miércoles, 30 de noviembre de 2022

ATEMPORA 2022: Segontia entre el poder y la gloria.


Se trata de una magna exposición sobre la historia de la cuenca alta del Henares realizada en el marco de la catedral de Sigüenza, el monumento más importante de la comarca. Se divide en varios apartados o bloques, deslindados en distintos puntos del claustro y de la propia catedral.



Bloque A. Segontia. Entre las nieblas de la historia.

Este bloque, desplegado a lo largo de la panda oeste del claustro de la catedral, muestra los antecedentes del medievo en la comarca, entendida como el territorio comprendido por las cuencas de los ríos Salado, al norte, Dulce al sur y Henares, entre ambos. El recorrido histórico, en sentido cronológico, se centra en las cuatro grandes culturas que se desarrollaron en este territorio antes de la conquista medieval cristiana: celtíbera, romana, visigoda y andalusí.



La historia de la actual ciudad de Sigüenza sólo es comprensible a partir de la Segontia visigoda, sede episcopal, que hunde sus raíces en la ciudad romana del mismo nombre, creada a partir de la conquista del oppidum celtibérico, posiblemente arévaco, de Segontia. A pesar de esto, la localización exacta de la ciudad, en sus fases celtibérica, romana y visigoda, es un tema que suscita controversia.


Galería de personajes. Un mundo en guerra, siglos XI y XII.


Se extiende a lo largo de las pandas norte y este del claustro de la catedral, donde se abren un importante conjunto de capillas que acogen numerosas obras de arte, como la excepcional colección de tapices flamencos o el cuadro de la Anunciación del Greco, ambos del siglo XVII.



Bloque B. La restauración de la sede episcopal de Segontia.

En este bloque se aborda el final de los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes por el control de la actual comarca de Sigüenza, siendo de capital importancia la restitución de la sede episcopal seguntina por parte del arzobispo de Toledo, bajo la órbita del monarca Alfonso VII, que según la tradición encargó la conquista del territorio al nuevo obispo de Sigüenza, don Bernardo de Agén. En este contexto se aborda la refundación o repoblación de la ciudad, el nacimiento del señorío episcopal de Sigüenza y la llegada, junto al nuevo obispo, de los restos de Santa Librada para fundamentar la nueva Catedral. Estos restos se exponen en el arca de madera y plata que el obispo Simón Girón de Cisneros mandó elaborar en el siglo XIV. También de ese tiempo son dos esculturas policromadas que complementan a las cuatro esculturas de gran formato existentes en el crucero de la catedral.


Se dedica un apartado separado a la construcción de la propia catedral, con su evolución desde el estilo románico al gótico.


Bloque C. La Universidad de Sigüenza.

En la sacristía de las Cabezas se exhibe un hecho, determinante como pocos: la fundación de la Universidad de San Antonio de Porta Coeli, que obtuvo su rango por bula papal de Inocencio VIII en el año 1489, sobre la base del Colegio de San Antonio de Porta Coeli, que había sido creado por Juan López de Medina en 1476. Se trata de una de las pocas universidades existentes en el reino de Castilla en el siglo XV.

Un hecho de esta magnitud sólo es comprensible en el marco del proyecto de ciudad que el gran cardenal don Pedro González de Mendoza desarrolló durante sus años como obispo, con el apoyo de su vicario entonces el futuro cardenal Cisneros, que fundaría más tarde la Universidad de Alcalá de Henares.

Se ha dividido en tres grandes períodos: el primero de ellos abarcaría de 1476 a 1591, siendo la etapa de fundación y auge. Las décadas de 1550 a 1580 son las de mayor esplendor, asentándose en Sigüenza varios tipógrafos. Desafortunadamente en 1591 la situación comenzó a cambiar, es la etapa de declive que llegará hasta 1807. Pese a todo, durante este tiempo se cambia la ubicación de la Universidad, construyéndose un soberbio edificio como nueva sede. Lla tercera y última etapa se refiere a la disolución, restablecimiento y supresión acaecido entre 1807 y 1837, cierre definitivo. Se ilustra con un cuadro de Fernando VII pintado por Zacarías González Velázquez, pintor de cámara y director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.  

Bloque D. El arte medieval cristiano en la diócesis de Sigüenza.

El arte románico primero y gótico después estuvieron indisolublemente asociados al fenómeno de la reconquista. En este bloque, desplegado a lo largo de la girola de la catedral, se aborda la evolución artística del medievo y su reflejo en la diócesis de Sigüenza a través de dos de los temas más recurrentes en el arte cristiano, el Cristo crucificado y la Virgen con el Niño.

Bloque E. Tiempos de cambio. La Edad de Oro seguntina.

La ciudad de Sigüenza y su comarca vivirá un periodo de gran esplendor cultural, económico, social y político entre los siglos XV y XVI. Es la Edad de Oro seguntina, momento de esplendor representado por el obispo don Pedro González de Mendoza, conocido como el “tercer Rey de España” por su poder e influencia, siendo una figura clave para la introducción del Renacimiento en España. Será bajo su mandato cuando se construya la Plaza Mayor, el acueducto o la Universidad, pero también se llevaron a cabo grandes obras en la catedral. Destaca en este espacio y en este periodo la capilla de don Martín Vázquez de Arce, el Doncel de Sigüenza, muerto en la guerra de Granada en 1486, con tan solo 25 años. En este espacio se ha instalado un árbol genealógico presidido por un escudo recién restaurado del Doncel.

Vinculado también con la capilla de los Arce se muestra el antiguo retablo de la familia de La Cerda, propietarios de la capilla hasta su compra por parte de la familia Arce. Se trata de un retablo del siglo XV, de extraordinaria calidad, que representa las vidas de Santa Catalina y de San Juan Bautista.

Bloque F. El legado del señorío episcopal medieval de Sigüenza.


En este bloque final se analiza la evolución de la sociedad del Antiguo Régimen hasta finales del siglo XVIII, momento en el que se produce la disolución del señorío episcopal de Sigüenza en 1796 y la llegada de un tiempo nuevo marcado por el fin de la sociedad estamental. En él se exponen piezas de los siglos XVII y XVIII, como un magnífico retablo barroco del siglo XVII, de Juan de Lobera y Pedro de Miranda, que preside el trascoro y que fue levantado para albergar la talla medieval de la Virgen de la Mayor, patrona de la ciudad.


En el segundo espacio se exponen algunos planos de la ciudad y de la comarca procedentes del Archivo Histórico Nacional.


El tercer espacio se ha dedicado a la importancia que tuvo la sal en estas tierras para explicar la riqueza e importancia alcanzada por el obispado, famoso en la Edad Media por su riqueza, y que logra su máximo esplendor a partir del estanco de la sal en 1564, que dota de un papel estratégico a las Salinas de Imón y La Olmeda.

 



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