A
orillas del Henares.
5.POBLACIÓN (III, Etnología).
El
calendario de fiestas de un pueblo equivale a
una radiografía de su organismo social. En su historia, a los pueblos les pasa
como a las personas y familias, que en su trayectoria hay momentos de alegría,
otros de tristeza, fracasos y victorias. La población que se mantiene más en
contacto directo con la naturaleza es la que mejor exterioriza las costumbres
acumuladas a través de generaciones, y esto es lo que ha pasado en esta zona.
La presión de las fuerzas de la naturaleza sobre una comunidad determina
también una presencia más o menos intensa de las alusiones al entorno físico en
el folklore, hasta llegar a la desaparición práctica del tema en el
costumbrismo urbano, donde la lluvia, viento, helada, sequía, etc., han perdido
su importancia.
En unos lugares esencialmente trabajadores, una gran
parte del repertorio etnográfico versa sobre la faena y permite comprobar, como
cuenta Mac Iver, que las sociedades simples no tienen bien desarrollada la
distinción entre orden social y tecnológico. Las conductas populares, al igual
que los utensilios, son expresivas y funcionales; hay una unión indisoluble
entre instrumentos y signo, entre la finalidad del trabajo y su plástica.
Las fiestas y tradiciones imperantes en el valle del
Henares, especialmente en sus cursos Alto y Medio, y en particular en el
antiguo condado de Humanes (más Mohernando, Robledillo, Cerezo y Razbona)
tienen en general un marcado carácter propiciatorio ajustado a los
ciclos de
Naturaleza, como corresponde a una zona agrícola y ganadera, celebrándose
en cantidad inversa a la faena en el campo. Como ejemplos pueden ponerse la
quema de los campos en la llamada “
Procesión del Fuego” en Humanes de
Mohernando, que entronca con cultos precristianos con origen en las fiestas
en honor de la diosa griega Démeter (una fiesta parecida había en Los Santos de
la Humosa), los “Mayos” o celebraciones festivas de la primavera, las fiestas
de septiembre para dar gracias tras la culminación del año agrícola, cuyos
ciclos y estaciones están reflejados en un
calendario en la portada
románica de la iglesia de Beleña de Sorbe y en otro mensuario en Campisábalos.
Las coloristas
botargas, de antigua tradición, son
el elemento más atractivo y singular del folklore de Guadalajara,
principalmente de la Campiña y la Alcarria. Estas figuras recorren las calles
haciendo tintinear ensordecedoramente los cencerros que portan a la cintura
para alejar a los espíritus, al paso de las procesiones religiosas a las que
acompañan hasta la puerta de la iglesia; persiguen a la chiquillería y penetran
en las casas de las mozas casaderas con el fin de robar los chorizos y
morcillas de la matanza. Son personajes enmascarados, vestidos de forma
arlequinada con llamativos colores y armados de cachiporra. Lo más llamativo
son las máscaras, de las que quedan menos de madera (Arbancón, Humanes), siendo
sustituidas por otros materiales más sencillos como cartón o cuero (Alarilla).
Aparecen en pueblos
como Humanes de Mohernando, Robledillo de Mohernando (Botarga de los Casados) y
Alarilla (el zarragón), donde efectúan sus salidas el día primero de año; en
Razbona el día 5; como Veldenuño-Fernández, donde lo hacen el domingo siguiente
al día de Reyes, con motivo de la fiesta del Niño Perdido; la botarga de San
Sebastián en Montarrón, hacia los días 19 y 20; botarga y bufón de palacio en
Mohernando, día 20; Robledillo de Mohernando, en honor a Ntra Sra de la Paz, el
24 de enero, conservando un carácter infantil, la última de estas
características; soldadesca y botarga de la Virgen de la Paz en Macuecos, día
24; botarga en Fuencemillán, día 25. Una fiesta parece tener su origen en la
conmemoración de la reconquista de la ciudad de
Sigüenza, loa noche del 21 al
22 de enero, día de
San Vicente, de 1124. Frente a la iglesia de San Vicente,
patrono de la ciudad, se construye una montaña de leña a la que por la noche se
prenderá fuego. Una vez que las llamas pierden altura servirán de diversión a
la juventud, que las saltará y con las cenizas cubrirá su rostro y manos
embadurnando a quienes se crucen en el camino.
El 2 de febrero salen las botargas de
la Candelaria
en Arbancón y Retiendas, la Candelaria de Malaguilla, las Caridades de San Blas
en Fontanar, Carta de Candelas en El Casar y la Rueda en Torrejón del Rey. Las
mujeres son las protagonistas de la fiesta de Santa Águeda, día 5. En Cogolludo
se elige a la alcaldesa Mayor, sigue el pregón y el desfile de mujeres,
gigantes y cabezudos, charanga y pueblo en general. Fiestas similares hay en
Arbancón, Málaga del Fresno, Villanueva de la Torre, Espinosa de Henares,
Humanes de Mohernando, Jadraque, Malaguilla, Razbona, Yunquera de Henares.
