miércoles, 8 de julio de 2026

Palencia

La antigüedad de Palencia viene acreditada por los hallazgos prerromanos y los autores clásicos. En época romana se conocía como Palantia y su población era originalmente vaccea. Bajo los visigodos volverá a ser un núcleo urbano de cierta importancia. La ciudad y su sede episcopal se restauraron en el siglo XI en torno a la iglesia de San Antolín. Se construyó entonces el alcázar y el mercado, y surgieron nuevas pueblas como la de San Miguel, el barrio de Medina y el Barrio Nuevo. Sancho III el Mayor construyó su primera muralla, pero el casco urbano pronto la desbordó por el barrio de La Puebla. Durante la Edad Media el poder en Palencia se distribuyó entre el obispo, señor de la ciudad, y el concejo. A principios del siglo XIII el obispo Tello Téllez de Meneses creó la primera universidad española, el Estudio General de Palencia. A pesar del apoyo regio desapareció en ese mismo siglo. La expansión de la ciudad continuó en la baja Edad Media ampliándose su muralla y casco urbano. Fue durante los siglos siguientes una de las más importantes ciudades del reino viendo impulsada su economía en el siglo XVIII con la construcción del Canal de Castilla.



Su patrimonio histórico-artístico es ingente. Su Catedral, la “Bella Desconocida”, fue levantada sobre un templo visigodo. La iglesia románica, del siglo XI, fue ampliada en 1321 al estilo gótico. El conjunto, terminado en el siglo XVI, es de enorme riqueza, estando presentes las firmas de Gil de Hontañón, Siloé y Vigarny, entre otros.






Otros templos destacados son San Miguel, con su bella torre del siglo XIII y su ábside románico. Las edificaciones religiosas se completan con otras iglesias, monasterios y conventos. 

Templo de estilo tardorrománico y protogótico, su elemento más sobresaliente es la torre calada situada en la fachada principal, cuya altura alcanza los 70 metros y su apariencia almenada que invita a imaginar un uso defensivo o militar.

Levantada sobre los restos de una construcción anterior, a principios del siglo XI, cuenta la leyenda que en este lugar contrajeron matrimonio Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, y su esposa Dña. Jimena.

Este emplazamiento es el escenario cada 1 de enero de la celebración del “Bautizo del Niño”, una tradición típica palentina que se celebra desde el siglo XVI y está declarada Fiestade Interés Turístico Nacional. Es tradicional también la bendición de los animales en la festividad de San Antón el 17 de enero.

Sede de la cofradía de Ntro. Padre Jesús de Medinaceli, imagen anónima del siglo XVII.



De su construcción civil destacan sus puentes, la Plaza Mayor, la Casa del Cordón, el Palacio Barroco, el Palacio Provincial y numerosos edificios de la Calle Mayor.

El río Carrión marca un eje importante de la ciudad, por lo que sus puentes son uno de los monumentos decisivos. El puente de Hierro es de principios del siglo XX.




El puente Mayor es una construcción en piedra del siglo XVI, aunque reformado y ampliado a finales del siglo XVIII. Desde este puente se ve Puentecillas, otro puente, de origen romano o medieval -el más antiguo de la ciudad-, reformado en el siglo XVI. Es de uso peatonal y en una de sus entradas se encuentra el famoso Bolo de la Paciencia, una piedra de forma cilíndrica, de gran tradición popular porque era el mentidero de las lavanderas. 

Al lado del puente Mayor está la dársena de Palencia en el Canal de Castilla.

El Canal de Castilla es una de las más importantes obras de ingeniería de España. Concebido por el Marqués de la Ensenada, este proyecto pretendía crear una red de comunicación fluvial que sirviera para distribuir los cereales castellanos por el reino. El ambicioso plan preveía cuatro grandes canales que unieran Reinosa (Cantabria) con El Espinar (Segovia). De ellos se completaron plenamente el Ramal Sur y el de Campos; el Ramal Norte se quedó en Alar del Rey, mientras que el Canal de Segovia nunca se ejecutó. Las obras se iniciaron en 1753 y continuaron intermitentemente a cargo del erario público hasta 1804. En 1831 se concede la explotación del Canal a una empresa privada con el compromiso de finalizar las obras, que concluyen en 1849. En total se construyeron 207 km en forma de Y invertida a través de las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid. Después de 70 años de gestión privada, ya en decadencia a causa del desarrollo del ferrocarril, vuelve al Estado recayendo la responsabilidad desde entonces en la Confederación Hidrográfica del Duero. En 1959 el Canal se cierra a la navegación convirtiéndose en una gran conducción de riego y en fuerza motriz para harineras y pequeñas centrales hidroeléctricas. En la actualidad también se utiliza su cauce para el abastecimiento de numerosos núcleos de población ribereños, incluidas las capitales provinciales de Palencia y Valladolid. En 1991 el Canal de Castilla es declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.


