martes, 13 de octubre de 2026

El valle de Benasque: Excursiones.



El valle de Benasque dispone de unas posibilidades muy amplias para poder disfrutar de la naturaleza en un entorno excepcional. Son senderos llenos de vida, adaptados a todas las condiciones personales por su variedad de longitud, dureza, duración, etc.


 

Una ruta muy conocida, uno de los senderos clásicos, es la que lleva al Forau de Aigualluts, que sale del aparcamiento de La Besurta (bar). Hasta aquí se puede llegar con vehículo privado fuera de la temporada veraniega (segunda mitad de junio, julio, agosto y primera mitad de septiembre). Durante el verano se puede llegar hasta los Llanos del Hospital (a 13 km de Benasque ascendiendo el río, a 1.758 m de altitud) y seguir en autobús hasta La Besurta. También hay autobuses directos desde Benasque, aunque con menos frecuencia. Naturalmente, otra opción es caminar este tramo, pasando por zona de pastos, el Plan d´Están, ibón, etc.




Desde La Besurta puede llegarse al Forau de Aigualluts, en un recorrido bastante accesible, en poco más de una hora. La ruta nos permite admirar el macizo Possets Maladeta a placer. Puede hacerse la ruta de forma circular pasando por el refugio de La Renclusa (uno de los puntos de partida para la ascensión al pico Aneto), bordeando el Forau y pasando por la cascada del mismo nombre.



Desvío al refugio de La Renclusa


Gran rebaño de ovejas y cabras (unas 2.000) en el trayecto al Forau.






El Forau de Aigualluts constituye uno de los fenómenos kársticos más relevantes del Pirineo. Las aguas que proceden del pico Aneto se despeñan en estruendosa cascada de aguas cristalinas y desaparecen en un enorme sumidero enclavado en un idílico paraje rodeado de bucólicas praderas. La magia consiste en que el agua aparece a varios kilómetros de distancia, en el valle de Arán, en una cascada llamada Uelhs deth Joeu. 


Sequía

Imagen generada por IA

                                                   Cascada de Aigualluts. Arriba, el Aneto.

La mirada del Aneto vigila desde su imponente altura este espectáculo natural de belleza inigualable. La ruta también puede caminarse por el sendero que recorre la ladera norte del macizo de la Maladeta en el sector conocido como “la Ball”, en el que se pueden observar los elementos principales que componen el paisaje geomorfológico del Pirineo Axial: glaciares, ibones, zonas de meandros, dolinas, canales de aludes, morrenas, fallas, escarpes, karst, etc.

Desde la Besurta hay otro sendero que lleva a los ibones de Villamuerta.

 



Diversas leyendas nos cuentan el origen de estas montañas. Una de ellas la presenta como el fruto de una historia de amor entre Pyrene (princesa íbera, hija de Tubal, nieto de Noé) y Hércules. Unas montañas formadas por las enormes piedras amontonadas por Hércules sobre el cuerpo de su amada, la bella princesa Pyrene, singular sepulcro que daría lugar a la cordillera que llevaría su nombre, los Pirineos.

 

También se cuenta que el incendio provocado por Gerión en su lucha con Hércules, y que tuvo como víctima a Pyrene, desaparecieron animales, vegetación y pueblos enteros. Al apagarse las llamas las nieves lo cubrieron todo, aunque, tras el deshielo, la vida empezó a volver al bosque, las personas comenzaron a construir pueblos y los gigantes, atraídos por la belleza de las montañas, también las convirtieron en su morada. Como los gigantes eran despreciados por los dioses, vivían escondidos en lo más profundo del valle. Uno de ellos, con fama de mal carácter, se llamaba Netú y vivía perdido en las montañas junto a sus ovejas.  

Un día apareció un mendigo que se ganó el afecto de la gente del lugar, pues contaba historias a pequeños y mayores. Pasados unos meses, con ganas de ver mundo, decidió continuar su camino. Las gentes le advirtieron sobre Netú, pero el mendigo siguió su marcha y se adentró en el valle. Tras varios días de viaje, el agua y la comida se agotaron cuando vio un rebaño a lo lejos. Eran las ovejas de Netú, al que pidió ayuda. El gigante se la negó y el mendigo lo maldijo diciéndole que ojalá se convirtiera en piedra tan dura como su corazón. Y eso sucedió, Netú se transformó en una gran roca, la cima del Aneto.

