Los caminos medievales en el Alto Aragón (IV-V)
En la actualidad se han recuperado y señalizado muchos de estos senderos y caminos y hay amplia información sobre ellos a pesar de la absoluta despoblación de la zona. Sirva como ejemplo la ruta siguiente:
Peña Guara, Club de Montaña de Huesca
Ruta: Santa Eulalia la Mayor – Cuello Bail – Mesón de Sescún – Nocito.
La ruta corta en vertical, sur-norte, el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara que tiene una orientación transversal. Comienza en Santa Eulalia la Mayor, a 809 m de altitud.
Su caserío escalonado, adaptándose al desnivel, se sitúa al borde de las gargantas del río Guatizalema, con la torre defensiva del siglo XI en lo más alto, a 867 m. También en posición relevante está la parroquial de San Pedro, del siglo XVII. Santa Eulalia, o Santolaria, celebra sus fiestas el 2 de febrero, en honor a la Santa homónima; las fiestas menores se honran por Pentecostés, y por supuesto, la romería hasta la ermita de la Virgen del Viñedo, centro devocional por excelencia para las localidades del entorno.
Castilsabás y el Somontano. Hacia el sur hay una buena panorámica del llano.
Debajo de Santolaria, en el llano, está la ermita del Viñedo o de la Virgen de la Viña rodeada de campos de olivos. Es una construcción del siglo XVIII, en sillería y ladrillo, de planta de cruz latina con capillas laterales, cabecera plana orientada al norte, coro alto a los pies y torre, que no destaca en planta, en el ángulo suroeste. La nave se divide en cuatro tramos: los dos primeros, el altar mayor y los brazos del crucero están cubiertos con bóveda de lunetos; en el crucero hay cúpula sobre pechinas.
La portada se sitúa en el
muro meridional, a los pies del templo. Tiene arco de medio punto de piedra con
tres arquivoltas de escaso relieve apoyadas en imposta. Un frontón triangular
de ladrillo remata la fachada.
La torre, de sillería y
ladrillo, se forma por dos cuerpos separados por imposta de ladrillo. El
segundo tiene dos vanos de medio punto en ladrillo que albergan las campanas.
Unida al templo está la
casa-hospedería, cuyos bajos albergan un Punto de Información.
En Santolaria vemos, antes de iniciar la ruta, la ermita de Nuestra Señora de Sescún, románica del siglo XIII, planta rectangular alargada en nave única, cabecera plana orientada al este, construida en piedra sillar con cubierta a doble vertiente. El interior se cubre con bóveda apuntada dividida mediante arcos fajones -tuvo cuatro y se conservan dos-, que apean en capiteles lisos sobre columna o pilar. Tuvo coro alto a los pies.
La entrada del muro de
poniente, a los pies del templo, consta de dos arquivoltas con guardapolvo
decorado con puntas de diamante. En el muro sur hay otra portada de medio punto
doblado, enmarcado con moldura en nacela que apoya en imposta. Esta fachada
conserva la cornisa de piedra original. En el muro norte hay una puerta cegada.
La ruta sigue la dirección noroeste, dejando a la derecha la zona de Vadiello, con relieves característicos en formaciones de conglomerados, monolitos, paredes verticales o redondeadas con pequeñas cavidades: son los característicos “Mallos”. Es un paisaje de crestas, formadas por la erosión diferenciada de los estratos, de gleras y de oquedades o abrigos, usados para guardar ganado o incluso como refugio de anacoretas. Las cuevas más significadas son la de los Murciélagos, de la Reina, de La Tova (descrita por Braulio Foz en la “Vida de Pedro Saputo”) y San Cosme y San Damián.
El embalse recoge las aguas del río Guatizalema y
abastece a la ciudad de Huesca.
Otra de las cuevas es el santuario de San Chinés (San Ginés), hispano-visigodo. Al norte de la comarca la Hoya de Huesca, las sierras exteriores del Prepirineo aragonés albergan eremitorios ligados al mundo religioso hispano visigodo. Los hay grandes (San Cosme y San Damián), con mucha historia (San Martín de la Valdeonsera), muy aéreos (San Cristóbal de Aniés), o sencillos, como San Ginés, en Vadiello, en el despoblado de Isarre, donde se ha dicho que “tuvo que ser ésta la cueva que albergó a San Victorián hasta que fue nombrado abad en San Martín de Asán”.
Un muro de piedra con absidiolo en el tramo más alejado del acceso da forma a la ermita. El resto lo aporta un hueco de un espectacular muro rocoso. Hay dos espacios: el más alejado de la entrada sería la capilla porque allí se sitúa el absidiolo, su cabecera, y el más cercano al acceso, que sería para la estancia del ermitaño. Sencillez absoluta.
