Toro (Zamora).
Toro es un municipio y ciudad española de la provincia de Zamora, situada en plena vega del río Duero a 722 m de altitud, que cuenta con 8.336 habitantes (2025). Se ubica en una zona de transición entre las llanuras cerealistas de Tierra de Campos y el relieve montuoso de las comarcas más occidentales. El río Duero atraviesa el término en sentido este-oeste. La estructura urbana debe su configuración a su emplazamiento sobre un accidente orográfico significativo a orillas del Duero y a su papel histórico, de especial relevancia entre los siglos XII y XVI.Se han encontrado vestigios de origen celtíbero, de un posible castro vacceo que quizá fuese la Arbocela del Itinerario de Antonino, cuya conquista por Aníbal es mencionada por Tito Livio en sus Décadas. Las escasas huellas romanas (puente mayor reconstruido casi por completo a fines del siglo XII o principios del XIII), visigodas y musulmanas quizá se deba a que el asentamiento vacceo desapareció tras la conquista de Aníbal. El símbolo es un verraco, un toro de granito. Es una escultura zoomorfa en granito, de la etapa final de la Edad del Bronce y principios de la Edad del Hierro (primer milenio a.C.), signo reconocible de los vettones.
El origen de la población puede estar en la Villa Gothorum fundada por Leovigildo en sus campañas contra los suevos o en la repoblación de fines del siglo IX. De esta época sería la estructura primigenia de la ciudad, el primer recinto amurallado y el alcázar. En el siglo XII fue un centro de poder político, religioso y militar. El siglo XIII fue el momento de mayor esplendor y en el XIV se dio un mayor desarrollo comercial y artesano. A finales de la Edad Media enviaba procuradores a las Cortes. Durante la Guerra de Sucesión castellana se dio la batalla de toro, 1-3-1476, entre los partidarios de Juana “la Beltraneja” e Isabel “la Católica”. De ese momento es la historia de la Rejadorada.
Isabel La Católica, 550 aniversario de la batalla de Toro, 1476-2026. Gonzalo Coello. 2003.
La expulsión de los judíos en 1492 afectó a la ciudad, que contaba con el barrio de la Judería. En 1505 se reunieron las Cortes de Castilla para confirmar el testamento de la reina Isabel y promulgar las Leyes de Toro (derecho civil). En el siglo XVI se produjo la unión a las filas comuneras. El siglo XVII significó decadencia social. Una nueva etapa favorable se dio a mediados del siglo XVIII, con la capitalidad de provincia, que se perdió en 1833. A mediados del siglo XX, los canales de riego propiciaron una recuperación económica.
ALCÁZAR.
Es la edificación más antigua, junto con los restos de la primera cerca. Está construida en cal y canto rodado, con sus caras chapadas de piedra caliza. Data del siglo X y tiene forma rectangular, con murallas flanqueadas por siete cubos macizos en las esquinas y parte media de cada lienzo, a los que se añadiría una torre del homenaje demolida en el siglo XIX. Fue residencia de Juan II de Castilla cuando asistía a las Cortes, tuvo protagonismo durante la Batalla de Toro en 1476 y fue lugar de residencia de los Reyes Católicos. En el siglo XVI, al dejar de ser residencia real, inició su declive.
COLEGIATA DE SANTA MARÍA LA MAYOR.
Inspirada en la catedral de Zamora, comenzó a construirse alrededor de 1170, reinado de Fernando II de León, quizá sobre otro templo prerrománico, en dos etapas: cabecera, portadas laterales, muros y trazas, en la primera (piedra caliza, técnicas vanguardistas), y cubierta, cimborrio (del grupo de los leoneses), torre y pórtico occidental en la segunda (arenisca rojiza, elementos más antiguos). Hacia 1240 se construiría el pórtico occidental y no mucho después la Portada de la Majestad, que se terminaría a finales de siglo.
