Mérida (I)
ACUEDUCTO DE LOS MILAGROS.
Quizá del siglo III. Hubo otros anteriores.
El agua venía del embalse de Proserpina, a 6 km.
El tramo más vistoso es la arquería que salva el río
Albarregas, 830 m, 25 m de altura.
La estructura es característica de Mérida. Se compone de
robustos pilares, en los que alternan cinco hiladas de sillares de
granito con cinco hiladas de ladrillo, otorgando así una peculiar
elegancia con la mezcla de los dos colores, el del granito y el rojo intenso
del ladrillo. Arcos a diferentes alturas van enlazando los pilares, cuyo núcleo
es de opus caementicium. Los arcos de enlace son de ladrillo, salvo el que
salva el cauce del río, que tiene las dovelas de granito muy bien trabajadas.
Son todavía 73 los pilares que han permanecido más o menos deteriorados.
Cerca está el puente romano de Albarregas.
BASÍLICA DE SANTA EULALIA.
Fue el primer templo cristiano erigido en Hispania tras
la paz del Emperador Constantino, edificado como basílica martirial en memoria
de Eulalia de Mérida, por lo que se convirtió, durante los albores de la Edad
Media, en lugar de peregrinaciones. Fue
construida extramuros en el siglo IV-V, sobre el túmulo funerario de Santa
Eulalia y reerigida sobre los restos de la original en el siglo XIII por la
Orden de Santiago.
Es la única construcción plenamente medieval de la
ciudad. Destacan las capillas laterales y la puerta derecha de la fachada,
románica. En el interior destaca el artesonado de sus bóvedas, los capiteles y
columnas, algunos procedentes del templo visigodo.
LA CRIPTA.
Restos romanos (casas ss I-III) y visigodos (necrópolis).
Destacan los restos del túmulo funerario de Santa Eulalia, tardorromano, sobre
el que se edificó la basílica visigótica cuyo frontal superior, que cierra el
ábside del altar mayor, se ha salvado de
todas las obras.
EL EDIFICIO.
Planta basilical, tres naves terminadas en tres ábsides
semicirculares. Restos de la basílica paleocristiana y visigoda en la cabecera.
HORNITO DE SANTA EULALIA.
En el atrio de la Basílica se conserva el famoso
«Hornito», el hito popular más destacado de la ciudad por su relación con el
culto a la Mártir Eulalia. Según la tradición se levanta sobre el lugar en el
que sufriera martirio la joven emeritense. En realidad, se trata de una capilla
votiva erigida para que los peregrinos pudieran orar ante la santa a cualquier
hora del día sin necesidad de acceder al interior del recinto basilical. Se
destacan los restos reutilizados de un templo romano dedicado al dios Marte
donde puede apreciarse la inscripción:
MARTI SACRVM VETTILLA PACVLI (consagrado a
Marte. Vettilla, esposa de Páculo).
Palacio de los Corbos.
En el siglo XVI, la familia de los Corbos, en consonancia
con el interés por la Antigüedad del Renacimiento, emplazó en las estructuras
del templo romano su casa señorial. En tiempos medievales parece que la zona
era el barrio judío. El palacio fue demolido y no conserva sus tres plantas.
Queda una galería en dos plantas con arcos de medio punto rebajados. En la
parte inferior se utilizan piezas -fustes, capiteles, basas, cimacios- de
épocas romana, visigoda o medieval. En la superior, las columnillas son más
fines y de factura contemporánea al palacio. En la parte posterior quedan dos
ventanas de gusto mudéjar. Mariano José de Larra, en 1835, dijo que “el
conjunto presenta la diforme idea de un vivo atado a un cadáver”, pero la
construcción del palacio ayudó a la conservación del templo.

























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