Los selfis en los museos.
La idea de la
autofoto, el selfi, es muy antigua, incluso anterior a la fotografía, y ya
estaba en los museos como nos cuenta Clara González Freyre en un artículo
publicado en El País. Los artistas sintieron desde siempre la necesidad de
dejar constancia de su existencia. Los primeros fotógrafos ya intentaron
capturar su propia imagen y así se considera que, en 1839, Robert Cornelius, un pionero de la fotografía, hizo el primer
selfi.
Pero los artistas
ya lo habían probado con anterioridad y con otros métodos, aunque con timidez,
ocultos entre el resto de personajes de alguna de sus obras. Un ejemplo es Andrea Mantegna, que se autorretrata en
su Presentación en el templo como un
curioso que observa la escena desde el lado derecho. Lo mismo hizo después
Giovanni Bellini.
En España, El Greco se autorretrató en su obra El entierro del Conde de Orgaz, y
retrató también a su propio hijo.
Una forma de
camuflaje del propio retrato era la utilización de los espejos, aunque fueran
de forma convexa y deformaran las imágenes. Van Eyck, en El matrimonio
Arnolfini, se coloca a la altura del espectador como uno más.
Desde el
Renacimiento aumentó la consideración social de los artistas y el autorretrato se
convirtió en tema independiente. Los pintores protagonizaron en muchas
ocasiones sus propias obras, para plasmar sus emociones, para darse a conocer e
incluso por vanidad. Esto lo entendieron también los coleccionistas, como
Leopoldo de Medici, que reunió una gran colección de retratos, hoy en la
Galería Uffizi. El pintor que utilizó mucho el autorretrato fue Rembrandt, en más de ochenta ocasiones,
utilizando diversas técnicas, lo que supone un profundo estudio psicológico que
permite conocer, no sólo el avance de los años en su fisonomía, sino los
cambios de su estado de ánimo.
Izquierda, el
grabado “Autorretrato con los ojos abiertos” (1630). Centro, dibujo “Autorretrato”
(1650). Derecha, “Autorretrato con birrete y cuello vuelto” (1659).
Artemisia Gentileschi utilizó figuras muy semejantes a sí misma en
algunas de sus obras, como en Santa
Catalina de Alejandría, en la que se presenta con la iconografía típica de
esa mártir.
Más tarde, la
aparición de la fotografía cambió la situación dado que la captación exacta de
la realidad parecía estar cubierta. Pero los pintores siguieron experimentando
y, en ocasiones, se aprovecharon de las fotos para su estudio de la incidencia
de la luz sobre los objetos, como los impresionistas. Todo esto no eliminó la
importancia del autorretrato como género pictórico. Por ejemplo, Van Gogh
recurrió al autorretrato en más de treinta pinturas en apenas tres años, en las
que se presenta como un hombre atormentado, solitario.
Los autorretratos
de Edvard Munch, aunque menos
numerosos, permiten explorar su cambio de técnica y la evolución de su ánimo
hasta los tormentos que le llevarían a pintar El Grito.
Para ver la
evolución estilística de un artista son un buen ejemplo los autorretratos de Pablo Picasso, fiel reflejo de su trato
con los diferentes estilos por los que pasó hasta afianzarse en el cubismo.
También Frida Kahlo protagonizó gran número de
sus obras para plasmar varios de sus episodios vitales y visibilizar los
dolores que le producía la enfermedad que llegó a postrarla en la cama, como en
“Autorretrato con collar de espinas y
colibrí” (1940).
Finalmente, otros
muchos pintores aparecen como protagonistas de sus obras a través de todas las
épocas.
![]() |
| Goya |
![]() |
| Max Beckmann |
![]() |
| Robert Delaunay |
![]() |
| Renoir |
![]() |
| Cézanne |
![]() |
| David |
![]() |
| Leonardo da Vinci |
![]() |
| Rivera |
![]() |
| Monet |
![]() |
| Regoyos |
![]() |
| Velázquez |


























No hay comentarios:
Publicar un comentario