El
Renacimiento en el Camino Olvidado.
Vizcaya. Iglesia de Santa María, Güeñes.
La portada de los pies es un arco del triunfo entre pilastras. El retablo mayor, de madera policromada, es una de las más destacadas piezas barrocas del siglo XVII, en su fase severa y clasicista. La iglesia de Santa María alberga muchos más tesoros en su interior: cajonería, pinturas y orfebrería.
Autoría: Juan de Rasines, Juan de Hontañón y Juan de
Garita (torre), Juan González de Cisniega (coro y portada secundaria).
Vizcaya. Ermita de San Pedro de Zarikete, Zalla.
Si se quiere conocer el espíritu supersticioso vasco, no
es posible marcharse de Zalla sin conocer la ermita de San Pedro Zarikete, del
s. XVI. Según cuenta la leyenda, esta ermita tiene el poder de quitar el mal de
ojo y ahuyentar a los malos espíritus, y se afirma que hay que llegar por un
lado a esta iglesia y salir por el otro, de esta manera se dejan las malas
energías atrás. Se sabe con certeza que fue el siglo XVI el que levantó sus
muros y con él los mitos que encierra, esta preciosa ermita amplia, espaciosa y
que cuenta con tres hermosos retablos.
Vizcaya. Puente
Viejo o de la Muza, Balmaseda.
Pertenece a la familia de puentes fortificados
bajomedievales, inconfundible silueta alomada de tres arcos, el central, de
medio punto, mucho más grande y elevado que los otros dos y el castillete -con
escalera de caracol- asentado sobre la pila más próxima a la ribera derecha.
Era una de las antiguas puertas de acceso a la villa y tenía la función de
aduana, pues era el lugar en el que tenían que pagar impuestos los mercaderes, comerciantes
y demás personas ajenas a Balmaseda que querían acceder a la villa, ya que era
parte de la antigua calzada romana que unía Castilla y Flaviobriga (Castro
Urdiales).
Este puente, del s. XV sobre obro del s. XII, río Cadagua, une los barrios del Cristo y San Lorenzo, el antiguo barrio judío.
Burgos. Palacio
Sancho Ortíz de Matienzo, Villasana de Mena.
Construido a principios del siglo XVI, destaca por su labor mudéjar en las ventanas. En el interior conserva arcos ojivales realizados en ladrillo y arcos de medio punto peraltados enmarcados en alfiz de ladrillo.
Burgos.
Espinosa de los Monteros. Iglesia de Santa Cecilia.
Se sitúa sobre la anterior, románica. Es un edificio gótico de transición al renacimiento, del siglo XVI, de planta de salón, que presenta tres naves de igual altura, con bellas bóvedas estrelladas y un magnífico ábside, de planta cuadrada en el arranque para luego desarrollar un polígono de cinco lados, cubierto por una bóveda avenerada apoyada sobre dos pechinas para conseguir la forma pentagonal.
Burgos.
Espinosa de los Monteros. Casa de los Cubos.
Realizada en la primera mitad del siglo XV, a pesar de la inscripción, probablemente reutilizada, que aparece en su portada que indica que es anterior (s. XIV). Declarada BIC en 1949 perteneció a la familia de los Porras.
La Torre es de planta cuadrada con cuatro
cubos en las esquinas en los que se pueden observar reproducciones de los
escudos originales que en ella se encontraban y que fueron vendidos en la
antigüedad.
Burgos.
Espinosa de los Monteros. Palacio de los Marqueses Cuevas de Velasco.
De marcada línea renacentista, el edificio se compone de vivienda y capilla anexa. Se alternan en la construcción, los muros de mampostería y sillería, con elementos arquitectónicos muy bien trabajados, destacando especialmente la fachada principal y la portada de la capilla dedicada al apóstol Santiago, cuya figura en traje de peregrino aparece en una hornacina central. La decoración presenta clara influencia escurialense. Los escudos del muro que rodea el edificio son los clásicos de los Velasco, pero ovalados y con la cruz de la Orden de Santiago, a la que pertenecieron sus dueños.
Burgos.
Espinosa de los Monteros. Torre de los Azulejos.
De planta cuadrada, se sitúa en el extremo de un jardín tapiado. Presenta una portada con arco de medio punto y una ventana con dos columnas a cada lado, y un dintel con una inscripción y soblre ésta un escudo con molduras. En las esquinas hay unas pequeñas torrecillas apoyadas en pequeños modillones. En el lienzo de la derecha hay una ventana de proporciones renacentistas, adornada de azulejos, de ahí su nombre. Tanto las esquinas como la fachada sur son de sillería y el resto de mampostería. Fechada en la segunda mitad del siglo XVI.
Burgos. Espinosa
de los Monteros. Casa Palacio de los Fernández Villa.
Es un conjunto formado por dos torres unidas por un cuerpo central más bajo y adosadas a otra torre más alta de época anterior. Comenzó a construirse en el s. XVI. El elemento más señalado es el cubo occidental, adosado a la construcción gótica, que abre al interior una portada adintelada, flanqueada por columnas estriadas apeadas sobre un pódium y rematadas en capitel que sustenta el entablamento.
Burgos.
Espinosa de los Monteros. Torre de los Monteros.
Después viene un patio limitado por tapias que se
proyectaron mucho más altas y gruesas y de mejores materiales. La torre,
bastante más ancha que profunda, está flanqueada por macizos cubos en las
esquinas con garitones en lo alto. Tiene una puerta a ras de suelo y un balcón
encima de arco todavía gótico.
Bajo el alero llama la atención una serie de ventanas (8
en los lados mayores, 5 en las menores y 2 en cada garitón) que sólo de lejos
recuerdan a las almenas a las que sustituyen. Sus proporciones, así como la
cornisa que sostienen les hace perder toda función y aspecto defensivo para
quedar en mero elemento decorativo.
Palencia.
Cruz de término. Traspeña de la Peña.
Cruz de término: se yergue sobre un pedestal de siete
escalones circulares y decrecientes, alzándose un mástil ornamentado con
múltiples dibujos góticos, para rematarse con un grueso capitel donde se
tallaron diversas figuras de santos. En su cima, la cruz lleva la Virgen por un
lado, y al Crucificado por el otro. Este signo religioso, recientemente
restaurado, emociona por su belleza y por la grandiosidad del paraje en que se
halla. Portillo la talló en el siglo XV.
Palencia.
Iglesia de la Transfiguración. Traspeña de la Peña.
Quizá sobre un templo románico anterior. La parte más
antigua es la espadaña, s. XIII. El cuerpo y la portada se datan ya entrado el
s. XIV y el apostolado es de época tardogótica. La portada sur, bajo pórtico
moderno, se resalta por arimez y consta de un vano rebajado, con sencillo
tímpano de tracería ojival, cinco amplias arquivoltas apuntadas, que apean en columnas
acodilladas y capiteles vegetales, con guardapolvo ornamentado. En las enjutas
aparecen altorrelieves de la Virgen con el Niño y Santa Catalina.
El apostolado tardogótico tiene la figura de Cristo en
Majestad entronizada, portando un libro en su mano derecha y flanqueado por el
Tetramorfos. El resto de los apóstoles se despliegan bajo doseletes de tracería
sostenidos por columnillas, en grupos de dos figuras. Están todos barbados, a
excepción de Juan, y con sus símbolos.
En el interior, pila bautismal de transición entre el
románico y el gótico.
Aguilar de Campoo. La Casa de los VII Linajes.
Enfrente del Palacio de los Manrique de
Lara se encuentra otra casona señorial, está inspirada en la arquitectura
marinera de Cantabria. Construida en el s. XVI en
estilo gótico-mudéjar. Sobre su alero en estilo mudéjar tiene siete
gárgolas que representan los pecados capitales.
Aguilar de Campoo. Colegiata de
San Miguel Arcángel
El altar mayor es de estilo renacentista dedicado al Arcángel San Miguel. El final de la torre es de un sobrio estilo herreriano y muestra el escudo de Marqueses de Lara. Precisamente el sepulcro de los Marqueses de Lara se encuentra dentro de la Colegiata, en el presbiterio.
Aguilar de Campoo. Puerta
del Palacio de los Villatorre
En la Plaza de Torrejona está la puerta del Palacio de los Villatorre, también conocida como Puerta de «La Torrejona». Es del s. XVI, estilo renacentista burgalés, formada por un arco de medio punto flanqueado por columnas y adornado con medallones.
Aguilar de Campoo. Casa de Mier y Terán.
Se encuentra contigua a la puerta del palacio de los
Villatorre. S. XVI. Destacan en la fachada los escudos de armas.
Aguilar de Campoo. Palacio Villalobos- Solorzano
Este edificio de doble planta construido en el s. XVI todavía conserva en su exterior la puerta principal flanqueada por dos columnas y un gran escudo de armas. Durante siglos aquí residieron los miembros del Cabildo de la Colegiata de San Miguel. El interior está muy reformado, destacando el patio clásico con artísticos artesonados.
Palencia.
Puente de Piedra. Salinas de Pisuerga.
87 m de
longitud, 3,70 de anchura, 9 vanos la mayoría rebajados ligeramente, 5,70-8 m
de luz, pilas de 2 m de anchura protegidas con tajamares en sección ahusada y
espolones semicilíndricos que llegan hasta la rasante del puente. Piedra
arenisca y caliza en piezas muy regulares. S. XVI.
Palencia.
Iglesia de San Pelayo. Salinas de Pisuerga.
La iglesia parroquial de San Pelayo se levantó en piedra de sillería durante el siglo XVI. En el exterior pueden observarse gruesos contrafuertes. Su planta está dividida en tres naves separadas por pilares que soportan bóvedas de crucería estrellada. En el muro del lado de la Epístola se conservan dos ventanales góticos. A los pies del templo se levanta una torre de cuatro cuerpos. El cuerpo inferior está horadado por arcos de medio punto, lo que la convierte en una torre-pórtico, con fachada renacentista, adornada con una hornacina donde se aloja la estatua de San Pelayo.
Palencia.
Iglesia de Santa María del Castillo. Cervera de Pisuerga.
El edificio es de fábrica gótica del siglo XVI,
aunque el verdadero interés del tempo se encuentra en el interior. Dentro de una
capilla funeraria se halla un excepcional retablo hispánico-flamenco, tallado
en madera de nogal y policromado, con bajorelieves de Felipe Vigarny y León
Picardo. En él se enmarca la magnífica tabla flamenca de ‘La Adoración de los
Reyes’ realizada en 1495 por Juan de Flandes.
León.
Iglesia del Salvador. Yugueros.
Retablo mayor de estilo renacentista plateresco finalizado en el año 1553, tal y como indica la cartela situada en el tímpano del frontón triangular de remate del conjunto. Está formado por dos primeros cuerpos de cinco calles y uno superior de tres calles que conecta con los anteriores mediante aletones finalizados en figuras de híbridos.
León. Palacio Álvarez Acevedo, s. XVI. Otero de
Curueño.



































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