El valle de Benasque: Excursiones.
El valle de Benasque dispone de unas posibilidades muy amplias para poder disfrutar de la naturaleza en un entorno excepcional. Son senderos llenos de vida, adaptados a todas las condiciones personales por su variedad de longitud, dureza, duración, etc.
Una ruta muy conocida, uno de los senderos clásicos, es la que lleva al Forau de Aigualluts, que sale del aparcamiento de La Besurta (bar). Hasta aquí se puede llegar con vehículo privado fuera de la temporada veraniega (segunda mitad de junio, julio, agosto y primera mitad de septiembre). Durante el verano se puede llegar hasta los Llanos del Hospital (a 13 km de Benasque ascendiendo el río, a 1.758 m de altitud) y seguir en autobús hasta La Besurta. También hay autobuses directos desde Benasque, aunque con menos frecuencia. Naturalmente, otra opción es caminar este tramo, pasando por zona de pastos, el Plan d´Están, ibón, etc.
Desde La Besurta puede llegarse al Forau de Aigualluts, en un recorrido bastante accesible, en poco más de una hora. La ruta nos permite admirar el macizo Possets Maladeta a placer. Puede hacerse la ruta de forma circular pasando por el refugio de La Renclusa (uno de los puntos de partida para la ascensión al pico Aneto), bordeando el Forau y pasando por la cascada del mismo nombre.
Desvío al refugio
de La Renclusa
Gran rebaño de ovejas y cabras (unas 2.000) en el trayecto
al Forau.
El Forau de Aigualluts constituye uno de los fenómenos kársticos más relevantes del Pirineo. Las aguas que proceden del pico Aneto se despeñan en estruendosa cascada de aguas cristalinas y desaparecen en un enorme sumidero enclavado en un idílico paraje rodeado de bucólicas praderas. La magia consiste en que el agua aparece a varios kilómetros de distancia, en el valle de Arán, en una cascada llamada Uelhs deth Joeu.
Cascada de Aigualluts. Arriba, el Aneto.
Desde la Besurta hay otro sendero que lleva a los ibones de Villamuerta.
También se cuenta que el incendio provocado por Gerión en su lucha con Hércules, y que tuvo como víctima a Pyrene, desaparecieron animales, vegetación y pueblos enteros. Al apagarse las llamas las nieves lo cubrieron todo, aunque, tras el deshielo, la vida empezó a volver al bosque, las personas comenzaron a construir pueblos y los gigantes, atraídos por la belleza de las montañas, también las convirtieron en su morada. Como los gigantes eran despreciados por los dioses, vivían escondidos en lo más profundo del valle. Uno de ellos, con fama de mal carácter, se llamaba Netú y vivía perdido en las montañas junto a sus ovejas.
Un día apareció
un mendigo que se ganó el afecto de la gente del lugar, pues contaba historias
a pequeños y mayores. Pasados unos meses, con ganas de ver mundo, decidió
continuar su camino. Las gentes le advirtieron sobre Netú, pero el mendigo
siguió su marcha y se adentró en el valle. Tras varios días de viaje, el agua y
la comida se agotaron cuando vio un rebaño a lo lejos. Eran las ovejas de
Netú, al que pidió ayuda. El gigante se la negó y el mendigo lo maldijo
diciéndole que ojalá se convirtiera en piedra tan dura como su corazón. Y eso
sucedió, Netú se transformó en una gran roca, la cima del Aneto.
Al gigante Aneto se puede ascender por dos vías tradicionales. Por la vertiente norte, se parte de La Besurta (por el Portillón o por el Salterillo), y por la vertiente sur, se inicia en Puente de Corones, en Vallibierna. Hay otras rutas, pero tienen mayor dificultad técnica.
Otra ruta interesante y bastante idónea (corta, escaso desnivel, 1 h.) es el Sendero botánico de las Gorgas de Alba. En la carretera de Benasque a los Llanos del Hospital hay un desvío a la derecha dirección Baños, al plan de Turpí, donde hay aparcamiento. El sendero va paralelo al río Ésera, permite conocer la forma del valle y cuenta con miradores y carteles informativos sobre las características de la vegetación: Acebo (Ilex aquifolium), Pino negro (Pinus uncinata), Cerezo aliso (Prunus padus), Abeto (Abies alba), Abedul (Betula pendula), Olmo (Ulmus glabra), muerto por grafiosis. A mitad de la ruta aparecen las impresionantes cascadas Gorgas de Alba.
Se comienza por la margen izquierda del río Ésera y encontramos una pequeña cascada formada por el barranco de Aigües Pases. Tras una zona rocosa se llega al bosque de pino negro, con tejos y abetos. De frente, el sendero lleva al bosque de hayas. De regreso, se cruza por una pasarela metálica desde la que se ven las Gorgas y un mirador sobre las aguas de Fuens de Alba, que proceden de los ibones de Alba.
Desde Cerler hay una ruta muy conocida, “Las tres cascadas”. Es circular, de menos de siete kilómetros y sin excesivas dificultades. Sale de la carretera al lado de la estación invernal y está señalizada con marcas amarillas y blancas de pequeño recorrido. A poco de salir aparece la sencilla ermita de San Pedro Mártir y se va ganando altura adentrándonos en el valle hasta el fondo donde tenemos la primera cascada, la más grande y la de mayor caudal, la de Ardonés (conocida como Bom). Un puente metálico y un tramo con sirga para asegurarse en la resbaladiza roca facilitan el paso a las siguientes cascadas, Clotet y Mascarada, que desaguan los barrancos de su nombre. El regreso es más sencillo, el valle se va abriendo. Se pasa por las terrazas de Paluenga y se llega a Cerler pueblo, que rodea la iglesia de San Lorenzo.
Protección contra las riadas
Desde cada pueblo hay multitud de rutas sencillas,
algunas de las cuales unían las distintas poblaciones antes de la mecanización
del campo. Como ejemplos pueden citarse el paseo desde Benasque a Anciles, por
carretera paralela al río Ésera; de Anciles puede irse a Eriste, cuyo embalse
de Linsoles puede rodearse, o hacer un recorrido circular por la selva de
Conques (casa Conques). Una ruta circular enlaza Anciles, Benasque y Cerler
(unos 10 km). Desde Eriste puede remontarse el río Eriste por la margen derecha
hasta el puente de Tramarius y la espectacular cascada de Espigantosa, entre
bosques de hayas y abetos; se puede acceder en vehículo privado (desvío poco
después del pueblo en dirección a Benasque), pero en verano hay que hacerlo en
transporte público. Este camino sigue hasta el refugio Ángel Orús.
Las diferentes etapas son
Besurta-Benasque, Benasque-Anciles, Eriste, Eriste-Sahún- Sesué,
Sesué-Villanova, Sesué-Castejón de Sos, Castejón de Sos-El Run.
Para los que quieran emociones más fuertes está el Gran Trail Aneto-Posets, celebrado en julio, que consiste en una serie
de carreras de alta montaña en el entorno de los macizos de la Maladeta y del
Posets: Gran Trail Aneto-Posets, Vuelta al Aneto, Maratón de las Tucas, Vuelta
a Cerler, Vuelta al Molino de Cerler, Kilómetro vertical.


























































