sábado, 7 de febrero de 2015

Cervera-Piedrasluengas.

Salimos de nuevo de Cervera, a 1.000 m, con el rostro limpio de toda prisa, pero no hacia el Oeste
como ayer, sino hacia el N, siguiendo a contracorriente el Pisuerga por la carretera CL-626. A la
derecha queda Rabanal de los Caballeros con  un mar de robles milenarios custodiando el camino. A los 6 km llegamos a Vañes –a cuyos vecinos se conoce como “jabalíes”-, a 1.090 m., cuyo poblado originario se encuentra bajo el actual embalse de Requejada (inaugurado en 1940,  65 hm3, 333 has, 20 km de costa), que, como el de Cervera, regulaba las aguas del Canal de Castilla.

La siguiente parada es San Salvador de Cantamuda, que surgió alrededor de la Colegiata de San Salvador, fundada por la condesa de Castilla Doña María Elvira, mujer del conde Rodrigo Guntis y sobrina de Fernando I. La
edificación actual debe datar de 1185, cuando Alfonso VIII creó el condado de Pernía a favor del obispo D. Raimundo. Aquí nos embelesamos ante la Colegiata de San Salvador, con la mejor espadaña –hilo conductor del románico palentino- del románico español, erguida con varios siglos de historias que contar. Está aislada y tiene un exterior armonioso -una cabecera con estilizadas líneas ascendentes y un ábside equilibrado- y gran variedad de temas esculpidos en los canecillos del crucero. Se nos traga el pasado.

Buen día, soleado pero sin excesivo calor. Cielo despejado. Seguimos ascendiendo pero pronto dejamos al Pisuerga y seguimos hacia el N. Pasamos por Areño, Camasobres (pinturas rupestres en la Cueva de los Burros e iglesia de San Pantaleón, con espadaña y pila bautismal románicas) y Piedrasluengas, el último pueblo de la provincia, a 1.330 m de altitud, en un recorrido en el que
Tremaya
abundan los bosques de hayas y que coincide con el de la calzada romana del Burejo. En la subida julio se pega a la piel.

El puerto está a 1.515 m y es un magnífico mirador sobre los Picos de Europa. A la derecha queda Peña Labra y la estación Alto Campoo. Todavía bajamos un poco, hasta el límite provincial, pero ya vale y damos la vuelta. Desandamos el camino notando la caricia del viento en las mejillas y, antes de llegar a San Salvador, giramos a la izquierda y, pasando por Tremaya y Santa María de Redondo, tratamos de llegar a la Cueva del Cobre, nacimiento oficial del Pisuerga, pero, como ayer, el llevar una bici mixta hace que no podamos ir por un terreno tan abrupto y tengamos que volver. Serían, desde el
pueblo, 7 km y 400 m de desnivel, hasta los 1.600 m.

Llegamos tarde a comer a San Salvador, pero, después, podemos ver de nuevo la maravilla de su iglesia cuando la tarde se duerme. Antes de Vañes nos desviamos otra vez a la izquierda, por el valle de la Castillería: paisaje incomparable de pequeñas praderas de aprovechamiento ganadero y frondosos bosques de roble y haya. También hay restos de actividades mineras abandonadas. En San Felices, con arquitectura popular, está la iglesia de San Pedro con la típica espadaña y la ermita de Santa Teresa Herreruela con pinturas murales del s. XV.

A la vuelta, antes de Estalaya nos desviamos a la izquierda para ver al Roblón de Estalaya, roble legendario conocido como el Abuelo, el de mayores dimensiones y el más longevo de la montaña palentina -tiene once m de perímetro y una edad aproximada de 800 años-, que ha sobrevivido a un rayo. Es una ruta de unos 5 km, con 125 de desnivel, que tiene tramos malos para ir con la bici, es peatonal. El bosque caducifolio tiene hayas, robles albares, rebollos, acebos, espinos, servales y mostajos, y en las praderas y riberas hay abundantes herbáceas y flores. Estos árboles centenarios han sido venerados en todas las culturas, considerándose portadores de valores simbólicos como sabiduría, fecundidad, experiencia. Sus entornos y cobijo de sus ramas sirvieron de escenarios propicios para la celebración de ritos mágicos, asambleas, fiestas y aquelarres
. Cerca está la senda al bosque fósil: nace en el pueblo de Verdeña, tiene unos 3 km y un desnivel de 120 m.

Volvemos a Cervera y, tras el aseo, completamos la visita turística. La iglesia de Santa María del Castillo, en el emplazamiento del antiguo castillo, es gótica, del s. XVI, tiene tallas del s. XIII y una valiosa pintura (La Adoración de los Reyes) de Juan de Flandes. La ermita de la Cruz, barroca del s. XVIII, presenta una fachada cuya originalidad reside en la utilización de dos tipos de piedra de diferente color. La ermita-cueva de San
Vicente, resto de un eremitorio rupestre, presenta una gran sala rectangular con varias entradas y una capilla excavada, y está rodeada de una necrópolis fechada entre los ss. VIII-XI.

Tras una jornada larga, relajamos los cansancios con una fría cerveza y la cena. Hoy ha sido otra etapa casi totalmente centrada en la naturaleza, aunque hemos iniciado el románico con la mejor espadaña. La imagen de San Salvador de Cantamuda nos acompaña al retiro.









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