Al gigante Aneto se puede ascender por dos vías tradicionales. Por la vertiente norte, se parte de La Besurta (por el Portillón o por el Salterillo), y por la vertiente sur, se inicia en Puente de Corones, en Vallibierna. Hay otras rutas, pero tienen mayor dificultad técnica.

 

Otra ruta interesante y bastante idónea (corta, escaso desnivel, 1 h.) es el Sendero botánico de las Gorgas de Alba. En la carretera de Benasque a los Llanos del Hospital hay un desvío a la derecha dirección Baños, al plan de Turpí, donde hay aparcamiento. El sendero va paralelo al río Ésera, permite conocer la forma del valle y cuenta con miradores y carteles informativos sobre las características de la vegetación: Acebo (Ilex aquifolium), Pino negro (Pinus uncinata), Cerezo aliso (Prunus padus), Abeto (Abies alba), Abedul (Betula pendula), Olmo (Ulmus glabra), muerto por grafiosis. A mitad de la ruta aparecen las impresionantes cascadas Gorgas de Alba.


Se comienza por la margen izquierda del río Ésera y encontramos una pequeña cascada formada por el barranco de Aigües Pases. Tras una zona rocosa se llega al bosque de pino negro, con tejos y abetos. De frente, el sendero lleva al bosque de hayas. De regreso, se cruza por una pasarela metálica desde la que se ven las Gorgas y un mirador sobre las aguas de Fuens de Alba, que proceden de los ibones de Alba.



Desde Cerler hay una ruta muy conocida, “Las tres cascadas”. Es circular, de menos de siete kilómetros y sin excesivas dificultades. Sale de la carretera al lado de la estación invernal y está señalizada con marcas amarillas y blancas de pequeño recorrido. A poco de salir aparece la sencilla ermita de San Pedro Mártir y se va ganando altura adentrándonos en el valle hasta el fondo donde tenemos la primera cascada, la más grande y la de mayor caudal, la de Ardonés (conocida como Bom). Un puente metálico y un tramo con sirga para asegurarse en la resbaladiza roca facilitan el paso a las siguientes cascadas, Clotet y Mascarada, que desaguan los barrancos de su nombre. El regreso es más sencillo, el valle se va abriendo. Se pasa por las terrazas de Paluenga y se llega a Cerler pueblo, que rodea la iglesia de San Lorenzo.


                                                            Protección contra las riadas 

 



Desde cada pueblo hay multitud de rutas sencillas, algunas de las cuales unían las distintas poblaciones antes de la mecanización del campo. Como ejemplos pueden citarse el paseo desde Benasque a Anciles, por carretera paralela al río Ésera; de Anciles puede irse a Eriste, cuyo embalse de Linsoles puede rodearse, o hacer un recorrido circular por la selva de Conques (casa Conques). Una ruta circular enlaza Anciles, Benasque y Cerler (unos 10 km). Desde Eriste puede remontarse el río Eriste por la margen derecha hasta el puente de Tramarius y la espectacular cascada de Espigantosa, entre bosques de hayas y abetos; se puede acceder en vehículo privado (desvío poco después del pueblo en dirección a Benasque), pero en verano hay que hacerlo en transporte público. Este camino sigue hasta el refugio Ángel Orús.

EL CAMINO DEL ÉSERA. Antiguas cabañeras y senderos recorren el valle de Benasque de norte a sur siguiendo el curso del río Ésera. La construcción de la carretera N-260, la disminución de la actividad ganadera y sus cambios de costumbres abocaron a estas vías a la infrautilización y a su deterioro. El camino del Ésera, con una longitud de 35 km, discurre aguas abajo desde el llano de La Besurta hasta la localidad de El Run, justo al inicio del Congosto de Ventamillo, uniendo en su recorrido diferentes pueblos del Valle de Benasque.

Las diferentes etapas son Besurta-Benasque, Benasque-Anciles, Eriste, Eriste-Sahún- Sesué, Sesué-Villanova, Sesué-Castejón de Sos, Castejón de Sos-El Run.




Para los que quieran emociones más fuertes está el Gran Trail Aneto-Posets, celebrado en julio, que consiste en una serie de carreras de alta montaña en el entorno de los macizos de la Maladeta y del Posets: Gran Trail Aneto-Posets, Vuelta al Aneto, Maratón de las Tucas, Vuelta a Cerler, Vuelta al Molino de Cerler, Kilómetro vertical.

viernes, 9 de octubre de 2026

Cáparra

Fue una ciudad romana que formó parte del Convento Emeritense, provincia de Lusitania con capital en Augusta Emerita. Actualmente se sitúa entre los términos de Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia, provincia de Cáceres, en el valle del río Ambroz, afluente del Alagón y se llega circulando entre magníficas dehesas. Era más pequeña que otras ciudades romanas, las murallas tenían un perímetro de 1.525 m y abarcaban unas 15-16 hectáreas de superficie. Su planteamiento era ortogonal, con la Vía de la Plata, que la atraviesa de norte a sur, como eje principal. 

El nombre no es de origen latino, sino prerromano, probablemente vetón. Ptolomeo la menciona como Kapasa, formando parte del territorio de los vettones, pero otros historiadores lo hacen dentro del lusitano, por lo que puede concluirse que estaba en el límite entre ambos. También se cita como Capera o Capara, quizá relacionada con asentamientos indígenas anteriores. Por Plinio sabemos de su existencia ya a inicios del siglo I, cuando la ciudad estaba aún sometida a tributo por Roma tras la conquista. Era ciudad estipendiaria (pago de canon y contribución al ejército, derecho propio, moneda y tierras).

En sus primeros momentos fue una de las mansiones de la vía Mérida-Astorga, hoy conocida como Vía de la Plata, y en tiempos del emperador Vespasiano, año 74 (Edicto de Latinidad para las provincias hispanas), se convertirá en municipio romano de pleno derecho (municipium flavium caparensis) adscrito a la tribu Quirina, gran paso que exigió la aplicación de importantes esfuerzos ciudadanos en la reorganización urbana y su progresiva monumentalización que ha quedado atestiguado en importantes obras, entre ellas su arco tetrápylo, su seña de identidad.

 

Cáparra explotó desde siempre su posición estratégica dentro de la Lusitania, siendo punto de paso obligado en la Vía de la Plata que atravesaba la ciudad. Este camino ancestral usado desde tiempos prehistóricos era una vía natural que ponía en comunicación el norte y el sur del occidente peninsular y que los romanos potenciaron grandemente. En los convulsos siglos III-IV sufrirá una importante despoblación y la pérdida de sus valores ciudadanos.

Su abandono, iniciado en el s. V fue un proceso lento y prolongado en el tiempo. Durante la Alta Edad Media la ciudad comenzó a despoblarse, acentuándose el abandono a partir de la invasión musulmana y no existen datos de que fuera repoblada por los cristianos. Sólo hay datos a partir del siglo XII, cuando hubo una población residual debido a su posición estratégica y se habla de las “Ventas de Cáparra”, que daban servicio a los caminantes. En las Relaciones Topográficas de Felipe II, década de 1570, se comenta la duplicidad de arcos, aunque el otro pudo ser la puerta de la villa. En 1791 (Interrogatorio formado de orden del Consejo), Cáparra ya no existe, al haberse trasladado los vecinos de las “Ventas” a los pueblos vecinos.

El yacimiento puede visitarse siguiendo un itinerario de doce puntos:

1.Tumba romana de época tardía.

Bajo el espacio que actualmente ocupa el edificio del Centro de Interpretación se ha excavado parcialmente una de las tres necrópolis que se conocen de la ciudad. En las fases más antiguas los enterramientos se practicaban incinerando al difunto y depositando luego sus restos en pequeñas fosas que podían estar cubiertas por tejas o piedras. Posteriormente, este ritual se fue sustituyendo por la inhumación del cadáver a partir del s. II, generalizándose en el s. III. En muchos de los enterramientos realizados en época tardía se reutilizaron elementos propios de las construcciones anteriores. En esta sepultura se emplearon piedras de granito tanto para la caja como para la cubierta, depositándose el cuerpo sobre un suelo de losas de barro cocido.

2.Anfiteatro.

Se construyó fuera del recinto urbano a finales del siglo I coincidiendo con la monumentalización de la ciudad. El graderío, completamente de madera, iba colocado sobre el terraplén de tierra que vemos actualmente que, para ser más consistente, se reforzó interior y exteriormente con un doble muro de piedra. El muro interior hacía las veces de pódium separando el graderío de la arena donde tenían lugar los espectáculos. Esta arquitectura un tanto efímera y poco robusta caracterizó a los anfiteatros de ciudades de tamaño medio, construidos por las legiones en sus lugares de acantonamiento. El graderío original se ha perdido.