Brazo de la Dársena de Palencia.

Junto a las esclusas 31 y 32 nace el ramalillo que arranca en el Canal y muere en la dársena de Palencia construida a finales del siglo XIX. Aparte de la reparación y construcción de barcazas, o del transporte de mercancías a la capital palentina, este pequeño ramal fue aprovechado durante el siglo XIX para el transporte de viajeros hasta Valladolid, llegando a existir dos barcos-diligencia diarios entre las capitales.

 


Dársena del Canal de Castilla.

El Canal de Castilla constituye una de las obras de ingeniería civil más importante de las realizadas entre mediados del siglo XVIII y el primer tercio del XIX, pero pronto quedó obsoleto, especialmente tras la llegada del ferrocarril. Actualmente tiene otros usos como regadío y abastecimiento de agua, además de ser un potente atractivo turístico.

Es aproximadamente en 1803 cuando comienzan las obras en la Dársena, ensanchamiento al final del Canal para el amarre de embarcaciones y que permitía la carga y descarga de barcazas. Los dos edificios que la flanquean, inicialmente almacenes de grano datan de la primera mitad del siglo XX.

El recorrido discurre en el entorno paisajístico de las huertas de la ciudad, siguiendo los antiguos caminos de sirga desde los que las mulas tiraban de las barcazas que surcaban el Canal. Un paseo que durante el verano y parte del otoño se hace a la sombra de una variada gama de árboles de repoblación (olmos, álamos, chopos, acacias, sauces, aligustres, …) y que, en los días claros del invierno, nos permite contemplar hermosas vistas de la ciudad.









Palencia también fue y es centro de otros caminos, como el del Tren Secundario de Castilla o el Camino Lebaniego Castellano.

Camino Natural Vía Verde del Tren Secundario de Castilla

Por la llanura de Tierra de Campos

El Camino Natural Vía Verde del Tren Secundario de Castilla cuenta con casi 30 km de longitud, y ha sido proyectado sobre el antiguo trazado ferroviario del emblemático ferrocarril llamado popularmente como “Tren Burra” por su lentitud. Fue construido para transportar la enorme producción cerealista de la comarca hacia los puertos del Cantábrico. El Camino Natural parte de la ciudad de Palencia y atraviesa los términos municipales de Grijota, Villamartín de Campos, Mazariegos, Baquerín de Campos para finalizar en Castromocho. El recorrido permite disfrutar de la Tierra de Campos y sus extensos campos cerealistas, así como de los humedales recuperados de la Laguna de la Nava y la Laguna de Boada y la flora y fauna asociada. El trazado recuperado permite la conexión de dos de los ramales del Canal de Castilla, el Ramal de Campos y el Ramal Sur a la altura de la capital palentina. Esta doble conexión con el Canal de Castilla permite recorridos circulares desde la capital o del conjunto del Canal de Castilla.

El recorrido comienza en la dársena del Canal de Castilla en la capital palentina, en el Ramal Sur, y discurre por el camino de sirga durante aproximadamente cinco kilómetros, hasta enlazar con la antigua plataforma de la vía del tren en la esclusa 30 del Canal de Castilla.

Aunque el Camino Natural no entra en la parte antigua de la ciudad, el visitante puede acercarse a visitar Palencia desde el inicio en la dársena del Canal de Castilla, cruzando el Puente Mayor. 

El Camino Lebaniego Castellano

"De Palencia a Liébana". Un Camino del siglo XXI con más de 500 años de historia.

El transitar los "caminos" obedece al placer de recorrerlos, de conocer paisajes y gentes, y, quizá, a intentar dar un nuevo sentido a nuestras vidas. Uno de estos caminos, antiguo de más de cinco siglos y casi inédito, es el Camino Lebaniego Castellano, ligado a la capital palentina desde donde parte hacia el monasterio de Santo Toribio de Liébana, cerca de Potes, en el corazón de Cantabria, con la brújula apuntando al norte. El itinerario de este tránsito entre los campos meseteños y las brañas cántabras transcurre en las tierras de Palencia por variados paisajes, ya por las sirgas del Canal de Castilla, ya por el camino Románico del Norte y finalmente por las verdes trochas de las Montañas Palentinas, hasta el límite entre ambas Comunidades. En la variedad de paisajes, en este espacio cultural o camino de culto, cada caminante puede sentirse peregrino (cruceño) y viceversa.

"La vida y la historia del ser humano consisten en ser peregrino de la propia existencia", Gilbert Keith Chesterton. 

 


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