Pasarelas
Desde hace un tiempo está muy de moda la construcción de pasarelas en lugares difíciles como un medio de atraer turismo activo. Siendo poco dificultosa ni cansada la travesía por estas pasarelas, el aliciente lo pone la apariencia de riesgo, la acrofobia o miedo a las alturas, lo escarpado del terreno.Los expertos nos dicen que al asomarnos a una altura sentimos una sensación de desequilibrio que llamamos vértigo, cuando no lo es, se trata de miedo a las alturas. El vértigo es una alteración en el laberinto, en el órgano del equilibrio del oído interno, que hace que, aunque no nos movamos, parece que todo gire y se mueva a nuestro alrededor. También puede aparecer esa sensación al tumbarnos o incorporarnos en la cama. En cambio, el miedo a las alturas o acrofobia produce una sensación de desequilibrio que no es una enfermedad, y que depende de cómo se maneja la información visual y las situaciones de ansiedad.
En cualquier caso, lo que debe ser una experiencia
agradable -aunque con un punto de aventura- que permita apreciar el entorno con
calma y mirar tanto cerca como lejos, tanto abajo como arriba, se puede
traducir en “pasar un mal rato” para algunas personas, que no deberían
probarla.
Es conveniente entender la causa de la ubicación, puesto que en algunos casos no se debe a una moda contemporánea, sino que se construyó hace tiempo con una finalidad de paso, de sendero, para conseguir un atajo atravesando zonas muy escarpadas (Mont Rebei), para el mantenimiento de alguna infraestructura (caminito del Rey), etc.
La estructura de estas pasarelas suele ser metálica, con madera en algunas ocasiones. El suelo está formado por un enrejado metálico que permite pasar el agua de la lluvia y que no resbala demasiado, aunque puede ser también de peldaños de madera, en cuyo caso hay que andar con más cuidado si están mojados. Para dar más emoción al paseo proponemos un cambio en la estructura, sustituir -con ayuda de la IA- el suelo de rejilla metálica por cristal, para poder ver bien debajo de nosotros, como se ha hecho en el Centro de Interpretación del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña.
En la provincia de Huesca hay varias. Una de ellas está en el río Vero, al lado de Alquézar, en la comarca Somontano de Barbastro.
Otra pasarela de este tipo es la de Panticosa, comarca del Alto Gállego, sobre el río Caldarés.
La pasarela de Montfalcó (sierra del Montsec, margen derecha del río Noguera Ribagorzana que hace frontera entre Huesca y Lérida, entre Aragón y Cataluña) tiene una estructura diferente, con más madera en su construcción.
Como continuación o como preámbulo de la pasarela de Montfalcó, según dónde se comience la andadura, está el congosto de Montrebei, al otro lado del río Noguera Ribagorzana, en Lérida, en Cataluña. No es una pasarela adosada a la roca, sino un paso excavado en ella. En este caso no podemos sustituir el suelo. Sí podemos ayudar a disminuir el miedo colocando una barandilla de cristal, que, sin afear el conjunto, puede dar algo más de seguridad.





















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