La cueva se mantuvo como
ermita hasta mediados del siglo XIX. Durante la Guerra Civil fue refugio y
después sirvió para guardar ganado.
Silencio, verticalidad de la roca, vegetación de boj.
No lejos está el abrigo de “Cuatro Vientos”, con
secuencias del Eneolítico y Bronce. En la Sierra de Guara, en pocos kilómetros,
hay tres ermitas bajo la advocación de San Martín de Tours: Lecina, Alcanadre y
val d´Onsera, las tres adosadas a los pies de grandes peñas junto a un curso
fluvial. La existencia de yacimientos neolíticos en sus proximidades confirma
el tránsito de gentes por estas zonas desde la prehistoria. Los materiales
recogidos se datan en el Calcolítico o Bronce antiguo y alguna ocupación se
mantuvo al menos hasta el siglo IV.
El recorrido permite ver los Mallos de Ligüerri, con Guara al fondo, y el barranco y valle de Isarre donde queda la idea de un despoblado medieval.
Todo este trayecto es en ascenso, hacia el macizo de Matapaños y Collado Bail, el punto más alto a 1.376 m, desde donde se disfruta de una buena perspectiva, bien hacia Guara o hacia los Pirineos.
En esta parte más alta, y por lo tanto más fría, quedan restos de antiguas actividades, los pozos de nieve situados a 1.350 m de altitud, en las faldas del pico de Matapaños (1.530 m), dentro del Espacio Natural protegido. Se sitúan cerca del antiguo camino de Nocito a Huesca. Están excavados en forma cilíndrica, con sus paredes recubiertas de mampostería, de aparejo en hiladas regulares en Cuello Baíl I e irregulares en Cuello Baíl II. En la actualidad están sin cubiertas. Unas eran con techo abovedado (Cuello Baíl II) y contarían en la base con una puerta o ventana para introducir la nieve. Otros se cubrían con ramas, tablones, etc., y se sellaban con lajas de piedra.
Cuello Baíl I mide 6,10 m
de diámetro y 6 m de profundidad, tiene planta circular y, adosado a su pared
este, aparece un muro que pudo formar parte de una infraestructura mayor, como
una caseta para resguardar a los trabajadores y guardar las herramientas.
Cuello Baíl II está en medio del collado y mide 5,25 m en dirección norte-sur,
5 m en dirección este-oeste, y una profundidad que oscila entre los 1,80 y los
3,65 m. Se conservan tres sillares que podrían ser parte de una jamba de arco,
que sostendrían una cubierta abovedada por aproximación de hiladas.
En la comarca de la Hoya de Huesca están localizados 32 de estos pozos, “de montaña o de abastecimiento”, principalmente en las sierras de Gratal y Guara, situados entre los 1.100 y los 1.450 m. También había otros en el llano, cerca de los núcleos de población, “de producción”, produciéndose hielo conseguido en balsas cercanas. Su construcción se inició en el siglo XVI y su uso se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX. Estos pozos de Cuello Baíl formaban parte de la red que abastecía a la ciudad de Huesca, concretamente al Hospital Provincial, organismo prioritario.
Desde aquí la pista, entre bosque de pinos y algún tejo, desciende hacia el Mesón de Sescún o Santa Eulalia, a 1.021 m. Muy cerca está la ermita de Sescún, la primera.
A pesar de su estado de ruina es un edificio singular por varias características. Es uno de los contados ejemplares del llamado "románico del Gállego", variante del patrón constructivo lombardo con su emblemático friso de baquetones cuyo arquetipo es San Pedro de Lárrede. De todos ellos es el más meridional, ciertamente a notable distancia del lugar de origen del estilo. Evidentemente no está a la vera del Gállego, sino que se ubica cerca del Guatizalema. Fue parroquial del antiguo lugar de Sescún que se despobló en fechas remotas, permaneciendo el templo, ya como ermita, donde se veneraba la imagen de Nª Sª de Sescún hasta que en el siglo XVIII o XIX fue trasladada a la iglesia del castillo en Santa Eulalia la Mayor que, además de la Virgen, heredó su denominación.
El templo, construido en sillarejo y lajas, está canónicamente orientado. Es de nave única acabada en ábside de tambor que se cubrió con bóveda de cuarto de esfera. La nave lo fue con tejado de madera a dos aguas. El muro oeste está íntegro y posee un pequeño vano aspillerado. Resta una parte del muro norte y apenas algo del sur, donde se ubicó la puerta. Adosado al exterior del presbiterio sur, un muro de la misma altura que los del templo, sustenta en su extremo meridional un vacío y solitario hueco de campana.
