Alcalá de Henares (VII)
El Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid custodia todo el material procedente de las excavaciones arqueológicas realizadas en la Comunidad, lo almacena, lo restaura y lo exhibe en sus salas de exposición permanente. Ofrece un recorrido por la historia de la Comunidad organizándose en unidades que abarcan la prehistoria, el Neolítico, los pueblos prerromanos, la romanización (mosaicos), la edad media y el establecimiento de la corte en la capital. Es sede de una oferta cultural variada y extensa, con exposiciones temporales, conferencias, seminarios, talleres, etc. También es promotor de excavaciones, como en el Llano de la Horca en Santorcaz o en el Parque Arqueológico del Valle de los Neandertales en Pinilla del Valle, en el Valle de Lozoya.El edificio que alberga el Museo fue Colegio Convento de
la Madre de Dios, fundado por María de Mendoza, hija de los condes de Mélito,
en 1565 como parte de la ciudad universitaria de Alcalá, aunque la construcción
actual data de los siglos XVII y XVIII. Además de convento, ha sido cuartel,
cárcel, juzgados, etc., hasta llegar al Museo actual.
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Es muy importante la sección romana, puesto que exhibe muchos elementos extraídos de la antigua Complutum, la ciudad romana situada en la vega del río Henares, que tuvo su inicio en el siglo I a.C. y, en época del emperador Augusto, construyó su proyecto urbano basado en calles rectas sobre cuadrículas ordenadas, pórticos, foros, termas públicas, casas privadas de gusto refinado (Casa de los Grifos), etc. Esta ciudad romana, Complutum, fue el origen de la actual Alcalá de Henares, ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1998.
La calle Mayor de Alcalá de Henares, la más importante del casco histórico, fue la principal de la ciudad, tanto comercial como socialmente. Su origen está en la antigua aljama judía, siglo XII, y se construyó siguiendo el trazado de la calzada romana a Caesar Augusta. Al ser la principal calle comercial estaba soportalada para situar las tiendas y talleres a pie de calle, mientras las viviendas estaban en el piso superior. A esta calle confluían la mayoría de los antiguos adarves, calles actuales. En la actualidad es la calle soportalada a ambos lados más larga conservada en Europa, 396 m. Entre los siglos XIV y XVI se cambiaron los pies derechos de madera originales por columnas redondas de piedra, sustituidas por pilares cuadrados en el siglo XIX. Tiene edificios de interés, como la casa natal de Cervantes, el hospital de Antezana (1483) o el corral de la Sinagoga. Actualmente es calle peatonal y sigue siendo uno de los ejes principales de la ciudad.
El Corral de Comedias (Corral de Zapateros, teatro Cervantes) se inauguró en 1602 (a cielo descubierto, con empedrado, pozo y desván de tramoyas), en el mismo periodo que los corrales de comedias de Madrid. Durante el siglo XVII fue corral de comedias, pero alojó soldados en el siglo XVIII y, a partir de 1769, fue coliseo neoclásico, techado con un entramado de vigas que mejoró su acústica. En el siglo XIX fue teatro romántico (el patio empedrado se convierte en platea, patio de butacas con forma de herradura, cubierta con falso techo con frescos, palcos) y sala de cine en el siglo XX. Estos cambios produjeron transformaciones en su estructura arquitectónica. La programación permanente data de 2005, bajo la dirección de la Fundación Teatro de la Abadía.
La Capilla del Oidor. Al fondo de la plaza de Cervantes estuvo la parroquia de Santa María la Mayor, la más importante tras la de San Justo. A mediados del siglo XIII estuvo en la plaza de San Diego y, en 1543, se trasladó a lo que era la iglesia de San Juan Bautista o “de los Caballeros”, derribada casi totalmente a mediados del siglo siguiente para construir la nueva iglesia. Quedó destruida al incendiarse en julio de 1936 y lo que ha quedado es la torre (mirador), los restos del ábside y dos capillas anejas, la del Cristo de la Luz o de Antezana (barroca, siglo XVII, exposiciones temporales) y la del Oidor, llamada así porque fue fundada por el «oidor» del rey Juan II de Castilla, Don Pedro Díaz de Toledo, a comienzos del siglo XV para enterramiento de su familia. La yesería del arco de acceso, muy peraltado, con decoración gótica en el intradós, es lo más destacable. La reja es renacentista, del siglo XVI.
Al ser restaurada, se trasladó en 1905 la pila donde fue bautizado Miguel de Cervantes el 9 de octubre de 1547. Se expone una copia facsímil del libro de bautismos de la parroquia de Santa María, con la partida de Miguel de Cervantes, y reproducciones de las de cuatro de sus hermanos (Andrés, Andrea, Luisa y Rodrigo), también bautizados en esta parroquia.





























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