Alrededor del día 6 es el Domingo del gallo en Espinosa de Henares.
La llegada del
Carnaval marca el comienzo de otro
importante ciclo festivo. Buena participación popular se encuentra en los
pueblos serranos de
Almiruete (botargas y mascaritas, día 7) y Villares de
Jadraque (hombres disfrazados de vaquillón, especie de vaquilla muy propia de
la comarca atencina). En Robledillo de Mohernando también encontramos a los
vaquillones, cuya misión consiste en topar con los concurrentes. En Guadalajara
se ha recuperado el Lili, un personaje arlequinado que es perseguido por los
niños. Los chocolateros en Cogolludo. La Procesión del Hornazgo en Málaga del
Fresno. Finaliza el miércoles de ceniza con la oración fúnebre que se realiza
en honor al dios Neptuno y con el Entierro de la Sardina. Con la llegada de la
Cuaresma finaliza el ciclo de invierno y en Robledillo las mozas cantan las Ramas.
Con la
Semana Santa llegan las procesiones, como
las del silencio en El Casar y Guadalajara, el Rosario de los Faroles en
Atienza, la del Cristo de la Cruz Acuestas de Jadraque, y los armaos de
Sigüenza. A destacar también la
Pasión viviente de Hiendelaencina, Marchamalo y
Chiloeches, día 21. La procesión los armaos de Sigüenza está compuesta por
medio centenar de cofrades denominados de carga, pertenecientes a la Cofradía
de la Vera Cruz y Santo Entierro, día 21. El Domingo de Resurrección se queman los denominados
judas en Sigüenza y Valverde de los Arroyos, tras la procesión del Encuentro.
En Cogolludo, el manteo y quema del pelele. La Torrendera en Sigüenza.
Tras la purificación nace una nueva vida con la
primavera. Las fiestas adquieren nuevo colorido. El día final de abril se
cantan los tradicionales
mayos, tanto a la Virgen como a las mozas.
Ciclo de los mayos, el árbol de la plaza, y las mayas, niñas que representan a
cada barrio, o la cruz de mayos, exaltación de la Santa Cruz. Mayo es el mes
mariano por excelencia, junto con agosto y septiembre, por lo que en estas
fechas se concentran la mayor parte de las romerías como de la de la virgen y
procesión de las cruces en Mirabueno, día 20; las Santas Espinas en Atienza, la
romería a la Virgen del Puente en Miedes de Atienza; las fiestas de la Virgen
de la Luz Bella en Mohernando y las romerías a
Ntra Sra de la Salud en
Barbatona; a la Virgen de la Vega de Cendejas de Padrastro; procesiones a san
Isidro Labrador en Espinosa de Henares, Guadalajara; romería a Ntra Sra de
Valñbuena en Cendejas del Padrastro y a la Virgen de la Cuesta en Hita. No
deben olvidarse las bendiciones de los campos como en Algora.
En
Atienza, la Caballada el domingo de Pentecostés,
día 11 de junio. El domingo siguiente a la Octava del Corpus se celebran las
danzas de Valverde de los Arroyos, quizá la fiesta más colorista. Los danzantes
van ataviados de un modo muy peculiar, con tocado especialmente llamativo; ofrecen
un gran repertorio de danzas como el paloteo, las cintas y la perucha. El 22 de
junio se celebran danzas en Utande y se representa la loa a San Acacio mártir.
En Sigüenza, Ciruelas y Jadraque, las Sanjuaneras el 24 de junio, con las
típicas hogueras que cierran la estación. Para el Corpus Christi, en
Guadalajara recorre sus calles la procesión de los Apóstoles, debidamente
ataviados y acompañados por los niños que en fechas próximas han tomado la
primera comunión, día 25. Otra procesión hay en Robledillo. Palazuelos, cena y
rondas de San Juan. Después vendrán las fiestas del verano en torno a la
Virgen, San Roque o el Cristo, y la romería al Alto Rey.
Las fiestas del verano son las más esperadas. El
Festival
medieval de Hita muestra la destreza de los caballistas en los combates,
torneos, etc., mientras suenan los cencerros y alaridos de las botargas, día 1.
El día 2 hay danzas y autos sacramentales en Valverde de los Arroyos. Bendición
de automóviles por San Cristóbal en Guadalajara, Jadraque, Torija. Disfraces y
juegos populares y procesión de Santa Ana en Muduex.
