lunes, 29 de diciembre de 2025

El Prado en femenino (III).

La reina Isabel de Farnesio (1692-1766)


En los últimos años el Museo del Prado ha manifestado un firme compromiso por visibilizar el papel de la mujer en el mundo del arte a través de exposiciones monográficas e itinerarios por su colección permanente, pero también de reuniones científicas, congresos, conferencias, etc. Bajo el título ·El Prado en femenino" se vuelve a compartir esta experiencia.



Tras mostrar la aportación de las mujeres de las casas reales europeas de los siglos XVI y XVII, el Museo Nacional del Prado propone la tercera edición del itinerario “El Prado en femenino”. Los itinerarios del Museo Nacional del Prado se conciben como una invitación a contemplarlo de manera distinta a la habitual. En esta ocasión, la propuesta se traslada al siglo XVIII para descubrir el legado de la principal promotora artística: la reina Isabel de Farnesio (1692-1766). 



 Una artista, Aurelia Navarro Moreno, 1906, Óleo sobre lienzo. 68 x 44 cm., Museo Nacional del Prado

Su legado —del que proceden cerca de quinientas obras—hizo posible la llegada de creaciones emblemáticas (el Apostolado de Rubens, San Sebastián de Guido Reni, La Virgen, el Niño y san Juan de Correggio, la Sibila de Velázquez o el Sueño de Jacob de José de Ribera), de un sobresaliente conjunto de escultura clásica reunido por la reina Cristina de Suecia (el Grupo de San Ildefonso o El fauno del cabrito), de obras de Murillo, por quien sintió predilección.

ITINERARIO EXPOSITIVO.

Retrato oficial de la reina Isabel de Farnesio (1692-1766), hija de Eduardo II, duque de Parma, y segunda esposa de Felipe V (1683-1746), con quien contrajo matrimonio en 1714.

Representada de tres cuartos, la reina gira su cuerpo hacia la izquierda y la cabeza hacia la derecha, en una pose elegante y característica de los retratos franceses del momento. Ricamente vestida, destacan la técnica y el detallismo en las joyas y en las calidades del terciopelo rojo bordado en oro y la piel que adornan el manto y el vestido, que otorgan a Isabel la presencia digna de su posición. La escena se completa con un cortinaje de terciopelo verde a la derecha y un mueble en el lado izquierdo en el que se apoya la reina. Se distingue por su elegancia, refinamiento y distinción.

La reina Isabel de Farnesio, Ranc, Jean, Montpellier, 1674-Madrid, 1735, 1723, Óleo sobre lienzo. 144 x 115 cm.


CONSTRUYENDO LA IMAGEN DE LA REINA. 

La primera sección está dedicada a mostrar la creación y evolución de la imagen de Isabel de Farnesio. Aunque destinada a ocupar un papel secundario como reina consorte, la frágil salud del rey le permitió asumir funciones de gobierno en varias ocasiones, ejerciendo una influencia directa y significativa en la política de la monarquía. Está acompañada por Luisa Isabel de Orleans, Bárbara de Braganza y María Amalia de Sajonia, quienes, como esposas de Luis I, Fernando VI y Carlos III, ejercieron como reinas consortes durante la vida de Isabel de Farnesio.

La retratada aparece representada de medio cuerpo, viste traje blanco con forro color malva y camisa con encajes; en la cabeza, lleva toca o cofia en negro y encarnado prendida al pelo mediante una joya con forma de flor; sobre los hombros porta un manto azul forrado de armiño; no luce ninguna otra joya, salvo la botonadura de perlas y zafiros que ajustan su traje a los hombros y un justillo o cinto de zafiros y diamantes que ciñe su cintura, del que se ve sólo una pequeña parte. Aparece acompañada de un cachorro de perro, que descansa adormecido sobre un cojín rojo con borlas de pasamanería dorada, al que, la todavía infanta portuguesa, le ajusta el lazo rojo que luce al cuello.

La reina Bárbara de Braganza, Domenico Duprà, Turín, Piamonte (Italia), 1689-1770, 1725, Óleo sobre lienzo. 75 x 60 cm.

  

LA COLECCIÓN DE PINTURAS DE ISABEL DE FARNESIO EN EL MUSEO DEL PRADO.



Entre 1714 y 1766, la reina Isabel de Farnesio reunió una colección pictórica cercana al millar de piezas, más de un tercio de las cuales están en el Prado, mostrando la predilección por las escuelas flamenca e italiana y por la obra de Murillo, David Teniers el Joven y Jan Brueghel el Viejo.

Murillo se identificaba con este tipo de pinturas con escenas religiosas de carácter tierno, en las que se mezcla la idealización con las referencias realistas, lo devoto con la cotidianeidad. Así es esta obra, donde confluyen algunas de las devociones más extendidas en la época como el Niño Jesús, San José (generosidad, discreción, abnegación), la vida familiar y el trabajo. El fuerte modelado de las formas, el uso de una luz selectiva y la utilización de una gama cromática con abundancia de los tonos pardos parece incluir esta obra en su producción temprana.

