Color azul claro
En el arte y en la antropología, el simbolismo del color
se refiere al uso del color como símbolo en las diversas culturas. El uso de
los colores tiene una gran diversidad en las asociaciones sociales y morales
entre culturas, e incluso en diferentes lugares y periodos de tiempo dentro de
la misma cultura. Un mismo color puede tener asociaciones diferentes dentro de
la misma cultura, debido a que las significaciones se basan en lo individual,
cultural y universal. También depende del contexto y está influenciado por los
cambios producidos a lo largo del tiempo.
El azul claro es el de los cielos y los océanos y evoca
sensaciones de serenidad, tranquilidad, estabilidad, protección, salud,
entendimiento, generosidad, calma, paz, orden, honestidad, fidelidad, lealtad y
confianza. Por eso muchas marcas famosas lo han incorporado. Ya en Egipto y
Grecia era un color que protegía de los espíritus malignos y en el hinduismo es
el color del señor Shiva. Indica reposo y recogimiento y simboliza el descanso,
la confiabilidad. En la Iglesia
Católica, la Virgen María es representada con mayor frecuencia con este color,
para simbolizar estar llena de gracia por el favor divino.
Vincent van Gogh, Almendro en flor, 1890,
Saint-Rémy-de-Provence, Francia.
Su tema favorito, ramas florecientes contra un cielo azul,
pintura como regalo a un recién nacido. La almendra del árbol como símbolo de
la nueva vida, como el árbol florece a principios de febrero anunciando la
llegada de la primavera.
Canaletto, La entrada al Gran Canal, Venecia, 1730.
Las vistas pintadas de ciudades y paisajes fueron muy
populares en el siglo XVIII. Los viajeros a Italia buscaron registros
detallados de sus visitas a Roma, Florencia, Venecia y Nápoles. Canaletto era
el pintor de vistas más famoso en ese momento, por su capacidad para captar la
luz, la vida, los edificios. Además tenía reputación como pintor topográfico.
Aprendió la perspectiva con su padre, estuvo en Roma y viajó a Inglaterra,
donde residió desde 1746 hasta 1755. Sus obras pueden agruparse en dos
categorías principales: vistas topográficas muy precisas y vistas imaginarias.
Este cuadro pertenece a la primera categoría.
Paul Cézanne, Maison Maria con una vista del Castillo Negro,
1895, 65x81 cm.
Los edificios provenzales, con paredes de estuco y techos de
tejas rojas, observados desde una carretera que se convierte también en imagen,
fueron uno de sus temas favoritos. El tema es una repetición de la composición
de La casa del hombre colgado, que mostró en 1874, en la primera exposición
impresionista y en la Feria Mundial de París de 1889. Cézanne aplicaba el color
de forma característica, en trazos cortos y paralelos, de igual manera para los
objetos que para el espacio vacío. Aquí los árboles se representan con líneas
discontinuas irregulares, junto con la densidad del cielo. El pintor muestra
rincones de la Francia rural con edificios domésticos sencillos, en obras que
fueron inspiración para Braque y Picasso, y por extensión, para el cubismo y el
arte de principios del siglo XX.
James Abbott McNeill Whistler, Nocturno: azul y plata.
Chelsea, 1871, 608x502 mm.
Esta vista es desde el puente Battersea que mira a través
del Támesis hacia Chelsea. La torre de la Iglesia Vieja de Chelsea se ve a la
derecha y, en primer plano, un pescador mira a la barcaza baja. Esta pintura,
la primera de una serie, está destinada a transmitir una sensación de la
belleza y la tranquilidad del río Támesis en la tarde noche. Es evidente la
influencia de los grabados japoneses en madera por la gama pequeña de colores y
el elemento de mariposa en el centro inferior, que Whistler usó como su firma.
Joaquín Sorolla y Bastida, Clotilde en la playa, 1904.
En este lienzo, Sorolla combina el retrato con la pintura al
aire libre, una fórmula que aplicó a su familia y a los amigos, sus modelos
preferidos, ya que estaba a gusto con ellos en un género que no era su
favorito, y pintar al aire libre le satisfacía aún más. Fuera de su estudio se
multiplicaba el juego de luces y el retrato se enriqueció con sus sutilezas: la
luz del atardecer con las sombras alargadas proporciona la luz de fondo para la
figura de Clotilde, que proyecta tonos de color malva, azul y verde en su
vestido y rodean su rostro con un suave halo al quedar filtrados a través de la
sombrilla.
Joseph Mallord William Turner, Venecia: La Dogana y San
Giorgio Maggiore, 1834, 91,5x122 cm.
