viernes, 17 de julio de 2026

Electra

El nombre, que proviene del griego antiguo Elektra, con significado de “ámbar”, “brillo”, “la brillante”, estaba asociado con su belleza y luminosidad y da idea de electricidad estática producida al frotar el ámbar, como símbolo de la intensidad emocional y la agitación que caracteriza la historia. En la mitología griega no era una diosa, sino una figura humana, una heroína mortal que desempeña un papel importante en los mitos. Era hija de los reyes Agamenón y Clitemnestra y es conocida por ayudar a su hermano Orestes a vengar la muerte de su padre, que había sido asesinado por su madre y su amante. Diversas obras explican la leyenda, con alguna variante, pero el mito trasciende la literatura antigua para influir en la psicología moderna a través del Complejo de Electra descrito por Carl Jung, concepto psicológico para describir la atracción inconsciente de una niña hacia su padre y la rivalidad correspondiente hacia su madre. Jung desarrolló esta teoría como contrapartida femenina al Complejo de Edipo freudiano.


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La mitología griega cuenta la historia trágica de Agamenón, rey que dirigió las fuerzas griegas en la guerra de Troya, para lo que tuvo que sacrificar a su hija Ifigenia a los dioses para que hubiera viento y buen tiempo en el viaje. Mientras estaba en Troya, Clitemnestra inició un romance con Egisto, primo del rey (Odisea). 




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Al volver Agamenón, trajo consigo a Casandra, princesa troyana, como su concubina. 




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La reina, que ya estaba enfadada por lo de Ifigenia, conspiró con Egisto para asesinarlo. Hay distintas versiones sobre quién asesinó realmente al rey: Esquilo menciona que fue Clitemnestra mientras estaba en el baño. Orestes se salvó huyendo de Micenas y años después regresaría para tomar venganza.



Climemnestra y Egisto a punto de matar a Agamenón. Por Pierre Narciso Guerin. Museo del Louvre

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Clitemnestra después de matar a Agamenón (óleo sobre tela de John Collier, 1882).

Electra en la tumba de Agamenón (c. 1869) de Frederic Leighton.  Combina elementos del romanticismo y del neoclasicismo, además de la tradición clásica. Se caracteriza por su realismo en la representación de las emociones humanas, por su composición dramática y el uso de colores oscuros para transmitir la intensidad emocional de la escena. 

Electra en la tumba de Agamenon. Imagen generada por IA



Los autores clásicos que han tratado el tema son Esquilo (525-456 a.n.e.) con su Orestíada (458 a.n.e.) que comprende Agamenón, Las coéforas y Las Euménides; Sófocles (496-405 a.n.e.) en su Electra (418-410 a.n.e.); y Eurípides (484/480-406 a.n.e.) con su Electra (417 a.n.e.).




Orestes llega a la tumbra de Agamenón.
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El personaje de Electra es símbolo de lealtad filial y venganza, pero es tratado con alguna variación por los distintos autores. Esquilo trata el tema en Las coéforas, que forma junto a Agamenón y Euménides la trilogía de La Orestiada. Las coéforas es la segunda obra y en ella se narra el encuentro de Electra y Orestes y su venganza. Toma el nombre del coro, compuesto por las portadoras de libaciones, las “coéforas”, esclavas de la casa del rey, que acompañan a Electra con libaciones a la tumba de su padre. Orestes duda de matar a su madre, pero es convencido por el dios Apolo y por su amigo Pílades. Fingiéndose viajeros, piden hospitalidad en palacio y engañan a Clitemnestra diciéndole que Orestes ha muerto. Éste mata al usurpador y a su madre, que le advierte de la venganza de las erinias.

 

Sófocles, en Electra (418-410 a.n.e.), examina temas como la venganza, la lealtad y la responsabilidad, ofreciendo una profunda reflexión sobre la naturaleza humana y la relación entre padres e hijos.

Los otros hijos, Orestes, Electra y Crisótemis, han sufrido suertes diversas. Las dos hermanas siguen viviendo en Micenas, Crisótemis en el palacio, sin expectativas de futuro; Electra en una choza apartada de la mansión real. En la versión de Sófocles, Orestes llega a Micenas, acompañado por Pílades y un antiguo pedagogo, para vengarse del asesino de su padre Agamenón, obedeciendo al oráculo délfico.

Electra recibiendo las cenizas de su hermano, Orestes, por Juan Baptiste Joseph Picar.

Envían al anciano a contar a la madre de Orestes, Clitemnestra,  que Orestes ha muerto en una carrera de carros en los Juegos Píticos, y ellos se preparan para continuar el engaño, llevando supuestamente una urna con sus cenizas. Entre tanto, Clitemnestra, que ha tenido un sueño de mal agüero, envía a su hija Crisótemis a verter libaciones sobre la tumba de Agamenón. Clitemnestra insulta a Electra,   pero se ven interrumpidas por la llegada del anciano, que relata la forma de la muerte de Orestes. Electra cae pues en un profundo abatimiento. El anuncio de Crisótemis  de que ha encontrado en la tumba de Agamenón un mechón de pelo que es claramente de Orestes le parece solo una manera de burlarse de su pena. Decide, ahora que la esperada ayuda de Orestes está definitivamente descartada, matar a Clitemnestra y a Egisto ella misma. Crisótemis , más prudente, rehúsa participar en el asesinato. Orestes y Pílades se acercan. Orestes insinúa a Electra quién  es. Él  y Pílades entran en palacio, y se oye el llanto de Clitemnestra cuando  la matan. Egisto se acerca. A punta de espada lo obligan a ir a la habitación en donde Agamenón murió.

