Cáparra
Fue una ciudad romana que formó parte del Convento Emeritense, provincia de Lusitania con capital en Augusta Emerita. Actualmente se sitúa entre los términos de Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia, provincia de Cáceres, en el valle del río Ambroz, afluente del Alagón y se llega circulando entre magníficas dehesas. Era más pequeña que otras ciudades romanas, las murallas tenían un perímetro de 1.525 m y abarcaban unas 15-16 hectáreas de superficie. Su planteamiento era ortogonal, con la Vía de la Plata, que la atraviesa de norte a sur, como eje principal.El nombre no es de origen latino, sino prerromano,
probablemente vetón. Ptolomeo la menciona como Kapasa, formando parte del
territorio de los vettones, pero otros historiadores lo hacen dentro del
lusitano, por lo que puede concluirse que estaba en el límite entre ambos.
También se cita como Capera o Capara, quizá relacionada con asentamientos
indígenas anteriores. Por Plinio sabemos de su existencia ya a inicios del
siglo I, cuando la ciudad estaba aún sometida a tributo por Roma tras la
conquista. Era ciudad estipendiaria (pago de canon y contribución al ejército,
derecho propio, moneda y tierras).
Cáparra explotó desde siempre su posición estratégica
dentro de la Lusitania, siendo punto de paso obligado en la Vía de la Plata que
atravesaba la ciudad. Este camino ancestral usado desde tiempos prehistóricos
era una vía natural que ponía en comunicación el norte y el sur del occidente
peninsular y que los romanos potenciaron grandemente. En los convulsos siglos
III-IV sufrirá una importante despoblación y la pérdida de sus valores
ciudadanos.
Su abandono, iniciado en el s. V fue un proceso lento y prolongado en el tiempo. Durante la Alta Edad Media la ciudad comenzó a despoblarse, acentuándose el abandono a partir de la invasión musulmana y no existen datos de que fuera repoblada por los cristianos. Sólo hay datos a partir del siglo XII, cuando hubo una población residual debido a su posición estratégica y se habla de las “Ventas de Cáparra”, que daban servicio a los caminantes. En las Relaciones Topográficas de Felipe II, década de 1570, se comenta la duplicidad de arcos, aunque el otro pudo ser la puerta de la villa. En 1791 (Interrogatorio formado de orden del Consejo), Cáparra ya no existe, al haberse trasladado los vecinos de las “Ventas” a los pueblos vecinos.
El yacimiento puede visitarse siguiendo un itinerario de doce puntos:
1.Tumba romana de época tardía.
Bajo el espacio que actualmente ocupa el edificio del
Centro de Interpretación se ha excavado parcialmente una de las tres necrópolis
que se conocen de la ciudad. En las fases más antiguas los enterramientos se
practicaban incinerando al difunto y depositando luego sus restos en pequeñas
fosas que podían estar cubiertas por tejas o piedras. Posteriormente, este
ritual se fue sustituyendo por la inhumación del cadáver a partir del s. II,
generalizándose en el s. III. En muchos de los enterramientos realizados en
época tardía se reutilizaron elementos propios de las construcciones
anteriores. En esta sepultura se emplearon piedras de granito tanto para la
caja como para la cubierta, depositándose el cuerpo sobre un suelo de losas de
barro cocido.
2.Anfiteatro.
Se construyó fuera del recinto urbano a finales del siglo
I coincidiendo con la monumentalización de la ciudad. El graderío,
completamente de madera, iba colocado sobre el terraplén de tierra que vemos
actualmente que, para ser más consistente, se reforzó interior y exteriormente
con un doble muro de piedra. El muro interior hacía las veces de pódium
separando el graderío de la arena donde tenían lugar los espectáculos. Esta
arquitectura un tanto efímera y poco robusta caracterizó a los anfiteatros de
ciudades de tamaño medio, construidos por las legiones en sus lugares de
acantonamiento. El graderío original se ha perdido.
Está configurado sobre una planta ovalada que presenta
cuatro puertas ubicadas de forma enfrentada en sus lados Noreste, Suroeste,
Este y Oeste. La entrada Noreste fue la de acceso, y está dividida en dos
zonas, una de mayores dimensiones, probablemente relacionada con la entrada de
carruajes, y otra menor, relacionada con la entrada de personas. La entrada
Suroeste funcionaría como salida, coincidiendo con la zona de espaldas a la
ciudad. Las otras dos entradas parecen responder a accesos auxiliares. Pese a
la técnica constructiva “opus incertum” menos cuidada que en otros edificios
similares, sus dimensiones nos hacen pensar en la importancia de este edificio
para la ciudad.
3.Puerta Sureste.
Acercándonos al recinto urbano, podemos contemplar la
monumentalidad de esta puerta, la robustez de los bastiones defensivos que
flanqueaban y la estructura de la muralla que circunvalaba la ciudad. Se trata
de la puerta mejor conocida de la ciudad por haber sido excavada totalmente. Su
anchura, de más de 4 m, queda flanqueada por dos poderosos bastiones defensivos
semicirculares adosados a la parte exterior de la muralla, de los que el
izquierdo es el que mejor se conserva. El acceso se realiza a través de un
pavimento de losas de granito que anteceden al umbral en el que se aprecian las
hendiduras destinadas a acoger la puerta de cierre. Esta puerta de madera,
reforzada con una verja de hierro, era de doble hoja y se cerraba de dentro a
afuera.
La muralla se construyó con piedras de granito trabadas
con barro.
4.Cardo Maximus.
Junto con el decumanus maximus constituyeron las dos
principales calles de la ciudad y fueron las referencias fundamentales para el
trazado de su urbanismo. Tiene una alineación N-S y su recorrido se iniciaba
nada más traspasar la puerta SE. Tras respetar el espacio del Foro, continuaría
hasta otra importante puerta de la ciudad, la NW. En su planificación y
proyección, la pendiente natural del terreno obligó a realizar escalones. Fue
una vía de entre 4 y 3,20 m de anchura y construida a base de diferentes capas:
una inferior realizada con guijarros, otra de piedra pequeña y ladrillo triturado
y la superior o de tránsito compuesta por piedras de granito de tamaño
mediano-pequeño.
Su área porticada, de 2 m de ancho y emplazada en su
extremo occidental, aparece indicada por una serie de sillares de granito que
sirvieron como soporte de su cubierta y también para marcar su límite con
respecto a la calle. Bajo la misma discurrían, al igual que en otras calles,
las canalizaciones de desagües provenientes de las casas con dirección al Cardo
maximus.
5.Domus.
Ocupa toda una manzana (ínsula) de 1.100 m2.
Su fachada y acceso principal se encuentra en la zona porticada del decumano
minor que discurre por su lado norte, junto a las termas públicas. En el
extremo oriental de esa línea de fachada, se pueden ver dos espacios aislados
con respecto a la vivienda, pero con comunicación hacia la calle y su pórtico.
Son las tabernae o locales comerciales. Un gran umbral de granito indica su
entrada. Tras traspasarlo, se llega por un pequeño pasillo a un paso porticado
o peristilo alrededor del cual se distribuyen las habitaciones de
representación y otras pertenecientes a los ambientes más privados (cubicula).
En el extremo occidental existe otro patio o peristilo que sirve de deambulatorio hacia otras estancias relacionadas ya con el servicio de la vivienda: cocina, almacenes y demás dependencias afines. El fondo de la casa está ocupado por su hortus o jardín. Los muros de la fachada son de muy buena construcción y están realizados con mampostería y sillares de granito. En su interior su fabricación es menos sólida y son muy visibles las reparaciones y modificaciones en sus muros y algunas de sus estancias. Los suelos de todas sus habitaciones fueron de arcilla.
6.Termas.
Se encuentran junto al Arco y el Foro, en el cruce del
cardo y del decumanus maximus, en el extremo noroeste. Su primera fase de
construcción corresponde a época Flavia, que es cuando la ciudad obtiene el
rango de municipium. Podemos ver, entre otros elementos, el ingenioso
sistema subterráneo de conducción del aire caliente que proporcionaba calor a
algunas estancias, la palestra, donde se practicaba ejercicio y las tiendas o
tabernae, adosadas al edificio y abiertas al decumanus. Se ha cubierto un
sector mediante estructura de madera para proteger los restos.
El sistema de abastecimiento de agua del edificio aún no
se ha podido detallar con exactitud, si bien se sabe que una canalización
exterior de tubos cerámicos traía agua por la acera
del decumanus hasta la fuente situada en la palestra. No se han
encontrado manantiales en la ciudad y se supone que el suministro de agua
procedía de un embalse llamado de Casa Blanca situado al sur de la misma.
7. Arco cuadrifronte.
Situado en el centro geométrico de la ciudad, bordeado
por el Foro y las termas, es el elemento representativo de Cáparra por
excelencia. Se trata de un tipo único en la península al sostener sus cuatro
arcos sobre otros tantos pilares. Fue construido en el siglo I culminando el
proceso de monumentalización. Sorprende su robustez y equilibrio de sus
proporciones. Es muy probable que en él confluyeran las dos calles principales: el cardo y el decumano.
Se encuentra documentado, gracias a las inscripciones
conservadas en él, en las que se alude a Marcus Fidius Macer, ciudadano relevante que
mandó erigir el arco cumpliendo de este modo el testamento de sus
padres. En cuanto a la fecha de su erección, se le sitúa en la época Flavia, a finales del siglo I.
Tiene unas medidas en su planta de 8,60 m por
7,35 m, estimándose una altura de 13,30 m en su estado originario. El
monumento se eleva sobre cuatro pilares que soportan cuatro arcos de medio
punto adornados con una arquivolta o moldura que envuelve el trasdós. Cada pilar se asienta sobre un basamento rematado por una cornisa bastante
resaltada. Los frontales norte y sur disponen de dos pedestales adosados sobre
los que se colocarían esculturas representativas de las parejas citadas en las
inscripciones.
Imágenes generadas por IA
8.Foro.
Pasando bajo el arco entramos en este espacio abierto,
centro político y religioso de la ciudad, con restos de los edificios
principales: Basílica, Curia y dos de los tres templos existentes en origen.
El miliario fue encontrado en las excavaciones de Blázquez
(1963) en el cual se lee CX, exactamente las millas que hay en el itinerario
desde Emérita Augusta a Cáparra. Se encontró fragmentado en tres trozos. Se ha
datado en el año 58 en que Nerón desempeñó la potestas tribunitia por quinta
vez.
9.Insulae.
Eran bloques de casas que ocupaban una manzana delimitada
por calles. Sus bajos solían acoger tabernae o locales comerciales aptos para
albergar un almacén, taller de artesanía o una tienda.
Domus, termas, arco, insulae.
10. Decumanus maximus y tabernae.
La Vía de la Plata atravesaba de lado a lado la ciudad,
coincidiendo en su trazado con el del propio decumanus, que junto con el cardus
era la calle principal, con una calzada de casi cinco metros de anchura,
pavimentada con losas poligonales de granito y dotada de un sistema de recogida
de aguas. A él daban fachada los principales edificios y las viviendas más
lujosas. Era, además, el centro de la vida comercial de Cáparra y en las
plantas bajas de los edificios se disponían un buen número de establecimientos
comerciales, tabernae, pequeñas tiendas que abastecían a los vecinos de
todo tipo de productos y que ocupaban pórticos de unos dos metros de anchura
separados de la calzada mediante un pequeño murete sobre el que apoyaban
columnas. En las entradas a las viviendas el murete se interrumpía para
permitir el acceso.
11.La calzada y su evolución.
Estas ruinas, hoy sólo apreciables en sus niveles de
cimentación y poco más, pertenecen a las llamadas Ventas de Cáparra.
Establecimientos de los que se tienen noticias desde el siglo XVI y que
ofrecieron sus servicios hasta finales del siglo XVIII, momento en que
desaparecieron. La Vía de la Plata, hoy día, es usada como itinerario cultural
por todos los peregrinos.
12.Puerta suroeste.
La Vía de la Plata entra en la ciudad por su puerta situada al suroeste, transformándose en una de sus principales calles, decumanus maximus.
Fuera ya del recinto del yacimiento, resulta igualmente
interesante la visita al cercano puente romano construido sobre el río Ambroz.





























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