Tiene planta de cruz latina, con tres naves -más ancha la central- de tres tramos, cubiertas con bóvedas de horno en la cabecera, de cañón en el crucero y de crucería en el centro. La nave central presenta bóveda de cañón apuntado reforzada por arcos fajones doblados. El transepto es ligeramente resaltado en planta y tiene la misma anchura que la nace central, por lo que el crucero es cuadrado. La cabecera tiene tres ábsides semicirculares escalonados, el central más decorado. Una torre de planta cuadrada destaca por su altura en el hastial sur. Un cimborrio de planta hexadecagonal remata el crucero. La planta se vio modificada al adosarse una sacristía al brazo sur del transepto y un porche.
CABECERA. Formada por tres ábsides, más alto y profundo el central. Los laterales son sobrios, de muros lisos excepto por el ventanal central y una imposta. El central concentra toda la decoración. Anchas columnas, que van desde el zócalo inferior hasta la cornisa, proporcionan la articulación vertical. Más original resulta la separación de dos niveles de arcos. El arco central de cada calle tiene una aspillera de iluminación. El ábside central tiene bastante menos altura que el presbiterio, lo que permite la apertura de un rosetón en su muro oriental. Las cornisas de todos los ábsides llevan decoración con arquillos trilobulados. En los ventanales hay algunos capiteles historiados.
PORTADA SUR. Es la más sencilla. La parte inferior, con
tres parejas de columnas, puede ser de la primera fase de la construcción por
el color blanquecino de la caliza. En la segunda fase se continuaría con las
arquivoltas ligeramente apuntadas, con decoración geométrica. Encima se abrió
un pequeño óculo, cuya decoración geométrica y vegetal enlaza con la del
cimborrio.
Las arquivoltas atenúan su agudeza a medida que ascienden. Primera: ocho ángeles portando candelabros e incensarios. Segunda: apóstoles y reyes con sus atributos. Tercera: mártires con los elementos de su martirio. Cuarta: confesores con indumentaria litúrgica. Quinta: Santas y mártires. Sexta: 18 músicos. La séptima, más ancha, trata el segundo gran tema iconográfico, el Juicio Final. Su lectura comienza en el centro, con los elegidos a la derecha de Cristo y los condenados a su izquierda. En el centro, Cristo Juez flanqueado por dos ángeles, vestido con un manto que deja entrever la llaga del costado y mostrando las dejadas por los clavos en sus manos. A ambos lados, la Virgen y San Juan.
Los vanos son importantes, como dos ventanas del costado norte, muy decoradas. También hay seis rosetones, incluso en la nave lateral. Están decorados por arquivoltas polilobuladas.
El origen del cimborrio está en las catedrales de
Salamanca y Zamora, “Los Cimborrios del Duero”, y puede añadirse la Torre del
Melón en la catedral vieja de Plasencia. Al exterior presenta dos pisos y forma
prismática de dieciocho lados, cuatro de ellos ocultos por las torrecillas.
El interior también refleja las distintas etapas de construcción. El primer arquitecto estableció pilares cruciformes con columnas en sus caras y en los codillos, que estarían proyectados para bóvedas de crucería, como en Salamanca. El segundo abovedó con medio cañón sobre arcos fajones la nave central y la del transepto. Las naves laterales se abovedan con crucería. Los capiteles muestran temas vegetales, bestiario (dragones, arpías, leones), escenas como Daniel entre seis leones o un caballero que se despide de su dama.
SACRISTÍA. Museo de arte flamenco, con la Virgen de la mosca (s. XVI), Calvario de marfil y carey (s. XVII), custodia de plata (s. XVI), orfebrería religiosa.
MONASTERIO DE SANCTI SPIRITUS EL REAL.
Museo de Arte Sacro: colección de sargas policromadas del
siglo XVI, sarcófago mausoleo de Beatriz de Portugal (reina consorte).
Fue fundado por la dama portuguesa Teresa Gil en 1307 con
licencia de Alfonso XI. Se inició la construcción en 1316 y se cercó en 1330.
En el siglo XV estuvieron presentes la reina Beatriz de Portugal, esposa de
Juan I de Castilla, y Leonor Sánchez, nieta de Alfonso XI de Castilla.