Sufrió remodelaciones entre finales del siglo III y el siglo IV, lo que se relaciona con el periodo de decadencia de la ciudad en esas fechas.

Está configurado sobre una planta ovalada que presenta cuatro puertas ubicadas de forma enfrentada en sus lados Noreste, Suroeste, Este y Oeste. La entrada Noreste fue la de acceso, y está dividida en dos zonas, una de mayores dimensiones, probablemente relacionada con la entrada de carruajes, y otra menor, relacionada con la entrada de personas. La entrada Suroeste funcionaría como salida, coincidiendo con la zona de espaldas a la ciudad. Las otras dos entradas parecen responder a accesos auxiliares. Pese a la técnica constructiva “opus incertum” menos cuidada que en otros edificios similares, sus dimensiones nos hacen pensar en la importancia de este edificio para la ciudad.

3.Puerta Sureste.

Acercándonos al recinto urbano, podemos contemplar la monumentalidad de esta puerta, la robustez de los bastiones defensivos que flanqueaban y la estructura de la muralla que circunvalaba la ciudad. Se trata de la puerta mejor conocida de la ciudad por haber sido excavada totalmente. Su anchura, de más de 4 m, queda flanqueada por dos poderosos bastiones defensivos semicirculares adosados a la parte exterior de la muralla, de los que el izquierdo es el que mejor se conserva. El acceso se realiza a través de un pavimento de losas de granito que anteceden al umbral en el que se aprecian las hendiduras destinadas a acoger la puerta de cierre. Esta puerta de madera, reforzada con una verja de hierro, era de doble hoja y se cerraba de dentro a afuera.

La muralla se construyó con piedras de granito trabadas con barro.



4.Cardo Maximus.

Junto con el decumanus maximus constituyeron las dos principales calles de la ciudad y fueron las referencias fundamentales para el trazado de su urbanismo. Tiene una alineación N-S y su recorrido se iniciaba nada más traspasar la puerta SE. Tras respetar el espacio del Foro, continuaría hasta otra importante puerta de la ciudad, la NW. En su planificación y proyección, la pendiente natural del terreno obligó a realizar escalones. Fue una vía de entre 4 y 3,20 m de anchura y construida a base de diferentes capas: una inferior realizada con guijarros, otra de piedra pequeña y ladrillo triturado y la superior o de tránsito compuesta por piedras de granito de tamaño mediano-pequeño.

Su área porticada, de 2 m de ancho y emplazada en su extremo occidental, aparece indicada por una serie de sillares de granito que sirvieron como soporte de su cubierta y también para marcar su límite con respecto a la calle. Bajo la misma discurrían, al igual que en otras calles, las canalizaciones de desagües provenientes de las casas con dirección al Cardo maximus.

5.Domus.

Ocupa toda una manzana (ínsula) de 1.100 m2. Su fachada y acceso principal se encuentra en la zona porticada del decumano minor que discurre por su lado norte, junto a las termas públicas. En el extremo oriental de esa línea de fachada, se pueden ver dos espacios aislados con respecto a la vivienda, pero con comunicación hacia la calle y su pórtico. Son las tabernae o locales comerciales. Un gran umbral de granito indica su entrada. Tras traspasarlo, se llega por un pequeño pasillo a un paso porticado o peristilo alrededor del cual se distribuyen las habitaciones de representación y otras pertenecientes a los ambientes más privados (cubicula).

En el extremo occidental existe otro patio o peristilo que sirve de deambulatorio hacia otras estancias relacionadas ya con el servicio de la vivienda: cocina, almacenes y demás dependencias afines. El fondo de la casa está ocupado por su hortus o jardín. Los muros de la fachada son de muy buena construcción y están realizados con mampostería y sillares de granito. En su interior su fabricación es menos sólida y son muy visibles las reparaciones y modificaciones en sus muros y algunas de sus estancias. Los suelos de todas sus habitaciones fueron de arcilla.

6.Termas.

Se encuentran junto al Arco y el Foro, en el cruce del cardo y del decumanus maximus, en el extremo noroeste. Su primera fase de construcción corresponde a época Flavia, que es cuando la ciudad obtiene el rango de municipium. Podemos ver, entre otros elementos, el ingenioso sistema subterráneo de conducción del aire caliente que proporcionaba calor a algunas estancias, la palestra, donde se practicaba ejercicio y las tiendas o tabernae, adosadas al edificio y abiertas al decumanus. Se ha cubierto un sector mediante estructura de madera para proteger los restos.