En
agosto, las fiestas giran en torno al toro y la
Misa Mayor junto a procesiones de los santos, el sorteo de las andas, las
roscas y demás productos donados por los vecinos. Botarga en Beleña de Sorbe, y
botarga y danzantes en Málaga del Fresno. La Virgen de Agosto se celebra en
Sigüenza, Tamajón. Recuperada es la fiesta de los
Danzantes de Galve de Sorbe, día
15, en la que intervienen ocho danzantes con una especie de botarga al que se
denomina zarragón. Hay encierros en muchos pueblos como Sigüenza, donde también
se celebran las enramadas. Fiesta mayor, San Roque, en Sigüenza. Romería a la
Virgen de los Enebrales en Tamajón.
En
septiembre, día 2,
romería al Santo Alto Rey de la Majestad en Bustares. E fiesta de Interés Regional la Procesión del Fuego
de Humanes de Mohernando, en la que se venera a la Virgen de Peñahora, la
patrona, a la que se traslada desde la ermita, a orillas del Sorbe, al pueblo,
todos los segundos sábados de este mes, día 9; se avanza al anochecer
prendiendo montones de paja, rastrojeras, en rito religioso y pagano de gran
belleza. A finales de agosto se ha celebrado una fiesta parecida en Los Santos
de la Humosa. En Guadalajara, procesiones, ofrendas y hoguera a la Virgen de la
Antigua. El Cristo se celebra en Atienza y Jadraque. Vaquillas en Alovera.
Fiestas de los Hombres en Cogolludo.
La Feria de Ganado en Cantalojas se celebra el 12
de octubre. En Málaga del Fresno, motetes a la Virgen del Rosario. En Robledo
de Corpes, procesión, subastas del ramo y rondas. Fiestas de Santa María y
subasta de roscas en Sigüenza. En noviembre, fiesta de San Diego de Alcalá en
Muduex. Las roscas del santo, San Diego, el día 20 en Cogolludo. El día 20, en
Hiendelaencina, hoguera de Santa Cecilia, y el 23, en Tórtola de Henares, Santa
Catalina. En diciembre, certamen de rondas tradicionales navideñas en Torija.
Botarga en Arbancón y encuentros de
Música Tradicional Navideña en Guadalajara.
Otro aspecto importantísimo en la vida de los pueblos es
la
gastronomía, que, en esta zona, tiene un origen eminentemente
pastoril, basado en los productos de la tierra con una cocina sobria, pero no
exenta de originalidad. En la zona de Atienza y Sigüenza lo característico es
el cabrito asado al estilo serrano. En Jadraque y Cogolludo se añade el breve
(agua, tomillo, ajedrea, laurel, ajo, limón, perejil, pimienta molida, canela y
orégano). Las recetas incluyen las plantas aromáticas clave del aderezo en los
hornos de leña. También hay asado de cordero, al “ajo arriero” en Cogolludo,
Hiendelaencina y Sigüenza, y “salinero” en Imón.
Otras especialidades son el gazpacho campiñero, chorizo a
la olla, codorniz con funda, codillos, etc. En Atienza hay cecina, en Cogolludo
las migas y los quesos, en Sigüenza asados y codornices. Las migas de pastor,
“cuanto más vueltas, mejor” en Cabanillas del Campo. Productos derivados de la
matanza del cerdo: lomos, chorizos de olla, migas de pastor o serranas. Ritual
de la matanza del cerdo, con la preparación de la morcilla, chorizo, picadillo.
Gachas.
Setas de cardo o níscalos del otoño: níscalos fritos con
pimentón y asaduras de cordero, setas de cardo asadas sobre brasas o a la
plancha, setas senderillas fritas en grasa de chorizo.
Platos de caza: codornices estofadas, perdices
escabechadas, estofado de jabalí, solomillo de corzo, liebre.
Los ríos serranos de aguas corrientes, frías y
cristalinas, como el Sorbe, Bornova, Dulce, etc., son propicios para la captura
de truchas, de la familia de los salmónidos. La arco iris, americana, está
adaptada y se cría en piscifactorías como en La Cabrera.
Hortalizas y verduras de los huertos.
Dulces: bizcochos borrachos de Guadalajara, yemas del
Doncel de Sigüenza, magdalenas de Alcolea de Pinar o Tamajón, rosquillas,
tortas, sobados o pastas, miel serrana con nueves o en “alajú”, turrón árabe
con nueces machacadas, almendras garrapiñadas de Alcalá de Henares.
La miel de la Alcarria, con denominación de origen, es
una de las mejores por sus propiedades nutritivas. Variedades: romero, tomillo
y espliego, con especiales propiedades terapéuticas para el organismo, y de las
que se derivan productos como la jalea real, el polen y el orujo de miel.
Infusiones: poleo, menta o té de roca.
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