Hiperreal.
HIPERREAL. El arte del trampantojo.
El trampantojo se define como una
trampa o ilusión que hace ver lo que no es. Esta habilidad tiene larga
presencia en la historia del arte, iniciándose en la antigua Grecia. En esta
exposición en el Museo Thyssen se muestran obras fechadas entre los siglos XV y
XXI, divididas en ocho apartados temáticos. Se incluye, en la última sala, la
obra de Isidro Blasco, realizada ex profeso para esta exposición.
Willem Claesz. Heda,
Haarlem. Bodegón con pastel y aguamanil de plata. 1658.
Figuras, encuadres y límites.
En este apartado se presentan
personajes que se asoman a nuestro mundo a través de ventanas o marcos
ficticios donde el artista ha jugado con los encuadres para hacernos creer que
compartimos el mismo espacio. Se logra a través de cuidados escorzos en los que
las manos rebasan la ventana o tratan de escapar, o de cortinas que acotan la
superficie de la pintura a fin de ocultar parte de la escena.
Pere Borrell del Caso, Barcelona. Huyendo de la crítica
(Una cosa que no puede ser o Muchacho saliendo del cuadro), 1874.
Gerrit Dou, Leiden. Hombre fumando una pipa, hacia 1650.
Huecos para curiosos.
Hornacinas, nichos o ventanas
que muestran objetos o alimentos que sobrepasan los bordes o trazan diagonales
que invaden el espacio del espectador, incluso reflejando lo que se encuentra
frente a ellos. Estanterías, alacenas con puertas a medio abrir o llaves que
proyectan sombras potentes, referencias al paso del tiempo, la vanidad, la
fragilidad de la vida o la limitación de los bienes materiales.
Jean Valette-Penot, Montauban. Trampantojo con estatuilla
de Hércules. Hacia 1748.
Anónimo, Alemania del Norte. Naturaleza muerta con botellas y libros. Hacia 1525.
Muros fingidos: tablones y paredes.
De los muros enlucidos o de
las cubiertas de madera cuelgan un variado conjunto de utensilios, enseres,
papeles, etc., sujetados por cintas, cordeles, clavos, etc. Algunos se
presentan muy ordenados, como un catálogo.
Gaspard Gresly, Besançon. Trampantojo con retrato grabado
de Nicolas Bolileau. S. XVIII.
Cornelis Brisé, Ámsterdam. Documentos de la tesorería del Ayuntamiento de Ámsterdam, 1656.
Desorden perfecto y el rincón del artista.
El quodlibet es una
variante del trampantojo en la que una serie de objetos personales del artista
se colocan sobre una superficie fijados por cintas o clavos. Se denomina
pintura de guardacartas cuando esos objetos son útiles de escritura, como
cartas, sobres, libros, folletos, etc., y fueron muy populares en Holanda
durante el s. XVII.
Otro subgénero es el “rincón del artista”, en el que se representan utensilios como pinceles, paleta, caballetes, cuadros, bocetos, esculturas, etc., que desvelan detalles del propio taller, por lo que se han considerado autorretratos.
Pierre Gilou, París. La Gioconda impúdica. 1986.
Edwaert Collier, Londres. Trampantojo, 1703.
Llamada a los sentidos.
La escultura como tema tuvo importancia en la pintura a
partir del s. XV, cuando comenzó a adquirir popularidad la técnica de la
grisalla, una pintura monocroma que imita el relieve, para simular figuras de
bulto redondo. A partir del s. XVIII, especialmente en Francia, estas pinturas
decoraron los interiores domésticos de las clases pudientes.
También los arreglos florales están presentes en el
trampantojo desde antes, aunque será en el Barroco cuando alcancen su plenitud.
Jacob de Witt, Ámsterdam. Las vestales, 1749.
Jan Van Eyck, Brujas. Díptico de la Anunciación, 1433-35.
La renovación americana y su estela.
Importante renovación en el
s. XX, cuando había decaído en Europa. Son temas variados, sencillos y
populares, de la propia cultura, que lanzan un mensaje de nostalgia de
recuerdos ya distantes en el tiempo o resaltan hechos de actualidad. Es una
forma más libre.
Henri Cadiou, París. Trascendencia espacial, 1960.
Trampantojo moderno.
Es el de los siglos XX y XXI preferentemente. Destaca el
surrealismo, periodo muy prolífico, y la revisión actual de temas en los que se
recurre al clásico hueco o ventana en la que se sitúan objetos contemporáneos.
La textura ayuda a crear una ambigüedad que no sea exclusiva de la vista.
César Galicia, Madrid. Nyc Atm, 2014-20.
César Galicia, Madrid. Puerta, 2018-21. Pierre Gilou, París. La ventana tapiada, 1982.
Salvador Dalí, Figueres. Máxima velocidad de la Madonna de Rafael, hacia 1954.
Giuseppe Arcimboldo, Milán. La tierra, hacia 1570.
Tren elevado en Brooklyn.
La obra de Isidro Blasco, en el contexto preciso de esta
exposición, devuelve al espectador a la realidad, aunque opera mediante la
representación, no urbana, sino espacial, cargada de capas de representación
que no son ilusorias.






















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