4.- PERALEJOS-PERALEJOS (56 km de longitud, 750 m de altitud acumulada)
Como habíamos pensado desde la segunda etapa, la dureza de la zona aconsejaba acortar alguna de las etapas, así que decidimos no ir a Alcoroches (Juana y Vanesa).
La carretera asciende desde la salida. Poco después nos desviamos a la derecha por una pista con algún tramo asfaltado. Después de una dura ascensión, la bajada nos lleva a Chequilla, un pueblo de agreste belleza situado entre enormes bloques de arenisca roja. Visitamos un lugar entre peñascos destinado a plaza de toros. El paisaje verdea en todos los tonos posibles.
Seguimos el curso del río Cabrillas y llegamos a Orea, el pueblo más alto de la provincia, a 1500 m de altitud. Aquí hablamos con unos catalanes que recorren la Ruta del Cid. Nos acordamos de Paco, Juan Antonio y demás que ya la hicieron.
La altitud no ha cambiado el paisaje. Retrocedemos fijándonos en el óxido que se aprecia en las rocas y recordamos que aquí hubo minas de hierro. Comemos en Checa y descansamos en Chequilla en una chopera alfombrada por la yerba. Comenzamos la subida sin dejar escapar las quejas de nuestros dolientes cuerpos. Las bicis cabalgan la pista. En lo alto nos invade una oleada de optimismo. Hasta Peralejos es todo bajada.
Antes de la cena, de nuevo un paseo por el pueblo. Recorremos sus tres plazas y sus calles y vemos la abundancia de alojamientos. Esperamos que otros días tendrá más animación que hoy.
Se nos ha acabado la ruta por el Alto Tajo. Nos llega un viento de nostalgia. A partir de mañana, en tres etapas, emprendemos el regreso a Alcalá. La impresión de estos cuatro días es inmejorable aunque las piernas se resienten de la ruda topografía.
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