viernes, 19 de diciembre de 2014

Atienza.

Después de ver la laguna de Somolinos y las maravillosas iglesias románicas de sus cercanías, como el día veraniego es largo, paramos en Atienza, en la comarca de la Sierra, a 1.169 m de altitud, con su casco urbano en la ladera de un cerro, con calles de trazado medieval en cuesta, con el castillo en lo alto. Es la antigua Tithya, enclave arévaco que resistió a los romanos –hay restos celtíberos en los
alrededores-, y aparece en el Cantar de Mío Cid como “peña muy fuert”. Tuvo mucha importancia durante la Edad Media y la perdió al alejarse la frontera con los musulmanes.

Poco antes vemos la ermita del Humilladero, del siglo XVI, con planta cuadrada con dos capillas
laterales, porche y ábside semicircular, labrada en buen sillar. Aparcamos en las afueras, al lado de la carretera y entramos por una calle donde está la Posada del Cordón (palacio medieval donde destaca un cordón franciscano rodeando el pórtico y un ventanal gótico), actual Museo Etnológico, poco antes de la Plaza de España o del Ayuntamiento (siglo XVIII, torrecilla con reloj, escudo), en fuerte cuesta, de forma triangular, con soportales en dos costados, con casas espléndidas como un palacio del siglo XVI (gran arco adovelado y escudo heráldico) y con una fuente del siglo XVIII en el centro.
 
Estamos en el segundo recinto amurallado, pero cruzando el arco de Arrebatacapas –uno de los mejor conservados- entramos en el primero, llegando a la Plaza del Trigo o del Mercado, tipo de plaza
castellana, con soportales con columnas de piedra, estructuras de madera y revocos de yeso. Hay varias casas medievales, como la del Cabildo (en los capiteles están sus emblemas: llaves cruzadas, águila bicéfala) y también en las calles aledañas. Aquí está la iglesia parroquial de San Juan del Mercado, dedicada a San Juan Bautista, iniciada en el siglo XII y rehecha en el XVI, renacentista.

Salimos dejando a la izquierda un curioso balcón de esquina y llegamos a la iglesia de la Santísima Trinidad, con el ábside románico del siglo XII, una nave de tres tramos y bóveda de crucería, capillas gótica y renacentista, que es el Museo de la Caballada. Seguimos la calle, que va
girando a la derecha a la vez que asciende, hasta la iglesia de Santa María del Rey, al pie del Castillo, dentro del cementerio. Es románica del siglo XII, con una magnífica portada al Sur, con siete arquivoltas concéntricas que se apoyan en columnas con capiteles. La decoración es de personajes de la biblia, unos en sentido radial y otros siguiendo la línea de los arcos.

Terminamos de ascender hasta el Castillo que domina el cerro, el principal hito visual, usado por celtíberos y árabes. Hay una puerta de entrada al Norte, flanqueada de muralla, que lleva, pasando por unos aljibes (rectangulares, tallados en la roca y con restos de la cubierta abovedada de ladrillo) hasta la torre del homenaje (planta rectangular, tres pisos) en un espolón de roca que forma como una proa.
Desde aquí se divisa una buena panorámica y se ve el trazado de los dos recintos amurallados.

Volvemos y al llegar a la iglesia de la Santísima Trinidad, giramos a la derecha para ver un tramo de muralla y la puerta de la Guerra, del primer recinto como el arco de Arrebatacapas, y los de la Virgen y las Escuelas Viejas, que vemos a continuación. Seguimos por la iglesia de San Gil (de la parte románica queda el ábside del siglo XII, semicircular, y la pila bautismal), reformada en el siglo XVI (tres naves separadas por grandes arcos y cubiertas de artesonado mudéjar, portada plateresca en arco de medio punto), que alberga el Museo de Arte Sacro. A la derecha nos queda el ábside de San Francisco (gótico inglés, siglo XIV).

Continuamos por la carretera, dejando a la derecha lo que fue la Judería y más restos de murallas,
hasta llegar a San Bartolomé, ya en la parte baja. Presenta una galería porticada con siete arcos de medio punto y cabecera cuadrada. Es del siglo XIII, una nave en origen aunque después se le añadió otra, comunicándose ambas a través de dos amplios arcos apuntados, gran arco triunfal en el presbiterio, ábside circular y capilla barroca del Cristo de Atienza. Aloja el Museo de Arte Sacro y una buena colección de fósiles. Forma un bello conjunto con el segundo cinturón de murallas, varios torreones, una puerta y una fuente de la era romana. Siguiendo unos 300 m está la iglesia de Santa María del Val, románica modificada en el siglo XVI, con unas curiosas figuras de contorsionistas en el arco central de la portada.

Al marcharnos vemos la indicación del desvío a la ermita de la Virgen de la Estrella, donde se celebra una parte de la fiesta de “La Caballada”, que vimos en una ocasión. La fiesta rememora lo acontecido a mediados del siglo XII, cuando el rey Fernando II de León quería apoderarse de su sobrino, el rey Alfonso VIII –de cuatro años de edad-, y cercó la población. Los habitantes de Atienza lo sacaron, disfrazado, con unos arrieros y, en siete jornadas, lo llevaron hasta Ávila. Desde entonces, la cofradía de la Santísima Trinidad organiza la fiesta cada domingo de Pentecostés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario