Rafael
El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Met) estrena la primavera con una muestra monumental, una gran retrospectiva, la primera sobre el artista en EEUU, que ha supuesto más de siete años de trabajo: “Rafael: poesía sublime”. Nos asomamos al proceso artístico de uno de los artistas más influyentes de la historia, del Renacimiento italiano, Raffaello di Giovanni Santi (1483-1520), más conocido como Rafael, que creó obras de gran profundidad intelectual y emocional. En su corta vida de tan solo 37 años, alcanzó un éxito tan profundo como pintor, diseñador y arquitecto que, siglos después de su muerte, fue considerado la máxima expresión de la perfección artística. La muestra reúne importantes dibujos, pinturas y tapices y presta atención a la representación de la mujer, desde su uso de modelos desnudas hasta sus imágenes de la Virgen con el Niño. Rafael (Raffaello di Giovanni Santi), La Virgen con el Niño y San Juan Bautista infante en un paisaje (La Virgen de Alba) (detalle), ca. 1509–11. Óleo sobre lienzo (transferido de madera).Rafael: Una vida en nueve objetos
«Rafael: Poesía Sublime», ofrece una mirada a su
trayectoria, explorando el camino de Rafael desde su juventud en la ciudad
italiana de Urbino hasta su ascenso triunfal como el artista más solicitado y
admirado en la corte papal de Roma. A su muerte era conocido como el «Príncipe
de los Pintores» debido a sus enormes logros artísticos y su elegancia para
desenvolverse en el complejo panorama social, político y cultural de su tiempo.
Este dibujo, que se cree que es un autorretrato, demuestra el asombroso talento de Rafael en su adolescencia. Creció inmerso en la cultura de las regiones de Las Marcas y Umbría, en lugar de en los centros artísticos de Florencia o Roma. El padre de Rafael, Giovanni Santi, fue pintor y poeta, y sería su primer maestro, aunque falleció cuando Rafael tenía once años. Posteriormente, Rafael se unió al taller del renombrado artista Perugino (1446/50–1523), de quien aprendió las habilidades técnicas y cómo gestionar un taller exitoso. Rafael realizó este dibujo aproximadamente al finalizar su formación con Perugino y consolidarse como artista. En este autorretrato, se representa en el umbral de la edad adulta y la independencia artística.
Rafael (Raffaello di Giovanni Santi; 1483–1520). Ángel de medio cuerpo (Fragmento del Retablo de los Baronci), ca. 1500–1501. Óleo con reflejos dorados sobre lienzo (transferido de madera), 31 × 26,5 cm.
Esta pintura de un ángel es solo una parte de un enorme retablo. El contrato nombra a Rafael, de diecisiete años, como maestro pintor. Fue un paso importante en la carrera del joven artista y una señal de que se había ganado la confianza de los mecenas como artista independiente en ciudades del centro de Italia.
Rafael. Bocetos de infantes; La Virgen y el Niño, ca. 1507–8. Pluma y tinta marrón sobre dibujo a punta de plomo (anverso), punta metálica, realzado con gouache blanco, sobre papel preparado de color rosa amarillento (reverso), 22,8 × 31,2 cm.
Alrededor de 1504 comenzó a pasar tiempo en Florencia. Le fascinaban las innovaciones artísticas de Leonardo da Vinci (1452–1519) y Miguel Ángel (1475–1564), quienes creaban algunas de sus obras más importantes e influyentes en Florencia en aquella época. Leonardo creía que el acto de esbozar de forma espontánea permitiría al artista expresar su creatividad con mayor plenitud. En dibujos como este, Rafael adoptó plenamente la filosofía del artista mayor, esbozando rápidamente diversas composiciones en una sola hoja, muy lejos de los dibujos cuidadosos y precisos que realizó tras estudiar en el taller de Perugino.
Rafael. Santa Catalina de tres cuartos, ca. 1507. Carboncillo, tiza negra, con toques de gouache blanco y tiza blanca, sobre cuatro hojas de papel pegadas con bordes superpuestos (soporte de papel original), contornos perforados para la transferencia del diseño, 58,7 × 43,8 cm.Lo que Rafael adoptó de Leonardo no fue solo el método del boceto espontáneo, sino también su habilidad para crear composiciones elegantes y dinámicas. La pose retorcida de Santa Catalina en este singular dibujo está inspirada en las composiciones de Leonardo para la pintura Leda y el cisne (circa 1508). La obra era un dibujo funcional dibujado a tamaño real y luego transferido a la superficie pictórica perforando pequeños agujeros en el diseño y presionando sobre tiza negra, una técnica llamada punteado. Esta técnica la aprendió a una edad temprana (probablemente de Perugino) y siguió siendo de suma importancia durante el resto de su carrera, a medida que emprendía proyectos cada vez más grandes y ambiciosos.
