Anfiteatro romano de Mérida
El emperador Octavio Augusto ordenó fundar la colonia Augusta Emerita (Mérida) en el año 25 a.C. para que sirviera de retiro a los soldados veteranos licenciados de las legiones V Alaudae y X Gemina. La construcción del anfiteatro se planificó junto con la del teatro y se levantó poco después, inaugurándose en el año 8 a.C., conformando una gran área pública de espectáculos. Estaba destinado a las luchas entre gladiadores o fieras y, a diferencia del teatro, los hombres y las mujeres podían sentarse juntos. Los juegos duraban un día completo y eran gratuitos, financiados por los magistrados y gente importante a la que servían de propaganda política.Tras el recorrido por la ciudad, los gladiadores (prisioneros de guerra, esclavos u hombres libres en busca de un futuro mejor) entraban por la Porta Pompae vitoreados por el público. La espada típica de los gladiadores era la gladius (gladiador proviene de gladius), espada corta derivada de las falcatas ibéricas. Hacían, en primer lugar, un simulacro con armas de madera y después llegaba el combate al toque de un cuerno. El vencedor preguntaba al público si debía matar o no al vencido. Los que morían eran sacados a rastras por los esclavos y los vencedores recibían premios, incluso dinero, y salían por la puerta triunfal. Existían escuelas de gladiadores donde se especializaban en un tipo de combate y arma. Al cabo de tres años podían licenciarse y convertirse en instructores, o continuar luchando.
El anfiteatro fue abandonado hacia el siglo IV, por la oficialización del cristianismo, sufrió el expolio de materiales y permaneció enterrado hasta principios del siglo XX.
Tiene forma elíptica (óvalo), con un eje principal de 126 m y uno menor de 102 m, mientras que la arena mide 64 m por 41 m. Dieciséis puertas (vomitorios) se abren al exterior en la fachada. Las destinadas a autoridades y organizadores eran tres, monumentales, de 3,5 m de anchura, y las trece restantes eran para el público. La principal es la que se encuentra en el extremo del eje occidental. Los anfiteatros romanos utilizaban uno de estos accesos monumentales para la entrada del desfile que inauguraba los juegos gladiatorios. Si el anfiteatro sólo disponía de dos accesos monumentales esa misma puerta se utilizaba también para la salida de los gladiadores victoriosos. En el caso de Augusta Emerita, al disponer de tres accesos monumentales, se plantea como hipótesis la utilización de una puerta distinta para cada una de estas acciones y la tercera para acceso de las autoridades.
Gran puerta construida con fuertes muros de mampuesto y granito. La bóveda se edificó con ladrillos, un material más ligero.
Las gradas del lado este se construyeron sobre el cerro de San Albín, al igual que las del teatro adyacente. La fachada exterior tenía dos pisos, utilizaba arcos de medio punto y pilastras adosadas. Como en otros edificios romanos, las gradas o cáveas se dividen en tres sectores: ima, media y suma cavea. Augusto, bajo cuyo mandato se construyó este anfiteatro, asignó las gradas altas a los esclavos y los pobres. Un pasillo y escaleras daban acceso a las gradas media y superior. Al fondo se conserva una de las pocas ventanas originales. El uso del ladrillo facilitó su forma abocinada hacia el interior. Se conservan 28 hiladas, que alcanzan casi 2 m de altura. Al exterior del edificio sólo se apreciaría un hueco estrecho y rectangular en el muro de mampostería, en este caso sin remate de ladrillo.
El ladrillo se utilizó en múltiples zonas del anfiteatro, como recubriendo el muro del corredor que divide las gradas inferior y media, y pilastras a tramos regulares. Otro elemento constructivo muy fue el hormigón (opus caementicium), utilizado para edificar el núcleo del anfiteatro, por la solidez que aportaba este tipo de fábrica. Emplearon cal, cantos y arena de río, así como anfibolitas (tipo de piedra) de tamaño medio. En la parte superior se ven los grandes bloques de hormigón, desplazados de su posición original, que sirvieron como asiento de las gradas media y superior.
Quizá hubo otros dos palcos de honor sobre las puertas de
acceso a la arena en los extremos del eje mayor, Porta Pompae y Porta
Triumphalis. En los arcos de los vanos de acceso se utilizaban sillares bien
trabajados, que presentan el almohadillado característico de la época.
Fresco que representa una venatio, hallado en el
anfiteatro (Museo Nacional de Arte Romano).
