5.- DE CUÉLLAR A SEPÚLVEDA
Miércoles, 3 de Julio de 2002. Para la etapa de hoy teníamos dos trazados preparados, uno corto y uno más largo. La longitud de la etapa de ayer y la dureza de la de mañana hizo que, por unanimidad, eligiéramos la corta y nos quedáramos sin ver Fuentesauco, Fuentidueña, San Miguel de Bernuy, etc. Al ser la etapa más corta estábamos decididos a llegar a la hora de la comida.
Desayunamos en el hotel, preparamos las bicis en un patio lleno de plantas, aperos agrícolas y antigüedades y salimos. Por la cómoda y tranquila carretera comarcal avanzamos con rapidez pasando por las inmediaciones de Frumales. A continuación entramos en una gran extensión de pinares cuyo agradable olor íbamos percibiendo mientras pedaleábamos para llegar a Hontalbilla.
Por largas y aburridas rectas llegamos a Cantalejo, famoso antes por sus trillos, y tras un rápido paseo por el pueblo dimos buena cuenta de un pincho de tortilla. Con las fuerzas restauradas, proseguimos. A la salida ya había carteles indicadores anunciando las hoces del Duratón, así que no tuvimos más que seguirlos. Pasamos por Sebúlcor y continuamos, en dirección a Villaseca, hasta el río.
Giramos a la derecha y seguimos el río. El recorrido por la hoz es un paseo maravilloso. La caliza disuelta y cortada en profundos tajos f
orma un paraje verde, frondoso y húmedo por el que es una delicia avanzar. Disfrutamos del momento plácido, de las oscuras sombras, de las rumorosas y cristalinas aguas, de la tranquilidad y el silencio, de las vistas impresionantes y del vuelo de las rapaces que aquí anidan. Encontramos el cuerpo de un buitre muerto, medimos la distancia a la que estaba y lo comunicamos al guardia.
Todavía debemos subir hasta lo alto para llegar a Sepúlveda.
En el hotel nos dicen que creían que íbamos en caballo y que no sabían dónde lo pensábamos dejar. Afortunadamente nuestras monturas no plantean tantos problemas. Después del aseo, comemos un buen asado de la tierra. Reconfortados cuerpo y espíritu, recorremos el pueblo empezando por la iglesia románica de San Salvador donde nos atiende con amabilidad la guía local Rosa Mª. Seguimos por las calles, otras iglesias, murallas, Plaza Mayor, etc. Para terminar, como siempre, cena, paseo y a dormir, que la etapa de mañana es muy dura.
Qué ver:
Recorrido:
Desayunamos en el hotel, preparamos las bicis en un patio lleno de plantas, aperos agrícolas y antigüedades y salimos. Por la cómoda y tranquila carretera comarcal avanzamos con rapidez pasando por las inmediaciones de Frumales. A continuación entramos en una gran extensión de pinares cuyo agradable olor íbamos percibiendo mientras pedaleábamos para llegar a Hontalbilla.
Por largas y aburridas rectas llegamos a Cantalejo, famoso antes por sus trillos, y tras un rápido paseo por el pueblo dimos buena cuenta de un pincho de tortilla. Con las fuerzas restauradas, proseguimos. A la salida ya había carteles indicadores anunciando las hoces del Duratón, así que no tuvimos más que seguirlos. Pasamos por Sebúlcor y continuamos, en dirección a Villaseca, hasta el río.
Giramos a la derecha y seguimos el río. El recorrido por la hoz es un paseo maravilloso. La caliza disuelta y cortada en profundos tajos f
Todavía debemos subir hasta lo alto para llegar a Sepúlveda.
| Hontalbilla: pinares. | |
| Sepúlveda: hoces del Duratón, miradores, castillo, murallas, iglesias del Salvador (siglo XI), de Nuestra Sra de la Peña (siglo XII), de San Justo y de San Bartolomé, calles como la de Santiago, Plaza Mayor. |
| Kms | Localización | Comentario |
| 0 | Cuéllar | |
| 10 | Frumales | |
| 17 | Hontalbilla | Pinares |
| 36 | Cantalejo | Trillos |
| 44 | Villar de S. | |
| 55 | Sepúlveda | Hoces del Duratón. Iglesias. Castillo. Murallas |
No hay comentarios:
Publicar un comentario