jueves, 27 de octubre de 2022

 “La esencia de un cuadro. Una exposición olfativa”. 

El Olfato” es una parte de la serie “Los cinco sentidos”, que Jan Brueghel el Viejo pintó en 1617 y 1618 y en la que las figuras alegóricas fueron realizadas por su amigo Rubens. Esta obra protagonizó una exposición en el Museo Nacional del Prado.

 


El cuadro evoca el jardín de árboles y plantas singulares que Isabel Clara Eugenia y su marido -que quizá lo encargaron- tenían en Bruselas a principios del siglo XVII y en él aparecen más de ochenta especies de plantas y flores, algunos animales como el perro sabueso y objetos relacionados con el mundo del perfume, que reflejan el gusto por el coleccionismo de las cortes europeas de la época. Para esta ocasión se crearon diez fragancias relacionadas con elementos presentes en la pintura, puesto que se pretendía un nuevo acercamiento a las colecciones del Prado, en este caso a través del sentido del olfato.

 

La tecnología “AirParfum” permite oler hasta cien fragancias distintas sin saturar el olfato, respetando la identidad y matices de cada perfume, lo que podía apreciarse en los cuatro difusores situados en los monitores táctiles disponibles en la sala, fragancias que acompañan al sentido de la vista proporcionando sensaciones únicas en la apreciación de la pintura.

 



Alegoría” se inspira en el ramillete de flores que huele la figura alegórica del olfato y está compuesto por una combinación de rosa (reina de las flores por su seducción y capacidad de combinarse), jazmín (rey de las flores por su fuerza y luminosidad) y clavel (sus facetas especiadas aportan volumen y sensualidad al ramillete).

 




Los guantes de cuero se perfumaban para enmascarar el mal olor del curtido y eran muy valorados. Rubens salió de España en 1629 llevando unos guantes a la infanta Isabel Clara Eugenia, gobernadora de los Países Bajos españoles. La fragancia “Guantes” reproduce el olor de un guante perfumado de ámbar según una fórmula de 1696, consistente en resinas, bálsamos, maderas y esencias de flores.

 




La higuera es originaria de Asia y crece bien en torno al Mediterráneo, pero era una planta valiosa en Bruselas, fuera de su clima habitual, por lo que estaba plantada en una maceta para poder sacarla al exterior en días soleados. El perfume “Higuera” interpreta el olor vegetal, húmedo, verde y refrescante de la sombra de ese árbol en un día de verano.




En el norte de Europa los cítricos eran árboles muy valorados que se cultivaban en invernaderos. La aristócrata Marie-Anne de La Trémoille, princesa de Nerola (Lacio), puso de moda la fragancia a final del s. XVII y principios del XVIII y la utilizaba para perfumar guantes, ropas y baños. Los alambiques de la parte izquierda del cuadro se usaban para destilar este producto: de la “Flor del naranjo” se extraía la esencia de neroli, por destilación al vapor de agua.



El “Jazmín”, que huele diferente por la mañana y por la noche, es una importación de lugares más cálidos. Un líquido volátil de composición grasa puede enriquecerse sumergiendo en él flores de jazmín. Cuando el líquido está saturado se calienta para que evapore, resultando una cera que se llama “concreto”, que si se disuelve en alcohol puro da lugar al “absoluto”. Esto es lo que puede olerse.

 


La “Rosa” es la más reconocible de las flores. Plinio el Viejo decía que en el siglo I era la flor más utilizada para hacer perfumes y Shakespeare escribió en Romeo y Julieta: “¿Qué hay en un nombre? Eso que llamamos rosa, olería igual de dulce con otro nombre”. Jan Brueghel pintó ocho variedades, entre ellas la centifolia y la damascena, las más utilizadas en perfumería. Para tener un kilo de su esencia se necesitan trescientas mil flores, recogidas a mano al amanecer. Los perfumistas describen el olor de la rosa como fresco, floral, aterciopelado e intenso con facetas verdes y un ligero toque frutal, combinado con notas especiadas y una sutil nota de miel.

 


El “Lirio” es la materia prima más cara de la perfumería, con un valor superior al doble del oro, debido a su complejo y lento proceso de elaboración. Su absoluto se denomina “iris” y no se obtiene de la propia flor, como otras plantas, sino de los rizomas, que han de madurar entre cinco y siete años. Plinio el Viejo escribió en el siglo I que su raíz se utilizaba para obtener ungüentos y que su nombre derivaba de la variedad de colores de su especie, como el arcoíris. La región de Florencia adoptó la planta como símbolo desde la Edad Media.

 


La fragancia del “Narciso”, muy original, es fuerte y embriagadora, con matices frutales de albaricoque y melocotón, combinada con notas de cuero, casi aceituna y un fondo floral pajizo. En la época de Jan Brueghel la esencia se obtenía por destilación; actualmente se adquiere por extracción con solventes, lo que permite producir más aceite esencial. Con esta técnica se necesitan 1.300 kilos de flores (una persona recoge aproximadamente 105 kg por día) para obtener un kilo de absoluto. El utilizado en perfumería se cultiva principalmente en la región francesa de Aubrac y se cosecha a finales de mayo y principios de junio.

 


Un relieve en una fachada muestra el episodio de la unción de Jesús en Betania, narrado en los Evangelios: “María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús […] y la casa se llenó del olor del perfume”. El “Nardo” que se utilizaba en esa época era de origen indio y muy costoso; el que se empleaba en el siglo XVII procedía de México. En la actualidad es muy caro. Su esencia en un perfume, debido a su fuerza e intensidad, realza el carácter de otras notas florales.



Algalia”. Era uno de los principales ingredientes del perfume, de origen animal, de la época. La civeta, mamífero, tiene una bolsa entre las patas traseras de la que se extraía una sustancia resinosa, la algalia, ingrediente poco volátil que se empleaba como fijador vinculándolo a otras fragancias para prolongar su duración en la piel o en un objeto. Como su olor es fuerte, a animal, casi a excremento, los perfumistas del siglo XVII lo enmascaraban vistiéndolo con esencias de flores, maderas, especias y bálsamos. En la actualidad, como en la muestra, se produce en versión sintética.

 


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