La arena, donde se desarrollaban los espectáculos, está separada de la cávea por un alto podio y unas redes para proteger al público. Estaba recubierto de mármol y con pinturas murales. A diferencia de otros anfiteatros como el Coliseo, carecía de hipogeos (sistema de subterráneos), pero, en el centro de la arena, había una gran fossa bestiaria, destinada a almacenar las jaulas de las fieras y material escénico, que tenía hasta 4,5 m de profundidad y estaba cubierta por un entarimado.
En los extremos del eje mayor había dos largas galerías que permitían el acceso a las gradas y la entrada de los gladiadores a la arena. A ambos lados, junto a la arena, hay habitaciones reservadas a los gladiadores o a las fieras. Alguna pudo estar dedicada al culto de la diosa Némesis, diosa de origen griego que simboliza la venganza, pero también la justicia y la fortuna. Los textos clásicos cuentan cómo los gladiadores se encomendaban a ella, antes de comenzar el combate rezándole esta oración: “A Némesis, para que salga con los mismos pies con los que he entrado”. En el siglo I, el emperador augusto prohibió la muerte en la arena, aunque después otros emperadores levantaron la prohibición.
Para evitar inundaciones, se construyeron unos canales
perimetrales de drenaje, y, reconociendo las redes comerciales regionales,
aparece el uso de mármol de Estremoz (Portugal) en los asientos principales.
La lucha de gladiadores premiaba la habilidad en los movimientos y la fuerza, pero eran frecuentes las heridas que deformaban con cicatrices el cuerpo y rostro de los luchadores. La dieta habitual la componía carne, cebada y alubias, para rendir más. Infusiones con cenizas de hueso y madera ayudaban a fortalecer los huesos. La noche antes del combate se les ofrecía una cena especial y abundante. En el siglo II se incorporaron al espectáculo gladiatorio mujeres y enanos. La doble moral romana privaba a los gladiadores del honor y otros derechos. El contacto con la sangre y la muerte los convertía en indignos. Todos los gladiadores se formaban en escuelas especiales llamadas Ludus. Allí entrenaban y vivían junto a sus familias hasta su liberación o su muerte. Los textos romanos cuentan que la vida media de un gladiador era de 17 años.
Los combates de gladiadores, en pareja o en grupo, solían realizarse por la tarde. Era habitual que un árbitro y su ayudante hicieran cumplir las reglas de la lucha mediante el uso de la vara si era necesario. La música era otro elemento fundamental para marcar las fases del espectáculo. Séneca dice que el público solía gritar: Iugula! Verbera! Missus! …¡Mátalo! ¡Azótalo! ¡Perdónalo!
Los romanos reconocían a los distintos tipos de gladiadores por sus armas.
El MURMILLO o mirmillón llevaba una espada (gladius), un gran escudo rectangular similar al de los legionarios romanos, protecciones en los brazos y piernas y un gran casco en la cabeza con visera en forma de pez (sólo veía de frente, por pequeños orificios). Su estilo se basaba en una defensa firme y en la resistencia. Se enfrentaban normalmente a gladiadores ágiles como tracios o retiarios.Un mirmillón representado en el cuadro Pollice Verso, por Jean-Léon Gérôme, 1872.
El TRACIO protegía su cabeza con un gran casco adornado con plumas, ala ancha y una figura mitad águila mitad león. Atacaba con un puñal corto y curvo(sica) y se defendía con un pequeño escudo, protegía brazos y piernas con telas y tiras de cuero sobre las que coloca defensas metálicas. Llevaba una espinillera en cada pierna, que le cubrían por encima de las rodillas. Su estilo se basaba en movimientos veloces y ataques sorpresivos. Su agilidad le permitía mantener a raya a los más pesados como el murmillo.
El RETIARIO era uno de los gladiadores más icónicos por su estilo diferente. Se identificaba por la red que lanzaba atrapando al oponente y recuperaba gracias a la cuerda atada a su muñeca. El brazo que utilizaba para manejar esta arma lo protegía con tiras de telas y cueros sobre las que ataba placas metálicas que llegaban a cubrir el hombro y el cuello. Era el único gladiador que no se cubría con casco. Sus otras armas eran un tridente y un puñal. Su estilo era la evasión, el acoso y la captura con la red. Normalmente combatía contra el secutor.
El SECUTOR, nació como la némesis del retiarius. Un casco cerrado, con pequeños agujeros para evitar que la red se enganchara, protege su cabeza. Iba bien protegido con espada (Gladius) y escudo grande, espinillera y placas protectoras en el brazo. Su estilo era de presión y búsqueda del cuerpo a cuerpo, de ataques directos. El casco limitaba también su respiración, por lo que necesitaba terminar pronto el combate.






















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