IGLESIA. Una nave, cabecera más estrecha y alta. Artesonado mudéjar, policromado. Capilla mayor separada por arco toral decorado con frescos. Retablo mayor churrigueresco, con santo Domingo de Guzmán en el cuerpo superior.
CORO. Hay dos. Uno lateral y otro a los pies. Éste cubre
con bóveda de cañón del siglo XVIII. Retablos y un órgano. Sillería de madera
de pino. Tumbas de la fundadora, Leonor Sánchez y el sepulcro de la reina
Beatriz de Portugal.
REFECTORIO. Planta rectangular, 40 m de longitud,
artesonado plateresco policromado de los siglos XVI-XVIII.
SANTA MARÍA DE LA VEGA.
Conocida como ermita del Cristo de las Batallas,
perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén. Una nave, cubierta con armadura
de par y nudillo, más una capilla mayor rectangular con bóveda de cañón
apuntado y ábside semicircular techado con bóveda de horno. Al exterior, el
ábside presenta siete arquerías ciegas dobladas, mientras que en el presbiterio
hay tres arcos en un lado y dos en el otro. Interior, doble arquería: inferior
(doblada, arranca de banda de sardineles), superior (alterna arcos doblados con
sencillos, rematados por friso de esquinillas y cornisa de nacela).
Espadaña de dos vanos semicirculares. Portadas, tres
arquivoltas apuntadas, la interior de doble anchura, que descansan sobre jambas
con impostas de nacela. Bandas de ladrillo en vertical y friso de esquinillas
en sus arcos.
SAN SALVADOR DE LOS CABALLEROS.
Perteneció a los
Templarios. Actualmente es museo de arte sacro. La portada fue del Convento de
San Ildefonso.
En ladrillo
(románico-mudéjar), comienzos del s. XIII. Uso de decoración de alargados
arquillos ciegos de medio punto, rehundidos, desde la base hasta cierta altura.
Bajo los aleros un
friso de esquinillas completa la decoración. Cada uno de los ábsides laterales
posee un ventanal aspillerado rehundido y el central dos. En su muro norte abre
una elegante portada de ladrillo de tres arquivoltas apuntadas, con imposta corrida.
Sobre ella, doble fila de friso de esquinillas. Y todo ello enmarcado por dos
contrafuertes que le hacen las veces de alfiz. A los pies del templo se halla
una recia torre cuadrada de mayor antigüedad que el templo.
Al interior es
templo de tres naves rematadas en sendos ábsides semicirculares muy modificado
en reformas posteriores. La central y la sur se unieron por medio de un gran
arco formero de medio punto para crear un amplio espacio único. Amplios
presbiterios preceden a los ábsides, que al interior se hallan decorados por
medio de doble fila de arquillos rehundidos de ladrillos, abriendo los
ventanales en la superior. Las bóvedas de presbiterios y naves son
apuntadas.
SAN LORENZO EL
REAL.
Templo
gótico-mudéjar de finales del siglo XII. El sobrenombre le viene dado por estar
enterrados descendientes de Pedro I el Cruel. Se considera la iglesia más
antigua de la ciudad.
Tiene una nave,
separada por arcos apuntados, cabecera de tramo recto, ábside semicircular
decorado con arcos semicirculares rematados por sardineles, friso de
esquinillas y alero volado. Hay varios sepulcros y un retablo gótico del siglo
XV.
Al exterior, la
cabecera la forman tres arcos en dos órdenes. La portada meridional cuenta con
seis arquivoltas apuntadas apoyadas en las jambas por impostas de nacela.
PUENTE MAYOR.
Parece que unía el campamento romano de Villalazán con la ciudad, la vaccea Arbucala. En 1194 había uno de madera. Es el más antiguo, s. XV. Disposición similar al puente de Zamora. Arcos apuntados, 22, piedra arenisca en lugar de caliza, calzada de grandes losas de piedra. Mayoría de tajamares de planta semicircular, alguno triangular.
Otros: primitiva cerca con puerta de Mercado, casas nobles con blasones. Arquitectura palacial, ss. XVI-XVII: palacio de los Ulloa, Zapata, etc.




























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