Sagrada Familia del pajarito, Murillo, Bartolomé Esteban, Sevilla 1617-1682, Hacia 1650, Óleo sobre lienzo. 144 x 188 cm., Museo Nacional del Prado


LA COLECCIÓN DE ESCULTURA DE ISABEL DE FARNESIO EN EL MUSEO DEL PRADO.



Uno de los encargos artísticos más destacados de Isabel de Farnesio fue la adquisición de la colección de escultura de la reina Cristina de Suecia. Aunque se trató de un proyecto conjunto con Felipe V, la reina tomó la decisión y se reservó las piezas más valiosas como El fauno del cabrito, la Clítia, el Diadúmeno, el Grupo de San Ildefonso o el conjunto de las Musas.



Afrodita agachada, Taller romano, Mediados del siglo II (Cuerpo y cabeza); Siglo XVII (Brazos), Mármol blanco. 128 x 56 x 54 cm.

 

OBRAS.

Ranc, Jean, Montpellier, 1674 - Madrid, 1735, La reina Luisa Isabel de Orléans, 1724. Óleo sobre lienzo, 127 x 98 cm

Retrato inacabado que la representa ya como reina de España, con los símbolos tradicionales de la monarquía. Luisa Isabel de Orléans (Versalles, 09/12/1709 – París, 16/06/1742), fue sobrina nieta del rey Luis XIV de Francia por parte de padre y nieta del mismo rey por parte de madre. En 1722, con apenas doce años contrajo matrimonio con el príncipe de Asturias, el futuro rey Luis I de España que contaba por entonces con quince años de edad. Desde su llegada a la Corte española, Luisa Isabel protagonizó algunos incidentes, sintomáticos de inestabilidad mental. Se convirtió en reina consorte al producirse la abdicación de su suegro, el rey Felipe V, el 15 de enero de 1724. Pocos meses después de su acceso al trono, Luis I contrajo la viruela y Luisa Isabel de Orléans cuidó del Monarca hasta su muerte, el 31 de agosto de 1724. Ella misma contrajo la viruela, pero pudo recuperarse. El matrimonio no tuvo descendencia. Luisa Isabel, ya viuda, regresó a Francia por voluntad de la reina madre Isabel Farnesio. 


Loo, Louis-Michel van, Tolón, 1707 - París, 1771, La reina Isabel de Farnesio, Hacia 1739
. Óleo sobre lienzo, 152 x 109,5 cm

La reina Isabel de Farnesio (1692-1766), segunda esposa de Felipe V (1683-1746), con quien contrajo matrimonio en 1714.

La faceta de una soberana consciente de su poder es la que queda especialmente acentuada en los retratos realizadas por Louis-Michel van Loo. Éste constituye la imagen más representativa de la autoridad de Isabel y de la firmeza de su carácter. La reina aparece ataviada con un fastuoso traje confeccionado en seda, labrada con hilos de plata dorada y con grandes flores de vivos colores. Sobre el pecho, un peto de armiño sostiene un espectacular joyel de piedras preciosas y perlas. Cada elemento del atuendo parece cuidadosamente elegido para enfatizar el rango de Isabel y proyectar una imagen majestuosa y elegante.

 



Silvestre, Louis, Sceaux, 1675 - París, 1760, La reina María Amalia de Sajonia, 1738.
Óleo sobre lienzo, 260 x 181 cm

Pintado con motivo de los esponsales con Carlos VII de Nápoles, futuro Carlos III de España, el retrato posee la elegancia y la fragilidad propias del rococó, que imperaba en la pompa cortesana oficial. La futura reina viste a la moda polaca, con un abrigo encarnado forrado de piel de armiño sobre un vestido blanco; cubre su cabeza con una gorra ribeteada en piel de visón y prendido al cabello mediante unos diamantes; en su mano diestra sostiene una miniatura con el retrato de su prometido; a sus lados, los tradicionales símbolos del retrato de aparato que acompañan a las personas regias: el cortinaje del dosel, la columna, la corona y el cetro.

 


Loo, Louis-Michel van, Tolón, 1707 - París, 1771, La Familia de Felipe V, 1743. Óleo sobre lienzo, 408 x 520 cm

Retrato familiar en el que aparecen el rey y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, que centra la composición, rodeados por sus descendientes, los futuros Fernando VI -hijo del primer matrimonio del soberano- y Carlos III, ambos con sus esposas respectivas y todos los demás miembros de la familia real. En la asamblea familiar-dinástica se observan curiosas y contrastadas actitudes: el agotamiento de Felipe V frente a la plenitud dominante y autoritaria de su segunda esposa, Isabel de Farnesio; la presencia que pretende ser elegante y resulta desmañada del Príncipe de Asturias, futuro Fernando VI; la seguridad un poco ajena a todo, de Carlos III, entonces Rey de Nápoles y la dulzura de su esposa, la gracia de las niñas del primer término, etc. En suma, todo un conjunto de diversos caracteres, expresados de forma cortesana y refinada, que no excluye la profundidad psicológica, a pesar del esquema compositivo, de ambiente monumental y solemne. El artista ha imaginado un salón de espíritu palaciego a la manera barroca romana, abierto sobre un jardín. El centro es la Reina "que lo era también en la Corte y del Gobierno" y en torno a ella gira la composición".

 

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