El elemento más
característico de este templo y que le da relevancia, es su cabecera. Está
erigida sobre un podio compuesto por tres filas de sillarejos sobre el nivel
del suelo que sustentan ocho lesenas coronadas en altura por siete arquillos
ciegos con salmer independiente. Por encima de los arquillos, dos hiladas
de sillarejo y una de finas lajas dan apoyo a la característica sucesión de
baquetones de los templos serrableses. Sobre ellos, hay hiladas de sillarejo
que sustentarían la desparecía cornisa. En medio del arquillo central, de
los siete que componen la cabecera de este templo, hubo un ventanal que
actualmente está cegado.
El rudo estilo constructivo es una de las características que de inmediato saltan a la vista en este templo. Quienes lo construyeron, evidentemente conocían bien el modelo desarrollado en los templos edificados en el entorno de San Pedro de Lárrede. Incluso intentaron rellenar los arquillos ciegos con tímpanos monolíticos sin conseguir el ajuste perfecto.
Sigue un ligero ascenso hasta el Cuello de Salillas, 1.090 m., y otro descenso hasta el barranco Fondo, 910 m., por bosque cerrado. En una pequeña elevación está el dolmen del Palomar, en el paraje conocido como Solano Samper.
La senda continúa con ascensos y descensos por los barrancos del Caxicar y de La Pillera...
El río es agua que arrastra metáforas.
Una borda es una construcción usada para resguardar el ganado (planta baja) y almacenar productos agrícolas (planta alta). Es una edificación rural aislada, construida en piedra y madera, con tejado de pizarra. Algunas se situaban en altura para aprovechar los pastos.
... que lleva a Nocito, 931 m., donde hay un refugio de Peña
Guara, “Casa Lardiés”.
Resumen: +830 m, -750 m, 21 km, 7,5 h.
Para terminar, una leyenda de este río, el Guatizalema (del árabe Guadix alam, “río tranquilo”), que nace en el valle de Nocito, se embalsa en Vadiello y desemboca en el Alcanadre.
Antes de su conquista por las tropas del rey Sancho Ramírez, en 1096, el castillo de Argavieso era gobernado por el moro Abenheya, que odiaba a los cristianos porque su esposa había muerto a sus manos. Tenía una hija, Zalema, de tierno carácter que contrastaba con la rudeza de su padre. Únicamente se relacionaba con el gobernador del castillo de Novales, que tenía dos hijos y dos hijas, Zelmira y Fátima.
En la fuente de las
Canales, entre Novales y Argavieso, se reunían a charlar y allí oyó Zalema las
noticias de un torneo celebrado en Monzón, en el que venció un caballero
cristiano que no entregó a nadie su galardón, sino que lo guardó en su pecho.
El caballero se llamaba Guati y era vecino de Siétamo. Acudía a las montañas a
ver a su madre, delicada de salud. 
Argavieso
Un día, estaba Zalema realizando
sus labores junto a la reja del camino a Huesca cuando pasó un caballero que la
saludó galantemente. Era Guati, y su madre había muerto, como se enteró
después. Ante la imposibilidad de verle, le mandó un mensaje de consuelo. El
caballero contestó y así se sucedieron los mensajes hasta que un día se vieron
en el castillo de Novales, aunque no pudieron hablar sin testigos. Siguió el
intercambio de cartas y, en una, Guati envió a Zalema el premio que había
ganado en el torneo de Monzón porque su madre, para quien lo guardaba, había
fallecido. Ella escribe el nombre de él en los troncos de los árboles.
El padre se entera y ordena
asesinar a la esclava que les ayuda con la correspondencia. La salud de Zalema
se resiente. Las jóvenes, partidarias de los amantes, van al río con cestillos
de flores para adornar los nombres escritos en los árboles. Ya no dicen vamos
al río, sino “vamos a Guati y Zalema (que dará lugar al hidrónimo). Ni su padre
ni Zalema cambian sus posturas y ésta muere después de entregar una carta a
Zelmira para Guati, que, tras leerla, se mata. 
Novales
Guati es enterrado en Ola
y, secretamente, colocan juntos a los dos amantes.
Por la comarca corrieron
versiones sobre la desaparición del cuerpo de Zalema. Una mujer dijo que vio a
unos fantasmas vestidos de blanco entrar en el mausoleo sin romper las puertas,
coger el cadáver y subirlo a un monte: el peñasco de “La mora encantada”













































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