sábado, 15 de noviembre de 2025

Alcalá de Henares (VI)

Ignacio de Loyola (Íñigo López de Loyola) llegó a Alcalá en 1526, residió primero en el hospital de Santa María la Rica y, más tarde, en el hospital de Antezana, donde cocinaba para los enfermos a cambio de techo y comida. En la ermita del Cristo de los Doctrinos impartía doctrina cristiana en el patio donde también lo hicieron otros profesores ilustres como San Juan de la Cruz o San José de Calasanz. Se marchó de la ciudad al año siguiente de su llegada porque la Inquisición le prohibió que predicara sin titulación ni licencia, lo que hacía también en el patio del hospital de Antezana. Apenas veinte años después de su llegada, los Jesuitas fundaron su primer colegio universitario en Alcalá, cerca de la ermita donde se erige un monumento en su honor, trasladado ya en el siglo XVII a la calle Libreros, donde se erigió el Colegio Máximo en la iglesia de Santa María la Mayor.

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El palacete Laredo, Quinta la Gloria u Hotel Laredo (casa aislada para una sola familia) se sitúa en el paseo de la Estación de Alcalá de Henares y fue construido por Manuel José Laredo y Ordoño, como vivienda particular, entre 1880 y 1884 en estilo neomudéjar, con decoración interior en yeserías y azulejos de inspiración oriental, siendo Juan José de Urquijo el arquitecto. Tras varios cambios en la propiedad, en 1988 el Ayuntamiento lo cedió a la Universidad de Alcalá que lo dedica a Museo Cisneriano del Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros.





El primer propietario y autor del proyecto de este palacio fue personaje destacado en Alcalá, alcalde entre 1891 y 1893. Trabajó con restaurador, constructor y pintor, en la rehabilitación del palacio Arzobispal. Destacó en pintura decorativa y escenográfica y fue miembro de la Real Academia de San Fernando. 



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En 1767 se produjo la expulsión de la Compañía de Jesús y se inició una profunda transformación del edificio de su Colegio Máximo, que pasó a convertirse en sede de la Universidad en sustitución del antiguo Colegio de San Ildefonso. De la adaptación se encargó el arquitecto Ventura Rodríguez, que dejó una monumental escalera. En 1797 la Universidad regresó a su antigua sede, en la que permaneció definitivamente hasta su clausura en 1836. En 1824 Francisco Tadeo Calomarde había incorporado la Universidad de Sigüenza a la de Alcalá.

 
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El cardenal y arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas (valedor de escritores como Lope de Vega, Quevedo, Góngora y Miguel de Cervantes) fundó el convento cisterciense de monjas de San Bernardo en Alcalá de Henares (“bernardas”) el año 1613. Las obras comenzaron en 1617 en el barrio musulmán de la Alcalá medieval y finalizaron en 1626. La antigua puerta de Burgos quedó en el interior del huerto del convento, por lo que se construyó el portillo de San Bernardo. El diseño se atribuyó al alcalaíno Sebastián de la Plaza, aunque en la actualidad se piensa en Juan Gómez de Mora (Plaza Mayor de Madrid, Clerecía de Salamanca, Panteón de Reyes de El Escorial). La fachada principal es de tipo telón, acabada en ladrillo rojo según el clásico modelo del barroco complutense. La iglesia es de planta elíptica con seis capillas laterales, con gran cúpula encamonada cubriendo el espacio central. Delante del altar mayor está el baldaquino exento con el sagrario, rodeado de pinturas de Angelo Nardi.

 
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El Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula (patronos de Málaga) es conocido como Colegio de Málaga al ser fundado en 1611 por Juan Alonso de Moscoso, obispo sucesivamente de Guadiz-Baza, León y Málaga. Había estudiado en el Colegio Menor de la Madre de Dios y fue catedrático del Colegio Mayor de San Ildefonso. La construcción se inició hacia 1523 bajo la dirección de Juan Gómez de Mora, con Sebastián de la Plaza como maestro de obras, y fue acabado casi a finales de siglo por otros dos alarifes. Es el más grandioso de los colegios menores y modelo de la arquitectura barroca madrileña. Es edificio de dos alturas rematado por dos torreones, en fábrica de ladrillo, organizado en torno a dos patios separados por espléndida escalera de estilo imperio rematada con cúpula ovalada.

 
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En uno de los patios del Colegio de Málaga se encuentra una gran fuente, obra de Miguel de Arteaga (1769), decorada con una cabeza de león con sus fauces abiertas. Una antigua costumbre alcalaína, cuando una dama dudaba de la fidelidad de su enamorado, era llevarle ante la fuente y obligarle a jurar sobre su fidelidad metiendo la mano derecha en la boca del león.




 
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