Molina de Aragón.
población que antes se llamó Molina de los
Caballeros, porque a Aragón perteneció pocos años.
Callejeamos por las calles viendo la diferencia de urbanismo entre la zona nueva y los antiguos barrios de la morería y la judería (calles estrechas y empedradas, escalinatas de piedra, rodeado de muralla y cerrado, como control, por la puerta del Baño). Rodeamos la zona de las murallas viendo los pesados torreones, las ventanas adornadas, casas de maderos y barro, etc., seguimos hasta la ermita de la Soledad, del siglo XVI, y llegamos al río Gallo, el río del Señorío de Molina. Nos detenemos en el puente viejo, el emblema de la ciudad. Es románico, del siglo XII, construido en piedra sillar de arenisca roja, con tres arcos escarzanos, con tajamares en un lado y con pequeñas torrecillas al otro.
Callejeamos por las calles viendo la diferencia de urbanismo entre la zona nueva y los antiguos barrios de la morería y la judería (calles estrechas y empedradas, escalinatas de piedra, rodeado de muralla y cerrado, como control, por la puerta del Baño). Rodeamos la zona de las murallas viendo los pesados torreones, las ventanas adornadas, casas de maderos y barro, etc., seguimos hasta la ermita de la Soledad, del siglo XVI, y llegamos al río Gallo, el río del Señorío de Molina. Nos detenemos en el puente viejo, el emblema de la ciudad. Es románico, del siglo XII, construido en piedra sillar de arenisca roja, con tres arcos escarzanos, con tajamares en un lado y con pequeñas torrecillas al otro.
Volvemos al interior para ver el arte religioso: así el
antiguo monasterio de San Francisco (fundado en el siglo XII por Doña blanca, con
torre barroca coronada por el Giraldo, que es el Museo), la
iglesia de Santa Clara (románica, segunda mitad del siglo XII, una nave con crucero marcado y cabecera, bonita portada en arco de medio punto con circo arquivoltas, flanqueada por columnillas que sostienen un tejaroz), la iglesia de Santa María La Mayor de San Gil, la principal parroquia (torre del siglo XV, la Torre de Pisa española, con otro acceso en arco de medio punto flanqueado por columnas y coronado por hornacina y frontón triangular, donde está el Cristo de las Victorias, el patrón), y San Pedro (renacentista, espadaña mudéjar). También vemos la antigua iglesia de San Miguel, del siglo XVI.
iglesia de Santa Clara (románica, segunda mitad del siglo XII, una nave con crucero marcado y cabecera, bonita portada en arco de medio punto con circo arquivoltas, flanqueada por columnillas que sostienen un tejaroz), la iglesia de Santa María La Mayor de San Gil, la principal parroquia (torre del siglo XV, la Torre de Pisa española, con otro acceso en arco de medio punto flanqueado por columnas y coronado por hornacina y frontón triangular, donde está el Cristo de las Victorias, el patrón), y San Pedro (renacentista, espadaña mudéjar). También vemos la antigua iglesia de San Miguel, del siglo XVI.
Recordando nuestro viaje con la bici (ver artículos sobre
Ruta Ciclista el Alto Tajo), vamos a
edificaron el templo bajo la misma roca. En el siglo XIV era propiedad del monasterio cisterciense de Ovila.
Sobre el lugar hay una leyenda, común a otros lugares, de
una virgen que no quiere moverse del lugar donde está. A principios del siglo
XII, un vaquero de Ventosa que había perdido una res se internó en la hoz. Al
caer la noche vio luz entre las rocas y descubrió una pequeña imagen de la Virgen. En el pueblo acordaron llevarla a la iglesia mayor de Molina, de donde
desapareció y volvió al barranco, varias veces, hasta que levantaron el
santuario. Ésta es una de las muchas reconversiones culturales que la Iglesia
realizó para sacralizar ritos paganos antiquísimos, porque la tierra siempre
estuvo asociada al enigma de la fertilidad y la fecundidad, lo que hizo que los
barrancos, fallas, etc., se considerasen enclaves adecuados para la Diosa
madre.
Entramos en la zona construida por una portada adovelada
en arco de medio punto que da paso a un zaguán con pinturas y pequeño patio con
esgrafiados, que llevan a la puerta gótica de la entrada de la iglesia,
sencilla, de una nave, con crucería gótica y arcos apuntados, pero también arcos
carpaneles y
Subimos a los miradores por una escalera de peldaños
irregulares en una ascensión no demasiado pesada ni complicada -en los pasos más difíciles hay barandillas y sirgas para agarrarse- que vale la pena. Desde
arriba se divisa un panorama excepcional, de rocas desgastadas en formas
columnarias, cortados hacia el río, zonas boscosas, etc.
Volvemos a Molina y dedicamos la tarde a la visita del
castillo, construido por los árabes en los
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| Carmela, Marciano, Mª Ágeles y Benjamín |




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