Rafael. La Virgen con el Niño y el infante San Juan Bautista en un paisaje (La Virgen de Alba), ca. 1509–11. Óleo sobre tabla transferido a lienzo, 94,5 cm.Rafael es conocido hoy por su extraordinaria habilidad para retratar el afecto entre la Virgen María y su hijo Jesucristo, como en esta pintura de su período romano, conocida como La Virgen de Alba (ca. 1509–11). Rafael comenzó a cultivar esta especialidad mientras trabajaba en Florencia. A pesar de su talento, no logró abrirse paso en el competitivo mercado artístico florentino. En cambio, se ganó la aprobación de los mecenas con sus tiernas y conmovedoras pinturas de la Virgen con el Niño, destinadas a ser exhibidas en sus hogares más que en las iglesias.
Partiendo de la tradición bizantina de representar a la
Virgen con el Niño en un tierno abrazo, Rafael enfatizó la humanidad de María y
Jesús y el amor que los unía. La alta mortalidad materna e infantil durante el
parto hacía que se viera a la Virgen como una protectora.
Rafael. Retrato de una joven con un unicornio (¿Laura Orsini della Rovere?), 1505–1506. Óleo sobre tabla, transferido a lienzo, pegado a un soporte de madera. 67 × 56 cm.
Además de dotar a las pinturas religiosas de
composiciones dramáticas y profundidad emocional, Rafael fue también un
retratista consumado. Sus cautivadores retratos demuestran que aprendió de
Leonardo que la mente del retratado se expresaba a través de su cuerpo,
especialmente en la mirada y la posición de las manos. Es probable que este
cuadro sea un retrato de compromiso o de boda, como lo sugiere la vestimenta y
el pequeño unicornio, símbolo del amor y la castidad. El elegante traje y las
joyas de la retratada evidenciaban su riqueza, estatus y "valor" como
novia, en aras del honor de su familia.
En 1508, Rafael partió de Florencia hacia Roma, y ese mismo año recibió un encargo que cambiaría el rumbo de su carrera. El papa Julio II (1443–1513) se encontraba decorando los aposentos papales en el Palacio Vaticano y encargó al joven artista la pintura al fresco de la Sala de la Signatura. Para esa sala, Rafael creó dos de sus pinturas más importantes e influyentes: La Escuela de Atenas y La Disputa (Disputa del Sacramento), que representan a los filósofos antiguos en un lado de la sala y a figuras clave de la teología cristiana en el otro. Rafael no tenía mucha experiencia en la técnica del fresco cuando comenzó este proyecto, pero se adaptó rápidamente al medio. El estilo audaz que adoptó en dibujos preparatorios como este ayudó a crear figuras impactantes desde la distancia. Este estudio de la figura de Adán, el primer hombre según el Antiguo Testamento, es uno de los más extraordinarios de Rafael, con su anatomía escultórica.
Rafael. Retrato de Baldassarre Castiglione, 1514–16. Óleo sobre lienzo, 82 × 67 cm.
Tras su éxito en
la Sala de la Signatura, a Rafael se le encomendó la pintura de las demás
estancias de los aposentos papales y se convirtió en el artista más solicitado
de Roma. Entre 1508 y su muerte en 1520, Rafael fue extremadamente prolífico,
gracias a su intensa ética de trabajo y a la gestión de un taller próspero.
Otro factor importante del éxito de Rafael fue su capacidad para colaborar con
otros y cultivar importantes amistades, como la que mantuvo con Baldassarre
Castiglione (1478-1529), quien aparece en este retrato. Castiglione fue el
autor de El cortesano (1528), obra que detallaba cómo comportarse con elegancia.
El retrato muestra a Castiglione como el modelo de la sobria elegancia
cortesana, vistiendo una lujosa pero sobria chaqueta negra con suntuosas mangas
de piel gris.
Además de los numerosos proyectos artísticos que desarrolló en la última década de su vida, Rafael también comenzó a cultivar un profundo interés por la arquitectura, y en 1514 se convirtió en el arquitecto principal de la Basílica de San Pedro en Roma, siguiendo los pasos de su mentor, Donato Bramante (1444-1514). Estaba fascinado por el legado de la antigua Roma y este dibujo, que representa un caballo de la famosa escultura romana de los Dioscuros del Quirinal, muestra la meticulosidad con la que Rafael documentó los monumentos existentes.
Rafael es recordado como un hombre noble y amable, amado por sus discípulos y mecenas, lo que le diferencia de otros artistas de perfil más individualista, como su gran rival Miguel Ángel. Es por ello que el genio de Urbino encarna como ningún otro el ideal del humanismo renacentista.



























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