sábado, 7 de febrero de 2015

Cervera-Vidrieros.

 Comienza a ser julio. Venimos al Norte de Palencia a empaparnos de románico, sin desperdiciar la maravilla de los paisajes naturales. Las dos primeras etapas, circulares, tienen como inicio y fin la población de Cervera de Pisuerga. Tras el viaje, iniciamos la primera etapa hasta Vidrieros, por la
llamada Ruta de los pantanos, la P-210. Pasamos por el Parador y seguimos hasta el primer pueblo, Ventanilla -en la cola del embalse de Ruesga, a unos 7 kms-, que nació a partir de una antigua venta.
Parece que los ganaderos que acudían con sus animales a las ferias de Cervera tenían por costumbre pernoctar aquí. Las gentas trabajaban la madera y vendían puertas de haya, escaleras de mano y carbón de fragua. Letrilla: “En Rebanal hacen puertas / en San Martín carretillos / en Ventanilla las cunas / y en Cervera los chiquillos.

Seguimos adelante llevando a nuestra izquierda la Sierra del Brezo, composición caliza sin arbolado,
con gayuba y brezo, que forma una muralla natural entre la llanura y el parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña
Palentina. Más tarde pasamos el desvío a San Martín de Herreros que dejamos para la tarde. Aquí ya empieza a notarse el desnivel aunque no es muy acusado.  Subimos el Alto de la Varga, que tiene 9,5 km desde Ventanilla, con una pendiente media del 4% y un desnivel de 376 m hasta llegar a los 1.414 m de altitud. Vemos, más alto a la derecha, el pueblo de Santibáñez de Resoba se convierte en nuestro horizonte. El día es muy bueno en este principio de julio. El cielo está despejado. En el verde paisaje destacan los grandes macizos amarillos de retama florida. Parece primavera. La zona ha retenido el ritmo lento de las estaciones.

Conforme ascendemos y nos acercamos a Santibáñez,  a 1.202 m de altitud, se ve su construcción en graderío. Además de la arquitectura popular destaca en sus construcciones la piedra negra tan
abundante en este Valle Estrecho, que no lo es tanto. Apartada queda la iglesia de San Cristóbal, sencillo edificio del siglo XIII, de una nave y espadaña románica de tres vanos. En la zona, muy apropiada para el montañismo y el senderismo, hay muchas cuevas, algunas visibles desde la carretera. Seguimos  subiendo, respirando la cercanía del objetivo,  hasta el Alto donde hay un mirador desde el que se ve bien el valle Estrecho y las cumbres de Fuentes Carrionas. Estamos en la divisoria de aguas entre el Pisuerga, de donde venimos, y el Carrión, a donde vamos. Se ve muy bien el embalse de Camporredondo, inaugurado por Alfonso XIII en 1930 (70 hm3, 388 ha., 22 km de costa, amplia zona regable).

Río Carrión. Vidrieros
Ya en bajada pasamos por La Lastra, a 1.368 m de altitud (Iglesia de la Asunción de Ntra Sra, con portada románica). Seguimos descendiendo hasta Triollo, a 1300 m, al pie del Curavacas, de 2.524 m,  en el valle del Carrión al que seguimos a contracorriente hasta Vidrieros (iglesia románica ss. XII-XIII que no se usa, cruz de origen celta en la fuente de la plaza). Esta zona es un nudo geológico e hidrográfico, lugar de paso en las campañas de Augusto hacia el corazón de Cantabria, s. I a.C. Unas legiones ascendían desde Guardo por el Carrión; otras por el Pisuerga y Cervera y otras entre Peña Redonda y el Brezo y se unían en La Lastra, de donde partían, contorneando el Curavacas, por el valle y puerto de Pineda para descender por el valle de Liébana.

A la orilla del Carrión, que viene desde Peña Prieta, de 2.539 m,  comemos el bocadillo. Día soleado
Embalse de Camporredondo. Triollo
con buena temperatura. Volvemos, tomamos café en Triollo y ascendemos La Varga, menos pendiente desde aquí. En lo alto nacen varias rutas, como la senda del Gigante de Valle Estrecho (senderista). La bajada se hace muy rápidamente. Antes de Ventanilla hay un desvío a la derecha, hacia San Martín de los Herreros. Desde aquí se puede ir a Rabanal de las Llantas, donde está el nacimiento del río Rivera en la Fuente Deshondonada, zona de abundantes hayedos y robledales, de gran belleza natural. Desde San Martín se llega al Valle de Tosande y a su famoso bosque de tejos, la tejada, joya botánica herencia de la era terciaria.

Una de las bicis es mixta y, ante el peligro de rotura de la cubierta, nos volvemos. A la vuelta
Embalse de Cervera desde el Parador
paramos en el Parador Nacional de Turismo Fuentes Carrionas, desde el que se contempla muy bien
el embalse de Ruesga o Cervera (1923, 11 hm3, 106 ha, 11,2 km de costa), en el río Rivera, afluente del Pisuerga, que tenía como misión fundamental la de asegurar las aguas del Canal de Castilla.

Ya en Cervera, tras el aseo, turismo. Recorremos la población empezando por la Plaza Mayor (soportales, columnas de piedra ss. XVI-XVII) y viendo los escudos que distinguen las casas nobles como la de Los Leones, la del Camarero de los Condestables, Gutiérrez de Mier, Conde de Siruela, etc. Si tuviéramos más tiempo podríamos ver los museos: Parroquial de Santa María del Castillo, Etnográfico de Piedad Isla, Cantarranas (Arquitectura y Etnografía rural).

 Por hoy ya es suficiente. Cena y paseo nocturno recordando que la etapa  de hoy ha sido de paisaje, que nuestra retina retiene cuando nos vamos a descansar.



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