Turner visitó Venecia por primera vez en 1819 y la ciudad le
inspiró para hacer un grupo de puntos de vista libres y límpidos, algunos de
los cuales revelaron una nueva comprensión de las cualidades de la acuarela
pura. En estas obras conservó las serenas tradiciones del paisajismo inglés,
antes de cambiar de estilo para, siendo un pintor romántico, retratar el
asombroso poder de la naturaleza sobre el ser humano en fuegos, catástrofes,
hundimientos, etc., que demuestran que la humanidad no es más un conjunto de
peones de la Naturaleza.
John Peter Russell, Mar agitado, Morestil, 1900, Francia,
66x81,8 cm.
Este
artista australiano viajó a Europa y aprendió arte, pintura. Conoció a Van
Gogh, Matisse y Monet –a quien llamó “el príncipe de los impresionistas”-, y su
mujer fue modelo de Rodin. Se interesó por primera vez en el impresionismo en
París, donde probó algunas de las técnicas en sus propias obras. Era conocido
especialmente por su habilidad como colorista, mezclando pigmentos. El visitar
lugares alrededor de su hogar e inspirarse en la luz clara y los colores
brillantes le llevó a crear obras en plein air.
Anna Ancher, Interior con clematis, 1913, Anchers Hus,
Skagen, Dinamarca, 64,2x55 cm.
La imagen es su propio estudio en su casa, Anchers Hus, pero
se parece más a una sala de estar sin ninguna indicación de que este espacio
sea el lugar de trabajo de un artista. No hay caballete, ni pinceles, ni
pinturas. Se ha centrado en la mesa, la disposición de las flores de clemátide
y la ventana enmarcada por las cortinas de color azul claro.
Almeida Júnior, Marinha, Guarujá, 1895, 83x48 cm.
Este pintor es quizá el más importante pintor realista
brasileño del siglo XX. En lugar de pintar las académicas escenas mitológicas o
históricas, pintó figuras rurales representando a granjeros y campesinos, y
también paisajes. Los pintores realistas y naturalistas franceses, a los que
conoció por estudiar en Francia gracias a una beca, ejercieron gran influencia
en su obra, antes de regresar a su país.
Claude Monet, Mujer con sombrilla: Madame Monet y su hijo,
1875.
Desde 1860 evolucionó el impresionismo partiendo del deseo
de crear representaciones de figuras múltiples a gran escala hasta personas
comunes en situaciones casuales al aire libre. En su estado más puro, el
impresionismo estaba en sintonía con la pintura de paisajes, aunque en esta
obra se ve la habilidad de Monet como pintor de figuras. Al contrario que en
las convenciones artificiales del retrato, aquí delinea las características de
las personas libremente, como los alrededores. Se elogió la espontaneidad y
naturalidad de la escena. El artista pretendía transmitir la sensación de una
salida familiar informal en lugar de un retrato formal y usó la postura y
colocación para sugerir que su esposa e hijo interrumpieron su paseo mientras
capturaba sus semejanzas. La brevedad del momento se transmite por unas pinceladas
animadas de colores vibrantes. La brillante luz del sol brilla detrás de
Camille para blanquear la parte superior de su sombrilla y la tela que fluye de
su espalda.
Claude Monet, El Gran Canal, Venecia, 1908, 73,2x89,7 cm.
Muchos pintores habían pintado Venecia, sus iglesias,
palacios y canales, pero Monet, abanderado de un tiempo nuevo, aporta una serie
de puntos de vista novedosos sobre el mismo asunto. El esquema compositivo es
muy estricto y convierte el cuadro en una cuadrícula; de arriba abajo, la línea
del agua divide en dos el lienzo; de izquierda a derecha, el poste en primer
término tiene la misma consecuencia visual. Toda la escena está bañada por esa
luz, peculiar y mágica, de Venecia, aunque Monet añade mayor misterio al
emplear unas gamas cromáticas poco naturalistas. En la nebulosa destacan los
famosos postes que sirven para atracar las barcas y, al fondo, Santa María de
la Salud.
Paul Signac, Canal de Overschie, 1906, 808x650 mm.
Este pintor, políticamente un anarquista como Camille
Pissarro, tuvo al principio influencias de Monet, pero después de la fundación
del Salón de los independientes de París se convirtió en un neoimpresionista,
famoso por su desarrollo de la técnica divisionista junto a Georges Seurat. En
sus obras, el colorido se sobrepone a la forma. Fue también un estudioso y dejó
varias obras importantes sobre teoría del arte y varias introducciones a los
catálogos de exposiciones artísticas.














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