5.- Ciudad Rodrigo - San Esteban de la Sierra (83 km y 750 Alt)
El alba comienza a romper en ligerísima luz y en tímidos colores. Salimos tras arreglar un pinchazo. Ayer vimos muchas ganaderías, hoy salimos por el monumento al toro y el primer pueblo es Pedro Toro. Entre el bosque de encina vamos ganando altura lenta y progresivamente. En Morasverdes hay una gran recta en un extenso tramo sin árboles. Así llegamos a El Maíllo, sede de aviones antiincendios. Estamos en el Parque Natural de la Peña de Francia y de las Batuecas. Se ve la Peña de Francia de 1732 m de altitud. Tenemos que ir nosotros a comprar el pan para que en un bar nos hagan un bocadillo.
Subimos a La Alberca en medio de una densidad abrumadora de árboles. El bosque se cierra sobre nosotros, nos engulle. Los árboles, susurrantes por el leve viento, se entretejen formando una masa única debajo de la cual crece el helecho. Paseo por las calles veraniegas. El día crece, así que, tras la visita a este excepcional pueblo, bajamos a comer a Mogarraz entre bosque de roble, brezo y helechos. Estamos fuera ya del Parque Natural, pero el pueblo es bonito y la comida está muy bien.
Después, en la sofocante tarde, bajamos al río Francia, afluente del Alagón, para reposar entre los chopos. Al invadir la soledad del río oímos el silencio. El cansancio y el calor provocan lasitud en los cuerpos mientras miramos como la tarde se deshace. Alta ya la tarde tenemos que seguir. Subimos a Miranda del Castañar: poca gente y sensación de algo de abandono. Bajada al río Alagón entre espeso bosque e inicio de la subida. Con la cabeza baja embestimos la cuesta que terminaremos mañana, porque hoy nos desviamos hasta San Esteban de la Sierra, donde tenemos reservada la acogedora casa rural “La Serranilla”.
Después de 83 kilómetros y 750 metros de desnivel acumulado llegamos al final de la jornada. Parece que nos estén esperando porque al llegar nos preguntan si somos nosotros los que vamos a esa casa rural. El sol se esconde ensangrentado. Cena. La noche se arrastra a nuestro alrededor. Nuestro destino seráfico es contemplar la noche y descansar si el reloj del ayuntamiento nos deja.
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