jueves, 18 de junio de 2026

Quintanilla de las Viñas (II)



En el pueblo burgalés de Quintanilla de las Viñas ya hemos visto la iglesia de Santa María de Lara, en descampado, no lejos del caserío. Vimos su actual cubierta de madera y, con ayuda de la IA, podemos imaginar cómo pudo estar cubierta su cabecera o cómo sería un corte longitudinal.






En esta zona podemos ver más elementos que atestiguan la vida que transcurrió a lo largo de los tiempos. Antes de llegar al pueblo están los yacimientos icnológicos de Las Sereas 7 y 8, al lado de la carretera, visibles libremente. Los restos paleontológicos, del periodo del tránsito entre el Jurásico y el Cretácico (hace 144 millones de años), abarcan cerca de cinco kilómetros, hasta Mambrillas de Lara, y se han encontrado más de mil huellas repartidas en 14 afloramientos rocosos.  


Las Sereas 7 conserva 60 icnitas bien marcadas de saurópodos (vegetarianos cuadrúpedos de grandes dimensiones) y terópodos (dinosaurios carnívoros). La zona estaría cubierta por un lago extenso y poco profundo bajo un clima subtropical, en cuyas orillas fangosas crecían algas y vivían caracoles y otros invertebrados. Los dinosaurios vendrían aquí a comer, beber, o simplemente pasaban, imprimiendo las huellas de sus pisadas. Algunas son muy claras, pero un barro muy plástico propició que muchas de ellas tengan forma poco detallada. 

 

Imagen generada por IA




También cerca de Quintanilla podemos ver un ejemplo de megalitismo, el dolmen de Cubillejo, en las inmediaciones de Cubillejo de Lara, término municipal de Mambrillas de Lara, provincia de Burgos. A veces también se le nombra como dolmen de Mazariegos, al estar situado en el antiguo camino entre este pueblo y Cubillejo de Lara.

 

Poulnabrone, Irlanda.

El megalitismo constituye un fenómeno que abarca un gran espacio temporal y geográfico, constituyendo una circunstancia común a diferentes grupos culturales de un mismo momento que se caracteriza por la construcción de monumentos funerarios con grandes bloques de piedra. Una nueva vida espiritual y religiosa se conforma con el rito de inhumar colectivamente en lugar de fosas individuales. El fenómeno se desarrollo desde el Neolítico Antiguo hasta la Edad de Bronce, aunque los sepulcros serán reutilizados en épocas posteriores. Desde el IV milenio a.n.e. aparecen estos restos en la cuenca mediterránea. 

El megalitismo supone también la transformación del hombre con el medio y estos monumentos son señal de ocupación de la tierra. El enorme esfuerzo de su construcción implica la colaboración de varios grupos. Hay cantidad de estos restos, pero no se han encontrado restos de las viviendas de la época. La tipología de estos monumentos es variada: menhir, alineamiento ritual (Carnac), crómlech o alineamiento circular (Stonehenge), cista, dolmen, sepulcro de corredor y sepulcro de galería o galería cubierta, y otras variaciones.

Kermario, Carnac

La palabra "dolmen", deriva del bretón con el significado de mesa y piedra. Un dolmen es una estructura megalítica formaba básicamente por una gran losa horizontal que descansa sobre dos o más verticales. En Europa, los más antiguos datan del V milenio a.n.e. (más antiguos que las pirámides de Egipto, los zigurat mesopotámicos), en Europa meridional son más tardíos, II milenio a.n.e. Están presentes en otras partes del mundo y su finalidad era servir de cámaras de sepultura o como lugares de culto antiguo a una diosa de la tierra o de la fertilidad.

A la configuración más elemental le siguieron formas más complejas, generadas por la sucesión de trilitos, dando lugar a dos tipos, tumba de corredor (grandes losas verticales, ortostatos, que forman corredores que conducen a una o varias cámaras poligonales) y tumba de galería (un solo espacio de forma rectangular, como cámara sepulcral).

Algunas de estas estructuras evolucionaron a construcciones más complicadas, pero los problemas de encontrar piedras adecuadas y transportarlas eran comunes. No todas las estructuras megalíticas de piedra eran monumentos funerarios. Los crómlech de Stonehenge, en Inglaterra, y los menhires de Carnac, en Francia, habrían servido para usos relacionados con la práctica de un culto astronómico.

