La gente se levanta tarde
porque está lloviendo muy fuerte. La noche ha sosegado los espíritus.
Desayuno en la cocina: pera, café de máquina y galletas. Ha parado de
llover y salimos a las 8:00, cruzamos el puente medieval y tomamos el
andadero a la izquierda de la carretera dejando Villafalé a la derecha y el
Monasterio de Santa María de Sandoval a la izquierda. El paisaje es igual,
páramo, erial, aunque más arbolado. Vuelve a llover y tenemos que ponernos
las capas.
Llegamos a Villamoros de
Mansilla, que tiene a la derecha el castro romano de Lancia. El camino
gira a la izquierda pero vuelve al lado de la carretera para cruzar el
puente de Villarente, de origen medieval, sobre el río Porma. Como sigue
lloviendo paramos a tomar café con unos dulces, nicanores de Boñar. Al
salir del bar, cuando los ruidos de la carretera vuelven a nosotros, vemos
llegar a la pareja de coreanos que han dormido en nuestra habitación la
noche pasada. En las afueras vemos juntos dos anuncios, uno del tanatorio y
otro de un club en Puente del Castro. Parece que en las poblaciones
pequeñas no hay espacio para diferenciaciones.
El Camino pasa ahora a la
derecha de la carretera, algo más alejado. Sigue lloviendo y el buen
camino, ancho, se ha convertido en un barrizal que sorteamos con
dificultad. Cruzamos el canal de Arriola y seguimos hasta Arcahuela,
que tiene un área de descanso cubierta y con fuente de agua potable, del
pueblo, donde paramos para descansar un poco. Llega un alemán que se sienta
al lado.
La carretera está cerca,
pasa por el pueblo, pero nosotros lo bordeamos por la derecha. Una ligera
subida nos acerca a Valdelafuente. Como sigue lloviendo mucho,
salimos del Camino y vamos al pueblo. En un bar comemos un pincho de
tortilla. Llueve menos y salimos cuando llegan los coreanos del albergue
como en Villarente. Seguimos la carretera porque nos han advertido que el
Camino vuelve a la izquierda en la siguiente rotonda, por una pasarela. No
está bien indicado pero unas peregrinas que hemos adelantado antes y que
ahora están en lo alto de la pasarela nos indican que sigamos de frente.
Prácticamente estamos ya en el Alto del Portillo y lo que nos queda es el
descenso hasta León.
Seguimos las flechas que
van al albergue municipal, en malas condiciones según nos han dicho, y
después vamos en dirección a la Catedral. La última noche la pasamos en un
hostal. Rutina, esta vez sin colada. Salimos a comer, muy bien, y después
siesta. Por la tarde vamos a la estación del ferrocarril para comprar
billetes de vuelta para mañana y visitamos San Marcos.
Volvemos al centro y
probamos de nuevo los vinos prieto picudo con unas tapas. En la Plaza de
San Martín entramos en el bar La Bicha, que tiene un dueño muy curioso, muy
hablador y que nos sirve morcilla y pan tostado mientras habla con los
clientes que abarrotan el local y les hace reír con sus dichos e historias.
Anima a la gente para que se vaya a su casa, porque dice que algunos tienen
más orgasmos en el bar que en su casa, ya que aquí “Al barullo, al barullo;
que todo lo que pillas es tuyo” … . Las palabras del dueño nos envuelven.
Son palabras como para inscribirlas en lápidas de mármol.
Damos una vuelta
por el León nocturno antes de ir a dormir porque ya no tenemos horario
peregrino. La placidez de la hora y el silencio apacible de una noche tibia
actúan como sedantes de un día particularmente intenso.
Hemos cumplido otro tramo,
Burgos-León, de 187 km, sin haber sufrido ningún percance y sin habernos
constipado, como les ha pasado a otros, a pesar de tanta lluvia. Ha estado
bien. Ha caído la cortina entre nosotros y el mundo exterior. Nuestro
tiempo se ha detenido en estos lugares que dejan entrever misteriosas zonas
de su pasado. Nos mantenemos emocionalmente ocupados sin alterar nuestro
equilibrio interior ni agotarnos psicológicamente. La orografía física
dibuja en nosotros una geografía existencial. Nos vamos con el corazón
apuñalado por la añoranza de los pasados tiempos y con el alma inundada de
viejos recuerdos. Terminamos, pero ya estamos pensando en el siguiente
tramo. Ésta no es nuestra estación término.
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario