Roda de Isábena.
Al ser sede episcopal se levantó una catedral consagrada
en el año 956, que fue destruida en el 1006 por Abd El Malik, el hijo de
Almanzor. Una vez recuperada por los cristianos, se levantó una segunda
catedral, consagrada en 1030. La sede episcopal terminó en 1149 al ser
trasladada a Lérida, con lo que el rango de la catedral quedó en priorato. Durante
su existencia hubo quince obispos, entre los que destacaron Ramón de Roda y
Ramiro II el Monje, que sería monarca de Aragón.
Se accede al pueblo por la antigua entrada, el Portal de
Santa Ana, con mirador.
La calle empedrada en ascenso nos lleva hasta el centro, la plaza, que está en lo alto. Aquí está la catedral, pero todavía no es la hora de la visita, así que tenemos tiempo para ver el pueblo. En la misma plaza y cerca hay buenas casonas de piedra, y otras calles en descenso.
En lo más alto, bordeando la catedral, hay una calle que llega a la parte de atrás, donde se encuentra el cementerio en un extremo. Lindando con la catedral hay una especio cerrado por una gran casona, el Palacio fortificado del Prior o Casa Abacial, actualmente de propiedad privada. Fue mandado construir por el prior de Roda D. Pedro Agustín en 1525. Eran tiempos turbulentos y sufrió expolios que llevaron a decidir trasladar las reliquias de San Ramón a Barbastro en 1594.
Es una casa torreada de las que abundan en el Alto Aragón.
Es de grandes dimensiones, con dos torres, una en la fachada principal, construida
en sillarejo con sillería en las esquinas. Sus dimensiones son de 6,5 x 5,5 m,
con un grosor de casi un metro en los muros. La fachada se orienta al sur,
mirando a la plaza y tiene tres plantas. En la primera está la puerta de acceso
con un arco de medio punto dovelado, con escudo en la clave. En la segunda está
la vivienda, con ventanas con dinteles decorados con motivos renacentistas. En
las jambas, molduras rectas en derrame al exterior. Sobre el dintel, arco
rebajado de descarga. El último piso es el más interesante, tiene una galería
abierta por tres ventanas de arco de medio punto doveladas toscamente, siendo
la del centro algo más grande y con un matacán de piedra sillar para defensa de
la puerta. En la fachada oeste quedan aspilleras.
La calle continúa por la cabecera de la catedral. Los
tres ábsides presentan arquillos ciegos y lesenas, motivos decorativos
característicos de la arquitectura románica lombarda, y se aprecia la presencia
de las criptas.
Se llega de nuevo a la plaza, ante la fachada de la excatedral de san Vicente, en el muro sur. Lo que se ve es obra del siglo XVIII.
Protegida por la fachada se encuentra la portada, del
siglo XIII. Consta de seis arquivoltas de medio punto, abocinadas, que apean en
capiteles historiados. Esta temática está inspirada en el sarcófago de san
Ramón.
En los capiteles del lado oeste aparece El Paraíso (hombre y mujer), un ángel con espada y escudo lucha con un dragón, el sacrificio de Isaac, san Ramón entre dos diáconos, san Miguel pesa las almas (psicostasis), Presentación en el Templo.
En el lado derecho hallamos la Huida a Egipto, la lucha de un peón con escudo y espada contra un león rampante, Epifanía, Visitación, Natividad, Anunciación.
La iglesia tiene tres naves, más ancha la central, de cinco tramos, cubierta con bóveda de cañón apuntada que descansa sobre cuatro pares de pilares. Remata en ábside semicircular con bóveda de cuarto de esfera y dos ventanas de medio punto de doble derrame.
Las naves laterales cubren por bóveda de arista y terminan en ábsides semicirculares con una ventana de medio punto y doble derrame. Los tres ábsides se levantan sobre criptas. El ábside del muro Norte fue reformado posteriormente.
De las tres
criptas, la central o de san Ramón es la más compleja y amplia. Tiene tres
naves con cabecera semicircular y está abierta a la nave central y casi a su
mismo nivel, por lo que hubo de elevarse el presbiterio y el altar mayor. En
ella está el sepulcro de san Ramón, obispo de Roda: es un sarcófago románico en
cuyo frente se reproducen temas de la infancia de Jesús como la Anunciación,
Visitación, Nacimiento, Adoración de los Reyes, mientras que en los laterales
aparece san Ramón entre dos diáconos y la Huida a Egipto.
En la cripta del lado norte se guarda la arqueta que contiene los restos de san Valero, que fue obispo de Roda antes de serlo de Zaragoza. Las advocaciones a san Valero y san Vicente van siempre unidas al igual que la pareja de santos. San Valero, obispo, era tartamudo y se ayudaba de la palabra del diácono Vicente para expresar sus ideas. La arqueta está decorada con esmaltes de Limoges que también fueron robados por "Erick el Belga" y actualmente repuestos (los que se pudieron recuperar).
Unas magníficas pinturas cubren el ábside, entre ellas un Pantocrátor, san Miguel pesando las almas, etc. Otras representan un calendario por meses. En Enero, un personaje vierte agua con una jarra. Febrero representa a otro calentándose al fuego y una pareja de peces. En Marzo un hombre poda viñas con un carnero (símbolos Acuario-Piscis-Aries). Como es tiempo de frío van con capa y capucha. Abril, primavera, una mujer con flores en sus manos. Mayo está deteriorado. Junio, siega con guadaña. Julio, siega con hoz. Agosto, trilla de la mies. Septiembre, recolección de frutos. Octubre, trasiego del vino. Noviembre, engorde de cerdos, el pastor sacude el árbol para que caigan sus frutos. Diciembre, mesa llena de viandas.
Es decoración de carácter absolutamente profano, sin ningún atributo religioso y en la que además se da pie a la suma de simbología zodiacal y ciclos de la vida diaria.
Pinturas góticas
El coro está a los pies de la nave central.
En el lado norte se sitúa el claustro, de planta
trapezoidal y arquerías de medio punto que sostienen el tejado que vierte las
aguas de lluvia a un aljibe, posterior, situado en el centro. Es de mediados
del s. XII. Las columnas monolíticas descansan sobre banco de piedra, tienen
capiteles esquemáticos con motivos vegetales, geométricos y animales, y sobre
los arcos corre una banda de ajedrezado jaqués. Contiene gran número de
inscripciones funerarias.
En uno aparecen las palabras LVCIFER y ESPERVS, que es la estrella de la tarde (Hesperus, el planeta Venus en su ocaso), por lo que Lvcifer no se refiere al diablo sino a su etimología, “el que transporta la luz”, la estrella del alba, Venus. Representan el ciclo eterno muerte-resurrección.
Desde el claustro
se accede a la capilla de san Agustín, la sala capitular y el refectorio.









































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