Desde el pueblo de Cubillejo de Lara se accede al dolmen de Cubillejo, que se ubica sobre un pequeño espigón formado por la confluencia de dos arroyos, lo que lo convierte en un hito señalado. Era conocido por los lugareños, que llamaban Dominustecum al lugar, pero fue excavado y dado a conocer en 1970. Este sepulcro de corredor con amplia cámara funeraria poligonal puede tener más de 5000 años de antigüedad y cuenta con la particularidad de unos grabados en la cara interna de uno de los bloques del pasillo (cuadrúpedos y signos). 

Sus dimensiones son 6 m de diámetro de la cámara, 10 m de longitud el corredor y 2 m de altura los ortostatos calizos. El corredor sigue la dirección del pasillo que forman las montañas del valle, está orientado al sureste lo que permite un fenómeno astro-arqueológico: durante el solsticio de invierno, los primeros rayos del sol naciente atraviesan el corredor e iluminan la cámara, desplazándose progresivamente hasta la losa con grabados, durante dos horas. Esto debía tener un sentido ritual, sagrado, para las gentes que lo construyeron.

En el Museo de Burgos puede contemplarse el ajuar encontrado en el dolmen, que, además de los restos humanos de cuatro individuos, consistía en cuatro hojas de sílex, un nódulo, un alisador, dos cuentas de collar, dos pequeños fragmentos cerámicos de vaso campaniforme con dibujos incisos, adornos y elementos rituales o votivos. Lo más llamativo es un brazalete o pulsera circular obtenido a partir de una concha de Clycymeris, que evidencia un comercio con el litoral de Levante, quizá a través del Ebro.


La estructura responde a la denominada "sepulcro de corredor" por estar constituida por  una cámara funeraria y un corredor de acceso enterrados en un túmulo de tierra y piedras, mal conservado.  Se intuye una planta ovalada, coincidiendo su eje mayor con la orientación del corredor, y una altura no muy notable, pese a que algunos ortolitos de la cámara se aproximan a los 2 m.

La cámara es de planta circular de entre 4,5 y 6 m de diámetro compuesta originariamente por once ortostatos de caliza y conglomerado, de los que se conservan diez de ellos, en su mayoría bloques naturales sin labra procedentes de alguna pequeña cantera cercana, dispuestos verticalmente e inclinados hacia el interior para facilitar la cubrición. La altura de los bloques, hecho poco común, no es uniforme, alcanzando el mayor de ellos los 2,25 m de alto y 0,40 m de grosor. 

Uno de los elementos característicos del dolmen y que ayudan a emparentar el megalito con los modelos occidentales extremeño-salmantinos es el anillo pericameral, compuesto de catorce bloques ceñidos exteriormente a la cámara, existiendo entre ésta y el anillo un relleno deliberado de piedras de pequeño tamaño. La funcionalidad de este anillo consiste en la contención de las tierras del túmulo, a modo de contrafuerte.


El corredor o galería, orientado al Sureste, está formado por dos paredes paralelas de seis lajas cada una, dispuestas de forma apaisada y con algunos refuerzos exteriores. Su longitud es de 10,5 m., 1,5 m de anchura y altura decreciente, como es habitual, desde los 1,5 m. en la entrada de la cámara hasta los 0,75 m. en el extremo opuesto 



La parte más desconocida y menos conservada de los dólmenes es la cubierta. En la cámara se observó en el suelo el hoyo que sirvió para clavar el pie o pilar central. Y es fácil que, al menos, parte del corredor estuviese cubierto con dinteles semejantes al que se colocó en la entrada a la cámara.


Imagen generada por IA

Las paredes interiores de las cámaras sepulcrales y corredores pueden aparecer decoradas con motivos tanto grabados -la creación artística más importante del periodo eneolítico- como pintados. Los petroglifos con motivos grabados suelen representar figuras esquemáticas, líneas en zig-zag, espirales, círculos, etc. En este dolmen, el ortostato más cercano a la entrada de la cámara en la pared derecha tiene un panel de petrograbados en el que son reconocibles dos cuadrúpedos muy esquemáticos y un dibujo ramiforme, sin que se haya determinado la coetaneidad de estos petroglifos con la erección del magalito. 


 

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