Egisto creyendo haber descubierto el cuerpo de Orestes por Charles Auguste Berghe

Ideas principales: venganza y justicia, conflictos familiares, papel del destino y los dioses, fuerza y resistencia femenina, dilemas morales.

Estilo: alto grado de dramatismo y tensión emocional. Lenguaje elevado, lleno de metáforas y símbolos, lo que le confiere solemnidad y profundidad.

 

Orestes asesinando a Clitemnestra por Bernardo Mei

Eurípides, en otra tragedia también llamada Electra (417 a.n.e.), relata los obstáculos y desafíos que enfrentan Electra y Orestes para vengar a su padre, ofreciendo un personaje más humano y atormentado.

Después de matar a su marido, Agamenón, Clitemnestra entrega su hija Electra a un campesino para evitar que tenga ella descendencia noble con derecho a reclamar el trono. Electra vive con el campesino, pero éste la respeta. Llegan Orestes y Pílades, que tratan de averiguar si Electra está dispuesta a la venganza. Tras matar a su madre tienen remordimientos. Electra es obligada a casarse con Pílades y Orestes es desterrado y sometido a juicio.

El tema ya había sido desarrollado por Esquilo y Sófocles, por lo que Eurípides trata de darle lógica mediante la ausencia de los dioses. Los asesinos comprenden la magnitud de su crimen, que deben expiar. Es una tragedia de dolor y sufrimiento, de importante conflicto moral: Clitemnestra debe expiar su crimen con la muerte, pero eso no justifica el matricidio.

También hay variaciones en la continuación de la historia. Después de ejecutar la venganza, Electra desempeña un papel menor. Se une a su hermano Orestes en el exilio y viaja con él mientras huyen de las Erinias, en una versión, mientras, según Eurípides, se casa con un agricultor en un decorado campesino lejos de la pompa de la realeza. Orestes sí tuvo relevancia en la mitología y fue protagonista de la Orestiada de Esquilo, en la que vuelve sustentado por el oráculo de Delfos y en la que a la concepción arcaica marcada desde el primer verso por la invocación al Hermes subterráneo, se superpone un problema moral, la legitimidad de su acto. En Homero era Orestes el vengador de su padre, lo que suponía un título de gloria. En cambio, en la Orestiada, es el asesino de su madre. 

El parricidio, que aparece en las cosmogonías Urano-Cronos-Zeus, era muy grave para los griegos. En un régimen fundado en el patriarcado, el matricidio era apenas menos grave, y los trágicos lo tratan con horror. La imagen de un hijo matando de forma deliberada a la madre, sólo se admitía en el caso de que la muerte fuera ordenada por el padre o por un dios.



La venganza tuvo consecuencias. Orestes había violado el principio sagrado de la hospitalidad al matar a Egisto y el asesinato de Clitemnestra se debió más a la incitación de Electra que a su propia voluntad. Fue atormentado por las Erinias, diosas de la venganza y la ira, hasta que fue juzgado por la corte de los dioses en Delfos, donde Apolo dictó sentencia a su favor y las Erinias dejaron de molestarle.


Orestes perseguido por las Furias, por John Singer Sargent






El defecto trágico de Electra reside en su incapacidad para superar el dolor y la ira por la muerte de su padre, lo que la convierte en prisionera de su propia sed de venganza. Este rasgo, “hamartia” en la tragedia griega, define su destino y la conduce hacia la catástrofe de forma inexorable.


Orestes siendo perseguido por las "Furias" pintado por Bouguerau

 



Las obras clásicas cuyos argumentos se basan en este mito son Electra de Sófocles, Las coéforas de Esquilo y Electra de Eurípides. Obras modernas son A Electra le sienta bien el luto de Eugene O´Neil (1931), Las moscas de Jean Paul Sartre (1947) y Electra o La caída de las máscaras de Marguerite Yourcenar (1954).


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Crátera de Orestes y Electra, pintor Python, 340-330 a.C., Paestum (Italia), cerámica técnica de figuras rojas, arcilla.

La escena representada es el encuentro de Orestes y Electra en la tumba de Agamenón. Se ilustra aquí el encuentro narrado por Esquilo en su obra dramática, Las Coéforas, segunda parte de su trilogía La Orestiada. Hallamos a Electra sentada en los escalones de la tumba de su padre Agamenón, sumida en la tristeza y en actitud de desesperanza. Su hermano, Orestes, se acerca a la tumba y habla con la joven. Lleva en las manos unas cintas con ofrenda funeraria. Una furia, espíritu de la venganza, asiste a la escena.

 Elektra, 2023, Karine Langevin, técnica mixta, resina, 50 x 40 cm, pintura sobre lienzo

 

Carl Goos. Electra se encuentra con Orestes y Pylades después de la muerte de Agamenón. Statens Museum for Kunst, Copenhague, Dinamarca.

Orestes y Electra con Pylades en la tumba de Agamenón, Museo Británico, Londres

Orestes, Pylades y Electra ante la tumba de Agamenón, c. 330 a.C. Louvre, París



En la literatura universal, Electra es uno de los caracteres mejor perfilados, uno de los personajes más estudiados. El rasgo que mejor la define es su sed de venganza. Su vida carece de sentido desde que su padre, Agamenón, fuera asesinado. Esta versión del mito, obra de Juan Guerrero Zamora, en el Festival de Teatro Clásico de Mérida 2026, trata de ser actual, trasladando la acción y el conflicto a un cortijo andaluz, con personajes cercanos a nosotros. El coro formado por bailaoras y bailaores permite la creación de un espectáculo completo, en el que la acción dramática se ve complementada, de forma significativa, por el cante y el baile.

Fotografías de la prensa regional. 





















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