las que le entregara Venus, al haberle pedido protección y ayuda.

Atalanta e Hipómenes se dirigen al templo de Cibeles

 





En unas esquinas, por encima de escudos heráldicos, aparece la diosa Cibeles, como una Diana de Éfeso, la Gran Madre que castiga a los profanadores.










En otras esquinas puede verse una figura femenina con frutos y flores en las manos que podría identificarse como Ceres, frecuente compañera de Cibeles en las representaciones renacentistas.

 

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