Huesca (III)
Siguiendo con el cuadro La campana de Huesca, la primitiva escena altomedieval podemos reinterpretarla como si ocurriera en pleno siglo XIX, durante las Guerras Carlistas, manteniendo la composición original, pero sustituyendo la estética. La siguiente imagen es una versión más carlista, con más boinas rojas, guerrilleros armados con trabucos y fusiles, chaquetas azules y fajas rojas, capas rústicas, etc.
Siguiendo con el siglo XIX podrían hacerse versiones de
artistas como Manet, y de estilos tan importantes como el impresionismo
(Renoir, Gustave Caillebotte, Camille Pisarro, Edgar Degas), o como pintores
postimpresionistas como Van Gogh.
El tránsito al siglo XX, con el modernismo (Klimt), da paso a una infinidad de breves estilos, las vanguardias (Expresionismo, fauvismo, cubismo, dadaísmo, surrealismo, pop art).
Más avanzado el siglo XX hay pintores característicos como Antonio Saura o grupos como Equipo Crónica: planos de color lisos y paleta saturada (amarillos, rojos, azules y grises), contornos gruesos y negros (historieta, cartelismo político), supresión del claroscuro, ausencia de volumen, composición ironizada, crítica implícita al poder, violencia distanciada como símbolo. Una variante en el estilo de este grupo sería una versión con colores aún más planos y fríos, más cercana a su trabajo sobre Las Meninas.
De época más reciente, podemos trasladar la imagen al
estilo realista contemporáneo característico de Antonio López: luz mate,
colores desaturados y terrosos sin contraste dramático, textura de piedra muy
trabajada, figuras sin idealización, composición que transmite vacío emocional,
violencia fría, observación sin dramatismo.
Podemos imaginar una versión más hiperrealista: textura de piedra más detallada, rostros y manos minuciosos donde se percibe la edad, cansancio y gravedad del momento, sangre más realista, luz neutra sin dramatización, resultado de tiempo detenido. Y trasladar la escena al presente.






















No hay comentarios:
Publicar un comentario