Se trata de un edificio de planta cuadrada con una orientación norte-sur. Los baños propiamente dichos están situados en el centro de la construcción. Por el lado sur está la Palestra, y por el lado norte hay varias tabernae, que pueden atribuirse a almacenes de leña u oficinas administrativas. Las dimensiones son: 33 m de longitud y 36 m de anchura. Se accedía por el lado oeste.

El sistema de abastecimiento de agua del edificio aún no se ha podido detallar con exactitud, si bien se sabe que una canalización exterior de tubos cerámicos traía agua por la acera del decumanus hasta la fuente situada en la palestra. No se han encontrado manantiales en la ciudad y se supone que el suministro de agua procedía de un embalse llamado de Casa Blanca situado al sur de la misma.

                    

7. Arco cuadrifronte.

Situado en el centro geométrico de la ciudad, bordeado por el Foro y las termas, es el elemento representativo de Cáparra por excelencia. Se trata de un tipo único en la península al sostener sus cuatro arcos sobre otros tantos pilares. Fue construido en el siglo I culminando el proceso de monumentalización. Sorprende su robustez y equilibrio de sus proporciones. Es muy probable que en él confluyeran las dos calles principales: el cardo y el decumano. 

Se encuentra documentado, gracias a las inscripciones conservadas en él, en las que se alude a Marcus Fidius Macer, ciudadano relevante que mandó erigir el arco cumpliendo de este modo el testamento de sus padres. En cuanto a la fecha de su erección, se le sitúa en la época Flavia, a finales del siglo I.

Tiene unas medidas en su planta de 8,60 m por 7,35 m, estimándose una altura de 13,30 m en su estado originario. El monumento se eleva sobre cuatro pilares que soportan cuatro arcos de medio punto adornados con una arquivolta o moldura que envuelve el trasdós. Cada pilar se asienta sobre un basamento rematado por una cornisa bastante resaltada. Los frontales norte y sur disponen de dos pedestales adosados sobre los que se colocarían esculturas representativas de las parejas citadas en las inscripciones.





 
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8.Foro.

Pasando bajo el arco entramos en este espacio abierto, centro político y religioso de la ciudad, con restos de los edificios principales: Basílica, Curia y dos de los tres templos existentes en origen.

 Miliario de Nerón

El miliario fue encontrado en las excavaciones de Blázquez (1963) en el cual se lee CX, exactamente las millas que hay en el itinerario desde Emérita Augusta a Cáparra. Se encontró fragmentado en tres trozos. Se ha datado en el año 58 en que Nerón desempeñó la potestas tribunitia por quinta vez.

 
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9.Insulae.

Eran bloques de casas que ocupaban una manzana delimitada por calles. Sus bajos solían acoger tabernae o locales comerciales aptos para albergar un almacén, taller de artesanía o una tienda.


                                                           Domus, termas, arco, insulae.

10. Decumanus maximus y tabernae.

La Vía de la Plata atravesaba de lado a lado la ciudad, coincidiendo en su trazado con el del propio decumanus, que junto con el cardus era la calle principal, con una calzada de casi cinco metros de anchura, pavimentada con losas poligonales de granito y dotada de un sistema de recogida de aguas. A él daban fachada los principales edificios y las viviendas más lujosas. Era, además, el centro de la vida comercial de Cáparra y en las plantas bajas de los edificios se disponían un buen número de establecimientos comerciales, tabernae, pequeñas tiendas que abastecían a los vecinos de todo tipo de productos y que ocupaban pórticos de unos dos metros de anchura separados de la calzada mediante un pequeño murete sobre el que apoyaban columnas. En las entradas a las viviendas el murete se interrumpía para permitir el acceso.


 



11.La calzada y su evolución.

Estas ruinas, hoy sólo apreciables en sus niveles de cimentación y poco más, pertenecen a las llamadas Ventas de Cáparra. Establecimientos de los que se tienen noticias desde el siglo XVI y que ofrecieron sus servicios hasta finales del siglo XVIII, momento en que desaparecieron. La Vía de la Plata, hoy día, es usada como itinerario cultural por todos los peregrinos.




12.Puerta suroeste.

La Vía de la Plata entra en la ciudad por su puerta situada al suroeste, transformándose en una de sus principales calles, decumanus maximus.

 






Fuera ya del recinto del yacimiento, resulta igualmente interesante la visita al cercano puente romano construido sobre el río Ambroz.