sábado, 13 de septiembre de 2025

San Juan de la Peña (Huesca) (I)

El Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel es un espacio natural con una gran biodiversidad, formado por un enorme sinclinal colgado (estructura sinclinal que queda más elevada que los anticlinales contiguos, por haber sido estos sometidos a una erosión que los rebaja) de conglomerados, que atesora joyas medievales como el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña. En el Centro de Interpretación, pradera de San Indalecio, se explica el paisaje y se organizan visitas guiadas y puede pasearse a la ermita del tozal de san Salvador (5 km, dificultad media), balconcillo de Santa Teresa (paseo corto), Balcón de los Pirineos (dificultad baja, 10 ´).

La vegetación se compone de grandes masas forestales (pino silvestre, encina o carrasca, quejigo y boj) y, en zonas con mayor humedad, el haya. Especies rupícolas como la oreja de oso o la valeriana longifolia en los acantilados. Setas.

Fauna: aves (rapaces y necrófagos, buitre común o el alimoche), fauna del bosque (jabalíes, zorros, ginetas, garduñas, corzos).

El paisaje característico de este espacio natural en las Sierras Exteriores o Prepirenaicas es el de rojizas paredes rocosas de la sierra, que debe su nombre al monasterio Viejo, al abrigo de un enorme peñasco extraplomado formado por conglomerado fluvial de cantos rodados cementados por sustrato fino de tipo carbonatado. La sierra aparece con formas redondeadas y altas paredes verticales que, como si fuera un castillo, defienden la suave plataforma superior. Como si fuera un balcón, se sitúa sobre otra formación geológica más antigua de margas azules o grises. El flysch eoceno, areniscas duras y arcillas blandas intercaladas, forma las Depresiones Medias como la canal de Berdún, que separan los Pirineos calcáreos de las Sierras Exteriores.

El sinclinal colgado es un relieve invertido de conglomerados o depósitos fluviales arrastrados por los ríos en el Oligoceno -periodo terciario, 30 millones de años- cuando los Pirineos estaban terminando de plegarse y elevarse. Estas montañas que se formaron por los arrastres no tienen equivalente en la parte norte. Son curiosas morfologías cuyo intenso color rojizo-anaranjado han sido proclives a alimentar la fantasía con leyendas, eremitorios, lugares de culto religioso. Son ejemplos Santa Orosia, la sierra de Guara (el salto de Roldán, San Cosme en los mallos de Vadiello, San Martín de la Val d´Onsera), la Peña Oroel, los Mallos de Riglos o de Agüero, Murillo de Gállego. Los peñascos y barrancos sin vegetación arbórea han formado un ecosistema difícil para las especies vegetales. Otras formaciones biológicas, como determinadas aves, han encontrado en los cortados de roca un refugio inaccesible, sirviendo las oquedades, fruto de una antigua acción erosiva fluvial, a este fin.



En la actualidad vemos así el paisaje en esta magnífica fotografía de románicoaragones.com, en la que se aprecia el monasterio Viejo en la parte baja, el monasterio Nuevo en la pradera y unas antenas en la parte más alta, a la izquierda. Si eliminamos estos elementos quizá podríamos aproximarnos a lo que fuera el paisaje original.










Un primer monasterio debió ser una construcción mucho más sencilla.



 




Y ya viendo las edificaciones actuales podemos imaginar algunas idealizaciones, especialmente en el claustro, quizá la parte más icónica del monasterio.


También podemos hacernos una idea mejor de su situación original utilizando la IA para reconstruirlo, incluso con algún pequeño cambio.









Incluso podemos imaginar alguna reconstrucción o variación sobre las distintas épocas de su construcción.




 

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